Movimiento de los Focolares
Campaña ambiental de Religiones por la Paz

Campaña ambiental de Religiones por la Paz

Religions_for_Peace logoEl cambio climático es uno de los mayores desafíos morales de nuestro tiempo. Los líderes de las distintas religiones, se unen para sostener una campaña mundial, con el objetivo de alcanzar antes del año 2050 el objetivo del 100% de las energías renovables. «Religiones por la Paz (RPP) – recita en su presentación – trabaja para transformar los conflictos violentos, sostener el desarrollo humano, promover una sociedad más justa y armoniosa, y proteger la Tierra. RPP dispone de un Consejo mundial de líderes religiosos de alto nivel provenientes de todas las regiones del mundo, seis organismos regionales interreligiosos y nacionales». La presidente del Movimiento de los Focolares Maria Voce, está entre los co-presidentes de Religiones por la Paz. Consciente de la responsabilidad moral del cuidado de nuestro planeta, ha firmado la solicitud e invita a cuantos lo deseen a unirse a la campaña dirigida a los Jefes de Estado de cada uno de los Países. Para firmar la petición on-line: http://faithsforearth.org/ eligiendo vuestro respectivo País.

Chiara Lubich: Tengo un sueño

“Si observo lo que el Espíritu Santo hizo con nosotros y con muchos otras «empresas» espirituales y sociales que hoy trabajan en la Iglesia, no puedo sino esperar que Él actuará de nuevo y siempre con semejante generosidad y magnanimidad. Y esto no sólo con respecto a las nuevas obras que nacerán de su amor, sino también para el desarrollo de las que ya existen, como la nuestra. Mientras tanto para nuestra Iglesia sueño un clima más conforme a ella como Esposa de Cristo; una Iglesia que se presente al mundo más bella, más una, más santa, más carismática, más identificada con su modelo, María, por lo tanto, mariana, más dinámica, más familiar, más íntima, más configurada con Cristo, su Esposo. La sueño como faro para la humanidad. Sueño en ella una santidad de pueblo, nunca vista antes. Sueño que el despertar – que hoy se comprueba – en la conciencia de millones de personas, de una fraternidad vivida, cada vez más amplia en la tierra, se transforme mañana, con los años del 2000, en una realidad general, universal. Sueño por ello, que desaparecerán las guerras, las luchas, el hambre, los miles de males del mundo. Sueño un diálogo de amor cada vez más intenso entre las Iglesias, que nos permita ver más cercana la composición de la única Iglesia. Sueño que se hace más profundo, vivo y activo el diálogo entre las personas de las más variadas religiones vinculadas entre ellas por el amor, «regla de oro» presente en todos los libros sagrados. Sueño con un acercamiento y enriquecimiento recíproco entre las varias culturas en el mundo, que dé origen a una cultura mundial que ponga en primer plano los valores que siempre fueron la verdadera riqueza de cada pueblo y que se impongan como sabiduría global. Sueño que el Espíritu Santo continúe invadiendo las Iglesias y potencie las «semillas del Verbo» más allá de sus fronteras, para que el mundo sea invadido por las continuas novedades de luz, de vida, de obras que sólo El sabe generar. Para que hombres y mujeres cada vez más numerosos emprendan rectos caminos, converjan a su Creador, predispongan almas y corazones a su servicio. Sueño relaciones evangélicas no sólo interpersonales, sino entre grupos, Movimientos, Asociaciones religiosas y laicas, entre los pueblos, entre los Estados, de modo que sea lógico amar la patria de los demás como la propia. Y sea lógico tender a una comunión de bienes universal, por lo menos como punto de llegada. (…) Sueño, por lo tanto, un anticipo de Cielos nuevos y una tierra nueva como es posible aquí en la Tierra. Sueño mucho, pero tenemos un milenio para verlo realizado”. Chiara Lubich De: Actualidad: leer el propio tiempo, Cittá Nuova, Roma 2013, pag. 102-103

Padre Foresi: cómo vivir la humildad

Padre Foresi: cómo vivir la humildad

Pascual Foresi intervino en numerosas ocasiones a través de su palabra y sus escritos para presentar la teología del carisma de Chiara Lubich en su dimensión social y espiritual, subrayando con competencia la novedad, tanto de su vida como de su pensamiento. El período entre los años 1990 y 1998 fue para él especialmente intenso, respondió, en muchas ocasiones, a las numerosas preguntas de los miembros del Movimiento de todas las vocaciones y de las más variadas proveniencias geográficas y culturales. En una de estas intervenciones, le contestó a quien le pedía un consejo sobre cómo vivir la humildad[1]: «Vivir la humildad significa sencillamente aceptar que somos lo que somos –responde Foresi-. Todos nosotros somos pecadores. Si alguno dice “Yo no soy pecador”, miente. Por lo tanto siempre podemos ser humildes. Me parece que el esquema que hizo San Benito está lleno de sabiduría y me ha ayudado a vivirla. Podría sintetizarse de esta forma: El primer paso para ser humildes es aceptar las humillaciones, las mortificaciones. Si en un momento dado alguien habla mal de ti en tu oficina, en tu ambiente de trabajo, quizás debido a una incomprensión por parte de otra persona, o por una auténtica calumnia… Es necesario saber aceptar estas tribulaciones y dificultades. El segundo paso es amar estas humillaciones, que es algo más que aceptarlas. Esto vale por ejemplo cuando hemos dado la vida por otros y surgen en la comunidad acusaciones, juicios precisamente de parte de esas personas por las que hemos hecho tanto. A menudo son críticas que tienen algo de verdad, pero son exageradas. Es difícil amar tales humillaciones, pero son importantes para crecer en la vida de Dios. El tercer paso es preferir las humillaciones: no sólo amarlas, sino estar contentos. Como por ejemplo cuando alguno habla mal de ti y dices: “Esta es una gracia de Dios que recibo en este momento…”. Este es el grado más alto al que todos debemos tender, porque nos hace entrar en esa humildad a la que tenemos acceso. Obviamente, cuando es posible, las calumnias se tienen que aclarar, pero siempre con desapego, viviendo el Evangelio, el cual nos dice, por ejemplo: “Bienaventurados, cuando mintiendo, hablen mal de ustedes por mi causa. Alégrense y gocen porque grande será su recompensa en los Cielos”». [1] Pasquale Foresi – COLLOQUI, domande e risposte sulla spiritualità dell’unità, Città Nuova Editrice, Roma 2009, pag. 64.

Encuentro de los delegados del Movimiento de los Focolares en el mundo

La habitual cita este año reunirá durante dos semanas a los delegados de 36 regiones del mundo y a los responsables de 6 ciudadelas, para hacer un balance de la vida del Movimiento en los numerosos países donde está presente en el año transcurrido, y para definir y abrirse a nuevos desafíos en este año que comienza.

De caballos y ganaderos en Argentina

De caballos y ganaderos en Argentina

Todos los días, en todo el mundo, miles de personas se levantan para vivir la experiencia de una economía solidaria. Aldo Calliera es propietario de la empresa El Alba, que forma parte del proyecto de la Economía de Comunión (EdC), y se dedica a la cría de ganado en Santiago del Estero, en el Norte de Argentina. Para la gente del campo el trabajo empieza muy temprano: para quien viene desde lejos, incluso antes del alba. Tiene sus ritos y la matera es uno de ellos. Antes de empezar la jornada se prepara el mate, una infusión típica de América del Sur, que se bebe “en rueda”. En cada vuelta se comparten anécdotas, problemas y logros, las historias de uno y del otro, y así se va calentando el cuerpo en la medida que se tejen vínculos de amistad entre los compañeros de faena. El empresario no quería perderse la antigua tradición de sus gauchos argentinos y también él empezó a frecuentar muy temprano la matera, pero vio con sorpresa que cuando él llegaba, la conversación languidecía y el silencio llenaba el círculo. Así un día después de otro. Los gauchos han sido educados en una cultura en la cual, cuando llega el patrón, automáticamente se deja de hablar, no porque les moleste sino porque, desde los tiempos de la Conquista hasta hoy, han sido muchas las generaciones a las que se les ha inculcado la idea de que el obrero es inferior al patrón. Así, todas las veces que él iba quedaba con la sensación de que le habían dado un puñetazo en el estómago y de que el corazón se le había encogido porque no era capaz de ir más allá de ese muro. Pero su tenacidad logró que, poco a poco, todos se fueran abriendo y conversando. Todos menos uno: Ernesto. Un día, tenían programado “el servicio”, que es el lugar y el tiempo de apareamiento con el fin de producir terneros. Después de que se organizaron, Aldo y el ingeniero que estaba con él se preparaban para dar las órdenes a los obreros, pero Aldo Calliera se anticipó diciendo: “Déjame que yo hablo con mis hombres”. Se puso entonces a explicarles lo que querían hacer, pero en lugar de limitarse a darles las instrucciones les preguntó su opinión. Ernesto, a quien el empresario apenas le conocía la voz, habló por primera vez: “Creo que el próximo año no vamos a tener terneros”. Para Calliera fue una doble sorpresa. Le preguntó entonces el porqué de su apreciación. La respuesta fue sencilla: en el terreno donde estaba programado el servicio no había suficiente agua para todos los animales. Cualquiera lo habría podido decir, pero, en estas culturas, al patrón comúnmente sólo se le dice: “Si Señor”, aunque se piense lo contrario. «Entendí que sólo teniendo una visión antropológicamente optimista del otro –reflexionó Calliera- es posible lograr que cada uno dé lo mejor de sí. Que sólo así es posible ver riquezas que para otros quedan escondidas y buscar la mejor forma para hacerlas emerger. Que las riquezas de cada uno son virtudes que se descubren gracias a la confianza recíproca». Está de más decir que el empresario escuchó el consejo de Ernesto y cambió el lugar del “servicio” y que las cosas funcionaron de la mejor manera… La «matera”, ha sido la posibilidad para dar un salto cultural que ha ayudado a todos a construir relaciones de reciprocidad, que ni los trabajadores, ni sus padres, ni sus abuelos, hubieran podido imaginar. Fuente: EdC online