6 Nov 2015 | Sin categorizar
Para el 50º aniversario del Documento Conciliar “Nostra Aetate”, la mencionada expo lo valorará, mostrando un maravilloso caleidoscopio de compromiso cotidiano de consolidar la fraternidad, incrementar el diálogo y superar todo tipo de división. Famosos artistas, con talentos diversos han adherido al llamado de componer juntos, el próximo 12 de noviembre, la Jerusalemexpo2015. El evento será transmitido en streaming. Página web: http://www.jerusalemexpo2015.com/ Facebook: https://www.facebook.com/NostraAetateJerusalem/
6 Nov 2015 | Sin categorizar
El evento se articula en un Congreso (30 Junio – 1 Julio 2016) y una manifestación pública al aire libre al día siguiente (2 de Julio de 2016) mediante la cual se quiere transmitir un signo fuerte de esperanza. A través de varias intervenciones, testimonios, cantos, oraciones, se desea dar testimonio de que la unidad es posible, que la reconciliación es la puerta para la unidad en la diversidad –como se ha experimentado desde hace más de 15 años en el conjunto de Comunidades y Movimientos de varias Iglesias. La unidad es posible. Viviendo el Evangelio de Jesucristo se pueden superar las divisiones entre las personas, entre las poblaciones y partidos, entre culturas y también entre Iglesias y confesiones cristianas. Los «7 Sí» resumen el compromiso por Europa de las Comunidades y Movimientos cristianos de Juntos por Europa 2016. Programa del evento
6 Nov 2015 | Focolare Worldwide
«El 22 de agosto de 1944, perdí a mi única hermana en la tragedia naval de Tsushima maru», el barco de pasajeros hundido por un submarino americano, en donde murieron más de 1400 civiles, entre ellos, más de 700 niños. «Mi mamá, hasta su muerte a los 96 años, siguió sufriendo y repitiendo: “La guerra se me la comió”». Quien narra su historia, desde lo profundo de su corazón, es la señora Toshiko Tsuhako. Su ciudad, en la isla de Okinawa, fue el escenario, entre abril y junio de 1945, de la única batalla terrestre que se combatió en Japón, que dejó 150 mil muertos. «Tenía todavía la edad de una niña inocente cuando me encontré en medio de la trágica experiencia de la guerra, en contacto con las dolorosas heridas que ella provoca al cuerpo y al alma de las personas. Cuando tenía 12 años llegó el final de la guerra. Mi madre era de constitución frágil y como quedé de única hija me dediqué con todas mis fuerzas a tratar de sostenerla y aliviar su aflicción. Cuando tenía 16 años encontré la fe cristiana y recibí la gracia del bautismo». Siendo adulta entré en contacto con la espiritualidad de los Focolares: «Quedé muy sorprendida al escuchar que la fundadora Chiara Lubich, había entendido durante la II Guerra Mundial, que Dios la amaba inmensamente y que todos somos hermanos y hermanas que aspiran a un mundo unido, porque esta realidad coincidía con el gran sueño que llevaba dentro desde que era chica». «También si sabía que todo lo que sucede está en las manos de Dios, muchísimas veces me preguntaba: “¿por qué todavía hay guerras tan dolorosas y crueles?”, mientras que yo seguía soñando siempre con una “Familia global” donde todas las personas vivieran la gratitud recíproca y la comunión». «Para construir un mundo verdadero de paz pienso que Dios tiene necesidad de la colaboración de los hombres. Es necesario cultivar corazones que amen también a su país, pero sobre todo, almas sensibles que se donen por el bien de las personas, que sepan amar». «En este aniversario del fin de la guerra –testimonia Toshiko – renuevo mi confianza en Dios y mi compromiso de seguir por el camino de la construcción de la paz”.
5 Nov 2015 | Sin categorizar
El 28 de octubre de 1965, los Padres Conciliares, quienes ya estaban llegando a la conclusión de la histórica asamblea mundial de los obispos de la Iglesia católica, promulgaron Nostra Aetate, uno de los documentos más breves que emergieron del trabajo del Concilio. Ya transcurrió medio siglo desde aquel día y el alcance de esas breves páginas ha revelado ser profético, si pensamos que la Iglesia católica llevaba siglos afirmando con firmeza que “fuera de la Iglesia no existe salvación” – el famoso lema latino extra ecclesiam nulla salus. Benedicto XVI en febrero de 2013, pocos días después de haber anunciado su “retiro”, en una reflexión que hizo sobre el Concilio, al concluir el año del cincuentenario de su inicio, definió este documento, junto con la Gaudium et Spes y el que se refiere a la libertad religiosa, como «una trilogía muy importante, cuya importancia se ha mostrado sólo a lo largo de las décadas». En efecto, Nostra Aetate, ha abierto el horizonte del mundo cristiano hacia los otros en cuanto que son “otros”, pero su gestación, dentro de los procedimientos conciliares, no fue nada fácil. Nació por una sugerencia que el historiador judío francés Jules Isaac le hizo personalmente a Juan XXIII. El Papa le confió el esquema inicial al Cardenal Bea. Se pensaba en un documento que contribuyera a evitar que se repitieran tragedias como la Shoà, pero, después de largas y complejas discusiones, el Concilio llegó a esas pocas páginas que se dirigían a todas las religiones del mundo. En efecto, a través de un laborioso y nada fácil itinerario, el documento se abre a los principales credos religiosos, con un acento, sin duda, particular hacia el Judaísmo y el Islam. Nostra Aetate subraya que los judíos deben ser presentados positivamente: «no deben ser presentados como rechazados por Dios, ni como malditos, casi como si esto surgiera de la Sagrada Escritura» Sobre todo se excluye la responsabilidad colectiva de Israel en la muerte de Jesús. Cambia así, radicalmente, la perspectiva cristiana y católica que tenía siglos de antigüedad, podríamos decir de casi dos milenios. Al mismo tiempo emerge un gran respeto también hacia el Islam. «La Iglesia también mira con estima a los musulmanes – declara el documento- y, si en el sucederse de los siglos, no pocos disentimientos y enemistades han surgido entre cristianos y musulmanes, el sacro Concilio exhorta a todos a olvidar el pasado y a ejercitar sinceramente la mutua comprensión, además de defender y promover juntos para todos los hombres la justicia social, los valores morales, la paz y la libertad». Como se mencionó, queda claro también el reconocimiento de tradiciones como el Hinduismo y el Budismo sin olvidar las religiones tradicionales. En efecto, se afirma en el documento que “la Iglesia católica no rechaza nada de todo aquello que es santo en estas religiones”. Aquéllas que a menudo en el transcurso de la historia no habían sido reconocidas como religiones a partir de entonces fueron valoradas por la tradición católica que reconoce la presencia de la verdad y la santidad también en sus tradiciones.
En estos días se celebran una gran variedad de eventos, en distintas partes del mundo, para reflexionar sobre el valor de Nostra Aetate y sus consecuencias. Es decir, lo que este documento ha representado en el encuentro entre hombres y mujeres de distintas tradiciones religiosas. Entre todos, es particularmente significativo el que se realizó en la Pontificia Universidad Gregoriana que fue organizado por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Durante tres días, desde el 26 al 28 de octubre, casi 400 personas de distintas procedencias geográficas, culturales y religiosas, vivieron y reflexionaron juntos sobre lo ocurrido en estos cincuenta años. Estaban presentes representantes de las mayores religiones del mundo (judíos, musulmanes, hindúes, jainistas, budistas, sijistas, y representantes de la Tenri-kyo y de las religiones tradicionales africanas). Se reflexionó sobre argumentos de gran relevancia hoy: la violencia y el compromiso por la paz, el desafío de la libertad religiosa, la educación y la transmisión de valores.
El convenio fue inaugurado por el Cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, y por el Cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos. Se concluyó con una rica y articulada reflexión sobre el tema: “Educar para la paz” por parte del Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado. Los participantes posteriormente asistieron a la Audiencia de la Plaza S. Pedro donde el Papa Francisco dedicó su catequesis al documento Nostra Aetate proponiendo un “itinerario” para el futuro del diálogo, alentando a trabajar juntos por los pobres, por la justicia y por el ambiente, sin olvidar la paz. Participaron en este convenio Rita Mousalem y Roberto Catalano, co-directores del Centro del Diálogo Interreligioso del Movimiento de los Focolares, quienes llevaron a los presentes el saludo de María Voce y del Movimiento y brevemente trazaron los rasgos más importantes en el diálogo de los Focolares, asegurando el compromiso de sus miembros en continuar trabajando por el encuentro y la amistad entre hombres y mujeres de diversos credos. Roberto Catalano
4 Nov 2015 | Focolare Worldwide
Conectar los sueños, difundir una cultura. Se trata éste de un título programático, que eligieron para la Escuela Interamericana de Economía de Comunión que se desarrolló del 26 al 31 de octubre en la Mariápolis Ginetta (San Pablo – Brasil), el lugar que, en 1991, vio nacer de la inspiración de Chiara Lubich, el proyecto de la EdC. Fueron 60 los jóvenes participantes, provenientes de Paraguay, Argentina, México, Guatemala, Cuba, Colombia, Bolivia y Brasil. Los jóvenes dieron su decidida adhesión a aventurarse en el mundo empresarial según los principios innovadores presentados por la fundadora de los Focolares cuando nació el proyecto. Para sostener la realización de los sueños y proyectos, los empresarios presentes declararon su plena disponibilidad a acompañar con su experiencia este camino, nada fácil, que los jóvenes pretenden emprender. La propuesta fue acogida con entusiasmo. Durante la conclusión de la escuela, cada estudiante recibió de su asesor el certificado de participación. Nació así una nueva experiencia de comunión que fue llamada “Operación uno por uno”. Maria Clézia Pinto, responsable de los proyectos de la Anpecom (asociación que coordina las distintas iniciativas de la Economía de Comunión en Brasil) anunció el inicio de un Programa de apoyo económico dirigido a pequeñas empresas que trabajan en situaciones de vulnerabilidad social, ofrecen productos alimenticios o servicios a favor de la educación, la salud y la vivienda e iniciativas dirigidas al desarrollo humano o social a favor de la clases media baja, baja y las más indigentes. Se trata de un programa inspirado en iniciativas ya en curso en otras áreas del mundo, que ofrecen financiamiento y beneficios vinculados con las líneas generales de la EdC.
Dirigiéndose a sus coetáneos, en la invitación, quien trabajó en la preparación de la escuela había escrito: “No nos rendiremos ante las desigualdades y las injusticias sociales”, y lanzó un desafío: “¿Y si esta transformación empezara por tomar conciencia de qué es la pobreza, la economía, el trabajo, las relaciones interpersonales?”. Ha sido sobre estos y otros temas de gran actualidad que se desarrollaron mesas redondas y encuentros de grupo, donde los jóvenes fueron los protagonistas, junto a expertos y a empresarios con años de experiencia. Anouk Grevin, de la Comisión Internacional de la EdC, en su intervención final, dijo confidencialmente, que desde la fase preparatoria había habido una gran expectativa de que la Escuela resultara una especie de laboratorio que pudiera abrir nuevos caminos a la EdC, no sólo en América Latina, sino en el mundo.