1 Jun 2015 | Sin categorizar
Polonia cuenta con 38 millones de habitantes, el 90% de los cuales son cristianos. En ese país, los musulmanes representan una minoría religiosa: son 25 mil, el 0,08% de la población. Su presencia se remonta a los Tártaros en el siglo XIV; después se dio la inmigración de la segunda mitad del siglo XX, y luego llegó otro grupo después de la caída del muro de Berlín. La jornada de diálogo que se acaba de realizar, se injerta en el camino trazado por tres eventos fundamentales del diálogo entre cristianos y musulmanes en Polonia. Don Adam Wąs, miembro del Comité para las religiones no cristianas de la Conferencia Episcopal Polaca, define sus características: la Jornada del Islam en la iglesia católica en Polonia, fue instituida en el año 2000 por la Conferencia Episcopal Polaca por pedido del Consejo Mixto de Católicos y Musulmanes, se celebra cada 26 de enero; la “Oración por la Paz y la Justicia en el Mundo”, surgió luego del 11 de septiembre de 2001, y fue promovida por los musulmanes tártaros polacos; y finalmente está, este evento “sin precedentes en todo el mundo”, como subrayó el muftí Nedal Abu Tabaq, de la “Jornada del Cristianismo entre Musulmanes en Polonia”, fijada para el 29 de mayo, que empezó hace tres años por iniciativa de los musulmanes de la Liga Musulmana en Polonia. Por invitación del imán Abdul Jabbar Koubaisy, director del Centro y vicepresidente de la Liga Musulmana en Polonia, intervinieron en el evento unas 50 personas: representantes de las autoridades locales, de las iglesias católica, ortodoxa y luterana; de la Universidad de Silesia y también de la Comunidad Judía de Katowice. María Voce, presidente del Movimiento de los Focolares y Jesús Morán, copresidente, fueron huéspedes de honor.
«El diálogo interreligioso es una condición necesaria para alcanzar la paz en el mundo, y por lo tanto es un deber para los cristianos, como para las demás comunidades religiosas» (EG, 250), recordó el metropolita de Katowice, arzobispo Wiktor Skworc, en su mensaje leído por el Padre Tadeusz Czakański, su delegado para el diálogo con el Islam. Luego, enfocándose el tema del encuentro, subrayó como «el fundamento de toda la enseñanza de Jesucristo consiste en el amor misericordioso hacia el prójimo», e hizo el augurio que este encuentro interreligioso en Katowice ayude a todos «para que vivamos más profundamente el misterio de la Misericordia de Dios» y que «contribuya a una mayor apertura de los unos hacia los otros para colaborar más eficazmente en el ámbito de la atención a los oprimidos y los excluidos».
Luego María Voce, en su discurso, recordó algunos pasajes de las Escrituras cristianas que hablan de Jesús desde antes de su nacimiento, poniendo de relieve su amor concreto hacia cada ser humano. «Es este amor universal, sin reservas, lo que ha fascinado a todos aquellos que forman parte del Focolar y se ha convertido en nuestra regla de vida», constató la presidente de los Focolares. «Una de las intuiciones de Chiara Lubich, que constituye uno de los fundamentos de la espiritualidad de la unidad desde sus primeros días de vida, fue el descubrimiento del valor del mandamiento por excelencia de Jesús: “Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene un amor mayor que éste: dar la vida por sus amigos” (Jn 15,12-13)». «Amar siempre de esta forma no es fácil – constató María Voce -; a veces o muy a menudo este amor al hermano cuesta esfuerzo, sacrificio… Pero también en esto, Jesús es nuestro modelo: Él nos amó hasta el punto de dar su vida por nosotros». Y, concluyendo, les deseó a todos que Dios – «el más grande y el más misericordioso, nos ayude a vernos todos como hermanos con la medida que Él mismo nos reveló, para construir juntos un mundo en el que reine la fraternidad y por lo tanto la paz completa y verdadera que todos esperamos».
El Muftí Nedal Abu Tabaq, responsable de todos los imanes en Polonia, recordó que está escrito en el Corán que “Jesús es el signo». «No sólo – agregó -, fue concebido de forma milagrosa, hizo milagros, sanó a los enfermos y resucitó a los muertos». Cada uno de nosotros – subrayó además –, debe “resucitar la luz en quienes sufren (…). No somos velas, que pueden apagarse, sino que somos la luz que ha salido de ellas, y esta luz está presente en cada hombre. Sin embargo nosotros debemos siempre revelarla, hacerla emerger (…) en los necesitados, tal como hizo Jesucristo (…). He aquí el Jesús que yo amo, que conozco, que alabo». En la segunda parte del encuentro, en un fraterno diálogo con María Voce y Jesús Morán, se trataron algunas problemáticas como la acción común a favor del diálogo interreligioso, la amenaza del valor de la familia y la necesidad de protegerla juntos en cuanto creyentes, la educación de los hijos al diálogo, etc. La oración del “Padre Nuestro” recitada por los cristianos y la oración “D’ua” por los musulmanes, concluyeron el evento. El signo de la paz, que se intercambiaron entre todos con un apretón de manos o con un abrazo, expresó el amor fraterno vivido en esas horas entre cristianos, musulmanes y judíos. Una Jornada del Cristianismo entre los musulmanes en Polonia inolvidable.
1 Jun 2015 | Focolare Worldwide
«Hace cincuenta años yo era chico y jamás hubiera imaginado poder vivir una aventura tan fascinante como la del diálogo, en el camino abierto por Nostra Aetate [el documento conciliar profético que marcó la apertura de la Iglesia hacia un diálogo constructivo y positivo con las distintas tradiciones religiosas del mundo]. Mirando hacia atrás, no puedo hacer otra cosa que agradecer a Dios, pero también a decenas de personas que he encontrado por este camino, un camino que jamás hubiera imaginado recorrer. Empezando por mi familia, en la que aprendí que dialogar es siempre mejor que chocar, con los compañeros de universidad en la protesta de los años setenta, con los jóvenes de los movimientos católicos en los que crecí, con el mundo del trabajo en el que me injerté a los veinte años y, luego, con personas de Asia, América, África y de varias partes del mundo, incluidas Nueva Zelandia y Australia. Una riqueza inmensa, a lo largo de un camino que en 1965 el mundo ni siquiera podía imaginar ». Es un recuerdo personal, al margen del congreso que celebró los cincuenta años de la conclusión del Concilio Vaticano II (Georgetown, Washington, 22-24 de mayo), organizado por Ecclesiological Investigation, un grupo de teólogos que se reúnen una vez al año y debaten sobre un argumento específico. Este año, el tema elegido fue Vatican II, Remembering the future. No faltaron exponentes procedentes de Roma, entre los cuales el Card. Kasper y el Card. Tauran.
«La conferencia era de alto nivel – prosigue Roberto Catalano. Hubo intervenciones en plenaria, pero también sesiones simultáneas de gran valor teológico y cultural. Gran apertura humana e intelectual, deseos de ahondar en un evento como el Concilio, desde varios puntos de vista: geográfico sin duda, pero sobre todo en su perspectiva y contenidos. Hubo intervenciones que trataban de contextualizar lo que sucedió y por qué sucedió, entre 1962 y 1965. Otros analizaron el aspecto histórico que llevó a la realización del evento conciliar. Pero fueron importantes también las lecturas de lo que pasó después y de cómo estos cincuenta años no hayan sido suficientes para su aplicación en la práctica. Las opiniones se alternaban en un clima de gran escucha, interés y apertura intelectual y espiritual». «Aún en medio de distintas posiciones, el Concilio, a medio siglo de su conclusión, emergió de estos días de estudio como un evento que cambió la Iglesia y la humanidad. Impresiona sobre todo la dimensión profética que caracterizó de manera especial los documentos que fueron promulgados al finalizar la cumbre conciliar». Y es precisamente en esta dimensión de la profecía, que se centró también su intervención, sobre el rol de algunos movimientos, como los Focolares y San Egidio, en la actualización de Nostra Aetate. Diálogo como deber, diálogo como cultura del encuentro, diálogo como peregrinación y diálogo como pensamiento abierto y empático, éstos son algunos de los puntos desarrollados por Catalano. Una de las sesiones del congreso se dedicó por completo al ecumenismo y a lo que el Concilio significó en este aspecto. Hubo intervenciones de católicos, luteranos, presbiterianos, ortodoxos y episcopalianos: «No faltaron las sombras por citas fallidas y por obstáculos que aún permanecen para lograr una verdadera comunión entre las varias Iglesias. Pero la intervención más significativa, subrayada por un largo y estrepitoso aplausos en la National Cathedral (episcopaliana), fue la del cardenal Walter Kasper quien, después de un análisis magistral de la historia y de los aspectos teológicos de la cuestión ecuménica, concluyó con su optimismo, pragmático pero visionario: “Unity perhaps has already started!” [tal vez ya empezó la unidad]». «Nos damos cuenta – concluye – que en estos 50 años se han dado enormes pasos hacia adelante y que la unidad jamás será un ‘regreso’ o una unificación, sino una ‘comunión’».
31 May 2015 | Focolare Worldwide, Senza categoria
El 26 de mayo pasado, en la ciudadela Fiore, María Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente del Movimiento de los Focolares, durante la visita en curso a Polonia, se encontraron con un grupo de sacerdotes y religiosos vinculados de distinta forma a los Focolares. El Padre Zdzislaw Klafka, redentorista, habló de su encuentro con la espiritualidad de la unidad y de los efectos positivos de vivir su vocación específica en forma radical. «Le agradezco a Chiara Lubich por haber sido un instrumento dócil en las manos de Dios y hacer nacer en la Iglesia una espiritualidad que me ha ayudado a vivir las dificultades que he encontrado en la vida. Cuando fui nombrado superior me encontré ante un desafío. Estaba en Roma, y antes de regresar a Polonia, le pedí que me señalara una frase del Evangelio que pudiera iluminar mis pasos. Ella me respondió: “Nadie tiene un amor más grande que quien da la vida por sus amigos”. Entonces tenía 29 años y esa frase se convirtió en la brújula que me indicaba el camino. Viviendo la espiritualidad de la unidad empecé a ver a San Alfonso, mi fundador, en forma nueva. No sólo descubrí mis raíces, sino la fuerza evangélica que estaba encerrada en todo carisma de la Iglesia. Alguien me preguntó si mi adhesión a la espiritualidad de los Focolares no era un robarle tiempo a mis deberes de redentorista. El hecho es que he experimentado en más de una ocasión, que cuando regreso de los encuentros con otros religiosos de otras órdenes, tengo más deseos de vivir más radicalmente mi elección de Dios».
«La familia numerosa de la que provengo –recuerda el Padre Zdzislaw – me ayudó a vivir por Dios, pero “junto a los demás”. Después del noviciado con los redentoristas vino a dar una conferencia un profesor, Wlodzimierz Fijalkodwski quien, entre otras cosas, dijo que había conocido a los focolarinos. Nos dejó la dirección y fuimos a visitarlos. Nunca olvidaré ese encuentro. Me encontré con personas realizadas que me dieron la clave para construir relaciones de caridad, hasta experimentar la presencia del Resucitado. Y también otra clave que me permitió tener la paz: Jesús Abandonado, la gran intuición de Chiara Lubich, que ayuda a no sucumbir ante el miedo. No había terminado los estudios en Roma cuando, con otro religioso, nos llamaron a Polonia para confiarnos la formación de los seminaristas. Los invitamos a que asumieran la responsabilidad de cada aspecto de la vida del seminario. De parte nuestra, en cambio, decidimos estar al lado de ellos, escucharlos, tratarlos con seriedad. El rostro del seminario cambió. Tuvimos esa responsabilidad durante tres años, después me volvieron a mandar a Roma para completar los estudios. Como tantos en el Movimiento me pedían que hablara de mi fundador, y sobre todo viendo como Chiara amaba a los santos, saqué la licenciatura y el doctorado sobre San Alfonso María de Liguori. Aunque era joven fui elegido por dos trienios como superior de la provincia de los Redentoristas. En 1991, después de la caída del muro de Berlín que marcó una página nueva para los católicos del Este de Europa, nació una radio. Este medio se convirtió en un medio para formar las conciencias de los católicos que, durante el comunismo, habían quedado paralizadas. Seguidamente nació una red televisiva y el Instituto Superior de Cultural Social y Mediática, del que soy el rector desde hace 14 años. El instituto tiene más de 400 estudiantes». Mirando a la presidente de los Focolares el Padre Zdzislaw, concluyó diciendo: «Admiro en María Voce su simplicidad, su sabiduría. Me fascina su libertad de vivir el ideal de la unidad, y ésta es la esencia de la vida de Chiara Lubich».
30 May 2015 | Focolare Worldwide
Homs, Banias, Kfarbo y Tartous, llegaron desde Damasco, Alepo. ¿Quién hubiera imaginado pasar un fin de semana con jóvenes de todas partes de Siria? ¿Una locura? Esto se preguntan los organizadores. Tal vez, pero fue una realidad. El número de participantes fue creciendo día a día hasta que llegaron a ser 67. «Nuestra aventura comenzó así», cuentan. «Elegimos un lugar seguro al cual todos pudiéramos llegar, aún teniendo que viajar durante 10 horas. La idea era pasar tres días juntos y vivir, compartir, rezar, llorar, jugar, disfrutar la naturaleza, pero siempre con el amor recíproco entre nosotros» «¿Qué es lo que importa en mi vida?» fue el lema del fin de semana. Una pregunta que resuena más fuerte en una situación precaria como la que están viviendo los jóvenes sirios. Se dividieron en cuatro grupos con distintos temas: “UnMovimento dei Focolaria amistad especial con el Padre”, “Cada día donde Jesús”, “El Amor que nos hace libres”, “El Amor a María”. Los jóvenes profundizaron estos temas en base a fragmentos de la Sagrada Escritura, de los Papas y de los Santos, que acompañaron con historias verdaderas de jóvenes que los precedieron en la carrera hacia la santidad. Cuando llegué al fin de semana estaba cansada por la guerra – confiesa Fátima- y sentía que la vida estaba como estancada, pero allí experimenté nuevamente la presencia de Dios en mi vida y su Amor por mí a través del amor de los demás. Ahora cuando paso momentos difíciles, me es suficiente pensar que hay alguien que está rezando por mí y que está tratando de vivir del mismo modo. Esto me da una gran paz interior. Comprendí que lo más importante es vivir la vida… amando a Jesús en cada prójimo»
El primer día profundizaron uno de los puntos fundamentales de la espiritualidad de la unidad, «Dios Amor». Recordando la historia de los comienzos de los Focolares en Trento durante la segunda guerra mundial, cuando todo se derrumbaba, simultáneamente fueron iban reviviendo la realidad de Siria hoy. «Todo cae; sólo Dios queda», afirmaba alguien, por lo tanto, «¿Qué es lo que importa de verdad en mi vida?». Uno de ellos dijo: «Vivir el cristianismo de forma radical». El segundo día, a partir de un histórico discurso de Chiara Lubich dirigido a los jóvenes en la década del ’70, «Jesús Maestro», se puso en evidencia la sed que todos tenían de Dios. «No faltaron noches con cantos, danzas y juegos que nos hicieron sentir que somos una verdadera familia», escriben Murad y Lina. Cuando partían para sus ciudades alguno decía: «Agradezco a Jesús por todos los momentos de alegría y de dolor». «Sentí de nuevo la caricia de Dios – escribe Haashim- siento la responsabilidad de llevar esta gracia a todos los que están alrededor nuestro». Fueron días inolvidables para todos. «Fueron días»- escribe Samir- «en los que recibimos paz, serenidad y que nos han dado la fuerza para volver a vivir en esta situación dramática». «A pesar de todo lo absurdo de la guerra – concluye Nahda- no me siento sola».
29 May 2015 | Senza categoria
«Cuando puedo, frecuento el Círculo de jubilados de mi barrio. He notado que algunas “personas bien” evitan a algunos sujetos, porque están vestidos de forma desprolija, son alcohólicos, vagabundos, pasan el tiempo bebiendo y entonces sucede que nadie los invita a participar en el juego ni en la conversación. Entonces comencé a aprender a jugar a las cartas y a las bochas, para estar con ellos sin prejuicios. Al principio tuve que soportar frecuentes reproches. De todos modos me esforcé en expresarles simpatía, buena disposición, y también, en aceptar su forma de hablar y el estilo desacompasado de juego. Un día, Giulio, el vagabundo que más evitaban todos, fue internado por una crisis de alcoholismo. Nadie sabía en qué hospital estaba. Estuve averiguando y realicé varias llamadas telefónicas. Por el tema de la “privacidad” no lograba tener noticias. Al final, pregunté a la policía y finalmente lo ubicaron. Me ocupé de él. El médico me informó sobre su situación como si yo fuese un familiar. Después lo traje a mi casa y le proporcioné alimentos y los medicamentos y que necesitaba. Silvio, otro alcohólico a quien se le habían quitado la licenciia de conducir, corría el riesgo perder su trabajo. Me preocupé en ayudarlo para que la recuperara. Ahora se alejó del alcohol y aún más, se convirtió en un animador de un grupo de alcohólicos anónimos. Ulisse era un jugador fanático y se vanagloriaba de ser ateo y anticlerical. Durante dos años soporté sus expresiones un poco agresivas. En determinado momento se enfermó de un tumor pero, orgulloso como era, no aceptaba ayuda de nadie. Un día me pidió que lo acompañara a su casa. Este inesperado pedido fue para mí la respuesta de que había entrado en su alma y le había comunicado algo de mi fe. Gianni, el más joven de todos, 50 años, con una estatura de gigante, llevaba una vida desordenadísima. Por su estilo de vida era juzgado como el último en la clasificación de buena conducta. Estuve cerca de él hasta el final de su vida. Los familiares estaban sorprendidos; también él, algunos días antes de morir me estrechó su mano de gigante expresándome gratitud y estima. Guido es sordomudo. Es quien está más aislado de todos porque el diálogo con él es muy difícil. Nos hicimos amigos y ahora es mi compañero en el juego de cartas. Un día Giulio, el vagabundo, sacó del bolsillo una foto del Padre Pío, y, delante de todos los presentes, me dijo: “Tú eres para mí el Padre Pío”. Desde ese día en adelante todos en el círculo me llaman de esta forma y, aunque no me resultaba muy simpático, no pude evitar este extraño bautismo. Habitualmente, estos amigos míos me esperan con alegría y a menudo me encuentro jugando con el amigo sordomudo contra los dos alcohólicos. Nos convertimos en el equipo más conocido del círculo y ¡también los más bullangueros! Antes de ir al Círculo, visito la iglesia que está cerca esto es algo que no se le ha escapado al grupo para recibir de Él la fuerza y la orientación justa para amar a estos amigos míos de la periferia»