Movimiento de los Focolares
Navidad, espíritu de familia

Navidad, espíritu de familia

«Si hoy tuviese que dejar esta tierra y se me pidiese una palabra como la última que dice nuestro Ideal, diría – segura de ser entendida en el sentido más exacto – «Sed una familia”. ¿Hay entre ustedes quienes sufren por pruebas espirituales o morales? Compréndanlos como y más que una madre. Ilumínenlos con la palabra o con el ejemplo. No dejen que les falte el calor de la familia, es más, hagan que crezca cada vez más en torno a ellos. ¿Hay entre ustedes quienes sufren físicamente? Que sean los hermanos predilectos. Sufran con ellos. Traten de comprender hasta el fondo sus dolores. Háganles participar de los frutos de la vida apostólica a fin de que sepan que ellos, más que otros, han contribuido a ella. ¿Hay entre ustedes moribundos? Imagínense ustedes en su lugar y hagan cuanto desearían que les hicieran a ustedes, hasta el último instante. ¿Hay alguien que goza por cualquier motivo? Gocen con él, para que su consuelo no se apague y su ánimo no se cierre, sino que la alegría sea de todos.

Mira el video en el idioma original (italiano)

¿Hay alguien que parte? No lo dejen ir sin antes haberle llenado el corazón de una sola herencia: el sentido de familia para que lo lleve adonde vaya. No antepongan nunca ninguna actividad, de ningún tipo, ni espiritual ni apostólica, al espíritu de familia con los hermanos con los que se vive. Y donde vayan para llevar el ideal de Cristo, […] no harán nada mejor que tratar de crear con discreción, con prudencia, pero con decisión, el espíritu de familia, que es un espíritu humilde, que quiere el bien de los demás, no se jacta… es, en definitiva, la caridad verdadera, completa. En síntesis, si yo tuviera que dejar esta tierra, dejaría que Jesús les repitiera: “Ámense recíprocamente… para que todos sean uno”».  Chiara Lubich (La dottrina spirituale – Città Nuova Ed. pp.92-93)

Navidad para compartir

Navidad para compartir


Christmas2015-01

«Deseo a todos una Navidad para compartir, recordando las palabras del Papa Francisco: justicia, solidaridad y sobriedad.

Justicia: es decir, mirar a quien sufre, a quien le falta lo necesario, no como una categoría social a la que hay que ayudar, sino como a hermanos a los que hay que amar.

Solidaridad: no tener miedo de abrir el corazón, los bolsillos, las carteras, para vivir como una sola familia.

Sobriedad: no estropear lo que hay que poner a disposición de todos, empezando por las cosas hermosas de la Creación.

¡Yo espero, espero en la gracia de la Navidad! Es un tiempo de misericordia que todos pueden vivir. Dios cree en nosotros y pone en el corazón de cada uno una chispa de su Amor. Entonces la Navidad puede ser bellísima para todos. La Navidad será maravillosa si es una Navidad de amor».

Maria Voce


 

Navidad en Siria

Navidad en Siria

20151221-01«La vida de cada día es variada, porque el peligro es variable. Algunos días no sucede nada y puedes olvidar que estamos en guerra. Otros días puede suceder que cuando vas para el trabajo te alcanza una bala perdida, o que haya disturbios o incluso bombas contra la gente y en los barrios de los civiles». Quien habla es Pascal, libanés, del Focolar de Aleppo; vive en Siria desde hace algunos años a pesar de la guerra. «¿Cómo nos estamos preparando para la Navidad? Tanto en Aleppo, como en Kafarbo, o en Damasco, nuestras comunidades han pensado sobre todo en los niños, porque, a pesar de que es una fiesta muy sentida e importante en Siria, las familias ya no logran vivir la alegría de la Navidad. Entonces los jóvenes hicieron muchas actividades para recoger fondos que, sumados a la ayuda recibida del extranjero, consintieron ampliar el proyecto y dar el sentido de la Navidad a los niños y a sus familias. Por ejemplo en Aleppo se hará una fiesta para unas setenta familias, en Kafarbo irán a visitar las casas en pequeños grupos, llevando regalos y comida. En Damasco, donde hay más posibilidades, organizaron un concierto de Navidad y mientras tanto están visitando a las familias llevándoles alimentos y regalos junto a cantos y juegos…». ¿Y en estos últimos meses, con la escalada de violencia, ustedes focolarinos no han puesto en duda la decisión de quedarse en Siria? «No, nunca. ¡Es muy importante la presencia del Focolar! Sólo la presencia, incluso sin hacer nada. Es un signo de que todo el Movimiento en el mundo está con ellos, con el pueblo sirio. No sé cómo explicarlo… Nadie nos obliga a quedarnos, también podríamos irnos. Pero en estos años hemos compartido tantas peripecias que ellos sienten que somos parte de ellos y nosotros los sentimos parte nuestra. Las razones no son racionales, sino afectivas, del corazón, porque la fuerza de estar en lugares como Aleppo, no se encuentra en nada racional. También las familias sirias que se quedan lo hacen por el vínculo con su tierra, con su gente, porque todo podría más bien decir: ¡vete! Allí todos los días las cosas se reducen cada vez más, no hay futuro, sobre todo para los niños. Pero he visto que hay quien se queda por una elección de amor, para dar un testimonio. Por ejemplo para llevar adelante una escuela de niños sordomudos, por todo el bien que hace la escuela. Vivir por los demás le da sentido a la existencia, le da sentido a tu ser».

He recibido misericordia

He recibido misericordia

4196-Copert.inddSe encuentra entre los primeros críticos de la política del Tercer Reich. Bonhoeffer estaba viviendo en los Estados Unidos cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Volvió a la patria para sufrir con su gente, consciente del riesgo que enfrentaba pues poseía un espíritu libre y un fuerte sentido de justicia. Era Teólogo y Pastor Luterano, murió en un campo de concentración en Flossenburg, el 9 de abril de 1945, condenado por su oposición al régimen nazi. Lo recordamos con este breve pensamiento sobre la misericordia, publicado en el libro: La fragilità del male, raccolta di scritti inediti”. (“La fragilidad del mal, colección de escritos inéditos”) “Cada día la comunidad cristiana canta: “He recibido misericordia”. Encontré este don también cuando cerré mi corazón a Dios, cuando comencé el camino del pecado; cuando amé a mis culpas más que a Él, cuando encontré miseria y sufrimiento por aquello que cometí, cuando me perdí y no encontraba el camino de vuelta. En ese momento fue la palabra del Señor la que vino a mi encuentro. Entonces comprendí: Él me ama. Jesús me encontró: ha estado cerca de mí, solamente Él. Me reconfortó, me perdonó todos mis errores y no me culpó por el mal que hice. Cuando era su enemigo y no respetaba sus mandamientos, me trató como a un amigo. Cuando le hice mal, me devolvió sólo el bien. No me condenó por mis malas acciones, sino que me buscó incesantemente y sin rencor. Sufrió por mí y murió por mí. Soportó todo por mí, Me venció. El Padre reencontró a su hijo. Pensamos en todo esto cuando entonamos ese canto. Me cuesta comprender por qué el Señor me ama así, por qué Él me quiere tanto. No puedo comprender cómo Él logró y venció en mi corazón con su amor, puedo solamente decir: “He recibido misericordia”». Dietrich Bonhoeffer, La fragilità del male, raccolta di scritti inediti”. (Piemme, 2015)  

Los niños y la verdadera historia de la Navidad

https://vimeo.com/139352758 Video en italiano y/o en inglés «Yo sólo había escuchado hablar de Santa Claus, pero ninguno me había contado la verdadera historia de Navidad, ¡la historia de Jesús que nace!», cuanta una niña. «Sí, la gente se había olvidado un poco de ella, pero nosotros se la podemos recordar! Como ya están haciendo muchos otros niños en todo el mundo», responde otro. Son los gen 4, niños y niñas «que quieren a todos como hizo Jesús y que hacen ver a todos que ¡Él es el don más grande!», como ellos mismos explican. Se lo enseñó Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares, que les había dirigido a ellos esta invitación: «Hagan nacer a Jesús en medio de ustedes con su amor; ¡así será siempre Navidad! […] Podemos ofrecer a todo el mundo a Jesús, a Jesús en medio nuestro, y llevar este amor, esta alegría a las calles, a las escuelas, a los pequeños y a los grandes… ¡por doquier!». Hace algunos años, Chiara, paseando por las calles de Zúrich, en Suiza, antes de Navidad, había visto las vitrinas con luces, juguetes, la nieve sobre los árboles, Santa Claus… y se había preguntado: ¿Dónde está Jesús? Jesús no estaba. «Este mundo rico se apropió de la Navidad, pero han desalojado a Jesús», escribía. «¿Qué quiere decir ‘desalojado’ Pregunta una niña. «Significa que Jesús no tiene lugar donde vivir, como cuando nació que no encontraban un lugar para Él». «Entonces Chiara nos dijo: ¡al menos nosotros hagámosle una fiesta! Nosotros los gen 4 de todo el mundo queremos hacer así e invitar a todos a hacerlo». Seguidamente nace la idea de hacer estatuitas del Niño Jesús y pesebres y ofrecerlas a las personas que quizás no saben o no recuerdan que Jesús es el regalo más importante de la Navidad. «Queremos hacer que recuerden que la Navidad es la fiesta de Jesús. Y les decimos a las personas: ¿quieres llevarlo a tu casa? Hay quien responde que no, hay quien pasa y ni siquiera se detiene, pero otros se detienen y nosotros les damos las imagencitas de Jesús o los pesebres, preparados por nosotros. Vamos a las principales plazas de las grandes ciudades, a los centros comerciales, se las damos a nuestros alcaldes y vamos a las casas de ancianos, tratamos de llamar la atención con nuestros quioscos, con nuestras canciones; organizamos fiestas de Navidad para muchos niños. Es como una ola de felicidad que involucra a todos y vuelve a poner en el centro de la Navidad al “festejado”». El domingo 20 de diciembre se celebra en la plaza San Pedro el Jubileo de los niños, y el Papa Francisco bendecirá las imágenes de El Niño. Ese mismo día en la transmisión de A Sua Immagine (Del canal italiano Rai Uno, a las 10.30 de la mañana), el programa va a estar dedicado a los niños y presentará un servicio informativo sobre la acción “Han desalojado a Jesús”.