7 de diciembre: luz y donación a Dios

(C) CSC Audiovisivi
Castel Gandolfo, 11 de Diciembre de 2003 (7 de DICIEMBRE de 1943 – 7 DICIEMBRE de 2003) Publicado en: Chiara Lubich, In unità verso il Padre, Roma de 2004, pag. 130-132.

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Castel Gandolfo, 11 de Diciembre de 2003 (7 de DICIEMBRE de 1943 – 7 DICIEMBRE de 2003) Publicado en: Chiara Lubich, In unità verso il Padre, Roma de 2004, pag. 130-132.
Si quisieras ir de Kagoshima a Okinawa, a medio camino – es decir después de una noche en barco- encontrarías la isla de Amami. Es un lugar encantador, por sus bellezas naturales y por el profundo vínculo entre los habitantes y con el ambiente. Se cuenta que en la estación de la siembra del arroz se acostumbra ayudarse recíprocamente, yendo a las respectivas casas el tiempo necesario. Un estilo de vida que en la isla todavía hoy día se llama “espíritu de relación”. Aquí, a fínales del ‘800 desembarcaron los misioneros llevando el mensaje cristiano, que enseguida incidió en la gente. Con orgullo, los habitantes de Amami pueden ufanarse de tener tres obispos oriundos de la isla, además de un gran número de sacerdotes, religiosos y religiosas. Fue precisamente uno de estos sacerdotes, que en el ’96, con ocasión de un retiro que hizo en la isla, lanzó una idea: “¿Por qué no tratan de conocer el Focolar? Es un lugar donde se vive el amor evangélico y la unidad”.
Inmediatamente algunos de los presentes se pusieron en contacto con el centro de Nagasaki y al año siguiente dos de ellos, después de una noche transcurrida en un barco y 5 horas en automóvil, llegaron a Sasebo, a dos horas de Nagasaki, donde se realizaba la Mariápolis: un happening de algunos días para los que querían profundizar la espiritualidad de los Focolares. ¡Ciertamente estas dos personas no imaginaban que 19 años después la Mariápolis se realizaría también en Amami! Han sido 19 años en los cuales el camino no ha sido siempre fácil. Alegrías, nuevas energías espirituales, pero también incomprensiones y sufrimientos de distinto tipo –superados mediante el amor recíproco vivido intensamente- que han consolidado la unidad en la nueva comunidad. Y como la unidad es siempre difusiva, la comunidad ha crecido con el deseo de hacer conocer lo que van descubriendo. Le hablan a amigos y conocidos. Visitan 7 parroquias. Entre los participantes de la isla y algunos venidos de fuera, eran 150 personas las que compusieron la Mariápolis de Amami en el mes de mayo pasado. Entre ellos había quien no frecuentaba ambientes religiosos, otros eran budistas, otros de convicciones distintas. Había también 5 sacerdotes y el obispo de Kagoshima, Mons. Koriyama, quien confirmó: “El Focolar es apropiado al ‘espíritu de relación’ de Amami”. Inesperadamente, tiempo después, le llegó a la comunidad una carta de agradecimiento: “…entre los frutos que da el Focolar he visto cómo echa raíces una nueva cultura de fe y la posibilidad de que también los no cristianos puedan entrar en contacto con la Iglesia sin temor”. Y concluyó diciendo que esperaba que la Mariápolis no se quedara en un evento aislado sino que se repita de alguna forma durante el año.
Este estímulo les dio alas. Después de conversarlo, hicieron una carta para todos los párrocos de Amami comunicando lo que pensaba el obispo y el proyecto de hacer una jornada Mariápolis el pasado 25 de octubre. La misma carta le llegó al obispo, quien escribió: “¡Felicitaciones! Estoy feliz por este día de Mariápolis, digno de ser celebrado y escrito en la historia de una nueva fe. Los exhorto a construir, sólo con el corazón, la tradición de una nueva fe para la evangelización, para la evangelización de la Isla de Amami”.
¿Qué es lo que te impulsó a hacerte sacerdote?, pregunta una jovencita de trece años al Padre Marco, en el curso de una entrevista informal sobre muchos “lindos acontecimientos” que vivió durante su vida de sacerdote. «A mí no me atraía tanto ser sacerdote. Pedí sólo un consejo a algunas personas que conocían el mundo, más que yo, que eran más adultos, para comprender qué era lo que más necesitaba la humanidad de hoy. Podía ser un profesor, un ingeniero, me habría gustado también ser arquitecto, o viajar. Me gustaban muchas cosas. Y en los estudios me iba bien. Eran los años del boom económico y tenía muchas posibilidades. Estaba indeciso porque tenía una beca de estudio en la universidad, pero quería ser útil. Es así que le pedí una cita al Obispo. Quería preguntarle qué pensaba, qué es lo que más le servía a la humanidad. Él estaba tan ocupado que no tuvo tiempo de hablar conmigo. Estuve muchas horas solo, tanto que pensé: “seguramente la humanidad no tiene necesidad de mí, pero tal vez ni siquiera la iglesia me necesita, porque ¿quién te ha dicho que eres tan importante? Tal vez no valgo nada… pero amo a Jesús, lo amaré siempre, aunque tuviera que ser un inútil”. Cuando al final el Obispo tuvo tiempo de hablar conmigo y me preguntó para qué iba a hablar con él, ¡no quería nada más! Y entonces le dije que tal vez podía colaborar… Él estaba sorprendido, indeciso, pero al final me dijo: “Ayer puse la primera piedra de una iglesia. Cuando dentro de seis años esta iglesia esté terminada, no hay ningún sacerdote para ir allí. ¿Quieres tú ser el párroco de esa iglesia?” Mi experiencia fue la de una elección de Dios antes que todo, es decir, no la de ser sacerdote, sino la de seguir a Dios y amar a Jesús, aunque tuviese que ser un inútil, pero mientras tanto algo Jesús te pone a hacer». (Padre Marco – Italia)
Lograr describir un proyecto social desde su origen no es fácil. Así ha sido para la escuela de Pho Cap, en la ciudad de Ho Chi Minh, en Vietnam. Se trata de un proyecto que recibió el honor, hace algunos días, de recibir una visita privada de Laura Mattarella, la hija del Presidente de la República italiana, quien acompañaba a su padre en una visita oficial. Fue acogida sin protocolo por algunos miembros del Movimiento de los Focolares, los actuales responsables y colaboradores de la escuela. Laura Mattarella fue a visitar a los 100 niños. La escuela de Pho Cap nació en 1998, a través de un sacerdote del Focolar con la ayuda de algunos jóvenes universitarios, entre los primeron en adherir a la espiritualidad de la unidad. Es un proyecto nacido en una casa abandonada, por amor a los residentes de menores recursos que llenan el barrio de Binh Thanh, Una vez que la limpiaron de numerosas jeringas, los jóvenes levantaron el techo, después los baños, el sistema eléctrico e hidráulico. Todo se realizó gracias a pequeñas donaciones y mucho sacrificio. Los jóvenes se convirtieron en obreros, plomeros, electricistas… … De aquellos tiempos, una de ellos, ahora focolarina, recuerda: “Fue un trabajo duro, pero el espíritu del Movimiento nos impulsó a amar concretamente. También algunos obreros colaboraron con su trabajo en esta realización. ¡Realmente fue construir un proyecto juntos!”. En pocas semanas transformaron esos ambientes en un lugar habitable y empezó la actividad. Después de trató de convencer a la gente para que enviaran a sus hijos y haciéndolos comprender que era mejor que estudiaran en lugar de mandarlos a trabajar. De hecho, muchos de esos niños pasaban su día deambulando por las calles de Saigón, vendiendo números de la lotería y no iban a la escuela. Para lograrlo los jóvenes fueron a buscar a “los alumnos” casa por casa. Al primer grupo, pronto se unieron también unas chicas dispuestas a donar su tiempo, entusiasmadas por el proyecto.
De un pequeño grupo de alumnos que no recibían ningún alimento, se comenzó dando la merienda y después el almuerzo todos los días. Es un proyecto que está siempre en desarrollo, superando muchas dificultades, hasta llegar a ser una escuela de “prestigio” por sus logros, pero que sigue siendo pobre para los pobres, y logra dar un testimonio convincente en un ambiente de periferia nada fácil. Mirando los rostros y los ojos de los niños de Pho Cap, en su mayoría provenientes de familias budistas, se lee confianza, serenidad, y deseos de vivir. Laura Mattarella se dio cuenta de todo esto y quiso las fotos del encuentro al que definió como “bellísimo”, a pesar de su sencillez, rico de humanidad, de dulzura y de relación. La directora de la escuela comentó; “La visita de la hija del Presidente de Italia nos ha animado a seguir adelante en el espíritu que nos anima; vivir la fraternidad entre todos nosotros colaboradores y transmitirla a los alumnos, para que se conviertan en portadores de este espíritu en sus familias y en la sociedad en la que viven”. Para conocer y apoyar el proyecto: Acción Familias Nuevas: AFN onlus Città Nuova: «Spazio Famiglia” Acción por un Mundo Unido: AMU
Una categoría mal pagada, la de los educadores. Y esto dice mucho de la importancia que la sociedad y los gobiernos dan a la educación. Del 18 al 21 de noviembre se reunieron en Roma 2500 educadores para un congreso organizado por la Congregación para la educación católica. El motivo eran los 50 años de la declaración del Concilio Vaticano II sobre la educación y los 25 años del documento sobre las universidades católicas. «Vine con una colega hebrea, y desde India había católicos y algunos hindúes –cuenta Nieves Tapia, argentina, directora del CLAYSS (Centro Latino Americano aprendizaje y servicio solidario)-. Sentía que ya esto era un fruto del Concilio: la iglesia en diálogo. Con el lema, “Educar, una pasión que se renueva”, nos encontramos educadores provenientes de todo el mundo, con realidades muy distintas». Las experiencias de escuelas católicas en lugares “de frontera”, presentaron el desafío del diálogo en acto. Como en Marruecos, donde los profesores y los alumnos son musulmanes. O en Filipinas, país en su mayoría católico, donde la universidad está abierta también a los musulmanes, por lo que anima a esos estudiantes a hacer el ayuno durante el Ramadán, y reserva un lugar de oración no sólo para los cristianos, sino también para ellos. «Un respiro universal – afirma Nieves Tapia – no sólo por la proveniencia geográfica, sino también por la tipología de escuelas y universidades representadas: públicas, privadas; muchas escuelas que trabajan para personas pobres». En su intervención, el papa Francisco transmitió su pasión por la educación… «El Papa respondió algunas preguntas, habló espontáneamente, del corazón, con mucha pasión. Subrayó la necesidad de salir a la periferia, no para hacer beneficencia, sino porque es allí donde nacerá la nueva cultura. Allí aprendemos la sabiduría profunda que hay en el dolor. Si pensamos en las grandes reformas educativas (Don Bosco, Freire) podemos decir que todas nacieron en las periferias. Además, Francisco subrayó la importancia de trabajar por la unidad de la persona, poniendo en juego la cabeza, el corazón, las manos; de reconstruir el pacto educativo, es decir, la unidad entre la escuela y la familia, entre la escuela y la comunidad, la relación con la vida real sin encerrarse en las aulas; después habló de la importancia de salir, también como una respuesta a la cultura de élite que es el gran peligro de tantos sistemas educativos, donde se corre el riesgo de dejar a la gente afuera». Entre los temas tratados en el Congreso, que en cierto modo fueron tratados implícitamente por el Papa, está el del aprendizaje-servicio (service learning), una línea pedagógica en la que estás comprometido en primera persona… « Se trata de una pedagogía que hemos tratado de enriquecer con la experiencia latinoamericana y con la espiritualidad de la unidad: el aprendizaje servicio solidario. Es necesario dejar que el estudiante salga del aula y se ponga al servicio. Que aprenda a hacer, a vivir, a ser un mejor ciudadano. Hasta que no tiene la posibilidad de hacer una práctica en la realidad, no se ha cerrado el círculo del aprendizaje. La investigación lo demuestra». «Y esto se verifica cuando los chicos aprenden a usar los conocimientos del aula al servicio de los demás. Por ejemplo en una escuela técnica, en lugar de tener un prototipo estilo robot, los jóvenes construyen sillas de ruedas para personas que las necesitan». El Service learning tiene casi 50 años, son miles las universidades y las escuelas en todo el mundo que ponen en práctica cuanto se aprende al servicio de los demás». ¿Qué perspectivas emergen del Congreso? «Las líneas que ha dado el Papa. Sobre todo emergió la necesidad de renovar la pasión educativa y redescubrir lo que ya existe. “Debemos cambiar la educación para cambiar el mundo”, dijo Francisco. Ya estamos en camino y esto es un signo de esperanza».