Movimiento de los Focolares
Brasil, parroquias todavía más unidas

Brasil, parroquias todavía más unidas

20160208-03«Fui acusada injustamente delante de todo el consejo parroquial. Mi respuesta: silencio y lágrimas. Después de tres días recibí una llamada de esa persona con la voz cortada por la conmoción: “¿Me puedes perdonar?”. “¡¡¡Ya te perdoné!!! Después un pensamiento: no basta con perdonar, puedo hacer algo más. Entonces la invité a cenar y nació una amistad que no volvió a resquebrajarse». Es el relato de Berenice, madre de tres hijos, catequista desde hace más de veinte años y también ministro de la Palabra en las 5 comunidades que conforman la Parroquia Immaculata Conceção, en uno de los barrios de la periferia del gran San Pablo. Éste es sólo un flash de las muchas experiencias que se compartieron durante las dos “Escuelas de Comunión” del Movimiento Parroquial – rama del Movimiento de los Focolares en la Iglesia local Se realizaron del 22 al 24 de enero en la Mariápolis Ginetta, en Vargem Grande Paulista (SP) y del 30 al 31 de enero en la Mariápolis Santa María (Igarassu-Recife). El argumento central de estos encuentros fue la Unidad, el carisma específico de los Focolares, con una atención especial al tema de la Misericordia en este Año Santo. Participaron más de 300 personas, entre jóvenes y adultos; laicos, religiosos, seminaristas, diáconos y sacerdotes, de 116 parroquias, 27 diócesis, de 16 Estados de Brasil. Juntos dieron un testimonio de la fuerza del perdón, de la misericordia, del amor evangélico que, vivido en los Movimientos, asociaciones y pastorales, hace de la parroquia una “comunidad de comunidades”. 20160208-04Fueron muchos los frutos de la Palabra de Dios vivida: en barrios de la periferia donde los laicos asumen el peso de la realidad local para acoger a un creciente número de fieles y chicos que se comprometen en las varias actividades pastorales; en las cárceles o en obras sociales parroquiales donde se descubre la prioridad de la escucha y de la atención a la persona por encima de la organización y de la ayuda material. Y también donde nace la iniciativa de dar vida a pequeños encuentros en las casas, llevando la Palabra de Vida a las familias, muchas veces lejanas de la Iglesia, como en el caso de María Hélia de una comunidad en Marechal Deodoro. Bernadete, en cambio, vive en João Pessoa; es catequista en la parroquia del Niño Jesús y miembro del equipo arquidiócesano de catequesis. Trata de comunicar lo que vive, con una gran apertura al diálogo, empezando por su familia, con sus parientes evangélicos y pentecostales. El día de Navidad logra involucrar a todos –incluido su marido que no frecuenta la Iglesia- en una representación del nacimiento de Jesús. “Se creó un clima de diálogo, y de unidad entre todos. ¡Vivimos una auténtica Navidad!”. En la reunión conclusiva, el compromiso asumido por los presentes expresaba el deseo de ser constructores de unidad dentro de las comunidades, construyendo por doquier relaciones donde, por el amor recíproco, viva el Resucitado que atrae y transforma, irradiando paz y alegría. El objetivo: enfocarse en realizar “el sueño” que Jesús le pidió al Padre ‘que todos sean uno’ con el alma abierta a todos.

Chiara Lubich: «Como si fuera su madre»

Chiara Lubich: «Como si fuera su madre»

60_Chiara(…) «El que de ustedes esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra” (Jn. 8,7). Lo dijo Jesús a quienes querían lapidar a la adúltera. El punto central de los mandamientos de Jesús es siempre el amor. Por eso, Él no quiere que nosotros, cristianos, condenemos; de hecho advirtió: “No juzguen”, y proclamó: “Bienaventurados los misericordiosos”. Jesús quiere la misericordia. De su Palabra, sin embargo, podría deducirse que alguno podría arrojar la piedra: el que esté sin pecado. No se trata de nosotros, de ninguno de nosotros, ya que somos todos pecadores. Pero hay una criatura sin pecado. Lo sabemos: es la Madre de Dios. ¿Pero podría María arrojar la piedra contra alguien que ha errado? ¿Lo hizo alguna vez en su vida? Conocemos a nuestra Madre, sabemos lo que la Escritura afirma, lo que la Tradición transmite, cuál es el pensamiento del Pueblo de Dios respecto a Ella: María es amor hacia todos los hombres, es misericordia, es abogada de los más desgraciados. A Ella han siempre recurrido y recurren innumerables cristianos cuando han tenido la impresión que la justicia de Dios les amenazaba. María no arroja piedras. Antes bien, nadie como Ella, después de Jesús, difunde amor. Difunde amor: ¿Por qué? Porque es Madre. Una madre sólo sabe amar. Y el amor de una madre es tal porque ama a los propios hijos como a sí misma, porque realmente hay algo de sí misma en sus hijos. También nosotros debemos encontrar algo de nosotros mismos en los demás. Tenemos que ver a Jesús tanto en nosotros como en nuestros hermanos. ¿Por lo tanto, cómo actuaremos? Pues bien: frente a cada prójimo, en casa, en el trabajo, por la calle, con aquél de quien estamos hablando, con las personas con las que hablamos por teléfono, con aquellos para cuyo bien realizamos nuestro trabajo…, ante cada uno, en estos días, debemos pensar sencillamente: debo comportarme como si fuera su madre. Y obrar en consecuencia. Una madre sirve, sirve siempre. Una madre perdona, perdona siempre. Una madre espera, espera siempre. «Como si fuera su madre»: éste es el pensamiento que debe predominar en los próximos días». Chiara Lubich, Rocca di Papa, 3 de marzo de 1983 Fuente: Centro Chiara Lubich  

Giorgio Martelli, sindicalista de Dios

Giorgio Martelli, sindicalista de Dios

Turnea-10«Promotor de una comunión activa entre los diversos grupos y realidades asociativas», con su «sensibilidad social, inteligencia y amor» se convirtió en «intérprete de los anhelos del card. Benelli y de Chiara Lubich» para la organización, en Florencia, a fines de los años ’70, del Centro Internacional de Estudiantes Giorgio La Pira. Es el Arzobispo de Florencia, el card. Giuseppe Betori, quien describe con estas palabras un tramo importante de su historia.  Giorgo Martelli, quien nació en Pistoia, en la región de Toscana, dio un aporte decisivo en el nacimiento de esta obra, en colaboración entre la arquidiócesis de Florencia y el Movimiento de los Focolares, y que todavía hoy continúa en su compromiso hacia « jóvenes que provienen de todas las naciones del mundo, especialmente de aquéllas naciones subdesarrolladas, ofreciendo una acogida fraternal y promoviendo el diálogo entre personas de todas las culturas y credos». Pero esta actividad del Centro La Pira es una de las varias historias importantes que se entrelazan en la vida de Turnea (éste es el nombre que le dio Chiara Lubich para caracterizar su personalidad: Turris Eburnea, Torre de Marfil, recordando una de las letanías de la Virgen). Nace en una familia de obreros. Turnea es educado a vivir con una fe simple, con rectitud, y con sed de justicia. Desde joven está comprometido en la Acción Católica donde recibe una formación cristiana más sólida. Durante la guerra, junto con su padre, soporta dos operativos militares que lo obligan a hacer trabajos forzados, de los cuales logrará escapar. Después de la guerra comienza a trabajar en el sindicato siendo especialista en lo que se refiere a contratos de personal y controversias de trabajo y al mismo tiempo retoma los estudios y adquiere el diploma de perito industrial. En los años de la Acción Católica conoce a otros jóvenes comprometidos cristianamente, entre éstos Bruno Venturini y Vitaliano Bulletti, también ellos futuros focolarinos. Él mismo escribe sobre este período: «Había dos aspectos de la vida cristiana que se me presentaban alternativamente: uno más personal, de búsqueda de la relación con Dios, el otro más social de necesidad de fraternidad entre los hombres, de justicia y de luchas para alcanzarlas. Pero ¡ estaban separados el uno del otro!». En enero de 1950 tiene lugar su primer encuentro con Graziella De Luca, quien había viajado a su ciudad para hablar con algunas personas sobre la experiencia del Movimiento de los Focolares, que recién nacía. En los meses siguientes viaja varias veces a Roma donde conoce a Chiara y a los primeros y primeras focolarinas. Después de algunos meses de lucha interior, decide ser uno de ellos y después de cortar con su novia y dejar a sus padres – en medio de fuertes incomprensiones- se muda a Roma, y vive en el primer focolar masculino romano. Los años sucesivos los pasa en varios focolares de Italia y Holanda. En 1968 Chiara lo llama para que sea el primer responsable de la recién nacida rama de los Voluntarios de Dios. En los congresos de los voluntarios, Turnea favorece los momentos de diálogo sobre problemas y preguntas que se relacionan con la forma de concretar la espiritualidad de la unidad en la vida de todos los días. Repite a menudo lo que Chiara afirmaba: los Voluntarios deben, en el día de hoy, imitar a los primeros cristianos. Durante muchos años se dedica al aspecto interno de los Focolares que se define como armonía y ambiente y que se refiere a las construcciones, a las ciudadelas, a los Centros Mariápolis, al arte, a las obras sociales. Una tarea que él vivió de forma apasionada, con amor y dedicación, realizando también numerosos viajes y visitas a varias naciones. Turnea también dedicó todas sus fuerzas, su tenacidad y amor en muchos otros ámbitos: en los comienzos del Movimiento de Jóvenes por un Mundo Unido, acompañando al Centro de Audiovisuales Santa Chiara y a la banda internacional Gen Rosso. Desde 2008 libre de tareas específicas, continúa dando su aporte con consejos y contribución de ideas. Como sacerdote sabe estar muy cercano a muchos focolarinos, sobre todo con aquellos que más sufren, por quienes celebra con regularidad la Santa Misa. En el año 2012 sufre una enfermedad que le provoca la invalidez motriz, que soporta con coraje y con su amor a Jesús crucificado y abandonado. Bruno Venturini, un amigo de toda la vida, cuenta así su último período: «Juntaba toda su fuerza para tratar de estar activo, disponible. Ocurría que, aún después de una difícil jornada, lograba levantarse y lo encontraba en la computadora controlando el correo. Y al mismo tiempo, en cada momento aceptaba con serenidad, como algo que Dios le pedía, la falta de fuerza, la inactividad. Nunca resignado. Recibía con alegría a todos los que venían a visitarlo; hablaba con lucidez, a menudo con esfuerzo, tocando los argumentos más variados que le podían interesar a la otra persona, sin descuidar un pensamiento profundo que expresaba su estado de ánimo, su plena adhesión a la voluntad de Dios. Pensamientos de cielo» El 26 de enero de 2016 Turnea concluye su camino en la tierra. Entre los primeros focolarinos, como escribe la presidente de los Focolares Maria Voce, «otro gigante».   Maria Chiara de Lorenzo

Filipinas: EoC Asian Congress 2016. Live Streaming

Filipinas: EoC Asian Congress 2016. Live Streaming

EoC_Asian ConferenceEl programa previsto para los 5 días es verdaderamente intenso y será posible seguir la mayor parte en streaming desde cualquier lugar del mundo. El equipo de comunicación del congreso lleva días trabajando para que también este aspecto funcione lo mejor posible. Se ha generado una playlist en youtube; accediendo a ella se podrá elegir el horario correspondiente a la emisión en directo o ver una grabación ya emitida. Incluimos en este enlace el programa completo del congreso  y la lista resumida pero completa de las intervenciones previstas en streaming. sito eoc-asia EdC online

Filipinas: la historia de Marinova

Filipinas: la historia de Marinova

Marinova-01Del 24 al 31 de enero pasado, se desarrolló en Cebú, Filipinas, el 51° Congreso Eucarístico Internacional. El equipo de las redes sociales fue a buscar las historias más significativas para contarlas a través de la página Facebook (IEC2016SocialMedia). Entre ellas, la experiencia de Marinova, focolarina de Cebú. «Tenía tan solo once años cuando un gran dolor irrumpió en nuestra casa. Mi padre fue asesinado por un grupo de personas muy influyentes y no se hizo justicia porque éramos pobres. Nuestros abuelos nos recordaron que la verdadera justicia se encuentra sólo en Dios. Gracias a su ayuda, logré terminar la universidad y en seguida encontré un trabajo. Sostenía a la familia trabajando duro con tal de ayudar a mi madre. Para llevar adelante todo, pedí muchos préstamos a los usureros. Por todas estas dificultades, nació en mi corazón un profundo odio hacia las personas que habían asesinado a mi padre. Ellos eran la causa de todos los sufrimientos de nuestra vida. Luego estudié derecho, con el deseo de obtener justicia por la muerte de mi padre. Sin embargo Dios tenía otro plan para mí. Una de mis colegas, una joven de los Focolares, me invitó a un encuentro organizado por este Movimiento eclesial, cuya finalidad es la de realizar la oración que Jesús dirigió al Padre: «Que todos sean uno» y contribuir a la unidad de la familia humana traduciendo en práctica el Evangelio. En mi vida una nueva aventura estaba a punto de comenzar. También yo empecé a poner en práctica las palabras de Jesús. Él dijo: “A quien me ama, me manifestaré”; “Todo lo que hiciste al más pequeño, a mí me lo hiciste”. Me volví adicta a esta nueva droga: el AMOR… Encontré la esencia y el verdadero significado de mi vida y por primera vez sentí que Jesús en la Eucaristía era la fuente de todo esto. Un día le pedí a Jesús que me enseñara a vivir concretamente su palabra: “Amen a sus enemigos” porque sentía que todavía me envolvía el odio hacia las personas que habían asesinado a mi padre. Al día siguiente, en el trabajo, por pura casualidad, encontré al jefe del grupo. Espontáneamente lo saludé con una sonrisa y le pregunté cómo estaban todos los de su familia. Me di cuenta que mi saludo lo había dejado desconcertado. Yo lo estaba aún más. Poco a poco sentí que en mi interior el odio se estaba disolviendo, transformándose en amor. Pero ese era sólo el primer paso: ¡el amor es creativo! Sentía que cada miembro del grupo tenía que experimentar nuestro perdón. Fui a visitarlos con uno de mis hermanos, tratando de restablecer nuestra relación y de hacerles entender que Dios los ama. Hasta el punto de que uno de ellos pidió perdón por lo que hizo y pedía oraciones por su familia y por su salud. Tenía la certeza de que esta experiencia de perdón y de sanación se cimentaba en el poder transformador de Jesús en la Eucaristía».