Movimiento de los Focolares

[:it]Che sia l’Anno del Sì

«Mi augurio de una Navidad rica de dones y de alegría, sobre todo, de dones del Cielo.

¡Con la gratitud en el alma por el año que termina, deseo que el 2015 sea “el año del Sí!”, que significa: frente a cada situación decir un sí gozoso, pleno. Un sí repetido infinitas veces: sí a Dios que nos pide algo imprevisto, sí a ese prójimo que tiene necesidad de nuestro amor concreto, sí a un dolor inesperado, sí a Jesús que espera que lo acojamos en la humanidad, trasformando el dolor en alegría, en vida y resurrección. Sí siempre. Que este año se eleve, de todos nosotros, un “coro de sí” para hacer que el mundo sonría con esa alegría que Jesús nos dona. ¡Muchas felicidades a todos!».

Maria Voce (Emmaus)

 


Costa de Marfil: el “riesgo” de la fraternidad

Costa de Marfil: el “riesgo” de la fraternidad

04aEn Costa de Marfil, entre el 2002 y el 2006, se combatió una guerra civil que fue poco conocida en Europa y en el mundo. No se trató de una guerra de religión, aunque algunos medios trataron de presentarla de esa forma. Fue un conflicto político por el control del poder.

Desde 1975, los Focolares están presentes en este país. Residen en la capital Abidjan y en Man.

«Cuando estallaron las hostilidades, y la zona de Man comenzó a ser el blanco de los rebeldes, los países occidentales aconsejaron a sus compatriotas que residían en esa zona, que evacuaran el país de forma inmediata. El punto de evacuación de los extranjeros se encontraba delante de uno de nuestros centros, la ciudadela Victoria. El Centro se estaba llenando de prófugos. Entonces nosotros los europeos y africanos decidimos permanecer con la población. Era una elección verdaderamente arriesgada, pero nos motivaba el deseo de compartir el drama que involucraba a todos».

A partir de ese momento trabajaron juntos para recibir a las miles de personas que se dirigieron a este Centro. Los refugiados pertenecían a distintos grupos tribales y eran musulmanes, cristianos y fieles de las religiones tradicionales africanas. Todos fueron recibidos sin ningún tipo de distinción. Los miembros de los Focolares ofrecieron sus locales para ubicarlos provisoriamente. Muchos de los refugiados trajeron todo lo que podían.

20141221-02«La vida dentro del centro, aún entre inconvenientes causados por el conflicto, continuó igual que en las ciudades con una convivencia pacífica e integrada por las diversas comunidades, aún si existían inevitables tensiones. Se realizó un amplio operativo de comunión de bienes de primera necesidad (ropa, comida y agua). Según la información que brindó el gobierno, todos los médicos y enfermeros habían escapado y el único médico que quedaba era uno de nosotros, quien se ocupó de la atención de todos sin ninguna discriminación, incluso de los rebeldes, que, por un lapso de tiempo, controlaron la zona de Man. Apenas el gobierno retomó el control de la zona, la mayoría de las personas se fueron a sus pueblos, pero algunos quisieron quedarse».

La experiencia realizada en Man pone en evidencia algunos aspectos que son propios de la forma de proceder de las comunidades de los Focolares cuando existen situaciones riesgosas: «En primer lugar, la presencia en el territorio que durante años se inspiró en la vida evangélica y creó una comunidad inter-étnica, supo ofrecer un lugar de acogida y de paz. Los miembros de nuestra comunidad, movidos por una fuerte motivación espiritual, maduraron la elección de quedarse con la gente, compartiendo su destino. Actuando el principio de la fraternidad, pudimos garantizar que todos fueran acogidos, sin ningún tipo de discriminación. De aquí nació una confianza recíproca que permitió que miles de personas no sólo sobrevivieran, sino también que compartieran lo que tenían con los demás. Se generó confianza entre todos, incluidos los rebeldes, y est4o hizo posible que se pusieran a salvo otras vidas. De hecho, algunos rebeldes, poniendo en peligro su vida, escoltaron un omnibus especial, que pudo llevar al territorio controlado por el gobierno, a los niños que estaban alojados en un hospital que había caido en manos de otros de ellos. Finalmente, gracias al esfuerzo de todos, se mantuvo una cierta cohesión del tejido social».

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Costa de Marfil: el “riesgo” de la fraternidad

Bolivia, un camino para América Latina

20141220-bPobreza en Centroamérica y en el Sur del continente, jóvenes, cultura digital, la mujer, las culturas originarias, los afrodescendientes, los movimientos sociales, las nuevas perspectivas teológicas del continente. Fueron éstos algunos de los temas tratados durante el II Seminario de Antropología Trinitaria, promovido por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), realizado en octubre pasado en Cochabamba (Bolivia).

Bajo el título “Una Antropología Trinitaria de y para nuestros pueblos. Alteridad y pluralidad”, el simposio fue llevado adelante por un equipo compuesto por teólogos y expertos de América Latina (jesuitas, conventuales, sacerdotes diocesanos y laicos) y la presencia del teólogo italiano Piero Coda, rector del Instituto Universitario Sophia (IUS), el ateneo internacional de los Focolares, con sede en la ciudadela de Loppiano (Florencia). De destacar, la participación activa de 4 estudiantes del IUS provenientes de Bolivia, Colombia y Argentina. De hecho, el ateneo está dando sus primeros pasos para radicarse también en América Latina.

El primer día, tuvo lugar una rueda de prensa on-line con los periodistas para presentar el primer libro del equipo que ya había trabajado el año pasado en el seminario realizado en la ciudadela argentina de los Focolares, la “Mariápolis Lía”. Estuvieron presentes periodistas de Brasil, Colombia, Paraguay, Chile, Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina.

Una característica singular fue la visita realizada al Instituto de Misionología, cuyo director es el Dr. Roberto Tomichá, aborigen franciscano, y miembro del equipo central de Antropología Trinitaria. Los congresistas visitaron el centro de estudios que está pensado según las categorías y parámetros indígenas. Para esa ocasión el director expresó su convicción de que en la antropología trinitaria se encuentra “el fundamento para la teología de los pueblos originarios”.

Con el fin de que este itinerario de reflexión, de pensamiento y de vida continúe, se decidió que será el naciente Instituto Universitario Sophia latinoamericano el que los represente ante el CELAM. En este acuerdo participan los distintos ateneos a los que pertenecen los distintos participantes.

Tratándose de teólogos reconocidos a nivel latinoamericano y también mundial, a todos los sorprendieron sus impresiones que subrayaban “la profunda libertad y fecunda creatividad que se experimenta en el equipo de trabajo, en la metodología establecida, y en la perspectiva futura”. La próxima cita será en Argentina en el 2015.

 

 

Sierra Leona: a lado de los enfermos de Ébola

La grave epidemia de Ébola se ha esparcido de manera especial en Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona, con graves pérdidas entre la población local, noticia ampliamente difundida por los medios de comunicación. El AMU, ONG vinculada al Movimiento de los Focolares, está trabajando de varias formas en la lucha contra el virus. Le pedimos a Stefano Comazzi, uno de los responsables, que nos diga algo más al respecto.

«En realidad parece que la situación es mucho más dramática de lo que generalmente se dice, ya que la epidemia se encuentra todavía fuera de control. Todo esto produce un impacto muy fuerte en la vida de millones de personas, por la restricción de los viajes, la reducción del comercio con la consecuente escasez de los alimentos, los obstáculos para el estudio y las actividades laborales… Sin hablar de los duelos en las familias que han sido afectadas, donde a menudo faltan las fuerzas para sostener a los miembros más débiles».

¿La epidemia en números? «Hasta hoy – sigue Stefano –, no resulta posible un conteo preciso porque muchos casos se escapan a las estadísticas, y además porque la epidemia llegó de las zonas rurales hasta las grandes ciudades, donde la alta densidad de la población y las míseras condiciones de vida, favorecen grandemente la difusión del contagio».

Drama en el drama. Como es sabido, «entre los primeros que pagan en primera persona están precisamente los operadores sanitarios quienes, prodigándose para contener la infección, han quedado afectados a su vez, muchas veces con desenlaces letales. De esta forma, se han empobrecido las estructuras sanitarias, que ya contaban con recursos muy limitados, así que hoy se encuentran a menudo incapaces de afrontar esta calamidad. También la pobreza de los medios y la escasez de adecuados equipamientos y de material sanitario, llevaron a tomar la decisión de cerrar muchas estructuras sanitarias que paradójicamente, en vez de constituir una barrera ante la difusión de la epidemia, se habían convertido en un motivo de incremento».

Sierra Leona. Esta suerte le ha tocado también al hospital diocesano católico de Makeni “Holy Spirit” en Sierra Leona, localidad en donde desde hace años trabaja el padre Carlo da Sotto, javeriano, pionero de la espiritualidad de la unidad en ese país africano y de la viva comunidad de los Focolares.

Padre Carlo, con los demás religiosos de su congregación y con toda la diócesis de Makeni, se ha comprometido a volver a poner en marcha el hospital a pleno ritmo. «Por el momento – nos cuenta – nuestra estructura alcanza a ofrecer sólo un limitado servicio ambulatorio. Sin embargo estamos trabajando para realizar urgentes obras de restructuración que puedan volverlo apto para afrontar los nuevos desafíos, en especial con la adquisición y la instalación en ambientes renovados de un laboratorio médico especializado en la lucha contra las enfermedades infecciosas. Con la esperanza de que pronto la emergencia del Ébola se haya acabado, dicho laboratorio podrá de todas formas seguir sirviendo a la población local en la prevención y tratamiento de otras numerosas enfermedades infecciosas que se registran localmente (SIDA, hepatitis C, malaria, etc.)».

Proyecto. Esta acción se enmarca en un proyecto más amplio coordinado por Caritas y con el apoyo de otras asociaciones en un proyecto integrado de asistencia que se está realizando, además que en Sierra Leona, también en Guinea Conakry y Liberia.

Los jóvenes están en primera línea. «Hay otras actividades de colaboración concreta e inmediata impulsadas por la comunidad del Movimiento de los Focolares, para los enfermos y sus familiares – concluye Stefano Comazzi –. En especial para aquellos que se encuentran en cuarentena y que recibirán apoyo con las contribuciones recolectadas para esta emergencia».

Para dar la propia contribución se puede utilizar la siguiente cuenta corriente en el
Banco Popular Ético – Sucursal de Roma

código IBAN: IT16 G050 1803 2000 0000 0120 434
código SWIFT/BIC: CCRTIT2184D

A nombre de Associazione Azione per un Mondo Unito Onlus
Causal: Emergencia Ébola

 

Costa de Marfil: el “riesgo” de la fraternidad

En vuelo. Historia de una familia

Salvatore no tenía ni siquiera 14 años, pero se acuerda perfectamente, cuenta él mismo, «como si fuese ayer, mi encuentro con Jesús. Había conocido el focolar. Hombres realizados, capaces de entusiasmar a un muchacho. Me sentía atraído y con mi hermano, cualquier excusa era buena para ir a la casa de ellos. Era la presencia de Jesús entre ellos lo que me atraía. ¿Un fruto de ese período? El deseo, de encontrarme con Jesús Eucaristía todos los días»

A los 20 años llega el amor por Adriana. «Decido declararme, seguro de que ella me correspondía. Y sin embargo….no. Fue un golpe feo. No sabía imaginar mi futuro si no compartía mi vida con ella. La tentación era la de encerrarme en mí mismo. Pero había aprendido a no detenerme, y a tener una mirada y un corazón siempre abiertos. Y esto no dejé de hacerlo. Después de algunos años, me volví a encontrar con Adriana a mi lado y comenzó con ella la aventura de nuestra vida».

Casados ya desde hace algunos años, con los tres hijos ya adolescentes, Adriana y Salvatore están sumergidos en una vida comprometida, entre la familia, el trabajo, el voluntariado. Y, sobretodo para Adriana, comienza la época del malestar. «Lenta y sutilmente va creciendo en mí, un estado de aridez, que se caracteriza por una profunda falta de estima de mí misma. Llegué a probar la amarga sensación de la pérdida de los afectos, a tal punto de desear en algún momento, no querer vivir más. Sin embargo todo me exigía seguir adelante: el trabajo durante horas detrás de un mostrador agolpado de gente, tratando, de todos modos, de amar a cada uno y después en casa: cocinar, limpiar, recibir bien a los hijos y atenderlos. La relación con Dios se redujo a una lucecita cada vez más lejana. Un día tomé conciencia de esta ausencia de Dios en mí y sentí un gran temor, que me sacudió profundamente. ¡Le pedí que se hiciera presente!. Casi lanzándole un desafío, Lo reencontré fielmente como Amor en una relación más íntima cultivada durante las caminatas de las primeras horas de la mañana que comencé en esos días, y que me ayudaron a volver a encontrar el equilibrio interior».

¿Y con los hijos? Se siente el desapego. Salvatore cuenta una experiencia vivida con el hijo mayor. «Desde jovencito quiso ser músico. Aprendió a tocar la guitarra y más adelante, si bien nunca quizó ir al conservatorio, empezó a frecuentar los ambientes musicales de nuestra ciudad –Nápoles-, y ya con veinte años, se vinculó a músicos de un cierto calibre. Las perspectivas sin embargo, no eran muchas. A los 24 años, decide darle un cambio a su propia vida viajando a Londres. ¡Es un balde de agua fría! Él, que no sabe ni una palabra de inglés, va a una ciudad tan grande y desconocida, sin saber dónde vivir y cómo ganarse la vida. El día de su partida, lo acompaño al aeropuerto, lo dejo en el embarque y lo veo desaparecer. Siento que mi corazón se desgarra y siento también un tumulto de sensaciones contrastantes. Temor por su vida, dolor por el desapego, conciencia de tener que respetar sus elecciones. En esa imagen del avión que despega me parece que se encierra lo que Dios me pide que viva: deja ahora que lo que es carne de tu carne, se separe de ti y tome el vuelo. Antes de ser hijo tuyo, es Mi hijo, ¿crees que no pienso Yo mismo en su bien?»

Ahora el muchacho vive establemente en Londres y trabaja como músico. «Hace dos años fuimos a verlo; fue la ocasión para asistir, en el teatro considerado como el templo de la danza moderna y colmado por más de 2000 personas, a un espectáculo de la banda que él integraba y con la cual tuvo la oportunidad de viajar por el mundo».

Y ahora, se preguntarán, ¿qué momento estamos viviendo? «Una reencontrada libertad, también en la elección de dejar nuestra ciudad y trasladarnos a otra ciudad, estando al servicio del Movimiento de los Focolares en el mundo»

(A.e S. L. – Italia)