Movimiento de los Focolares
Cien años de Frère Roger Schutz

Cien años de Frère Roger Schutz

Chiara Lubich, Gabri Fallacara, Frère Roger Schutz (1978).

Chiara Lubich, Gabri Fallacara, Frère Roger Schutz (1978).

El 12 de mayo se celebran los cien años del nacimiento de Frère Roger Schutz, fundador de la Comunidad de Taizé. ¿Cuándo lo conociste por primera vez? «En el mes de agosto de 1974, se llevó a cabo en Taizé – Borgoña, el Concilio de los Jóvenes. Chiara Lubich me invitó a participar con algunos jóvenes franceses. Al llegar, los 40.000 participantes se encontraban con muchos carteles con la palabra “Silencio” en varios idiomas. Era una forma sencilla pero directa para introducirnos en una extraordinaria atmósfera de oración, un ‘espacio de creatividad’ tal como lo llamaba Frère Roger: nada de tabaco o alcohol, sino oración y diálogo entre todos, libertad y confianza. Había católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos, judíos, agnósticos… una composición que reflejaba la de los hermanos que vivían con Frère Roger, de la iglesia Reformada Calvinista. Schutz estaba siempre presente. Con sus rasgos dulces, mansos, que hablaban de Dios, saludaba a cada uno. Cuando escuchó que nos enviaba Chiara, teniéndome la mano dijo: “Estoy feliz de verla aquí, dígale a Chiara que la llevo en mi corazón”. En otro momento agregó: “Abracen a Chiara de mi parte”. En el documento final se reflejaba la fuerza y el compromiso de todos a vivir, sin reservas, las bienaventuranzas y ser “fermento de sociedades sin clases ni privilegios”. Un impulso a vivir lo inesperable, a vivir la paz, en la concordia». ¿Era la primera vez que el Prior de Taizé conocía a alguien del Movimiento de los Focolares? «No. Su encuentro con los Focolares se remonta a los años ’50. De esto habló él mismo en el prefacio del libro “Méditations” de Chiara, publicado en París en 1966: “Hace más de diez años acogí en Taizé a algunos jóvenes, chicas y chicos. Los escuché con tranquilidad y más los escuchaba, más entreveía en ellos la luz de Cristo. ¿Quiénes eran esos jóvenes? Los focolarinos. Luego nos volvimos a ver en varias ocasiones, no sólo en Taizé sino también en Roma, en Florencia, en Milán o en otros lugares, y vi siempre la misma luz de Cristo. Un día, que estaba en Roma, invité a Chiara Lubich, quien fundó esta familia espiritual de los focolarinos. Ese encuentro fue memorable. Luego volví a ver a Chiara en varias ocasiones, y la transparencia de esa mujer era siempre la misma página abierta de Evangelio. No olvido que Chiara fue elegida entre los humildes, los trabajadores, para confundir a los fuertes, a los poderosos de este mundo. Sé que a través de mujeres como Chiara, Dios nos dona un incomparable instrumento de unidad para nosotros los cristianos que estamos separados desde hace siglos por un largo divorcio”».
Chiara Lubich, Eli Folonari,

Chiara Lubich, Eli Folonari, Frére Roger Schutz

Un testimonio de estima y respeto recíproco entre los dos movimientos y entre los dos fundadores… «Las del prefacio son palabras que expresan la comprensión que Roger tuvo de la figura de Chiara como instrumento de unidad, para esa reconciliación entre los cristianos de distintas denominaciones que también él deseaba ardientemente. Chiara siempre tuvo una gran estima por él y apoyó su obra también concretamente. Por ejemplo, pidió a un focolarino que colaborara por un año en la organización del gran Concilio. Más tarde surgió la colaboración para el proyecto “Juntos por Europa”, en el que Roger estaba muy interesado. La Comunidad de Taizé estuvo siempre presente en las varias manifestaciones, y lo estará también en la que se está preparando para el 2016 en Múnich. Por primera vez algunos Movimientos de varias Iglesias se ponían de acuerdo para crecer juntos en la vida del Evangelio. Ya que cada uno de ellos cuenta con muchas personas, con esta novedad se entregó a la historia algo importante, que no pasa desapercibido». Tú lo conociste personalmente. ¿Qué nos puedes decir de Frère Roger como figura ecuménica? «Con Frère Roger se inauguró una nueva era. Se oraba los unos por los otros, se compartían dificultades y esperanzas. Roger Schutz nos dejó un mensaje de certeza. Empezó su obra acogiendo a refugiados y a personas en dificultad, reuniendo a muchos jóvenes. En su larga vida – falleció a los 90 años y fue una muerte especial, como es sabido – realmente experimentó el amor del Padre por la humanidad. Él fue transparencia de este amor divino. Me atrevería a decir que para él la oración era una clave que le permitía abrir el misterio de Dios y Roger tenía el sentido divino de la oración, fuera del tiempo. Él creía en la unidad entre los cristianos, creía de manera absoluta en ella, por lo tanto, empezó a realizar, junto a la gente, lo que se podía hacer en seguida: orar. La unidad llegará como un don de Dios».

Graziella De Luca nos ha dejado

Graziella De Luca nos ha dejado

1954.05«La aventura de la unidad»: a Chiara Lubich y a sus primeras compañeras les gustaba definir así la elección de Dios como Ideal que las llevó a vivir por la unidad de la familia humana. Graziella De Luca estuvo con ella desde los albores. Imposible contar en pocas líneas su riquísima vida que la ha visto difundir la espiritualidad de la unidad en muchos lugares y en muchos corazones. «Fuego he venido a traer a la Tierra y cómo querría que ya estuviera ardiendo» (Lc 12, 49) es la Palabra de Jesús que Chiara Lubich le había indicado como meta, y también por su marcado  espíritu apostólico que, con sencillez, la hacía acercarse tanto a diputados como a sencillos obreros, para contarles el descubrimiento que había cambiado su vida, el encuentro con el amor de Dios. Graziella De Luca, nacida en Trento el 21 de marzo de 1925, se ha apagado el 9 de mayo a las 15.35, mientras las focolarinas que estaban con ella estaban recitando el “Ven Espíritu Santo”; lo escribe la Presidente de los Focolares Maria Voce para informar a las comunidades en todo el mundo. «¡Agradezcamos a Dios por su riquísima vida! – continúa – Recemos por ella, con la alegría de pensarla ahora en el seno del Padre, junto a la Virgen y a todos nuestros seres queridos. Y, con confianza, le encomendamos la Obra “en salida”, seguros de que nos ayudará a incendiar el mundo con el amor». Live streaming de los funerales: live.focolare.org/graziella

Mil cuatrocientos jóvenes en el Meeting de Loppiano

Mil cuatrocientos jóvenes en el Meeting de Loppiano

20150509Loppiano3«En estas horas, en las que nos sentimos literalmente bombardeados por la violencia y las guerras, en medio de tanta indiferencia, nosotros queremos testimoniar con fuerza que otro mundo existe, porque ¡sí existe!». Así comenzaron diciendo, desde el escenario del Auditorium de Loppiano, Nino, Nahomi, Luigi y Anna, quienes condujeron con entusiasmo y profundidad las dos horas de diálogo con los 1.400 jóvenes presentes. La 42° edición del Meeting de jóvenes italianos de los Focolares, se llevó a cabo – como todos los años – el 1°de mayo en la ciudadela de Loppiano (Florencia) y eligió como título: “OUTSIDE, Look, Choose, Be” (Salir, mirar alrededor, elegir, ser). Fueron numerosas las propuestas de los Jóvenes por un Mundo Unido que apoyan la cultura de la fraternidad, como método para salir de la inercia personal y social y comprometerse a cambiar el mundo. Con la Expo de los “Fragmentos de Fraternidad”, exhibieron la solidaridad y la participación social a través de una red de organizaciones dirigidas por jóvenes. 20150509Loppiano4«Me llamo Kareem, soy palestino. Tengo 23 años y me gradué en Administración de Empresas. Después de la caída del gobierno de Arafat, para nosotros los cristianos de la Franja de Gaza, empezaron las dificultades. En aquella época éramos aproximadamente 2000 sobre 1 millón y medio de habitantes. Luego nos redujimos mucho numéricamente. Fueron bombardeadas incluso dos iglesias». Es uno de los fuertes testimonios del 1° de mayo. «La guerra empezó en 2008 – continúa Kareem – Un día me cayó una bomba muy cerca, al punto que la explosión me tiró al suelo. ¡Tanta destrucción, tantas personas muertas! Antes que nada intenté ir donde mi papá en la oficina de las Naciones Unidas, porque me parecía el lugar más seguro, pero no fue posible. Sólo 4 horas más tarde logré llegar a mi casa y tuve que pasar incluso sobre los cuerpos de los muertos. Mi mamá lloraba porque no tenía noticias mías. Vivimos 28 días en esta constante tensión. Luego, logramos dejar la Franja de Gaza para ir a Jordania. Con las personas del Focolar, experimentando una vida fraterna, logré poco a poco superar el fuerte trauma y empezar a creer que con el amor es posible construir un mundo de paz. Hace 7 meses que me encuentro en Loppiano. Para mí, vivir con jóvenes de culturas y religiones distintas es una experiencia nueva, porque en Gaza no teníamos contactos externos. Trato de abrirme, de aceptar a los demás. Ahora me siento en casa; encontré el tesoro que buscaba». «Después del terremoto de Haití en 2010, que provocó la muerte de más de 220 mil personas, miles de haitianos emigraron a Brasil». Joao de Florianópolis, en el sur de Brasil, abre un escenario sobre esa realidad social: «Muchos de ellos son graduados, pero, como no hablan bien el portugués, encuentran trabajo sólo como albañiles y a menudo reciben sueldos bajos y son tratados con desprecio. Nos preguntamos qué podíamos hacer. Para tener un primer contacto, recolectamos ropa y comida. No sabíamos cómo movernos: ellos hablaban francés y criollo haitiano, y nosotros no conocíamos su cultura. Pero el deseo de poner en práctica esa frase del Evangelio “era extranjero y me acogiste”, superó cualquier obstáculo. Poco a poco nos conocimos y entendimos cuáles eran sus principales dificultades. La primera era el idioma. Empezamos a dictar clases de portugués, con diapositivas, videos y música. Luego los ayudamos en los trámites para pedir los documentos y para la inscripción a los cursos técnicos que el gobierno ofrece gratuitamente, de manera que puedan conseguir un trabajo, una vida mejor. Organizamos veladas culturales, con comidas, bailes y cantos típicos de su tierra. Fuimos a la playa y jugamos al fútbol juntos. Ahora queremos constituir una asociación para aprovechar todas las posibilidades que ofrecen las instituciones para favorecer su integración social y cultural. No todo está resuelto y tenemos aún mucho trabajo por hacer, pero nos parece que se plantó una semilla de fraternidad». 20150509Loppiano2Éste es un flash sobre el Meeting 2015, rico de testimonios y de muchas propuestas concretas para responder a las urgentes necesidades de muchos. Mientras tanto, desde hace años, en Italia funciona una red de jóvenes, de asociaciones, de organizaciones, que trabaja en varios niveles del tejido social, hacia las que el papa Francisco llama periferias existenciales: “Queremos hacer emerger este sotobosque de solidaridad que existe y que está construyendo un presente y un futuro de paz, pero que no es suficientemente conocido” – explican los jóvenes de los Focolares.

¿Sensibilización sanitaria? Lo intentamos nosotros

¿Sensibilización sanitaria? Lo intentamos nosotros

Sensibilisation dans une salle paroissialeBobo Dioulasso es la segunda ciudad de Burkina Faso, la más cercana a Bamako, capital de Malí, donde se presentaron algunos casos de Ébola. Entre las dos ciudades hay un gran intercambio social y económico con un continuo vaivén de personas y mercancías. «Era necesario actuar con urgencia para reducir al máximo el riesgo de que el virus llegara también a Burkina – escribe el equipo de sensibilización contra la enfermedad del virus Ébola del Movimiento de los Focolares en Bobo Dioulasso -. En la práctica, se necesitaba instruir sobre las medidas de prevención al mayor número posible de personas, pero la situación política del país no siempre permitía una intervención gubernamental». «Entonces decidimos hacer algo nosotros. Félicité es una voluntaria, médica epidemióloga que trabaja en el OOAS (Organización de la Salud para Oeste de África). Su función es precisamente la de formar al personal sanitario en la lucha contra las epidemias. Ella misma trabajó en países como Guinea-Conakry, Liberia, Sierra Leona. Félicité en seguida dio su disponibilidad». «Lo primero que teníamos que hacer era avisar al obispo, pero en ese momento no se encontraba en la ciudad. Fuimos entonces a hablar con el vicario general, el Abbé Sylvestre, quien nos aseguró el pleno apoyo de la diócesis para animar al clero y a los fieles para que se informaran acerca de las necesarias medidas que había que adoptar. Carlo, un focolarino médico del dispensario de la Mariápolis Victoria (Man), desde Costa de Marfil nos envió unos audiovisuales, que nosotros luego duplicamos para los distintos grupos de jóvenes y adultos que llevarían adelante la sensibilización. Enviamos este material también a un sacerdote y a un docente de otras dos ciudades (Dedougou y Toussiana), interesados en nuestra iniciativa. Félicité se encargó de la formación de los grupos, ayudada por 15 estudiantes de países del Oeste de África enviados por la OOAS, algunos de ellos musulmanes». «La campaña empezó en febrero, primero en los encuentros del Movimiento de los Focolares, para extenderse luego a los distintos barrios, a las parroquias y también a un gran congreso de jóvenes organizado por la misma diócesis de Bobo Dioulasso. El domingo fuimos a hablar también en las iglesias. Pudimos intervenir en una emisora radial privada, en la diocesana y también en la nacional, utilizando los tres idiomas más hablados aquí: francés, diula y mooré». Sensibilisation à la radio national du Burkina«Esta campaña nos dio la posibilidad de conocer a muchas personas. Cuando Jean-Bernard explicó a sus vecinos qué pensaba hacer en el barrio, cada uno quiso ofrecer algo. Estuvo quien consiguió la amplificación, quien invitó a un cantante para la animación, otro se encargó del transporte del material y otro más del agua para beber. En la presentación estuvieron presentes unas 200 personas. La voz pasó también a los barrios cercanos y Jean-Bernard tuvo que repetir la presentación varias veces. En una de ellas, un enfermero profesional se ofreció para contestar las preguntas; en otra, llegó un experto en los idiomas locales, óptimo traductor. Los funcionarios del Municipio, a los que se les pidió el permiso para realizar la manifestación, se mostraron muy agradecidos». «Mientras tanto supimos que en Malí la enfermedad había sido erradicada, por lo tanto el riesgo en Burkina Faso se había drásticamente reducido. Lo importante ahora es seguir respetando las medidas de prevención. Esta experiencia fue también una gran oportunidad para aprender a trabajar juntos para nuestra gente. Ahora es necesario ir adelante».