Gen Verde: Concierto»ON THE OTHER SIDE + jóvenes del proyecto Start Now
16, 17 y 18 de noviembre: talleres con los jóvenes. Noviembre 19: Concierto en el Teatro Civico La Spezia a las 20:30 21 de noviembre: la retroalimentación con los jóvenes.
16, 17 y 18 de noviembre: talleres con los jóvenes. Noviembre 19: Concierto en el Teatro Civico La Spezia a las 20:30 21 de noviembre: la retroalimentación con los jóvenes.
Inestabilidad política, precariedad económica, corrupción, extremismo religioso, reducción de las ofertas educativas. Estas son sólo algunas de las causas que impulsan a la población iraquí a una emigración sin precedentes. Hoy, quedarse en Irak, es una decisión realmente difícil. Sobre todo si eres cristiano. Y a pesar de todo Irak dispone de abundantes recursos naturales y su pueblo es rico de humanidad y de gran capacidad de inclusión. Basta pensar en la pluralidad de culturas, lenguas, religiones, en las diferentes etnias que durante siglos han sabido convivir en paz. Morada del patrimonio cristiano desde sus orígenes, desde hace dos mil años Irak ha sido la casa natural de comunidades cristianas muy vivas. Al encrudecerse la guerra, hoy se han convertido en objeto de discriminación y persecución. El suceso más atroz se dio hace dos años, cuando los extremistas del ISIS tomaron Mosul y toda la llanura que la rodea: en pocas horas miles de cristianos tuvieron que abandonar sus casas y, con sólo la ropa encima, entre mil inconvenientes y peligros, tuvieron que huir y después emigrar hacia Jordania o Líbano, donde han encontrado asilo en campos improvisados para prófugos. Según algunas estadísticas, los cristianos, que eran un millón y medio en el 2003, hoy no alcanzan los 300.000. También la comunidad de los Focolares ha sufrido los efectos devastadores de esta barbarie. Pero, ya sea los que han dejado el país, ya sea quien se ha quedado – concentrados en las ciudades de Erbil, Baghdad y Basora, y en Dohuk – tratan de transmitir paz en todas partes, construyendo puentes de solidaridad. De todos modos, mientras que en los congresos de verano de algunos días de duración, característicos de los Focolares, las Mariápolis, en un pasado se reunían más de 400 personas, en el congreso realizado del 9 al 11 de septiembre de este año, estuvieron apenas unas 40 personas. Pero la disminución numérica no ha influenciado el perfil cualitativo, que ha crecido decididamente en intensidad y profundidad, y esto también porque el tema central puso el acento sobre las relaciones interpersonales que hay que vivir a la luz de la misericordia. Hospedados en un convento en Sulaymaniya, cerca de la frontera con Irán, los participantes han vivido tres días de verdaderos ejercicios de amor recíproco. Nos cuenta Rula, focolarina jordana del focolar de Erbil: «Hemos rezado, jugado, paseado en un clima de familia, experimentando la verdadera comunión. En el momento dedicado a la familia, se puso en acción una comunión tal que ha permitido hablar de la relación de pareja, del desafío de la inmigración, de cómo conciliar trabajo y familia, de la educación de los hijos… Por su parte, los jóvenes, por medio de coreografías, han mostrado cómo llegar a ser puentes de los unos hacia los otros». La Mariápolis ha contado también con la presencia del obispo de Baghdad, Mons. Salomone, quien ha inflamado a todos con sus palabras: «Jesús nos pide que seamos fermento en este mundo. Me alegro de que hayan elegido esta ciudad para encontrarse porque, aunque sean pocos, seguramente dejarán aquí la típica huella de quien se empeña seriamente en vivir el Evangelio». El focolar trata de sostener a todos los que se han quedado, como también a quien decide partir, pues sabe que no es fácil, sobre todo para los jóvenes, vivir sin poder proyectar el propio futuro. «Vemos que a pesar de encontrarse en el extranjero – continúa Rula – todavía quieren permanecer en contacto. Un joven, desde un campo de refugiados, nos ha escrito diciéndonos que la espiritualidad de la unidad es la única luz que lo sostiene y que el tratar de amar a los demás, da sentido a la interminable espera que está viviendo». Entre las muchas experiencias compartidas en la Mariápolis, resulta emblemática la de un cirujano de un hospital público. Dado que los médicos no reciben con regularidad los sueldos, trataban de programar las operaciones por la tarde, cuando se realizan sólo las que son de pago. Pero él ha decidido ayudar al mayor número de personas posible, fijando todas las citas por la mañana. Al principio los colegas lo criticaban, pero después, poco a poco, también ellos han decidido hacer como él.
https://vimeo.com/183458796
Lionello nació el 10 de octubre de 1925, en Parma (Italia), en una familia acomodada de la que recibió una educación basada en la honestidad y la autenticidad. Cursó el bachillerato en los años marcados por la segunda guerra mundial, en los que advirtió un especial atractivo hacia los problemas sociales y civiles. En 1943 se inscribió en la facultad de Jurisprudencia y se graduó en 1947 con la máxima puntuación y “cum laude”, después de un periodo de pausa que pasó en la cárcel por haber apoyado el movimiento partisano. Después de la guerra se empeñó en las actividades formativas y culturales de la FUCI (Federación Universitaria Católica Italiana) y en las actividades políticas de la Democracia Cristiana, sin descuidar la asistencia a los pobres a través de la Conferencia de S. Vicente. Sin embargo temía aburguesarse. Adhirió por tanto a una iniciativa que reunía a jóvenes deseosos de ahondar espiritualmente en la luz del Evangelio. Allí se enteró de la existencia de la espiritualidad de la unidad de Chiara Lubich y, en enero de 1950, se encontró con Ginetta Calliari, una de las primeras focolarinas. «Ella nos habló de forma muy simple, pero con gran convicción. (…) El cristianismo que exponía era tan fresco y fascinante que me parecía casi escuchar por primera vez qué era el cristianismo mismo», recuerda. Junto a este crecimiento espiritual sigue también el profesional: llegó a ser el magistrado más joven de Italia. En 1953 participó en la Mariápolis de verano, en la que se profundizaba la espiritualidad de la unidad. Encontró a Chiara Lubich, Pasquale Foresi e Igino Giordani. Fueron días que marcaron por siempre su vida. Así los recuerda: «Esa convivencia, aun siendo de dimensiones reducidas, era completa: había vírgenes y casados, sacerdotes y obreros. Podía ser un modelo para la sociedad entera, porque contenía una ley de valor universal. Vi en ese “cuerpo” de personas unidas en Cristo, si bien pobre de medios materiales, aun compuesto por personas no faltas de defectos e ingenuidades, un organismo en el que el Señor había depositado una luz, una ley, una riqueza destinadas a difundirse en todo el mundo (…)». En esa ocasión decidió seguir a Dios en el focolar. En 1961 dio un paso que causó sensación: dejó la profesión (mientras tanto había sido nombrado Sustituto Procurador de la Magistratura en Parma) para dedicarse por completo al Movimiento. El semanal “Gente” publicó un artículo sobre este Magistrado que «había dejado la toga por la Biblia». En 1962 recibió el «Premio de la bondad» de la Región Emilia (Norte de Italia).
Luego Lionello estuvo en Roma, en la primera escuela internacional de Grottaferrata, después en Turín y finalmente llegó a la ciudadela de Loppiano en 1965 donde, por 15 años, dictó clases a los jóvenes focolarinos y dedicó todo si mismo al desarrollo de la ciudadela naciente con “el amor recíproco como ley fundamental”. Fue ordenado sacerdote en 1973 y para él esto consistía en «estar al servicio del carisma, ser una trasparencia de amor, ser “más Jesús” para los demás». En 1981 cubrió varios cargos en el centro del Movimiento en Rocca di Papa. Después de la licencia en Teología y Derecho Canónico, se volvió un experto de asociaciones laicales, desarrollando un trabajo precioso como consultor para la formulación de los Estatutos del Movimiento de los Focolares (Obra de María), en contacto con los mejores canonistas de la Santa Sede. En el último verano, en 1986, le diagnosticaron un tumor y a menudo le volvían a la mente y al corazón algunos pensamientos de Chiara Lubich, especialmente uno sobre María: «Es toda bella la oración del Ave María en cada expresión suya, pero hoy yo quisiera sugerir de subrayar con el corazón de forma especial ese doble pedido: “Ruega por nosotros pecadores ahora” y “en la hora de nuestra muerte”, para que María nos asista con su intercesión ante Dios en cada nuestro momento presente y para que en ese momento importante, que es la muerte, esté presente a nuestro lado de manera especial». Murió al improviso el 11 de octubre. Hay quien lo definió como el “hombre de las bienaventuranzas”, porque precisamente en ellas lo encontramos reflejado: en la pureza de corazón, en la mansedumbre, en la misericordia, en la paz, en el hambre y sed de justicia. De hecho, la frase del Evangelio que orientó su vida fue: “Buscad primero el reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura” (Mt 6, 33).
La decisión del papa Francisco de dedicar la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos a «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional«, en octubre de 2018, fue recibido con alegría e interés también por el Movimiento de los Focolares y, con acentos particularmente significativos, por sus ramas juveniles. Las nuevas generaciones siempre han sido esenciales para la vida de los Focolares, en la reciprocidad con los adultos que acompañan a los jóvenes en el discernimiento de su proyecto de vida. Las primeras reacciones de los jóvenes de los Focolares: «Es una buena noticia y también una respuesta. La elección corresponde a una necesidad. Ya estamos tratando de vivir la vocación no como una opción en sí misma, sino como realidad unida a la fe. Es hora de unificarla en nuestras vidas. ¡Estamos contentos de que el Papa piense en nosotros! «. (Gloria, Uganda) «Estupenda noticia. Si no se ofrece un ambiente bueno para los jóvenes en la Iglesia hoy, no habrá una cultura buena en la Iglesia mañana. Creo que el Papa quiere dejar la Iglesia en buenas manos. Se necesita buenos pensamientos acerca de cómo vivir la vocación. Y no sólo en lo referente a opciones futuras: casarse, ser sacerdote, religioso, focolarino… En la formación con los Focolares aprendí a considerar la vocación también en el presente, como una respuesta para vivir inmediatamente. Así que espero que el Sínodo se centre en este aspecto para dejar la Iglesia en buenas manos». (Ryan, Estados Unidos) «Ha sido una sorpresa. Estoy segura de que el Papa sabrá llegar a todos los jóvenes. Muchos alejados de la Iglesia se interesaron por su encíclica sobre el medio ambiente. Veo en este Sínodo una gran oportunidad. Si se llega a todos será fantástico». (Amanda, Brasil) «Lo que se aprende de la Iglesia católica en el Estado donde yo crecí, difiere en algunos aspectos de lo que se aprende en otro Estado. Los pensamientos son diferentes, aunque hay herramientas comunes como el Youcat. La globalización y las redes sociales nos ponen en contacto con lo que la Iglesia enseña en otras partes del mundo. La diferencia de enfoques sobre cuestiones importantes puede generar confusión ante la ausencia de una voz clara. Este Papa y la Iglesia universal juegan un papel importante, teniendo en cuenta la diversidad de culturas. Veo en el Sínodo una buena perspectiva». (Aileen, India) «En los jóvenes crece la información sobre los problemas de la Iglesia, particularmente sobre temas candentes: escándalos, cuestión social, Iglesia y política. Son argumentos que en el Perú, por ejemplo, crean siempre más distancia entre la posición del clero y la realidad de los jóvenes. La noticia del Sínodo me da esperanza: podría mostrar un rostro más humano de la Iglesia, con la ayuda de jóvenes y de sus ideas, utilizando los medios y las redes sociales de manera transparente y convergente». (Jorge, Perú) «Crecí en la parroquia. Creo que el tema vocación y juventud se tendría que haber abordado hace años. Hoy estamos en medio de una crisis de vocación en general: a la familia, también a la vida religiosa, como ciudadanos, etc. Por esto puedo decir: Gracias por la opción». (Damián, Argentina) «La Iglesia ha demostrado apertura hacia la juventud con las Jornadas Mundiales. Con el papa Francisco creo que se desea pasar de la teoría a la práctica poniendo en primer lugar a los jóvenes. También porque seremos nosotros los que encontraremos soluciones para un mundo en conflicto. A veces se piensa que los jóvenes no somos capaces de afrontar los problemas, pero con gente con experiencia y madurez llegamos a soluciones. Es como si el Papa nos dijera: “Están listos para el desafío». (Jorge, El Salvador) «Quién sabe cómo se desarrollará, de hecho, este Sínodo. Pero si los jóvenes pudieran participar en persona sería importante. Creo que el deseo de todos es tener una voz activa en este Sínodo». (José Luis, Brasil) Los jóvenes de los Focolares gozan también de la coincidencia del Sínodo con la cita que se han dado en Manila para el mes de julio de 2018, el Genfest, donde convergerán de los cinco continentes. «Es una coincidencia maravillosa. Estaremos en las Filipinas, en un continente con muchos jóvenes y mirados con atención por el Papa. Este tiempo de preparación nos hará comprender cómo podemos dar nuestro aporte al Sínodo». (José Luis, Colombia) Fuente: Notas de Prensa