Movimiento de los Focolares
Asamblea de los Focolares: palabra clave “participación”

Asamblea de los Focolares: palabra clave “participación”

2014_07_camerun_mariapoli«¿Por qué se solicitó este aporte? La primera reacción de mi gente fue la sorpresa, cuenta Patience Lobe de Camerún. Pero después se puso en acción esta dimensión de nuestra cultura que dice que cuando es la comunidad que pide, hay que dar una respuesta, afrontando las cuestiones en familia como primera cosa. Por eso las respuestas enviadas a la comisión fueron el fruto de una reflexión colectiva, más que una expresión individual». Patience es uno de los 20 miembros de la comisión que recogió y ordenó las reflexiones, análisis y balances de las comunidades de los Focolares del mundo. Son 3050 los aportes que han llegado, y más de 600 los que confluyeron al documento de los jóvenes de los Focolares.  Representan un tesoro precioso y evidencian la amplia participación en el proceso de preparación de la Asamblea General que se constituye y convoca cada seis años. Ha surgido una “radiografía” de los Focolares  en sus distintas expresiones vocacionales, geográficas y generacionales, con sus desafíos, esperanzas, puntos críticos, gratitud, alegría por el camino recorrido, aspiraciones y propuestas a la luz del carisma de la unidad. «Al principio de este trabajo, pensaba en la Asamblea como un momento para elegir a los nuevos responsables del Movimiento», explica Bill Neu, de los Estados Unidos. «Pero después comprendimos la importancia de acoger las solicitudes que llegaban de todo el Movimiento y afrontarlas». 2014_07 Padre Egidio CanilPara el Padre Egidio Canil, franciscano conventual de Asís, además, «habiendo tenido experiencia en otros capítulos, asambleas, sínodos eclesiales, religiosos, puedo decir que el “método” de Jesús en medio (Mt 18,20 “Donde dos o tres están reunidos en mí nombre, yo estoy en medio de ellos” ndr) es un método original y nuevo, muy nuevo, en la Iglesia y también en la sociedad. Es decir: tener a Jesús en medio de los miembros de una asamblea antes de proceder. De modo que después sea Dios, presente entre ellos, unidos en nombre de Jesús, quien haga que el Espíritu Santo esté presente, y guíe el trabajo y produzca frutos a la altura del proyecto de Dios, para toda  la Obra. El carisma de la unidad es el fundamento en el que se apoya el Movimiento de los Focolares, que no puede trabajar de otra forma».  Giuliana, focolarina en India, señala: «Nos hemos encontrado con las distintas comunidades para este trabajo y enseguida ha habido una gran adhesión a la propuesta de donar las propias ideas. He podido constatar el amor que hay por esta Obra, una exigencia de autenticidad, de vivir mejor –de volver a las raíces-, al fin por el cual ha nacido, para el mundo». Pablo Loyola, voluntario argentino, cuenta: «Al inicio teníamos muchas dudas sobre cómo proceder. De ¿cómo habría sido percibido este trabajo? Ahora haciendo la síntesis, vemos que el resultado va más allá de las expectativas. Puedo decir que todos los aportes han sido escuchados. Yo trato de llevar la voz de Hispanoamérica, que represento. Es desafío ahora es que esta participación de todos continúe». Objetivo y augurio para quien participará en el trabajo: abrirse a la escucha de lo que ha surgido para comprender juntos cómo proseguir el camino del “pueblo de los Focolares” en los próximos años. En tanto, al aproximarse la Asamblea, el 7 de julio pasado la presidente María Voce escribió: «Mientras consigno el mandato recibido completamente al Espíritu Santo, en  espera de descubrir todo lo que Él nos querrá indicar, quiero compartir con ustedes los tres sentimientos que imperan en este momento en mi alma: gratitud, alegría, nuevo impulso» escribe en una carta a todos de los Focolares. Una “comunión” profunda con el deseo declarado de «multiplicar dichos sentimientos de gratitud, alegría y compromiso para reanudar todos juntos  y sin excluir a nadie,  esta extraordinaria aventura».

Asamblea de los Focolares: palabra clave “participación”

Maria Voce: gratitud, alegría, nuevo impulso

MariaVoce«Llegando a la conclusión de estos seis años y aproximándonos a la Asamblea, mientras consigno el mandato recibido completamente al Espíritu Santo, en espera de descubrir todo lo que El nos querrá indicar, quiero compartir con ustedes los tres sentimientos que imperan en este momento en mi alma: gratitud, alegría, nuevo impulso. Gratitud hacia Dios, naturalmente, antes que nada, pero también a cada uno y a cada una de ustedes por todo el abundante esfuerzo de estos seis años para que no se pierda nada de lo que Chiara [Lubich] nos ha dejado. Gratitud por tanta vida, tantos dolores, tantos ofrecimientos. Gratitud en especial por los muchos que durante estos años ya han alcanzado a Chiara y siguen siendo como faros relucientes que nos iluminan el camino. Alegría al comprobar la vitalidad y la fecundidad del carisma que nos hace sentir viva y presente a Chiara dondequiera que estén sus hijos y que hoy se manifiesta en particular en las pequeñas o grandes comunidades que se han multiplicado por el mundo y que están dando testimonio, también por medio de las Mariápolis –de las cuales me llegan cada día ecos maravillosos– de la sana experiencia de una vida de familia auténtica fruto del amor recíproco, capaz de hacer sentirse en casa a muchos nuevos y a muchos… que regresan. Todo esto me impulsa a comprometerme nuevamente para responder con radicalidad a la llamada de Dios y a servirlo en su Obra, cómo y donde El quiera, dejando a un lado cualquier otra cosa, para que El pueda verdaderamente ser todo para mí. Al ofrecerles esta comunión, quisiera que se multiplicaran tales sentimientos de gratitud, de alegría y de empeño para reanudar todos juntos y sin excluir a nadie, esta extraordinaria aventura, venciendo todo temor, cualquier titubeo, cualquier vacilación, porque todo es posible para Dios y Dios nos ama. Con este empeño, que es también un deseo y una oración, sostenida por la Palabra de Vida de este mes, los saludo con todo el corazón» Maria Voce (Emmaus)

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El “Pacto de unidad” del 16 de julio de 1949

1279292488Lubich GiordaniMontet, Suiza, 15 de agosto de 2001. Chiara Lubich rodeada por 50 jóvenes, entre los 20 y los 30 años, que estaban allí, junto a los profesores del Centro de Estudios de la Escuela Abbá, para dar inicio a las primicias del Instituto Universitario Sophia. El deseo de Chiara era transmitirles, directamente de su corazón, la especial experiencia de la que fuera protagonista junto con el diputado italiano Igino Giordani, quien fue atraído por la naciente espiritualidad, que es la base del Movimiento de los Focolares. Se trata del “Pacto de unidad”, sobre la base de la Eucaristía. Era el 16 de julio de 1949, Chiara tenía apenas 29 años. El “Pacto” del 16 de julio de 1949 es objeto de estudio del texto “El Pacto del ’49 en la experiencia de Chiara Lubich”. Video (en italiano) http://vimeo.com/100116616

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Don Foresi: el significado cristiano de la palabra “ágape”

20140714_2El autor repasa los puntos esenciales de la concepción cristiana de Dios subrayando el hecho de que la misma comporta también una nueva comprensión que el hombre podría tener de sí. Una comprensión que se traduce en novedad vital, no sólo personal sino social. Jesús –recuerda el Padre Foresi– es explícito en este punto: el amor que Él nos pide se refiere tanto a Dios como a cada prójimo. La espiritualidad de la unidad, subraya y “re-propone” con fuerza un aspecto esencial de este amor: el de la reciprocidad, para decir que si el amor es tal como Dios lo pensó, debe ser recíproco. […] «Cuando Jesús, ya cercano a su muerte, quiso resumir todas las enseñanzas que había dado durante su vida, dijo las palabras más sencillas que un pensador podía formular: “Ámense los unos a los otros” (Jn. 15,12). Son palabras que todos comprenden, tanto la persona menos culta como el más grande científico o literato; son palabras que se pueden traducir en todos los idiomas, que pueden penetrar todas las culturas, desde Oriente hasta Occidente. Y es así, porque el amor es el misterio del origen de la vida entre los hombres. De hecho, es del amor entre dos personas –marido y mujer- que los hijos reciben la vida y que nace esa célula fundamental de la sociedad que es la familia. Además, el amor recíproco entre padres e hijos permite el desarrollo humano, físico y psicológico. Y también permite la convivencia armoniosa en el mundo civil. Por dicha razón, esas palabras pueden ser acogidas y aferradas enseguida por todos. Pero muchas veces, meditándolas, no se entra en (no se llega a) toda su profundidad. Esas palabras encierran el secreto profundo del misterio del ser. De hecho, si todos los hombres, […] de cualquier condición, pueden enseguida entender esas palabras, si las mismas tienen un valor real en la vida de las familias y los pueblos, es porque encierran una realidad profunda, que concierne al ser mismo de Dios. De hecho, es en el amor recíproco que se revela, para nosotros cristianos, la realidad íntima y esencial de Dios, su ser Trinidad, su ser amor recíproco entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, cada uno de los cuales es el Único Dios. Es por lo tanto en el mandamiento del amor recíproco que la humanidad está llamada a vivir según el modelo de la vida de la Trinidad. Esto es en síntesis, el significado de la palabra “ágape”». Pasquale Foresi, Luce che si incarna. Comentario a los 12 puntos de la espiritualidad de la unidad, Editorial Città Nuova, 2014 pp. 46-47 [fragmento del discurso al Simposio budista-cristiano, abril 2004, Castelgandolfo, Roma]

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Vincenzo “Eletto” Folonari, un gracias de 50 años

Una estela en el cielo. Es el título del documental que cuenta la apasionante historia de Vincenzo “Eletto” Folonari, joven descendiente de una rica familia italiana, quien deja todo por seguir a Jesús. “He elegido a Dios y ninguna otra cosa” es una de sus frases célebres. http://vimeo.com/100491503 De la presentación: 20140712-02«Era joven. Rico. Guapo. Tenía todo lo que a su edad se puede desear. Pero Vincenzo miraba lejos, quería más de su vida. Conoció el espíritu de los Focolares, dejó todo por un ideal: la fraternidad universal. Desapareció un día de verano, entre las olas del lago de Bracciano. Pero su muerte no fue en vano. Fue el impulso para que naciera el Movimiento Gen. Jóvenes, chicos, niños presentes hoy en 182 países del mundo. Era su sueño. Él se llamaba Vincenzo. Pero para todos era Eletto (Elegido)».   Para adquirir el dvd (disponible en varios idiomas): http://editrice.cittanuova.it/s/38125/Una_scia_nel_cielo.html