Movimiento de los Focolares
Jesús Morán: Es el momento de la fidelidad creativa

Jesús Morán: Es el momento de la fidelidad creativa

JesusMoran-01Jesús Morán, filósofo y teólogo español, fue elegido como nuevo copresidente del Movimiento de los Focolares durante la Asamblea general de 2014, que tuvo lugar el pasado mes de septiembre. Lo entrevistamos:

«Conocí el ideal de la unidad – son sus primeras palabras – cuando recién terminé los estudios en el liceo clásico y me preparaba para entrar en la facultad de filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Eran tiempos de gran agitación político-social en España. El deseo de cambio era muy fuerte. La sociedad y en especial los jóvenes reclamaban libertad y democracia. Si elegí la carrera de filosofía fue porque los religiosos del liceo donde estudié nos inculcaron un cristianismo comprometido en la transformación social. El encuentro con la espiritualidad de Chiara Lubich fue como hallar la figura de lo que quería ser. Esta espiritualidad, además de cambiar la sociedad, podía cambiarme a mí mismo y esto era lo que en el fondo más deseaba. En la libertad de amar encontré la respuesta a todas mis exigencias».

«Viví en América Latina la mayor parte de mi vida – sigue Jesús Morán –. Llegué a Chile a los 23 años y dejé México cuando tenía 50. Allí viví mis primeras experiencias laborales y pude palpar la historia de pueblos milenarios con sus contrastes, sus inmensas riquezas culturales y su drama de identidad. De América Latina aprendí el valor inconmensurable de la vida, de la naturaleza y de las relaciones interpersonales. Fue una escuela de socialidad. Ese continente me dio el sentido del pensamiento orgánico, de la cultura que se vuelve praxis cotidiana e historia, de la religiosidad que toca las cuerdas más íntimas del corazón».

La experiencia de los últimos años en el Centro del Movimiento, confiesa, lo enriqueció de una mirada más universal, además de una intensa maduración humana y espiritual.

«En mi vida fueron especialmente luminosos algunos momentos vividos con Chiara Lubich en los que sentí su maternidad para conmigo».

Han pasado algo más de dos meses desde su elección como copresidente y nos cuenta que está viviendo «una experiencia de Dios fortísima y al mismo tiempo muy sencilla. Nunca como en este tiempo me he sentido tan profundamente amado por muchas personas. Estoy infinitamente agradecido con Dios por esto».

Cuando le preguntamos si según su opinión pasó algo nuevo en la Asamblea de 2014, contesta:

«La Obra de María vive un momento crucial de cara a su futuro. Se trata de verificar hasta qué punto esta primera generación entendió realmente el don carismático que Dios le hizo a la Iglesia y a la humanidad con Chiara Lubich. De esto depende que la encarnación del carisma esté a la altura de este don. Es un momento de fuerte y nueva autoconsciencia que debe llevar como fruto una radicalidad de vida igual a la de los primeros tiempos del Movimiento, aunque distinta. Es el momento de la “fidelidad creativa”. Tanto más fieles cuanto más creativos, y viceversa, tanto más creativos cuanto más fieles. Obviamente, esto significa actualización del carisma en todos los frentes, nuevo impulso apostólico, dilatación de la capacidad de diálogo a 360 grados. Me parece que la Asamblea, con su documento programático y con el toque final del mensaje de Papa Francisco, se ha orientado en este sentido».

Con respecto a su opinión sobre posibles contraposiciones entre formación espiritual y formación cultural, afirma:

«En Chiara nunca hubo contraposición entre vida y pensamiento. De hecho, ella sintió el impulso de retomar los libros en seguida después de una experiencia mística. Considero este hecho muy significativo. Chiara es la fundadora de la Escuela Abba y del Instituto Universitario Sophia. Como todos los grandes fundadores, ella estaba plenamente consciente de que un carisma que no se transforma en cultura no tiene futuro».

Finalmente le preguntamos qué es lo que pide para él y para el Movimiento:

«Un don que pido todos los días es el del discernimiento y la docilidad al Espíritu, sin temor».

Entrevista de Aurora Nicosia

 

Jesús Morán: Es el momento de la fidelidad creativa

Josef Lux, un político constructor de paz

Josef Lux 1“Nunca olvidaré la sonrisa con la que me saludaba cuanto llegaba a casa a la noche tarde, cansado… Aunque sus horas de sueño siempre eran pocas, nunca faltaba a la Misa temprano… Al focolar no llevaba los problemas de la política, si bien en algunas circunstancias nos preguntaba nuestro parecer. De hecho a menudo tenía que ir contra la corriente, pero nunca percibí de parte suya odio hacia sus adversarios”. “Cuando en la mañana salía para el trabajo nos saludaba diciendo: ‘Siempre, enseguida, con alegría’. Era su forma de decir que estaba dispuesto a acoger cualquier situación que la jornada le reservara, incluso difícil. Esta actitud era el verdadero secreto de su vida, que hacía posible el diálogo con todos, también en situaciones a menudo difíciles”. Así los recuerdan dos focolarinos del focolar al que pertenecía Josef Lux. Nacido el 1º de febrero del ‘56, conoció la espiritualidad de Chiara Lubich a finales de los años ‘70, en Chocen, su ciudad natal en la  Bohemia orientale, donde trabajaba como zootécnico en una cooperativa agrícola. En el 86, estando casado con Vera, siente el llamado de Jesús al focolar. Chiara le indica una frase del Evangelio que orienta su vida: “Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios ” (Mt 22, 21).

Josef Lux con su esposa Vera

Josef Lux con sua moglie Vera

Los acontecimientos de noviembre del ‘89, que precedieron la caída del comunismo, cambian su vida en modo decisivo. Desde el inicio del proceso de cambio político está entre los organizadores de las manifestaciones en la plaza, y en enero del ’90 es elegido como diputado del Parlamento Nacional por el Partido Popular. Su decisión de entrar en la política es el fruto de una profunda reflexión. De hecho está convencido de que la política puede ser purificada gracias a personas dispuestas a ofrecerse personalmente. En septiembre del ‘90, después de un brillante discurso delante del Congreso del Partido Popular, es elegido presidente del mismo. Trabaja por la transformación de esta agrupación política en un partido moderno de orientación cristiana. En su oficina, reinaba un gran cuadro de Jesús crucificado. Quiere tenerlo siempre delante, especialmente durante las intensas negociaciones de su comprometedor trabajo. En el ‘92 es reelegido como diputado y llega a ser vice Primer Ministro y Ministro de Agricultura del Gobierno Checo hasta el ‘98, siendo para muchos un “signo de contradicción” esestimado por muchos que comparten sus elecciones y rechazado por los adversarios políticos. Vera y sus seis hijos son para él un gran apoyo.
Josef Lux con Vaclav Havel

Josef Lux con Vaclav Havel

En el ‘98 llega el anuncio de una grave enfermedad: leucemia. La noticia suscita una cadena de solidaridad. Muchos ciudadanos de la República Checa y no sólo ellos, se ofrecen como posibles donantes de médula. Aunque es muy difícil encontrar a alguien idóneo, Josef se siente contento, porque de esta forma se enriquece la base de datos de posibles donadores que podrá ayudar a otros enfermos. Finalmente se encuentra en Italia un donador apto y se decide hacer la operación en Seattle (USA). La intervención sale bien, pero durante la convalecencia se produce una infección y su estado se agrava. Los hijos llegan a Seattle, acompañados por un focolarino sacerdote que celebra la Misa en su habitación. Son momentos vividos en un clima espiritual especial. A menudo repite que ofrece su dolor por la difusión del Reino de Dios y por los jóvenes. Chiara Lubich lo acompaña desde cerca y le asegura su oración cotidiana. Con Vera y los hijos se toman de la mano, cantan y rezan el salmo preferido de Josef:Mi refugio es mi fortaleza, mi Dios en quien confío” (Sal 90, 2). Aun consciente de la gravedad de su situación, está tranquilo y pide que recen por él. Y dice: “Sonrían, no lloren” – esa frase se convertirá en su testamento. Chiara, anunciando su fallecimiento el 21 de noviembre de 1999, expresa el deseo de que Josef Lux sea, junto a Igino Giordani, el protector del Movimiento político por la unidad. El primer “milagro” suscitado por su fallecimiento fue un momento de unidad de toda la nación, casi nunca visto después de la “revolución de terciopelo”: en los diarios, en la radio y en la televisión todos –incluso sus adversarios políticos- expresan su estima hacia él y los valores que defendía y difundía en la función pública. Muchos descubrieron en él la figura del “hombre de Estado”, pero también la de un cristiano que encontró en la fe en Dios la fuerza para su forma de actuar valiente a favor de su país.

Jesús Morán: Es el momento de la fidelidad creativa

Sicilia: Cultura del don y del bien común

20141120-01Kheit Abdelhafid no encuentra las palabras adecuadas para concluir la jornada: «Créanme, no tengo palabras, al final de esta líndísima jornada no tengo palabras. Porque el año pasado, antes del encuentro sobre el tema de la familia nos preguntábamos si seríamos capaces de hacer un congreso juntos. Y ahora que estamos finalizando el segundo congreso, me doy cuenta de que lo hemos logrado. La jornada de hoy lo demuestra. El futuro, lo veo por nuestros hijos que están juntos, será mejor de lo que vemos hoy en el mundo».

No fue fácil tampoco para el Imán – acostumbrado a las grandes multitudes- encontrar una forma apropiada para concluir el segundo congreso promovido por el Movimiento de los Focolares y la Comunidad islámica de Sicilia, realizado el 16 de noviembre en Catania, sobre el tema “Cultura del don y del bien común”. Casi 450 personas procedentes de varias ciudades de Sicilia oriental abarrotaron la sala del congreso en una extraña mezcla de idiomas y dialectos.

Los relatores que dieron su contribución a la mesa redonda eran personas de gran peso. La misma fue moderada por Michele Zanzucchi, director de Cittá Nuova. Mons. Gaetano Zito, Vicario episcopal para la cultura de la Arquidiócesis de Catania, subrayó el valor de la cultura del estar juntos y de la convivencia. Samia Chouchane, delegada para el diálogo interreligioso de la Unión de las Comunidades Islámicas de Italia (U.CO.I.I.) en Sicilia, en su intervención acentuó las motivaciones de la acción: «Las motivaciones están en el corazón de todo. Imaginemos cuánto más si la motivación es el amor a Dios. Esto nos lleva a no ser indiferentes ante todo lo que ocurre a nuestro lado y en el mundo»

20141120-03Kamel Layachi del Comité Científico del departamento del diálogo interreligioso de la U.CO.I.I. desafió a ambas comunidades para que se abran no sólo al diálogo interreligioso sino también al diálogo intra-religioso para encaminar una reflexión sobre las particulares experiencias religiosas. Margareth Karram del Movimiento de los Focolares en Tierra Santa compartió su experiencia personal. Ella es cristiana, de Palestina, creció en un contexto con presencia mayoritariamente judía y nació – en realidad- en un mundo de diálogo, aún si era un diálogo trabajoso y salpicado por numerosas situaciones que lo frenaban. Y sin embargo, es siempre necesario tratar de conocer al otro, su diversidad, su historia, su cultura: «Hay que conocerse a fondo, no es suficiente la amistad, se precisa un conocimiento profundo. Es la ignorancia lo que nos lleva al miedo». Giusy Brogna encargada del diálogo interreligioso del Movimiento de los Focolares en Sicilia, expresa su gran satisfacción por el congreso: «El camino que hemos emprendido hace algunos años está produciendo sus frutos; siento una gran esperanza y estoy segura de que las dos comunidades, la focolarina y la musulmana, llevarán adelante el diálogo no sólo en Catania sino también en otras ciudades sicilianas».

Al finalizar los trabajos asumieron el compromiso de contribuir económicamente para completar el pago de la excavación de un pozo en Camerún promovido por un proyecto de Acción por un mundo unido (AMU). «El agua es vida – concluyó Kheit Abdelhafid- y el pozo que construiremos juntos será el signo de la vida que existe entre nosotros».

 

 

 

Jesús Morán: Es el momento de la fidelidad creativa

El árbol de las emociones

20141117-01«Esta experiencia ha sido fantasmagórica, podría sacarme los ojos porque ya lo vi todo. Si dentro de veinte años llego a ser profesor, le voy a decir a mis alumnos: “Esta experiencia la hice yo con mis ex-compañeros” y también les diré que no hubiera logrado hacer todo esto sin ellos y sin el gran artista Antonino».

La materia prima para dar vida al taller creativo, que se realizó en doce salones de clase, fueron 4.700 teselas de vidrio. Fue una experiencia que los chicos definieron como “inolvidable”, y que los ayudó a desarrollar la fantasía y el respeto hacia el otro a través del trabajo colectivo. El taller fue ideado por la Asociación Alessandro Mammucari, que está inspirada en la espiritualidad de los Focolares y que sostiene el proyecto “Sbulloniamoci” (“Desbullyinémonos”), que promueve la Municipalidad de Latina, usando el arte como vehículo principal.

Un artista que trabaja con vidrio, Antonino Casarin, su brazo derecho, Patrizia Sarallo, y la coordinadora y profesora de historia del arte, Tatiana Falsini, involucraron a 120 chicos en esta aventura creativa durante dos días.

Alegría, tristeza, rabia, temor, son las cuatro emociones fundamentales para nuestra sobrevivencia, elegidas como tema base para el laboratorio. Se empezó con una introducción al arte abstracto, subrayando su estrecha relación con el mundo de las emociones. ¿Cómo funciona? La coordinadora, Tatiana, explica: «Se invita a los chicos a observar las obras de arte en vidrio del artista Casarin, y a tratar de percibir su significado más profundo a través de dos sentidos: la vista y el tacto. Pasamos por cada pupitre y todos escuchan con profundo estupor. Después los invitamos a escribir en forma anónima las emociones que cada uno pudo experimentar, invitándolos nuevamente a una escucha, esta vez interior, para reconocer las propias emociones».

Seguidamente se les propone a los chicos que experimenten el arte del vidrio en un taller creativo durante el cual deben realizar una panel por clase, dos por escuela, en donde representen las cuatro estaciones de un árbol, símbolo de las cuatro emociones.

«En este momento, a cada uno se le entrega una formaleta de vidrio trasparente – explica Antonino Casarin – y los chicos tienen que cubrir la superficie encajando y pegando varias piezas que después se cocinan en un horno para vidrio. Invitamos a los chicos a trabajar en equipo, porque se trata de una obra colectiva, de modo que cada uno pueda trabajar de la mejor forma posible, compartiendo las piezas y sus capacidades». Escribe uno de los chicos: «Cuando empezamos a trabajar con las formaletas tenía terror de equivocarme o de no encontrar la pieza que faltaba. Pero cuando nos las devolvieron después de horneadas experimenté una sensación de felicidad».

Los muchachos se entusiasman y trabajan concentrados. Trabajan sin detenerse a pesar de la recreación y en cuanto terminan una formaleta enseguida piden otra y, cuando terminan todas, responden inmediatamente a la invitación a levantarse y ayudar a los compañeros que todavía tienen que concluir. Al terminar de hornear las formaletas nos volvemos a reunir con los chicos para componer el diseño de los árboles: levantamos el panel y estalla un aplauso. Todos coinciden en que logran percibir la belleza del trabajo colectivo que lleva en sí la característica y la diversidad de cada uno y que lo hace único.