15 Mar 2017 | Sin categorizar
El panorama que ofrece el lago Taal es hermoso. Este año parece aún más bello que lo normal. Al inicio de marzo la temperatura es todavía ideal y por la tarde se levanta una suave brisa que sopla toda la noche hasta que aparece la neblina pasajera alrededor del amanecer. En este rincón de Filipinas (Tagaytay está ubicada a unos cuarenta kilómetros de Manila), cada dos años, se desarrolla la escuela de formación al diálogo interreligioso. Este año se ha elegido como título “La armonía entre pueblos y religiones hoy”. La School for Oriental Religions (SOR), fue fundada por Chiara Lubich en 1982, durante uno de sus viajes a Asia. Hoy la Ciudadela Paz, en Tagaytay, acoge un centro de formación, varias escuelas para jóvenes, familias, sacerdotes y seminaristas, dos centros de asistencia social, además de la sede de la School for Oriental Religions. Del 2 al 5 de marzo se encontraron en la ciudadela unos 200 participantes, procedentes de Pakistán, India, Myanmar, Tailandia, Vietnam, China y Taiwán, Indonesia, Malasia, Singapur, Corea, Japón y, por supuesto, Filipinas. Estaban presentes también algunos europeos y latinoamericanos. Todos advertían la necesidad de una formación a la gran problemática universal de la ‘diversidad’. Estos cursos se repetirán en sus países de procedencia. Es a estos hombres y mujeres que se dirige el Cardenal Louis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y presidente de Caritas International.
El cardenal filipino inauguró la escuela proponiendo el tema de la armonía. “Armonía”: un valor típicamente asiático. Pero, para alcanzar su realización, es necesario tener presente que todo cambia y que, con el paso del tiempo, este cambio se da cada vez más velozmente. “Lo único que no cambia es precisamente el cambio”, afirmó Tagle, subrayando el concepto con un hábil juego de palabras en inglés. Es necesario, por tanto, permanecer abiertos, no tenerle miedo a lo desconocido y, además, saber mediar entre las diferencias, aceptando las antítesis, las posibilidades de choque y salir fortalecidos por la gran riqueza que la diferencia nos procura. Tagle lanzó un llamado a fin de que los católicos puedan ser protagonistas de una no violencia activa. No se trata de ser débiles, se trata, más bien, de demostrar que el trabajo por la armonía requiere de personas que tengan la mente y el corazón preparados al diálogo y a la diversidad. En los cuatro días de trabajos se presentó el diálogo entre el cristianismo y las grandes religiones orientales realizado en distintas partes del continente: India, Tailandia, Corea y Japón. Entre otros, se presentó el diálogo hindú-cristiano, con experiencias de vida, de colaboración en ámbito social, proyectos comunes entre los Focolares y los movimientos gandhianos en el sur de India, reflexiones filosóficas y teológicas. Además se propuso y explicó el canto clásico hindú hindustani. Y todo esto en una atmósfera de gran claridad vital y espiritual. En el transcurso de largos años de diálogo se han puesto de relieve los elementos comunes y también las diferencias. Sin embargo esto no ha reducido el impulso hacia el desafío del diálogo. Esta experiencia es un aporte a la realización del mensaje del Concilio Vaticano II que invita a construir relaciones profundas con personas de otros credos. Nace un camino nuevo que puede contribuir a la realización de la armonía social, política y mundial; no como un fin en sí misma, sino como paso hacia una verdadera fraternidad.
14 Mar 2017 | Sin categorizar

Copyright CSC Audiovisivi – Caris Mendes
«Encomiendas a la familia una misión explosiva, una reforma que las familias pueden comenzar por el mundo», así decía Igino Giordani a Chiara Lubich cuando la fundación de la rama de las Familias Nuevas de los Focolares, en 1967. Después de cincuenta años, justo en el noveno aniversario de la muerte de la fundadora, se manifiesta el manto de flores de aquella semilla: cientos de eventos e iniciativas en muchas ciudades del mundo dicen que la profecía ha encontrado la manera de encarnarse. El evento de tres días en Loppiano recibió a más de un millar de personas, procedentes de 50 países, de todas las generaciones, cristianos, pero también musulmanes, budistas e hindúes. Se han visto los frutos de una historia en la interacción entre generaciones: abuelos, hijos, nietos. El programa, transmitido en vivo y traducido a 19 idiomas, se dividió en tres grandes temas: la familia como una red de relaciones dentro de la pareja, con los hijos y entre generaciones; el amor, como respuesta a los problemas críticos en la familia con sus heridas, dolores y desafíos; la familia, recurso creativo en relación con el tejido social. Se escuchan las voces de padres e hijos. Como el de una adolescente que narra su dolor y el de sus hermanos más pequeños, la herida de la familia causada por el padre víctima del alcohol. Y la esperanza que se desprende del compartir, «porque la familia es lo más importante y no debemos tener miedo de dar el primer paso: tal vez sea difícil darlo, pero si se hace por amor, puede cambiarlo todo». Se escucha la historia de una pareja en busca del hijo «pródigo» que, una vez destruido el negocio familiar y endeudado hasta el cuello, huye a otro país. En medio del dolor los padres entienden que la misericordia debe vencer la ira. Se ponen en viaje hasta que lo encuentran: un abrazo que da inicio a una vida reconciliada. También suben al escenario Basma y Tatiana. Musulmana la primera y cristiana la segunda, se convierten en más que hermanas en el intercambio cotidiano, profundo y concreto, después de la muerte del marido de Basma en un país extranjero, con dos hijos a su cargo y sin apoyo. Una historia emblema de pueblos que se encuentran, pero que sólo en el recíproco reconocerse y aceptarse se transforman en familia de familias. 
Foto: SIF Loppiano
De la riqueza que emerge se hace intérprete Maria Voce en su discurso. Recuerda que el carisma de la unidad «ofrece una luz y una llave también para ver el mundo y la historia, para comprender el vínculo de cada uno de nosotros con toda la humanidad». Y reporta un fragmento de la Lubich del 6 de septiembre de 1949, que suena como una nueva llamada a los que la escuchan: «Mi yo es la humanidad con todos los hombres que fueron son y serán. La siento y la vivo esta realidad: porque siento en mi alma tanto la alegría del Cielo, como la angustia de la humanidad que es toda ella un gran Jesús Abandonado». Maria Voce vuelve a proponer el llamado inicial de Chiara Lubich a las familias a tomar sobre sus hombros esa porción del mundo que se presenta «más destrozada, más semejante a Él Abandonado», recordando que el papel insustituible de las familias es «mantener encendida en las casas el amor, reavivando así esos valores que fueron dados por Dios a la familia, para llevarlos en todas partes en la sociedad, con generosidad y sin descanso». Y continúa, parafraseando al papa Francisco, «la tarea es ardua, pero no podemos dejarnos robar la esperanza». Dos gestos simbólicos pero concretos expresan el compromiso y la determinación de las familias presentes a regresar a sus lugares para dar testimonio de la fraternidad universal y para hacer su parte, aunque sea como una gota en el mar: un momento de oración y de compromiso personal representado por la flor que cada familia cuelga en una escenografía preparada fuera del auditorio. Y el hermanamiento entre familias de diferentes partes del mundo, que se extienda a otras familias de sus respectivos territorios, con el fin de fortalecer una red que responda a las necesidades de una parte a la otra del mundo, como un círculo virtuoso. El Seminario cultural sobre «El pacto de reciprocidad en la vida familiar, generador de confianza y de relación», que tuvo lugar el primer día entre un centenar de académicos y expertos en el campo del acompañamiento familiar, del counseling, de la investigación pedagógica y psicológica y de las disciplinas en relación con el vasto mundo de las relaciones familiares, ha profundizado en la realidad de la familia desde el punto de vista antropológico, social, educativo, político, teológico. Una reflexión sobre el valor de la familia como un recurso para la humanidad, que ha mostrado que su futuro y el significado mismo del ser persona se juega dentro de la familia. Por último, la aparición, en el Instituto universitario Sophia y en sinergia con otras instituciones internacionales, de un centro de investigación de alto nivel, interreligioso, interconfesional, intercultural, interdisciplinario que profundice y estudie este patrimonio de vida para poderlo expresar a nivel universal. Comunicado de prensa https://vimeo.com/208275900
13 Mar 2017 | Senza categoria
Una iglesia misionera que vive el Evangelio y comparte la vida con el pueblo de Dios. Es ésta la dirección de su pontificado, expresada con claridad y profecía en la Evangelii Gaudium. «Se trata de tomar conciencia – explica Coda- de forma progresiva y combativa, de cuál ha de ser el estilo de la presencia de la Iglesia en el mundo y de evaluar profundamente su misión con base en el estilo de Jesús». Cuatro años después de su elección, todavía no nos hemos dado cuenta de la sorpresa que despiertan sus palabras, su estilo, sus gestos. Uno realiza el esfuerzo por captar todo lo que está sucediendo. Él trata de inspirar con radicalidad y transparencia su ministerio y de vivir el Evangelio “sine glossa”- sin comentarios y sin dobleces. La fórmula, lo sabemos, es de Francisco de Asís, de quien, no por nada, Jorge Mario Bergoglio, sintió interiormente que Dios le decía que asumiera su nombre en esta hora de la historia del mundo, para indicar con cuál espíritu quería animar su servicio como obispo de Roma. Es una fórmula que expresa el imperativo de no reducir el Evangelio a nuestra medida, sino por el contrario, de abrir el corazón y la mente a la medida del Evangelio. Pero, ¿no es a esto que la Iglesia de todos los tiempos está llamada? ¿Qué es lo nuevo? La verdad, la conversión y la reforma asumen en cada tiempo un tono y emprenden un camino que, siendo el de siempre, es el que responde a los cuestionamientos y a las heridas de la época que estamos llamados a vivir. Por lo tanto, si la conversión que se requería ayer iba por un lado, la que se requiere hoy es otra, diferente a la de ayer en la forma de expresarse y concretarse históricamente: porque está llamada a responder a la voz de Dios que subraya las palabras de Jesús que el Espíritu quiere poner en luz y hacernos encarnar ahora. En respuesta a los desafíos y a las llagas del presente. Me quedaron impresas en el corazón las palabras que Romana Guarneri, quien con el agudo sentido de la historia que la caracterizaba, me dijo con un hilo de voz poco antes de morir: «El cristianismo debe todavía florecer». Pienso que se puede entender esta afirmación en el sentido que llegó el tiempo, en el cual, desde la raíz de la fe en Cristo, puede y debe brotar una flor inédita, capaz de asombrarnos a todos una vez más con su rara belleza. Y de darnos nueva vida. Y en el fondo, ¿qué son 2000 años de historia? ¿A fin de cuentas hasta ahora el cristianismo sólo se ha expresado según las categorías existenciales y del pensamiento Europeo y Occidental? Providenciales y preciosas, sin duda, pero de ningún modo definitivas y absolutas. La puesta en juego alrededor de la cual el papa Francisco ha puesto en movimiento a toda la Iglesia es grande. Incluso podría decirse que es decisiva para la Iglesia, en una época totalmente inédita que la está esperando. El Vaticano II no es sólo un punto de llegada, sino que es un punto de nuevo arranque. Nada se ha perdido de la extraordinaria herencia de la Tradición, todo se pone nuevamente en juego, en una actitud de escucha abierta al soplo del Espíritu hoy. Lo que Dios espera de la iglesia hoy – dijo no por casualidad en el 50º aniversario de la institución del Sínodo de los obispos- está encerrado en una palabra: sínodo. Caminar juntos. Hombres y mujeres. Jóvenes, adultos, ancianos. Las distintas vocaciones y los diversos carismas de la Iglesia. Las distintas Iglesias. Las distintas culturas y religiones y visiones del mundo. Todos, sin excluir a nadie. Empezando por quienes de una u otra forma han sido descartados. La “mística del nosotros” es el perfume, la verdad y la medida de justicia de una Iglesia en salida. Es la levadura del nuevo paradigma cultural que invoca con urgencia el cambio de época al que estamos llamados a ser protagonistas. So pena de que colapse o se desintegre la aventura humana. Cuatro años después de su elección, lo decimos con simplicidad, convicción y gratitud: el papa Francisco es un don para todos nosotros, no sólo para los católicos. Porque nos sacude para que nos convirtamos en hombres y mujeres que, como pueblo de Dios, eligen como estrella polar de su camino y código exigente y liberador de su vida, nada más y nada menos que la hermosa, buena y alegre noticia del Evangelio. Para encender el fuego –hoy como hace 2000 años- en el corazón del mundo.
11 Mar 2017 | Sin categorizar

Foto © Caris Mendes – Archivio CSC Audiovisivi
«Querría invitarles, esta tarde, a que soñemos juntos con un mundo diferente, aquél en el cual nos gustaría vivir». Así Maria Voce empieza su intervención, tras haber escuchado las historias y el compromiso de muchas familias que se han alternado en el escenario. Familias que han hecho propio el carisma de Chiara Lubich, orientando su vida. Una espiritualidad que «genera en nosotros el deseo de mirar el mundo y la historia desde una perspectiva distinta capaz de captar el vínculo que cada uno de nosotros tiene con la Humanidad entera, en una pertenencia no sólo personal, que involucra todo de nosotros: afectos, relaciones, fragilidad, emociones, sufrimientos, compromisos, sueños», continúa Maria Voce. Y recuerda: «Chiara, fundando el Movimiento Familias Nuevas, el 19 de julio de 1967 afirmaba: “… Es necesario que (…) hagan de su vida familiar una experiencia para llevarla a los demás”[1], siendo “otro Jesús, Jesús que mira al mundo, mira a las turbas y tiene compasión de ellas. Porque, de esta porción del mundo (…) yo les he puesto sobre sus hombros la más destrozada, la más semejante a Él Abandonado”[2]. Hoy me parece que podemos decir que se renueva aquella invitación a la familia, a cada familia». « ¿Pero qué tipo de familia puede generar un mundo impregnado de fraternidad?», se pregunta la presidente de los Focolares. «Sólo familias, aunque frágiles e imperfectas como es propio de nuestra condición humana, pero renovadas interiormente de este modo, pueden ofrecer al mundo esa luz y ese amor que lo sana, de tal manera que la sociedad encuentre en ellas el modelo en el cual reflejarse», se responde. 
Foto © Caris Mendes – Archivio CSC Audiovisivi
E invita a las familias a “hacer circular los bienes materiales y espirituales, gratuitamente”, a “acoger al otro tal como es, cuidándole, estando cerca de él, con alegría”, a “transmitir los valores de una generación a otra”, a realizar esa “corrección necesaria para el desarrollo humano” y el “perdón”, a “ir al encuentro de las verdaderas necesidades” de aquellos que viven a nuestro alrededor. Precisa que «ya existen estructuras e instituciones competentes para cooperar al bien de la comunidad y de los individuos, pero -indicaba Chiara- “es necesario humanizarlas, darles un alma, de modo que el espíritu de servicio llegue a alcanzar esa intensidad, esa espontaneidad y ese impulso de amor por la persona, que se respira en la familia”»[3]. Y, después de haber puesto de relieve esta insustituible tarea de las familias, y el compromiso llevado adelante por “Familias Nuevas” en todo el mundo, a favor de los más débiles, cita algunos ejemplos concretos como éste: « En una pequeña ciudad cerca de Chicago, Carole, al darse cuenta de que varias familias tenían problemas similares a los suyos, para atender al hijo, David, portador de una grave discapacidad, promovió toda una serie de actividades de socialización de los jóvenes diversamente hábiles y, a través de ellos, de las familias de todo el barrio y después de todo el municipio, que incluso ha recibido un premio por los desarrollos en el ámbito social». Y concluye: «Podía parecer un sueño. Las experiencias nos dicen que ya es una realidad, a veces pequeñísima, recién nacida, pero que tiene en sí la fuerza arrolladora de la vida». Lee el texto integral. ______________________________________ [1] C. LUBICH, A la primera escuela de focolarinos/as casados/as, fundación del Movimiento Familias Nuevas, Rocca di Papa, 19.7.1967. [2] Ibid. [3] C. LUBICH, “Semillas de comunión para la Humanidad del tercer milenio”, Mensaje al Familyfest 5 de junio de 1993.
10 Mar 2017 | Sin categorizar
El Edicto oficial del obispo de Albano (Roma), Mons. Semeraro, es del 9 de marzo de 2017: “Su testimonio de cristianismo auténtico y de fe radical es una invitación constante a la santidad colectiva, que encuentra su máxima expresión en la ayuda recíproca a recorrer el mismo camino de santidad. Hacerse santos por amor al prójimo”. Los Voluntarios de Dios del Movimiento de los Focolares, acogen con gran alegría la feliz iniciativa del obispo. Lee la biografía Contacto: postulazionedomenicomangano@focolare.org