2 Ago 2014 | Focolare Worldwide
«Los jóvenes generalmente son, hoy en día, la vanguardia del mañana. De las preguntas y los deseos a menudo impetuosos de los jóvenes, de sus opiniones y exigencias a menudo impacientes y excedentes, se puede aprender algo de lo que pasa en la conciencia de los hombres de una determinada época. Quien está muy en contacto con los jóvenes, encuentra dos tendencias que parecen contradecirse: por una parte los jóvenes quieren la cercanía, la igualdad, la inmediatez, y quien está lejos de ellos o demasiado alto no es ni aprobado ni entendido. Ellos desean que quien tiene que decir algo no sea demasiado distinto de ellos, pero que, al mismo tiempo, conozca desde dentro su situación; en fin, quieren que no se sienta por encima de los demás, y que no haga caer las respuestas desde lo alto. Pero, al mismo tiempo – y es ésta la otra tendencia – descubrimos en ellos gran hambre de originalidad, de tener un modelo delante, de seguir un Ideal de vida aceptable. Los jóvenes quieren saciar su vida con una profundidad que ellos mismos no son capaces de alcanzar, de un manantial del que se sienten marginados. Buscan a alguien que les esté cerca y que al mismo tiempo «venga de la tierra de los lejanos manantiales» para hacerles beber el agua. Buscan a alguien que sea igual a ellos y al mismo tiempo todo diverso. Buscan a alguien que sea pequeño y al mismo tiempo lleve consigo una grandeza sin la cual la vida es plana, frívola y vacía. En un sentido más extenso del específicamente religioso y cristiano podemos decir: la juventud, más bien la humanidad de hoy es atraída al mismo tiempo por: práctica y mística, cercanía y autoridad, fraternidad y mandato. ¿No se trata quizás de nostalgia de Jesucristo? ¿del Hijo de Dios que nos viene al encuentro como hijo de María, del Mesías que pertenece a la familia del carpintero? Sí. Y esta nostalgia de Jesucristo es al mismo tiempo también nostalgia del sacerdote: de aquel sacerdote que hace creíble su mensaje con su vida personal, y lo testimonia con su misma experiencia, incluso habiendo sido elegido por el propio Jesucristo. El sacerdote en si es un hombre como los demás; no se eleva por encima de ellos como uno que está más alto y es mejor; pero también es verdad que Jesús Cristo, por su parte, ha dejado su sello en él, lo ha tomado y lo ha mandado para que acerque y de testimonio de Él mismo y transmita su Mensaje y su Vida. Si en el sacerdote hay algo de diferente, esta diversidad puede justificarse solamente a causa de Jesucristo y por Él. Por tanto hace falta ánimo: valor de distinguirse y valor de estar cercano; valor de vivir en contemplación y valor de servir con sencillez y humildad; valor de subir el monte Tabor y valor de lavar los pies al prójimo: esta es la figura del sacerdote hoy. Y esta figura corresponde a los deseos de nuestro tiempo, a la nostalgia de aquel Jesucristo que viene del Padre que está en los Cielos y al mismo tiempo vive la vida diaria de la gente sencilla. Vivir Cristo, vivir su misión, vivir su autoridad sobre el fondo de María sierva de Dios, esto significa ser sacerdotes hoy […]».(Continua) Klaus Hemmerle: El sacerdote hoy/1
1 Ago 2014 | Focolare Worldwide, Senza categoria
El 3 y 4 de julio de este año, la especialización de Ciencias Políticas formó parte de las ceremonias de graduación del Instituto Universitario Sophia. Ramy Boulos de Egipto, con la tesis “Monitoring and Evaluation Systems: Rethinking, Recovering and Reconciling of Current Practices” (sobre los sistemas de evaluación de las políticas de desarrollo); Vanessa Breidy de Líbano, con “Pluralisme et Conflits Culturels Au Liban. Entre Communitarisme Et Consociativisme Perspectives Pour le Futur”, (sobre las perspectivas de reforma institucional del país); Melchior Nsavyimana de Burundi, con “Le Soudan du Sud e la Communaute est Africane” (sobre el proceso de integración del Sur Sudán en África del Este); Vilmar Dal Bò Maccari de Brasil, con “O Conceito de social segundo o paradigma fraterno a partir do pensamento e Giuseppe Maria Zanghì” (sobre lo social y la fraternidad, con especial referencia al pensamiento de G. Zanghì). Dirigimos tres preguntas a Vanessa Breidy. Ella es libanesa, tiene una formación primaria en Derecho, y sacó la especialización con una investigación de especial actualidad enfocada en los conflictos culturales e institucionales en Líbano, entre el comunitarismo y el consocialtivismo. Elegir el tema de la tesis es siempre arduo. ¿Cómo fue tu proceso? «Tenía un gran interrogante desde hacía tiempo: ¿qué define la identidad de un pueblo? ¿Por qué todavía hoy la identidad es un factor de conflicto incurable? ¿Qué relación hay entre identidad y democracia? Medio Oriente todavía está en medio de una fase muy crítica que, a la larga, determinará su fisionomía. Hace sólo tres años hablábamos de la “primavera árabe”, mientras que hoy se tiene mucho recelo en usar este término, porque de hecho el límite entre “primavera árabe” y “guerra de los países árabes” no está claro, y todavía más asistiendo al regreso de algunos regímenes militares no democráticos. La opresión prolongada de las minorías, la persecución de quienes tienen una forma de pensar diferente, la rigidez y el integralismo, son acontecimientos que están en la raíz de la historia… y todo emerge de un conjunto de factores confuso y al mismo tiempo dramático, pero sobre todo me parece que surge de una dolorosa incapacidad de acoger las diversidades culturales, étnicas, políticas, religiosas, dentro de varios países. La teoría de la democracia se topa con interrogantes no resueltos y pienso que tenemos que reconocer que todavía queda un largo camino por recorrer». ¿Cuál es el mensaje que viene de tu país, Líbano? «Fue Juan Pablo II quien habló de Líbano como “país-mensaje”. Sin embargo hasta ahora los libaneses no han logrado asegurarle una convivencia armoniosa a las etnias, a los grupos religiosos, y a las distintas facetas de nuestro pueblo. Hay una continua búsqueda, entre desafíos y desilusiones. La democracia de Líbano tiene algunas características interesantes, que no se deber subvalorar; pero un análisis crítico nos debe permitir identificar también lo que falta, para poner en evidencia los valores sobre los cuales edificar un modelo de convivencia nuestro». ¿Por dónde se puede volver a empezar? «La alta visión de la política que pude estudiar en el IUS me ha aportado mucho. He comprendido que es necesario elegir siempre el diálogo, aceptando también nuestros temores y nuestras ambiciones, pero apuntando a la verdad. Cada uno de nosotros en lo más profundo de su identidad, está constituido por el Otro: por las identidades de los demás. En la política, el diálogo es todo un arte que hay que “aprender”. Desde esta perspectiva, puse el acento en la exigencia de Bien más que en la de Justicia, una exigencia que pareciera abrirse camino con fuerza en todo Medio Oriente. ¿Por qué no seguir esta línea considerando que por demasiado tiempo el acento sobre lo que es justo se ha demostrado estéril? Estoy convencida de que, por este camino, también los libaneses encontrarán el significado y la fecundidad de su “mensaje”: la coexistencia de culturas y religiones distintas, pero sobre todo el encuentro y el diálogo entre ellas, fundamento de un nuevo florecimiento, al servicio no sólo de Medio Oriente».
31 Jul 2014 | Focolare Worldwide
Jerusalén, 30 de julio de 2014 – «La situación en Gaza se está deteriorando dramáticamente. Después de la total destrucción de la central eléctrica, que funcionaba sólo parcialmente, la gente ya no tiene electricidad. Ayer G., una mujer cristiana, nos dijo que también el agua empieza a escasear. Hace dos horas nos llamó diciendo que ya no iba a funcionar la línea telefónica y quería asegurarnos que todavía están todos vivos. En su casa están refugiadas tres familias a las que les destruyeron las casas o están en peligro. Dijeron que el amor entre ellos los une fuertemente y desean permanecer juntos, también en el caso que tuvieran que morir. La casa de H., que ya había quedado gravemente dañada hace una semana, esta noche la hicieron saltar por los aires cuatro misiles. Agradecemos a Dios que logramos salvar la vida porque todavía estábamos en la escalera cuando llegó el primer misil. En la última llamada nos pidieron: “¡Recen por nosotros, no un poco sino mucho!”.
El apartamento de N. fue bombardeado hace 5 días. Viven en las escaleras pero creen que es el lugar más protegido. Querrían arreglar el generador para tener al menos una hora de electricidad, pero no logran. Nadia dijo que le parecía que estaba viviendo en un terremoto continuo y sufre mucho. Pero, en el momento en el que hablamos por teléfono, estaba muy agradecida porque a las 3.00 de la tarde habían declarado 4 horas de cese al fuego. En Gaza hay unas 50 personas que viven la espiritualidad de la unidad. Todos cuentan con las oraciones de la familia de los Focolares en el mundo. Mientras tanto, en Jerusalén fuimos a visitar a unos 15 heridos de Gaza que fueron trasladados a un hospital de la ciudad. Pudimos conocer a una niña de 4 años que perdió a toda su familia, Yazan de 5 años, Abdul Karim de 13 años. Musleh de 20 años: uno de ellos perdió un riñón, a otro le amputaron una pierna y un brazo… delante de cada uno sentíamos el impulso de arrodillarnos para pedir perdón. Seguimos rezando para que se disipe el odio, la desconfianza, el miedo y vuelva la paz». Corres Kwak y Claudio Maina – Movimiento de los Focolares en Tierra Santa
31 Jul 2014 | Focolare Worldwide
“Siempre en alto” y “siempre para adelante”, parecía decir Roberto con el pulgar y el índice de la mano. Este fue el último gesto de Roberto, símbolo de su última aventura en esta tierra, antes de deslizarse dulcemente el jueves 24 de julio en los brazos del Padre. Martes 6 de mayo. Roberto y su esposa Federica, ya tienen comprados los pasajes para un viaje a París, pero ese día tienen que correr a la Emergencia del hospital, pues Roberto advierte algunos síntomas dolorosos. Nada les hace presentir que sea algo grave. Pero el sábado 10 de mayo, el resultado de la Tomografía Computarizada manifiesta una enfermedad sin ninguna esperanza de curación. Desde hacía algún tiempo Roberto compartía su vida con los voluntarios del Movimiento de los Focolares, personas que libremente eligen a Dios y se comprometen a vivir el Evangelio en el campo social. Una experiencia de fe, de unidad y de amor mutuo. El ideal de la unidad fue potenciando lo que él ya era: un hombre que amaba con libertad, meticuloso, creativo, generoso. Peppe, su amigo y también él voluntario, ese día estaba con ellos. Como médico, fue el primero en tener el resultado del estudio en sus manos. Hay dos modos de jugar este partido: desesperarse o lograr leerlo como un signo del Amor del Padre. Recordando lo que Chiara Lubich contaba de Santa Teresita, le dice a Roberto, que cuando tuvo el flujo de sangre no dijo que era tuberculosis, sino que dijo que había llegado el Esposo: “Bueno Robi, ¡llega Jesús! ¡Empieza un partido entre tú y El!”. Roberto sabía bien lo que significa la enfermedad, y en especial ésta. Conoce el sufrimiento, el tener que consumirse, porque ya lo había vivido en su familia. Volviendo a casa, consciente de la situación, Roberto tiene un momento de rebeldía. Pero dura pocos minutos. Federica lo encuentra sereno, radiante. Le dice: “¿Sabes? Estoy preparado”. Incluso en el sufrimiento, la adhesión incondicional a los planes de Dios, a veces misteriosos, genera en su casa una realidad profunda, casi alegre. Quien va a su casa con la intención de consolar, sale en cambio consolado. Todo se da vuelta. Los planes humanos “se esfuman”, y entre éstos, sobre todo, el proyecto de adoptar a dos hermanitos, se transforman en incienso, oración, ofrecimiento. Durante la primera serie de quimioterapia, para darle ánimo, Federica crea un grupo en Whatsapp, y enseguida en Facebook nace el “abrazo planetario”, una familia de personas que quieren sostenerlo y expresarle su afecto, que comparten los pequeños y grandes hechos de la vida cotidiana. Desde Brasil a África, a Suecia… Son los amigos que Roberto y Federica conocieron durante sus numerosos viajes, con la mochila al hombro, queriendo así saciar su sed de amistad, con espíritu de verdadera hermandad. “¡Gracias! ¡Cuánto amor me tiene Dios, ustedes y mucha gente!. ¡No imaginaba que pudiese ocurrir esta explosión de unidad!, exclama un día Roberto. En las últimas semanas, como en la montaña, comienza el tramo de subida más arduo. Sus ojos son trozos de cielo, que revelan el encanto y el abandono en los planes de Dios. Roberto expresa salud, no la salud del cuerpo, que poco a poco va decayendo, sino la del espíritu, que se va elevando. Hay un gran esfuerzo, un sufrimiento muy agudo, pero nunca la oscuridad. La noche del miércoles, Robi le dice a Federica: “Debes estar serena, porque yo estoy sereno”. De un testimonio en el funeral: «Una extraordinaria normalidad envuelve sus últimas horas. Alrededor de su cama, junto con Federica, rezamos, cantamos, escuchamos los Nómades, también comimos un plato de pasta. Llegan los Chicos por la Unidad, por quienes Roberto tiene un especial afecto. Le traen su agradecimiento. Mientras su respiración se hace cada vez más dificultosa, aún en el dolor profundo de la separación, nos damos cuenta de que su alma está por despegar el vuelo, y vemos con nuestros ojos que la muerte es sólo un pasaje de la vida terrena a la Vida que no termina nunca. Vivir “siempre para adelante y siempre en alto” es ahora el modo de decirle nuestro gracias».
30 Jul 2014 | Focolare Worldwide
Angiolino el “descentralizado”. Esta sería, me parece, la palabra que mejor lo define. Es alguien que encuentra su “centro” no tanto en el propio yo, sino en el otro. “Vivir fuera de sí mismo”, se convirtió para Angiolino Lucchetti en la razón de su vida. Tiene 75 años. Vivió en varias zonas de Italia; también estuvo en Bélgica y en Argentina, y ahora, desde hace algunos años, en Roma. «Cuando llegué a Roma, en los primeros tiempos, me sentía un poco incómodo. Conocía a poquísima gente; al mismo tiempo sentía la necesidad de hacer algo por los demás, que a menudo me parecían personas cansadas, estresadas, desconformes, sumergidas en sus problemas. Entonces, con simplicidad, comencé a entablar relaciones con los que me salían al paso, con los comerciantes, con el que vende flores, con el mozo del bar, con el vendedor de peri… Pero sobre todo con muchos pobres que piden limosna. Cuando voy a la iglesia, los veo, se me acercan incluso cuatro o cinco. Alguno me pide una moneda, otro un par de pantalones, otro….algo de ropa. Cuando no tengo nada para darles, me detengo a conversar con ellos y se sienten acogidos. De vez en cuando, voy a saludar a un rumano que, por causa de un accidente tiene la pierna rígida. Está casado, tiene una hija y siente que soy como su papá. ¿Alguno me cuenta que no desayunó? Lo invito a tomar algo en la cafetería o voy a comprarle algo para comer. Hasamed de Bangladesh mantiene su familia lavando los vidrios de los autos. Cuando insiste en ofrecerme un capuchino, por respeto a su dignidad, dejo que pague él. Si alguien me pide algo que supera mis posibilidades, se lo pido al Eterno Padre, y muchas veces la respuesta llega. Una vez, no sabiendo de qué forma ayudar a una señora rumana que tenía grandes carencias, le di mi cadenita de oro. A veces me siento con ellos a escuchar lo que me quieren contar, sin preocuparme de quien mira (hace tiempo que perdí el respeto humano)… No resuelvo sus problemas, pero por lo menos sienten que tienen a alguien que los quiere. No siempre esta forma mía de proceder es bien vista. Una vez una persona me amenazó: «Usted les da mucha confianza a esa gente, después se aprovechan y vienen a robar. Si usted sigue actuando así, ¡yo lo denuncio a la policía!» Yo sigo adelante lo mismo, convencido de que el ejemplo contagia. Como aquella vez que llovía y por los Museos del Vaticano venía bajando un anciano barbudo, empapado, con paso vacilante y con un zapato descosido. Olía a vino y ¡llegaba en el momento justo! Pues efectivamente, había recién cobrado mi jubilación con un dinero de más. “Ven, que te compro un par de zapatos”. Cuando estábamos entrando en la zapatería, un señor me dice: «Yo colaboro con diez euros» Entre otras cosas, descubro en mí, un cierto talento para actuar como payaso. Uso para mis payasadas un metro de madera plegable y lo que recaudo en mis actuaciones entre amigos me sirve para ayudar a unos seminaristas extranjeros que quedaron sin dinero porque el obispo que los ayudaba se murió, y a otros, que están en el Congo, que de lo contrario no podrían continuar sus estudios. También pude mandarle una ayuda a un matrimonio que no sabía cómo pagar la cesárea de la esposa, en la quenació una linda niña. Cuando se presenta la ocasión, cuento estos hechos y ya es la segunda vez que mi peluquero, en lugar de cobrarme, me dice: «El dinero que me tienes que dar, mándalo al Congo». Vivir así es una buena inversión. Por ejemplo, a veces salgo de casa encerrado en mí mismo, un poco apesadumbrado por algún problema personal, pero basta con que vea a alguno de mis amigos pobres para decirme a mí mismo: Animo, Angiolino, ¡arriba! Sal afuera de ti mismo, hazles una sonrisa… Y, olvidándome de mí, vuelvo libre y contento». Fuente: Cittá Nuova online