10 May 2016 | Sin categorizar
«Sentíamos la exigencia fuerte de sumergirnos en las heridas de nuestra ciudad. Nos involucró en esta tarea Patrizia, profesora y colaboradora de la revista Città Nuova, quien estaba escribiendo un libro sobre los menores, hijos de detenidos y que recién había conocido el comité Break the Wall. Se trata de 7 detenidos que, entre las distintas actividades que realizaban en su sección, estaban tratando de que se hiciera algo más para los niños que los fríos encuentros que se realizaban en el locutorio. Querían realizar fiestas, eventos para que los niños se divirtieran y tuvieran un lindo recuerdo de sus padres que por estar presos, estaban separados de ellos. Entre nosotros y los detenidos del Comité, las educadoras y la directora de la sección se estableció en seguida una relación de confianza y colaboración. El primer encuentro con los detenidos fue en la Navidad de 2014. Nos impresionó la normativa de la policía carcelaria de dejar, por motivos de seguridad, todas nuestras pertenencias antes de entrar por el portón. Se referían a los objetos personales, pero para nosotros esto sonó como un llamado simbólico a dejar atrás todos nuestros prejuicios. Los detenidos no podían creer que tantos jóvenes pudieran emplear la mañana de un sábado para estar allí con ellos. A partir de esa fiesta empezamos un camino que no era tanto de voluntariado sino de una relación verdadera y profunda construida con los mismos detenidos. Alguno, escuchándonos hablar de lo que hacíamos, nos dijo que éramos muy valientes. Para nosotros, en cambio, se trataba de tener confianza en el otro, aunque hubiese cometido un crimen, y así transmitir la esperanza de que es posible cambiar y recomenzar. Recordamos la alegría de uno de ellos que estaba feliz de poder emplear sus talentos en algo legal, sin sacar ningún provecho de la acción, como ocurría en cambio con las actividades ilícitas. Para él que no tenía hijos, trabajar para los niños, hacía que se sintiera pleno y satisfecho. El año pasado nos encontramos con los detenidos del Comité, para planificar un nuevo evento. Una carta de ellos de agradecimiento confirmó el entusiasmo y la alegría de aquel encuentro, en el que pudimos sentarnos juntos, como si no estuviéramos en una habitación dentro de una cárcel. También merendamos juntos, porque nos recibieron cálidamente, como si fuéramos viejos amigos. Ahora nos llaman “los jóvenes del Comité externo”. En esa ocasión se abrieron y nos contaron los efectos concretos de estar detenidos en la vida cotidiana. Por ejemplo, nos decían que quien está en la cárcel no logra enfocar el panorama, los ojos deben volver a adquirir la capacidad de mirar lejos, pues pierden la costumbre de mirar el horizonte. Uno de ellos nos saludó con un mensaje: “A los jóvenes les digo que continúen dedicándose a estas actividades porque a menudo quien está adentro lo único que necesita es ver que desde afuera existe interés hacia nuestros problemas, para tener una segunda oportunidad. A menudo la cárcel corta los puentes y el abandono crea monstruos. Por esto, de mi parte les agradezco”. En marzo pasado, en ocasión de la fiesta del padre, organizamos juegos y actividades con las que animamos la mañana o la tarde. Media jornada muy sencilla, permitió que esas familias, por lo general divididas, vivieran bellos momentos juntos y que esos niños conservaran lindos recuerdos de la relación tan delicada y difícil con sus papás. Algunos de nuestros amigos estaban presentes en la visita que el Papa Francisco realizó a la cárcel el Jueves Santo del año pasado y participaron en la celebración de la S. Misa y nos contaron sobre la profunda emoción que vivieron. Fue para ellos un momento precioso. «La cárcel – nos dicen a menudo-, además de la libertad elimina las emociones». Pero en este tiempo tal vez algo cambió: existe la alegría de encontrarse y de colaborar sin prejuicios. En ellos hemos descubierto el rostro de Jesús prisionero, de Jesús marginado. Cada vez que salimos de la cárcel de Rebibbia, sentimos que aprendimos el valor de querer cambiar, de admitir los propios errores, de recomenzar. Experimentamos el amor personal de Dios y de su inmensa Misericordia».
9 May 2016 | Focolare Worldwide
Síntesis del programa del viaje:
- 15 mayo: fiesta de acogida en la “Mariápolis Piero”
- 17-20 mayo: participación en varios momentos en la Escuela para la inculturación.
- 21-22 mayo: participación en el encuentro pan-africano de Familias Nuevas.
- 25 mayo: saludo al Consejo Académico de la CUEA (Catholic University of Eastern Africa)
- 27 mayo: intervención ante la Comisión Ecuménica.
- 28-29 mayo: encuentro con la comunidad del Movimiento de los Focolares en Kenia, y una representación de Burundi, Ruanda, Uganda, Tanzania –inauguración de la Iglesia “María de la Luz”.
9 May 2016 | Sin categorizar
22 -28 de agosto En el Año de la Misericordia, las Consagradas que adhieren al Movimiento de los Focolares convocan a una semana de ejercicios espirituales en la ciudadela de Loppiano, en el Centro de espiritualidad “Casa Emaús”. «Las Consagradas también tendrán la posibilidad de ahondar su propio carisma a la luz de la espiritualidad de la unidad –declara la responsable, Sor Antonia Moioli – y en este contexto podrán vivir la reciprocidad de los carismas, creciendo en el ser constructoras de puentes hacia todos aquellos que encuentran». Invitación
9 May 2016 | Focolare Worldwide
«Resignación y cansancio no pertenecen al alma de Europa; las dificultades pueden convertirse en potentes promotoras de unidad», ha afirmado el papa Francisco a la consigna del Premio Carlomagno, el pasado 6 de mayo. Si para buena parte de los europeos el 9 de mayo significa celebrar la integración, la unidad y la paz en Europa en el aniversario de la declaración de Schuman del 9 de mayo de 1950, en el origen de la Unión Europea, para otros, marcó el comienzo del período de privación de derechos bajo la Unión Soviética, comenzado con la declaración de la victoria de Stalin en Alemania el 9 de mayo de 1945. Esta es la historia con la cual el innovador proceso de integración de Europa debe enfrentarse hoy, después de 60 años. Y sobre las contradicciones inherentes a estos paradigmas culturales y sociales que atraviesan los pueblos de Europa, en la crisis actual, se plantea la pregunta: ¿Es todavía válida y actual la experiencia europea? ¿Los europeos todavía quieren estar juntos? Para Pasquale Ferrara, diplomático italiano, estudioso y profesor de Relaciones Internacionales y Diplomacia, «la visión europea de la integración, es decir, poner juntos no tanto la soberanía cuanto la voluntad política de muchos países para gobernar juntos fenómenos que escapan al control de los Estados, sigue siendo una gran intuición». Mediante la integración «Europa demuestra que el multilateralismo puede tener, también hoy, un valor añadido si ya no es el estado el foco de atención, sino la función política que desempeña, es decir, responder a las necesidades de los ciudadanos en un mundo globalizado y transnacional».
«Una Europa capaz de estar junta y redescubrir de esta forma lo que puede hacer más y mejor por el mundo». Así, Maria Voce resume la perspectiva del Movimiento de los Focolares en su participación en los procesos en curso en Europa. Un ejemplo de esto es «Juntos por Europa», en el que convergen más de 300 Comunidades y Movimientos de iglesias cristianas, una red que trabaja con objetivos comunes en función del continente, promoviendo una cultura de reciprocidad mediante la cual individuos y pueblos pueden aceptarse, conocerse, reconciliarse, apoyarse mutuamente. «»Juntos por Europa» no es un fin en sí mismo, sino que posee una naturaleza exquisitamente política, en el sentido más noble del término: trabaja por el bien de esta porción de humanidad que es Europa, con el fin de reavivar sus raíces, consciente también de dar un aporte al resto del mundo». Del 30 de junio al 2 de julio de 2016 «Juntos por Europa» promueve en Munich, Alemania, un evento de reflexión y acción. Durante dos días, 36 mesas redondas y foros permitirán el intercambio de experiencias y perspectivas sobre muchas cuestiones relativas a Europa. El evento tendrá su conclusión, el tercer día, con un acto público en la plaza. Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé asistirán a través de vídeo mensajes personales. Jean-Claude Junker, presidente de la Comisión Europea y Thorbjørn Jagland, secretario general del Consejo de Europa, han otorgado su patrocinio (http://www.together4europe.org/). «En el momento en que hay más necesidad de Europa, menos Europa se muestra a la altura de estos desafíos», afirma Ferrara en referencia a la falta de figuras políticas con una visión amplia. Y concluye: «¿Pero quizás miramos en la dirección equivocada? Tal vez pensamos que se necesiten uno o más líderes políticos y en cambio debemos tomar en cuenta a la sociedad civil, centrándonos más en los jóvenes y en su creatividad social y política, en su capacidad de imaginar el “viejo” continente como un continente “nuevo”». Fuente: Notas de Prensa
9 May 2016 | Sin categorizar
Fue en el verano de 2013, gracias a la comunión entre un grupo de jóvenes de Roma, cuando nació la idea de hacer algo para frenar la proliferación de los juegos de azar. Era cada vez más frecuente ver a personas mayores y a jóvenes ante las máquinitas tragamonedas, instaladas en muchísimas cafeterías. En los últimos años, a pesar de la crisis económica, el ofrecimiento y el consumo de juegos de azar en Italia ha crecido en forma vertiginosa. Los italianos gastan 85 billones por año y las maquinitas tragamonedas de última generación son más de 50.000. Se calcula que los adictos a los juegos de azar son casi 800.000. Vemos que el juego de azar está devastando nuestras ciudades, empobreciendo el tejido social, creando soledad y aislamiento. La causa del crecimiento exponencial de la oferta del juego de azar es una visión de la economía en la cual están interesadas las multinacionales del sector, con el consentimiento de un Estado que ve en esto la posibilidad de una ganancia. Ante este escenario desolador, este grupo de jóvenes romanos se preguntaba qué se podía hacer… y de allí nació la idea de premiar a los dueños de las cafeterías que decidieran no tener estas maquinitas tragamonedas en su local. Los jóvenes fueron masivamente a comer a esas cafeterías y realizaron una Slotmob[1]. Al principio pensaban proponerlo sólo en Roma y Milán, pero la idea simple y concreta atrajo a distintas personas, del norte al sur de la península. En estos dos años y medio se realizaron 120 slotmob, en los que participaron más de 10.000 personas, poniendo en red a más de 200 asociaciones. Se crearon así relaciones entre realidades muy distintas entre ellas, creando espacios de encuentro y conocimiento, tejiendo ese vínculo social que el azar había disgregado. «En Roma concentramos nuestro esfuerzo en una zona llamada “Las Vegas” de Italia – cuenta María Chiara- . En poco tiempo se creó una red que involucró a 7 asociaciones locales, que se ocupan del juego de azar bajo distintas modalidades. Nació una relación sincera, no priva de las dificultades del trabajo en común. Así nació el proyecto “No nos metamos en el azar”, que involucró algunas escuelas de la ciudad. Hablar con los jóvenes del poder de nuestras elecciones y de cómo podemos cambiar una realidad injusta a partir de nosotros mismos, no es un ejercicio fácil, pero es de verdad importante construir un mundo más justo e involucrar a los jóvenes en este proceso de cambio».
«En la experiencia Slotmob – sigue- estamos encontrándonos con muchas personas, muchas historias, que nos llevan a comprender cómo esta adicción al juego de azar es una herida abierta en nuestra sociedad. Durante uno de estos slotmob, un señor que nos había ayudado a organizar los juegos con los muchachos, tomó el micrófono y nos contó su experiencia como adicto al azar. No dijo: “Mi vida está hecha de luces y de sombras y lo que me empuja al juego de azar es la soledad, pero hoy viéndolos a todos ustedes aquí ya no me siento solo. Por lo tanto me comprometo a no jugar más y si me encuentran delante de una maquinita traga monedas, están autorizados a detenerme recordándome esta promesa que hoy les hago». «Si miramos hacia atrás – concluye María Chiara- hemos logrado resultados impensables: se bloquearon dos leyes que disminuyeron el poder de los alcaldes en el manejo del juego de azar; hemos obtenido el veto parcial de la publicidad en televisión y una mayor atención de los medios de comunicación sobre el tema. Somos conscientes de que el camino es todavía largo. Queremos que la publicidad sobre el juego de azar se prohíba totalmente y queremos que se debata a fin de que la gestión de juegos de azar no esté en manos de las multinacionales. Por estas razones el 7 de mayo próximo estaremos en más de 40 plazas de toda Italia para afirmar nuestro Sí a una economía distinta, y premiar aquellas cafeterías que dijeron que no al juego de azar». [1] Campaña contra el uso de las “slot machines” (máquinas tragamonedas),