29 Dic 2015 | Palabra de vida, Sin categorizar
Cuando el Señor actúa, realiza proezas. Apenas hubo creado el universo, vio que era «bueno en gran manera», y el hombre y la mujer le parecieron «muy hermosos» (cf. Gn 1, 31). Pero su última obra supera a todas, es la que realiza Jesús: con su muerte y resurrección ha creado un mundo nuevo y un pueblo nuevo. Un pueblo al cual Jesús le ha dado la vida del cielo, una fraternidad auténtica con la acogida recíproca, el compartir, el don de uno mismo. La carta de Pedro hace que los primeros cristianos sean conscientes de que el amor de Dios los ha convertido en «un linaje escogido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo de Dios» (1 P 2, 9-10). Si también nosotros, como los primeros cristianos, tomásemos conciencia realmente de lo que somos, de lo mucho que la misericordia de Dios ha obrado en nosotros, entre nosotros y en torno a nosotros, nos quedaríamos atónitos, no podríamos contener la alegría y sentiríamos la necesidad de compartirla con los demás, de «anunciar las proezas del Señor». Pero es difícil, casi imposible, testimoniar de modo eficaz la belleza de la nueva «socialidad» a la que Jesús ha dado vida si permanecemos aislados unos de otros. Por eso es normal que la invitación de Pedro vaya dirigida a todo el pueblo. No podemos mostrarnos arrogantes y sectarios, o simplemente indiferentes unos con otros, y luego proclamar: «El Señor ha creado un pueblo nuevo, nos ha liberado del egoísmo, del odio y del rencor, nos ha dado como ley el amor recíproco, que hace de nosotros un corazón solo y un alma sola…». En nuestro pueblo cristiano claro que hay diferencias en el modo de pensar, en las tradiciones y culturas, pero estas diversidades hemos de acogerlas con respeto, reconociendo la belleza de esta gran variedad, conscientes de que la unidad no es uniformidad. Es el camino que recorreremos durante la «Semana de oración por la unidad de los cristianos» –que en el hemisferio norte se celebra del 18 al 25 de enero– y durante todo el año. La Palabra de vida nos invita a tratar de conocernos mejor entre los cristianos de Iglesias y comunidades diversas, a narrar mutuamente las proezas del Señor. Entonces podremos «anunciar» de manera creíble dichas obras, testimoniando que estamos unidos entre nosotros precisamente en esta diversidad y que nos sostenemos de modo concreto unos a otros. Chiara Lubich alentó con fuerza este camino: «El amor es la fuerza más potente del mundo: desencadena la revolución pacífica cristiana en torno a quien lo vive, de modo que los cristianos de hoy pueden repetir aquello que decían los primeros cristianos hace tantos siglos: “Somos de ayer y ya llenamos el mundo”[1]. […] ¡El amor! ¡Cuánta necesidad de amor en el mundo! ¡Y en los que somos cristianos! Todos nosotros juntos, de distintas Iglesias, somos más de mil millones. O sea, muchos, y deberíamos ser bien visibles. Pero estamos tan divididos, que muchos no nos ven ni ven a Jesús a través de nosotros. Él dijo que el mundo nos reconocería como suyos y, a través de nosotros, lo reconocería a Él por el amor recíproco, por la unidad: “En esto conocerán todos que son discípulos míos: si se aman unos a otros” (Jn 13, 35). […] De este modo, el tiempo presente reclama de cada uno de nosotros amor, reclama unidad, comunión, solidaridad. Y llama también a las Iglesias a recomponer la unidad rota desde hace siglos»[2]. FABIO CIARDI [1] Tertuliano, Apologético, 37, 4: «Biblioteca de Patrística» n. 38, Ciudad Nueva, Madrid 1997, p. 144. [2] C. Lubich, Il dialogo è vita, Roma 2007, pp. 42-43.
28 Dic 2015 | Focolare Worldwide

El metropolita de Cluj-Napoca, Andrei Andreicut
Conocerse, dialogar, profundizar la comunión. Era ésta la experiencia que ya en el lejano 2004 impulsó a la facultad de Teología Ortodoxa de Cluj-Napoca y a los miembros del Movimiento de los Focolares a iniciar un rico intercambio espiritual y una comunión de experiencias de vida. Con el tiempo esta comunión se ha enriquecido con un curso de ecumenismo, hasta desarrollar, en los últimos años, un diálogo también en el plano teológico. En el deseo común de realizar un encuentro entre la teología ortodoxa y el carisma de la unidad, de Chiara Lubich, este año, después del acuerdo de colaboración firmado entre la Facultad rumana y el Instituto Universitario Sophia (IUS) de Loppiano (Florencia), se realizó un Simposio entre las dos instituciones académicas; el evento tuvo lugar en Cluj-Napoca, del 26 al 28 de noviembre. El simposio fue inaugurado por el metropolita de Cluj-Napoca, Andrei Andreicut, con palabras de aliento por el precioso camino de comunión que están recorriendo. También quiso estar presente el obispo Vasile Somesanul, quien desde hace años es protagonista de esta comunión. Las ponencias estaban a cargo de profesores del IUS, por parte del Movimiento; entre los cuales su rector Piero Coda. Por la parte ortodoxa, del decano Padre Vasile Stanciu y de docentes calificados de tres facultades, de Cluj, Sibiu y Alba Iulia. Algunas lecciones se realizaron entre dos personas, como la del Ecumenismo y la de Sagrada Escritura que se hicieron en forma conjunta.
Las distintas conferencias giraban sobre la forma de comprender al Espíritu Santo, como decía el título del Simposio: La gran doxología del Espíritu Santo en la teología de San Basilio el Grande. La acción del Espíritu Santo en la Iglesia y en la creación. Como dijeron quienes estuvieron allí «la presencia del Espíritu Santo fue tangible, tanto por la luminosidad de las exposiciones como por la comunión en Dios que se pudo experimentar». «Palpamos que cuando existe la intención de ser un don, el encuentro es posible», dijo uno de los participantes. Y otro subrayó «la gran sintonía entre todos y la alegría de poder compartir las riquezas de cada uno». Fueron muchos los participantes en los cursos de Piero Coda en la Facultad de Teología ortodoxa, especialmente estudiantes de la misma Facultad, pero también de otras tres facultades de teología presentes en Cluj: la romano-católica, la greco-católica y la evangélica. Se realizó un importante debate sobre el futuro de Europa organizado por el Centro ecuménico de Sibiu cuyos relatores principales fueron el prof. Piero Coda y el escritor Andrei Pleşu, notable intelectual rumano. El Simposio fue también la ocasión para pensar en proyectos futuros, mediante los cuales se intensificará la colaboración. Para el próximo año académico se prevé un intercambio de profesores entre la Facultad ortodoxa y el IUS. También se planificó un seminario común en Sophia en la primera mitad del 2017.
27 Dic 2015 | Sin categorizar
«Bruni tenía muy claro hacia donde lo hubiera conducido su razonamiento, si se ubicaba en el límite entre lo humano y lo deshumano y lamentablemente también yendo un poco más lejos, si entraba en el análisis de organizaciones complejas con móviles en los que prevalece lo material. Sabía perfectamente que escribir sobre ellas, es decir, sobre las organizaciones de “producción” y del “mercado” y, por lo tanto, de la creatividad, de las relaciones y del trabajo, lo llevaría a concentrarse también en las organizaciones con móviles ideales y sobre otros movimientos del espíritu humano», colocando ambas «delante del mismo desafío: renovarse sin perder las raíces y el alma». Así escribe Marco Tarquinio, director del periódico católico “Avvenire”, en la introducción del nuevo trabajo “La destrucción creadora”, del economista y filósofo Luigino Bruni. Se trata de un pequeño volumen publicado por la Editorial Cittá Nuova que agrupa una selección de artículos publicados durante el 2015 en el periódico “Avvenire” y extraídos de la serie “Las parteras de Egipto “ y “Regeneraciones”. “Es en las periferias donde se aprende a resurgir”, es el título del último capítulo en el cual Bruni llega a las conclusiones de su trabajo y a los desafíos de su reflexión, que duró varios meses. La frase elegida para introducir sus propuestas es la del poeta alemán Friedrich Hölderlin: “Dios ha creado al hombre como el mar crea los continentes: retirándose”. A modo de presentación, anticipamos algunos pasajes del libro: «Un movimiento que en el tiempo se convirtió en organización puede conocer una nueva primavera carismática, puede resurgir, si en alguna zona marginal del “reino” algunas minorías creativas comienzan a reconstituir las condiciones para revivir el mismo milagro de la primera fundación del carisma: el mismo entusiasmo, la misma alegría, los mismos frutos. El verdadero proceso que lleva a estas minorías a convertirse en mayoría se llama reforma […]. Un proceso decisivo que se debería hacer sin apuro e involucrando y activando los espacios vivos de la creatividad, alcanzándolos “en los confines del imperio”. Todo esto es ciertamente y antes que nada un don total (charis), pero es también sabiduría organizativa, profunda inteligencia espiritual, profética y transformadora. […] Muchas nuevas “evangelizaciones” ocurren cuando, al relatar a los demás la buena noticia, logramos nuevamente y de modo distinto volverla a sentir viva también en nosotros. Es así que renace una nueva-antigua historia de amor, un nuevo eros, nuevos deseos, nueva capacidad de generar, nuevos niños. […]. El carisma entonces puede florecer nuevamente volviendo a encontrar a las personas en las calles, olvidando las propias organizaciones para ocuparse de las heridas y de los dolores de los hombres y de las mujeres de hoy, sobre todo de los más pobres […] interpretando de forma creativa la propia misión en el momento actual».
26 Dic 2015 | Sin categorizar

Dori Zamboni
“Escribo (dictando) mi recuerdo para ustedes. La mano no funciona más, pero la cabeza piensa y reza por todos ustedes cada vez que los recuerdo con sus alegrías, con sus dolores y con sus problemas”. Es el comienzo de una carta de Dori dictada hace pocos días, en ocasión de la Navidad 2015, a sus “queridísimos amigos”, todos los conocidos en el marco de una vida, y con su mensaje trata de llegar a todo el mundo. Doriana Zamboni, conocida simplemente como “Dori” nació en Trento en 1926 y se encontró con Chiara Lubich siendo muy jovencita, todavía era estudiante – rebelde- del secundario, y Chiara le daba clases de filosofía. Era el año 1943, fecha del comienzo de la aventura espiritual que habría conducido al nacimiento del Movimiento de los Focolares. “La Virgen y Jesús los ayudarán también a través de mi oración – continúa su carta- Jesús dijo: “Pidan y se les dará”… Y aunque no conozco sus necesidades, las pongo en el corazón de Ella de modo que se mantengan fieles al amor a Jesús en la cruz abandonado”. Esta “fidelidad” ha marcado la vida de Dori: fue ella, en efecto, la primera a la que Chiara – el 24 de enero de 1944- le confió la intuición del máximo dolor de Jesús, el del abandono en la Cruz, que se convertirá pronto en el secreto y el punto principal de la vida de Chiara, y de todos lo que habrían compartido este camino. “Permanezcan en mi amor” (Jn 15,9) es la palabra del Evangelio que Chiara le había indicado como guía para su vida, y la que reflejaba mejor su persona. Y en este amor, enraizada en Dios, Dori viajó por todo el mundo para testimoniar y difundir el Ideal de la unidad: en 1956 estuvo en Francia, en 1965 en Inglaterra, en 1971 en Bélgica, donde abrió nuevos Focolares, a la vez que nuevos caminos en el campo ecuménico y en el diálogo con la cultura. En el transcurso de su vida humana- espiritual hizo madurar a millares de personas: en 1976 Chiara le confía acompañar la rama de los Voluntarios de Dios – laicos comprometidos en el área social- y el desarrollo del Movimiento Humanidad Nueva. En 1956 forma parte del equipo que dio vida a Cittá Nuova, es por lo tanto una de los pioneros de la editorial y revista de los Focolares, y es así una de las primeras escritoras de aquellas páginas. Dori siempre alentó y sostuvo el trabajo de la redacción, hasta los últimos días. “En cualquier lugar se encuentren, acuérdense de mi, porque mi salud se atrasó y quisiera estar en la oración de muchos de ustedes para ayudarme en el último tramo…. Los siento a todos muy cercanos y con deseos de ayudarme a soportar y ofrecer lo que Dios me pide”, sigue escribiendo Dori. Y así, rodeada del afecto y de las oraciones de todos lo que la rodeaban hasta el final, la mañana del 26 de diciembre se apagó serenamente. La presidente María Voce nos comunicó su partida, expresando el reconocimiento por su vida y la invitación a unirnos en esta oración coral. Los funerales serán el lunes 28 de diciembre a las 10,30 horas en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo (largo G.B. De la Salle) Entrevista a Dori sobre “el descubrimiento de Jesús Abandonado” https://vimeo.com/98719501
26 Dic 2015 | Focolare Worldwide
También en el pequeño país centroamericano, que tiene una fuerte población indígena y por lo tanto, es muy sensible a los contrastes sociales, hay nueve empresarios guatemaltecos que desde junio pasado se inscribieron en un curso de EdC. Con clases mensuales están profundizando los fundamentos del proyecto, dialogando también con quienes llevan adelante experiencias que ya están funcionando en otras partes del mundo. «El texto básico – explica Sandra Macario, coordinadora del curso- es el libro de Bruni “El precio de la gratuidad”, pero frecuentemente nos conectamos via Skype con otros empresarios de EdC de México y de otras partes de América Latina». El 26 de noviembre, el curso realizó un open day e invitó a todos los que tuvieran interés en el curso a un ‘almuerzo de fin de año’, algo característico de este pais, donde hubo comidas típicas de maíz y porotos. Participaron 40 personas. La invitada de honor fue María Luisa Altamirano de México, quien al compartir su experiencia de empresaria, suscitó preguntas y un rico diálogo entre los participantes. Además de los alumnos del curso, tomó la palabra también el empresario brasiliano Ismael Yos, quien había hecho el mismo curso en Brasil. Entre los testimonios, fue impresionante el relato del arquitecto guatemalteco Jorge Mario Contreras. Él no siempre puede contar con un trabajo continuado, por lo cual tiene un equipo de trabajadores a quienes contrata de vez en cuando. Ellos saben que el trabajo es escaso y comprenden que cuando no trabajan para él deben salir a buscar ocupación donde se pueda.
A veces los trabajos son urgentes. Como aquella vez en que se debía reestructurar y dejar listo un Centro de Diálisis. Habían cancelado un contrato con otra empresa y por consiguiente se había suspendió esa obra, pero trabajar en este Centro era algo sumamente urgente. Habia necesidad de albañiles para que los locales sean adecuados y técnicos que pusieran en funcionamiento las máquinas. El arquitecto Contreras presentó su presupuesto, y todas las condiciones del trabajo fueron aceptadas, excepto el tiempo de finalización del Centro, pues exigían que lo terminaran en la mitad del tiempo propuesto, de lo contrario no le asignaban el trabajo. Era un problema imposible de resolver. La última esperanza estaba en el diálogo con los trabajadores. Un concepto, el del diálogo, que hacía tiempo que el arquitecto Contreras se había dado cuenta de que era fundamental y lo había introducido como uno de los pilares de su trabajo. Un estilo de vida que en este momento crítico demostró toda su eficacia. Se propuso a los trabajadores que hicieran doble turno, lo cual fue aceptado unánimemente, no sólo para no perder un trabajo, sino porque tenían confianza en él y entre ellos. Contra todas las previsiones técnicas, el trabajo fue terminado a tiempo y los pacientes que estaban en espera pudieron recibir su tratamiento en el momento indicado. En otra ocasión el arquitecto recibió una llamada telefónica de uno de sus empleados. Era de mañana temprano, un horario en que normalmente no se tendría que molestar al jefe. Pero la cosa era grave: la hija pequeña de este empleado estaba mal y precisaba urgentemente una medicina muy cara y el obrero no tenía el dinero suficiente para comprarla. Contreras lo escuchó como a un hermano; “Ahora empiezo a rezar por tu hija- le dijo- Apenas abran los bancos te haré el depósito del dinero necesario”. Contreras cuenta que sintió que su empresa “se había convertido en una familia”