Un video de los Chicos por la Unidad de Siria cuenta cómo están viviendo teniendo encendida la llama de la esperanza en su conflictiva tierra. Lo verán los coetáneos de otras naciones, comprometidos en testimoniar, con gestos de fraternidad, su empeño en la construcción de un presente en paz. Los jóvenes de Eslovaquia se trasladarán a Ucrania, a las puertas de Mucachevo: «Aunque la guerra se combate en otra parte del país – escriben- aquí se siente la gran crisis económica y una atmósfera sin esperanza». Un pequeño grupo se dirigirá a Kiev para sostener a los amigos ucranianos. En Belén, ciudad de la paz, correrán juntos chicos cristianos y musulmanes de Belén, Jerusalén, Nazaret y Haifa. Partirán de la plaza de la Natividad: «Allí le manifestaremos al Alcalde – Vera Baboun- y a la gente que encontremos, nuestro compromiso de vivir la Regla de Oro para construir la fraternidad», dicen los jóvenes de Tierra Santa. En Arequipa, Perú, a 2300 metros sobre el nivel del mar, se lanzará una cadena de solidaridad. Cada joven llevará alimentos y material escolar que será destinado a dos centros: uno de ellos es donde viven niños abandonados y en el otro viven niños con capacidades diferentes.La carrera la comenzará el grupo de Wellington, Nueva Zelandia, y la finalizarán los de Los Ángeles, Estados Unidos. La Presidente de la República de Malta, M. Luise Coleiro Preca, es quien dará la largada a la carrera en Malta. Entre los lugares simbólicos, en Budapest, Hungría, los jóvenes tocarán la estatua de la libertad situada en la colina de San Gellert, mientras que en Cochabamba, Bolivia, subirán hasta los pies del Cristo de la Concordia donde está escrito “Que todos sean uno”. En Trelew, Argentina, habrá murales por la paz en el centro de la ciudad y en Huston (Texas) se realizará una colecta de alimentos para los refugiados. Todas las actividades del Cono Sur de América Latina y de Brasil son pintorescas y están cargadas de un fuerte sello social. En Lituania, en Caunas y en Alemania, en Hamm, habrá manifestaciones de carácter interreligioso. La Run4Unity de Hamm está patrocinada por el Alcalde Thomas Hunsteger-Petermann, y prevén un “Reli Rally”, que vinculará los distintos lugares de oración de la ciudad, entre ellos, la mezquita y el templo hindú. Los jóvenes de Bahaí llamarán la atención con un flashmob. Juntos, quieren contribuir a un proyecto social local que ayuda a los niños de los países en guerra (www.hammer-forum.de). También en Goma, Congo, están involucrados los jóvenes de toda la ciudad, cristianos de distintas iglesias y musulmanes. Un momento que unirá los diversos puntos del mundo es el Time-Out, a las 12 horas de cada huso horario. Se rezará por todos los jóvenes que viven en situación de dolor, por las víctimas del reciente terremoto de Nepal y por todos los conflictos que están en curso, así como también por todos aquéllos que se ven obligados a abandonar su propio país. Pero la Run4Unity correrá también por las redes sociales: a través del hashtag #run4unity todos los vínculos de paz y de unidad que se construirán o reconstruirán serán compartidos con fotos, videos y estarán a disposición en el sitio del evento http://www.run4unity.net/2015/.Run4unity se desarrolla dentro de la Semana del Mundo Unido – “Discovering fraternity” es el título del 2015- que es la propuesta anual de los jóvenes para promover la paz en todos los niveles, que este año tendrá a India como anfitrión del evento central.
Con un trabajo de organización “en red” y una presencia generosa y concreta, el “padre Vilson” promueve la vida y la dignidad de los más excluidos. Le preguntamos qué significa la Eucaristía como fuente de unidad en su trabajo en las periferias. Ofrecemos aquí algunos fragmentos de su relato, mucho más rico y extenso. «El otro día me encontré con una persona que vive en la calle, un periodista y poeta. En un momento de nuestra conversación me preguntó: “¿Por qué usted se encuentra en las calles como nosotros?”. Le contesté que para mí era una gran contradicción celebrar la Misa cada domingo en la catedral y a la salida encontrarme con 70-80 personas sin un techo y que no habían comido. ¿Cómo me podía ir a casa? En la colina de la ciudad de Florianópolis, donde se ha multiplicado una multitud de casas muy pobres, se encuentra también la mía, sencilla y sin llave. Durante el día siempre llega alguien a tomar café o a comer. En la mesa siempre ponemos un plato de más. Esa puerta abierta representa la apertura a la comunidad del barrio: siempre hay un lugar para quien llama a la puerta. Y es también una forma de recordar que la Eucaristía “no cierra” nunca, está “a disposición” de todos las 24 horas. En la práctica, esto quiere decir que nuestra heladera debe ser la refrigeradora de la gente, nuestro pan el pan de ellos, nuestros vestidos la ropa de los pobres. En mi casa, tengo la posibilidad de tener una capillita con el sagrario y un reclinatorio. Volver a casa al final del día significa para mí ir a dormir allí donde me espera Jesús, en la Eucaristía. Para mí es como reclinar la cabeza en Él, en lugar de recurrir a la televisión o a internet, que después lleva a tantas otras cosas. En la patena que uso para la Misa está escrita la frase de mi ordenación: “Tenía hambre y me diste de comer, tenía sed y me diste de beber”, hasta la frase final del texto evangélico: «Todo lo que hagan al más pequeño de mis hermanos a mí me lo hicieron”. De esta manera cuando pongo en la patena el pan para la Eucaristía, veo estas palabras y esto me ayuda a no perder el día. Una señora del barrio me preguntó un día: “¿Usted sabe, padre Vilson, por qué Jesús se quiso quedar en la Eucaristía? Para que la gente no se sienta sola y no sea huérfana”». La Eucaristía es el grito de la humanidad. «No puede haber separación entre la mesa de la Eucaristía y la mesa de la justicia social. Con nuestros gestos, con nuestros brazos, con nuestra forma de organización, nosotros prolongamos la realidad de Jesús Eucaristía y donamos al mundo una señal de comprensión y de sostenibilidad. Guiados por esta convicción, con el pasar de los años y junto a otros, hemos formado una red de 340 personas que cada mes reciben un sueldo, 7 organizaciones y un instituto. Son 5000 las niñas, los niños, los adolescentes y los jóvenesen contacto con nuestra red derelaciones. Todos los años invertimos 15 millones de reales (alrededor de 5 millones de Euros) y colaboramos con otras 80 instituciones y organizaciones no gubernamentales. Paralanzar puentes, hemos decidido volver a abrir una iglesia en el corazón de la ciudad, que casi siempre estaba cerrada; allí se ha constituido una gran comunidad local en la que participan intelectuales, personas de clase media y empresarios que se han involucrado de distinta forma en nuestras actividades. Celebramos la Misa en ese lugar todos los sábados y domingos y así creamos como un “contrapunto” entre la periferia y el centro».
«Se habla mucho de la construcción de una casa común europea, pero estamos convencidos de que esta obra tan necesaria no será completa si no se piensa en ella como en un particular de esa «aldea global» que es la Tierra que habitamos. Este pensamiento me lo sugiere también la preocupación expresada en su carta por las condiciones precarias de nuestro ambiente natural. (…) De hecho, se están multiplicando los análisis alarmados de científicos, políticos, entes internacionales sobre nuestro ecosistema. De varios lugares se lanzan propuestas para sanar a nuestro mundo enfermo. (…) La Ecología, en el fondo, representa un desafío que se puede vencer solamente cambiando de mentalidad y formando las conciencias. Se ha demostrado efectivamente con muchos estudios científicos serios que no faltarían los recursos técnicos ni los económicos para mejorar el ambiente. En cambio, lo que falta es ese suplemento de alma, ese amor nuevo por el hombre, que hace que todos nos sintamos responsables de todos, en el esfuerzo común de administrar los recursos de la tierra de un modo inteligente, justo, medido (…). La distribución de los bienes en el mundo, la ayuda a las poblaciones más pobres, la solidaridad del Norte con el Sur y de los ricos con los pobres son la otra cara del problema ecológico. Si los inmensos recursos económicos destinados a las industrias bélicas y a una súper producción que requiere cada vez más súper-consumadores, sin hablar del derroche de los bienes en los Países ricos, si estos enormes recursos sirvieran al menos en parte para ayudar a que los Países más pobres encuentren una propia y digna vía de desarrollo, ¡cómo sería más respirable el clima, cuántos bosques se podrían salvaguardar, cuántas zonas evitarían la desertificación y cuántas vidas humanas se salvarían! (…) Sin embargo, sin una nueva conciencia de solidaridad universal nunca daremos un paso adelante. (…) Si el hombre no está en paz con Dios, la tierra misma no estará en paz. Las personas religiosas advierten el «sufrimiento» de la tierra cuando el hombre no la ha usado según el plan de Dios, sino sólo por egoísmo, por un deseo insaciable de poseer. Este egoísmo y este deseo contaminan el ambiente aún más y antes que cualquier otra contaminación, que es sólo consecuencia de ellos. (…) Ahora tales consecuencias desastrosas constriñen a ver la realidad todos juntos en la prospectiva de un mundo unido: si no afrontamos todos juntos este problema, no se resolverá. (…) Si se descubre que todo lo creado es don de un Padre que nos ama, será mucho más fácil encontrar una relación armoniosa con la naturaleza. Y si se descubre además que este don es para todos los miembros de la familia humana, y no sólo para algunos, se pondrá más atención y respeto por algo que pertenece a la humanidad entera presente y futura».
No hubo ningún anticipo sobre la encíclica del papa Francisco sobre la Creación, pero sí una gran expectativa por el documento que será presentado al inicio de junio. “El mundo espera escuchar su enseñanza y lo que dirá en la encíclica y en su discurso a la Asamblea de las Naciones Unidas el próximo 25 de septiembre”, declara Jeffrey Sachs, director de la agencia de la ONU para el desarrollo sostenible (UN sustainable Development Solutions Networks), entre los promotores de la cumbre, junto a la Academia Pontificia de las Ciencias participa ‘Religiones por la Paz’, de las cuales María Voce es una de las co-presidentes. Está presente el secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, el presidente de la República italiana Sergio Mattarella y de la República de Ecuador, Rafael Vicente Correa. Es un congreso que ha reunido a científicos, ecologistas, premios Nobel, líderes políticos y religiosos, para profundizar en el debate sobre los cambios climáticos y el desarrollo sostenible, precisamente en preparación a la presentación de la encíclica. El eje temático de la jornada es la dimensión moral del compromiso a favor del desarrollo sostenible. Es por eso que el hecho de haber involucrado a las comunidades religiosas, muy distintas entre ellas; es una novedad recibida como un buen auspicio. Para María Voce, de esta cumbre emerge una “nueva conciencia de que para obtener algo positivo es necesario trabajar juntos, porque nadie, por sí solo, tiene la receta para salir de las más dramáticas situaciones. Señala que la humanidad tiene en sí misma la capacidad de salir de las crisis, pero lo puede hacer sólo en sinergia con todos los componentes. Está surgiendo la necesidad recíproca de escucharse y hacer las cosas juntos”. Y las respuestas que se encuentran no pueden ser sólo técnicas, sino que deben estar basadas en la dimensión moral, y orientadas al bienestar de la humanidad, como dijo el Card. Turkson, presidente del dicasterio Justicia y Paz. El progreso económico, científico, tecnológico ha introducido estilos de vida inimaginables por nuestros predecesores, pero también tiene “lados oscuros y costes inaceptables”. “Mientras la sociedad global se define sobre valores como el consumo y sobre indicadores económicos, el privilegiado de turno es torpe ante el grito de los pobres”. “Sobre 7 mil millones de personas, 3 viven en condiciones de pobreza, mientras que una élite consume una buena parte de los recursos”. Y se termina inevitablemente con el tema de la comida, que será el centro de la Expo mundial del 2015, y que ya está a las puertas. Tukson denuncia con fuerza la explotación laboral, el tráfico humano y las modernas formas de esclavitud. El papa Francisco deplora esta “cultura del descarte” y la “globalización de la indiferencia”, recordó el cardenal. “La Iglesia no es experta en ciencia, ni en tecnología, ni en economía”. –declara- “pero es experta en humanidad”. Para vencer el desafío del desarrollo sostenible “es necesaria la misma conversión, la transformación personal y la renovación que invocó hace 50 años Pablo VI y que hoy promueve el papa Francisco”. “Una posibilidad para actuar concretamente se nos ofrece a través de una iniciativa inspirada en el proyecto de Eco One”, explica María Voce en una entrevista. “Se trata del ‘Dado de la Tierra’. En las seis caras incluyen frases que ayudan a vivir la tutela del ambiente: ¡sonríe al mundo!, ¡descubre la belleza! También enseña a vivir la sobriedad, a tomar sólo lo necesario, como hacen los árboles. Se trata de gestos cotidianos, de actos concretos: no desperdiciar el agua, reciclar los desechos, reutilizar las cosas. La última cara dice: ahora es el momento, no esperes a mañana. Estas sencillas iniciativas pueden sostener a quienes quieren poner en práctica lo que dice el Papa, pero no saben cómo hacer”.