12 Mar 2015 | Sin categorizar

Desde Montecitorio al mundo: este camino de Igino Giordani comenzó hacia fines de los años Cuarenta, cuando Igino llegó a una etapa de su vida un poco problemática. El mundo lo reconoce como a un gran intelectual cristiano, un brillante estudioso de los Padres de la Iglesia, un escritor apologista y coherente, pero él advierte que está viviendo un cierto “aburrimiento en el alma”. Su fe y su caridad se despiertan con el encuentro con Chiara Lubich, la fundadora del Movimiento de los Focolares.
El encuentro entre los dos fue algo extraordinario y lo dicen las circunstancias especiales en las que ocurre: Igino Giordani era un hombre casado, tenía 54 años y 4 hijos ya adultos.
Chiara era una joven que tenía más o menos la mitad de su edad y le había pedido audiencia para una necesidad concreta: encontrar un apartamento en Roma.
Giordani, había sido miembro de la Asamblea Constituyente; era también un diputado de la Democracia cristiana, de aquellos “históricos”, porque estuvo entre los primeros – ya desde los años Veinte- que trabajó por el naciente Partido Popular, el partido de inspiración cristiana fundado por el sacerdote Luigi Sturzo.
Chiara era una joven laica, y el encuentro ocurrió bastante antes del Concilio Vaticano II, cuando normalmente no era frecuente que a las señoritas laicas se les reconociera algún rol en la Iglesia.
Sin embargo, a pesar de estas enormes diferencias, el encuentro con Chiara transformó a Giordani, y desde ese momento él llevó el Ideal de la Unidad a la política. Su mensaje llegó a un parlamento donde el contraste ideológico era fuertísimo. El 16 de marzo de 1949 estaba en juego el Pacto Atlántico.
«Precisamente hacía pocos meses que conocía a Chiara – son palabras de Giordani- y había una discusión sobre el Pacto Atlántico, se habían formado dos bloques: uno que estaba de acuerdo con América, con los Estados Unidos, otro que estaba de acuerdo con Rusia; se estaba en los momentos preliminares de una nueva guerra, una masacre, la guerra definitiva. Y un día había una álgida discusión en la Cámara; me acuerdo que ese día estábamos tan enojados en la Cámara que yo temía que alguien sacara una pistola y disparara, tanto era el que había entre los dos grupos.
Yo había pedido la palabra y me acuerdo que antes de hablar toma asiento cerca mío un diputado cristiano, católico: Pacati, el excelentísimo Pacati. Entonces me dijo: ‘Tengamos Jesús en medio ahora que hablas’. Y tomé la palabra. Al principio había ruido, gritos, etc.; poco a poco se fue haciendo silencio, al final parecía que la Cámara se había convertido en una iglesia, existía un silencio perfecto y yo expresaba las ideas que nosotros aprendemos en nuestro Movimiento, es decir que la guerra no sirve para nada, que la guerra es la mayor estupidez, que la guerra sirve para la muerte; que nosotros no queremos la muerte, nosotros queremos la vida y la vida está en el amor, en buscar el acuerdo. (…)
Todos nosotros debemos reaccionar, de cualquier parte del país que procedamos, de cualquier partido al que pertenezcamos o fe que profesemos, porque se trata verdaderamente de volver a descubrir el rostro del hombre, en el cual se refleja el rostro de Dios, que está debajo de tantas lágrimas, debajo de la fealdad acumulada por la guerra y el barro.
El secretario parlamentario concluyó su relato de la discusión describiendo los aplausos y las felicitaciones que de todos los sectores del hemiciclo llegaron a donde estaba Giordani.
Muy pronto, alrededor de Igino se reunieron numerosos parlamentarios con el deseo de seguir el ideal de la unidad. Recordamos sólo algunos nombres: Gaetano Ambrico, Palmiro Foresi, Tarcisio Pacati, Enrico Roselli, Angelo Salizzoni y Tommaso Sorgi, quien se convertirá en el principal biógrafo de Giordani. Con ellos, Giordani realizó actividades que iban contra la corriente de aquélla época. Por ejemplo, en 1951 trabajaron en el «Acuerdo interparlamentario para la defensa de la paz», junto con otros 40 parlamentarios pertenecientes al partido liberal, al republicano, al socialdemócrata y al democristiano.
Siempre contra corriente, en pleno clima de guerra fría, su pacifismo lo llevó en 1949, junto con un parlamentario socialista, Calosso, a promover la primera ley sobre la objeción de conciencia. Es de imaginar las dificultades que encontró Giordani, cuando, como relator, ¡presentó la propuesta en la Cámara! Pero sus convicciones eran muy firmes: matar al hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios, significa cometer un deicidio.
«Nace una nueva conciencia cívica, – escribe Giordani – la cual abate las divisiones entre los partidos o las facciones o corrientes y entre los privilegios de casta, de raza, de clase, y, dilatándose, supera las fronteras estatales. El impulso comunitario que se despierta por el amor cristiano y que lleva hasta integrar a Jesús en la sociedad, es un despertar religioso y social, que, como nosotros creemos, si se logra, cambia la historia de la humanidad»
Cierto proclamar hoy día ideales de amor y de comunión en política podría parecer algo temerario… pero también era algo temerario (o quizás más) en los tiempos de Giordani. Sí, Giordani vivía en la profecía, y aun viviendo con profundo compromiso los desafíos de la época, no quedaba atrapado por ellos.
Su profecía era fuerte debido a un Ideal inmenso, el de la unidad, sostenido por una espiritualidad moderna y cautivadora, que Chiara Lubich donó al mundo, y que Igino Giordani vivió también en la política.
Alberto Lo Presti (Director del Centro Igino Giordani)
11 Mar 2015 | Focolare Worldwide
10 Mar 2015 | Focolare Worldwide
Sor Benedetta, o como la llamábamos todos amigablemente, “Sister Bene”, era conocida por todos en la Iglesia tailandesa: por los sacerdotes, las religiosas, los obispos, los laicos desde el norte al sur del país. También la conocían bien algunos monjes budistas que acostumbran visitar el focolar. Benedetta era una mujer a la que cualquiera podía acercársele y conocerla, sin temor y con delicadeza. Sabía recibir a las personas y se podía acudir a ella en cualquier momento. Un problema, grande o pequeño, una necesidad urgente, una cosa linda para compartir, Ella no se asustaba por nada, conocía bien el alma de los hombres y de las mujeres y los sabía amar. Un obispo, una vez dijo que Sor Benedetta era “una religiosa de oro y de plata” por todo el dinero que sabía encontrar para los pobres. Cuando se iba al extremo norte de Tailandia era una especie de “obligación” pasar por su casa y “charlar un poco”, como decía ella. Se alegraba con todas las noticas de “su gran familia”, como le gustaba llamar al Movimiento y devolvía esta vida a muchas otras personas. A menudo encontrábamos en las Mariápolis a personas que llegaban porque ella les había hablado del espíritu de la unidad, o a alguien llegaba al focolar porque Sister Bene se lo había nombrado. En fin, Benedetta era una verdadera “madre espiritual” que dio mucha vida sobrenatural a mucha gente que estuvo presente en su funeral, al cual asistieron obispos, sacerdotes y un numerosísimo “pueblo de Dios”. La iglesia de Wien Pa Pao, situada al lado del convento donde ella vivía, estaba repleta ese día.
Sister Bene, nombre de Benedetta Carnovali, nacida en 1925, fue una columna para el Movimiento. Muchos de los miembros que componen hoy la comunidad de los Focolares en Tailandia se acercaron al Movimiento porque lo conocieron personalmente por ella (también budistas). “Una verdadera religiosa y una verdadera focolarina”, como fue definida por alguien. Una religiosa “fuera de lo común”, siempre en movimiento para llevar algo a alguien y al mismo tiempo “quieta” amando personalmente a quien encontraba. Era una amiga que te llamaba para saludarte por el cumpleaños, aunque cada año su voz se hacía cada vez más débil, pero no se debilitaba su fuerza interior. Cuando alguien se acercaba a ella nunca tenía la impresión de molestarla. Parecía que te estaba esperando y que no tenía otra cosa que hacer. Aunque en realidad no era así, basta considerar, por ejemplo, todas las adopciones “a distancia” que llevó adelante personalmente, hasta sus últimos días. Sister Bene, conoció la espiritualidad de la unidad por un religioso, en el año 1963, y desde ese momento dio su vida para que muchos en Myanmar, donde estaba en ese momento, y luego en Tailandia (después que todos los religiosos fueron expulsados por el régimen), pudiesen conocer y comenzar a vivir este camino de la unidad. Cuando se trasladó a Tailandia, continuó profundizando su amistad con los Focolares. Cuando, raramente, tenía la posibilidad de poder pasar algunos días con nosotros, se alimentaba ávidamente de los pensamientos de Chiara Lubich. Como todos aquellos que de verdad siguen a Dios, Sor Benedetta también tuvo su noche, “la tempestad” por seguir a Jesús, y la enfrentó como verdadera discípula de Jesús, con una caridad heroica. Estaba profundamente unida a Vale Ronchetti, una de las primeras focolarinas, y fue adelante, en medio de muchas incomprensiones: “¿Cómo es posible que una religiosa forme parte de un movimiento laico?”, le preguntaban a menudo. También vivió otras pequeñas y grandes “persecuciones” humanamente absurdas. Sin embargo, seguramente y misteriosamente, Dios se sirvió también de estas dificultades para que Sor Benedetta fuera cada vez más religiosa, cada vez más “hija espiritual de Chiara” (como ella a menudo decía) y se convirtiera en una apóstol de la unidad que – a juzgar por los frutos que proporcionó – no se compara con nadie del sudeste asiático. Nos deja una herencia de caridad, de dulzura, de ternura y de gran fuerza, de amor y de servicio a los últimos: a la gente de la tribu Akha, por ejemplo. Nos deja esa sonrisa típica de alguien que experimenta que es posible transformar el dolor en Amor y convierte esta actitud en su motivo de vida. Sor Benedetta “voló” al cielo a la edad de 90 años, después de haber escuchado la canción que a ella le gustaba mucho: “Sólo gracias”. Murió extenuada pero serena, como siempre vivió, en la paz porque estaba segura de que “aquellos brazos” que la recibieron de niña (ella era huérfana de padres) y que la llevaron adelante en su vida de religiosa, la estaban esperando para darle el último abrazo en el último tramo de viaje; el más importante. Una mujer maravillosa que testimonia que también hoy podemos hacernos santos. Luigi Butori
10 Mar 2015 | Sin categorizar
La primera manifestación en orden cronológico tendrá lugar en Italia, Roma, el 12 de marzo, en el Aula del Palacio de los Grupos Parlamentarios de Montecitorio. Durante la mañana 300 jóvenes de los Focolares, de varias partes del mundo, cristianos, pertenecientes a otras religiones y de convicciones no religiosas, presentarán testimonios individuales y colectivos sobre la situación socio-política de sus países, y sobre la fraternidad vivida como respuesta a los conflictos en curso. Entablarán un diálogo con la presidente de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, Pasquale Ferrara, secretario general del Instituto Universitario Europeo y Luigino Bruni, profesor de Economía política de la LUMSA de Roma. En la tarde otras 300 personas comprometidas en la vida política y en la administración pública tomarán parte en un congreso de reflexión, testimonio y diálogo a la luz de las principales líneas de pensamiento de Chiara Lubich.
En Francia, en Estrasburgo, se realizará un seminario de tres días, del 13 al 15 de marzo, para reflexionar sobre el tema de la fraternidad como categoría política, con énfasis en los asuntos vinculados a la ciudad: participarán Jean-Louis Sánchez, delegado general del ODAS (Observatorio Nacional de la Acción Social), Jo Spiegel, alcalde de Kingersheim y Antonio Baggio, politólogo y docente del Instituto Universitario Sophia (Loppiano).
En Madrid, España, se realizarán dos eventos, el 13 y 14 de marzo. El primero se realizará en el mismo lugar donde habló Chiara Lubich el 3 de diciembre de 2002: en la sede del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea, en el marco del Seminario sobre El papel de la Unión Europea en la promoción de la paz y la justicia mundial. Al día siguiente, en la sede del Centro Mariápolis se profundizarán algunas temáticas, entre las cuales La elección de los “últimos”, como criterio prioritario para la actividad política.
En Seúl, Corea del Sur, el 14 de marzo se realizará un encuentro en la sede del Parlamento, entre diputados y personas comprometidas en la administración pública para hacer un balance del camino realizado hacia una política de fraternidad, emprendido hace 10 años.
El mismo día en Curitiba, Brasil, diputados, alcaldes y simples ciudadanos darán vida al foro de reflexión sobre El pensamiento y la acción política de Chiara Lubich. Intervendrán, entre otros, el Alcalde de la ciudad, Gustavo Fruet, el diputado federal Luiz Carlos Hauly; el Secretario de Justicia y Derechos Humanos del Estado de Acre, Nilson Mourão y el Alcalde de Sorocaba (San Pablo), Antônio Carlos Pannunzio.
Se realizarán congresos también en Canadá, Colombia, Honduras, Alemania, Portugal, la República Checa, Irlanda, Tanzania, Hungría, Estados Unidos y otros más.
En la pluralidad de manifestaciones, que en todo el mundo componen el evento, ha sido propuesto un diálogo que pretende poner en evidencia el valor esencial de la unidad, que no es homologación sino el fruto del intercambio. «Yo tengo un sueño –afirmaba Chiara Lubich-. Piensen cómo sería el mundo si, además de los individuos, también entre los pueblos, las etnias, los Estados se pusiera en práctica la regla de oro: y por ejemplo se amara la patria del otro como la propia». Sus palabras encuentran un eco en la vida personal y en la acción política de cuantos, en todo el mundo, han hecho propio este sueño.
«El próximo aniversario nos dará la posibilidad de poner en evidencia muchas experiencias positivas en curso en todo el mundo –afirma la presidente de los Focolares María Voce- donde políticos, administradores y ciudadanos trabajen juntos al servicio del bien común».
Y desea que «tanto los jóvenes –quienes a menudo miran la política con temor o desinterés- como los adultos, descubran en la política una vocación alta, que ensancha el corazón a todas las personas, a las más desatendidas, las más solas, quienes están en dificultad o son marginadas, no sólo del propio país, sino de la humanidad». «Que la participación en estos eventos –concluye en su mensaje- marque para todos un compromiso nuevo y más consciente, que nos anime a trabajar, personalmente y junto a tantas otras personas de buena voluntad, por la construcción de un mundo mejor, un mundo nuevo».
En el sitio oficial del evento www.politicsforunity.com será posible seguir en directo algunos de los congresos. Está disponible un mapa en línea de las manifestaciones y una síntesis de textos de Chiara Lubich seleccionados por el Comité Científico. El hashtag del evento es #politics4unity.
El 7º aniversario de la muerte de Chiara, sucedida en 14 de marzo de 2008, será recordado con diversidad de expresiones. Desde la bienal de arte Chiara Lubich en Maracaibo, Venezuela, a la lectura del carisma de la unidad a través de algunas obras de arte europea en Cremona, Italia, a la 3ª edición del Chiara Lubich Memorial Lecture en Durban, República Sudafricana. Serán muchas las celebraciones eucarísticas de agradecimiento y sufragio por Chiara Lubich, cuya causa de beatificación fue abierta el 27 de enero pasado.
10 Mar 2015 | Focolare Worldwide
«El camino para llegar a un mundo en paz es largo. Emprenderlo exige valentía, y no vacilar frente al sufrimiento, al dolor y a la derrota». Así se expresa Val Fajardo, un joven de los Focolares, al finalizar los 5 días .del “Proyecto Unidos por la Paz 2015”, realizado a mediados de febrero en la ciudadela “Mariápolis Pace”, en Tagaytay City (Filipinas).
La conferencia, promovida por YSEALI (Young Southeast Asian Leaders Iniciative) –que se ocupa de fortalecer en los jóvenes el desarrollo del liderazgo y los desafíos del Sudeste asiático-, con la colaboración del Movimiento de los Focolares, reunió a 30 jóvenes líderes de Tailandia, Filipinas e Indonesia para dialogar sobre los conflictos religiosos y culturales en la región ASEAN (Asociación de las naciones de Asia sudoriental) y compartir experiencias positivas aptas para mitigarlos.
Los delegados pertenecían a diversos ambientes y provenían de distintos lugares –blogueros de moda, asesores presidenciales, profesores, periodistas, estudiantes, responsables de ONG y trabajadores sociales- todos comprometidos en trabajar por la paz. El grupo trató de entrar en la comprensión de las causas de los conflictos para dejarse guiar luego por la óptica del diálogo interreligioso e intercultural. A partir de este punto pasaron al análisis del paradigma de la fraternidad, que conduce a la unidad y a la reciprocidad y pone en evidencia el poder del trabajo colectivo, todos componentes esenciales en la construcción de la paz.
Impulsados por la urgente necesidad de paz en el mundo, los jóvenes delegados trabajaron intensamente en propuestas de proyectos que promuevan la resolución de conflictos o ayuden a mitigarlos, y que se puedan trabajar simultáneamente en sus propios países: “Peace Attack” es el nombre del programa en Indonesia; “Youth Leaders for Peace Camp” el de Tailandia; y “Peace for real” el de Filipinas. Los varios talleres mostraron la fuerza, la creatividad y el compromiso de cada participante. En todos se veía la exigencia de involucrar a jóvenes y adultos, cada uno como constructor protagonista de paz. «La construcción de un mundo unido implica necesariamente que dejemos nuestras comodidades para salir a la luz pública. Pero no estamos solos en el esfuerzo. Hay otros con quienes podemos compartir estos objetivos. Llegó el momento de comprometernos todos juntos».
Nikko Yumul, de los Focolares, es uno de los coordinadores del programa y afirma; «Los jóvenes están una fase de la vida donde resulta muy atractivo realizar proyectos, incluso los más grandes. Por esto, la construcción de la paz caerá en ellos como una chispa que se convertirá en un incendio. Es sólo cuestión de tiempo»
Como conclusión se inauguró un “Parque de la Paz”, como símbolo del proyecto 2015, y los delegados plantaron árboles en una escuela pública cercana a la Mariápolis Pace. En el centro del parque estaba el “Dado del amor”, que en cada uno de sus lados tiene escrita una frase para construir la paz. En la inauguración estuvieron presentes algunas autoridades civiles locales, directores de liceos, profesores y estudiantes.
Al Movimiento de los Focolares se le pidió que actúe como aliado de este proyecto hasta septiembre de 2015. Se instituyó a su vez, un comité que tiene por objetivo proyectar el contenido del programa y seleccionar los recursos humanos adecuados, en la convicción de que perseguir el objetivo de la fraternidad universal es el camino para resolver los conflictos.
Fuente: New City Press Filipinas