Movimiento de los Focolares
Diálogo y legalidad: María Voce en Italia del Sur

Diálogo y legalidad: María Voce en Italia del Sur

«Es emblemático que una ciudad reconozca como símbolo de paz a  una mujer de profunda fe como Chiara Lubich y que 10 años después, un gobierno de otro partido político valore su herencia”. El nuevo obispo de Capua, Salvatore Visco,  saludó de esta manera a la multitud presente en el teatro Garibaldi en S. María Capua Vetere (cerca de Nápoles) reunida para el evento “Chiara Lubich mujer del diálogo».

«A partir de vuestra ciudad se puede cambiar el mundo, porque los hechos que ustedes relataron demuestran la profunda transformación ocurrida en muchos de ustedes». Esta es la convicción de María Voce, presidente de los Focolares, al dirigirse a los jóvenes y a su compromiso concreto contra la ilegalidad y otras llagas sociales, a favor de la protección del medio ambiente, y su deseo de asumir en primera persona la responsabilidad de su propia ciudad.

«No es un diálogo abstracto entre personas o religiones- aclara María Voce-, sino que es un diálogo que tiene la capacidad de perdonar, porque somos hermanos e hijos del mismo Dios». Es muy aguda la reflexión del filósofo Aldo Masullo, quien define el diálogo como «el camino para superar la desesperación de la soledad, porque la guerra nace a partir de la desesperación, mientras que la paz se basa en la confianza que tiene como raíz la veracidad»

Nasser Hidouri, Imán de la Mezquita de San Marcellino (en Caserta) atestiguó que la vida nace del «no tenerle miedo a las diferencias» y del «no dejarse condicionar por los problemas que crea la minoría violenta», siendo conscientes de que «las preguntas que hoy no tienen respuesta, la encontrarán mañana a través de nuestros hijos»

Alberta Levi Temin, de 90 años y miembro de la Asociación “Amistad Judío-Cristiana”, sobreviviente de la persecución nacista ocurrida en el gueto de Roma cuando era una niña, ve a la humanidad “como una pirámide de múltiples caras en su base, constituida por religiones, pueblos, culturas que conducen al vértice, Dios, el cual se encuentra a la misma distancia de cada uno”.

Luego del testimonio de Antonio Casale, director del “Centro Fernándes” que se ocupa de recibir a los inmigrantes, sobre todo a los que proceden de África sub-sahariana, dijo: “Más importante que las camas, las comidas, las medicinas que proporcionamos, es el compromiso de devolver a cada uno su propia dignidad”.

En la problemática situación económica y social de la región, resuena el eco positivo de la voz del empresario antiextorsión Antonio Diana, cuyo padre fue asesinado por la camorra: “Se puede formar una empresa sin amoldarse a las normas de la corrupción ni aceptar chantajes”, dispuestos incluso a pagar con la propia vida. Una velada que mostró los frutos de un diálogo abierto a 360 grados, y que transmitió a los participantes, la esperanza de que un futuro mejor depende de la contribución que cada uno ofrezca en el momento presente.

 El domingo 24 de noviembre, Nápoles recibió más de 2000 personas de la comunidad de los Focolares, procedentes de la zona de Campania, Puglia, Basilicata, con representantes también de Albania. Empezaron con el saludo y agradecimiento del alcalde de Nápoles, Luigi de Magistris. Seguidamente tuvo lugar un diálogo abierto con María Voce y el copresidente Giancarlo Faletti. El tema era el compromiso y la responsabilidad civil y política, elecciones que se deben realizar en momentos cruciales en la juventud, como por ejemplo enfrentar los dolores y las dificultades de la vida, la formación de las nuevas generaciones, el impulso y las perspectivas del Movimiento que se pone al servicio de la humanidad para contribuir a la realización del “Que todos sean uno”

El 25 de noviembre, en Capua, María Voce presentó la Lectio Magistralis  sobre “Jesús Abandonado, luz para la Teología” inaugurando así el Año Académico del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “San Roberto Belarmino”, con la presencia de Obispos de varias diócesis de Campania.

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Una Mariápolis de altura

Bolívar, a 3200 metros sobre el nivel del mar. En este pueblito andino de Perú, que queda   a 25 horas de viaje en autobús,  de Lima, se realizó por primera vez la Mariápolis en el pasado mes de agosto. “Un sueño que se hizo realidad y que nos hizo experimentar el amor especial de Dios” fue el comentario de algunos de los participantes.  

Para esa ocasión el pueblo entero se vio involucrado en la novedad del acontecimiento y las personas procedentes de otras comunidades fueron huéspedes de los pobladores. Fue impresionante ver la dignidad de las personas, que vestían los trajes típicos, los mejores que tenían, como en los días de fiesta.

Algunos de los 190 participantes, para poder pagar la estadía de la Mariápolis, pusieron en acción una actividad difundida en esa zona, el “trueque”, contribuyendo alguno con dos atados de leña, otro con una bolsa de papas o cebollas u otras verduras.

La numerosa presencia de jóvenes y adolescentes – casi el 60% de los presentes- dio un tono característico a las jornadas. Olga María y Walter, focolarinos, que participaron en la organización escriben: “Cuando comenzamos a cantar la primera canción, poco a poco se agregaron algunas chicas y al final toda la sala participaba y el escenario se llenó de jóvenes y niños felices”

El programa se centró en el arte de amar, con ejemplos y experiencias de la vida cotidiana. Un momento vivido con intensidad se desarrolló alrededor del tema del perdón, con una ceremonia penitencial precedida por la lectura de un escrito de Chiara Lubich.

El último día, todos, grandes y pequeños, quisieron comunicar por escrito la experiencia vivida durante esos días. Laurita, quinceañera, escribe: “La Mariápolis fue muy importante para mi, porque aprendimos a amar, compartir, ver a Jesús en el otro. Chiara nos enseña a vivir en familia”. Jhayro Jhulián, de 7 años, dice: “De ahora en adelante me portaré bien y obedeceré a mis padres. Creo más en Dios e iré a Misa todos los domingos”. Deicy, de 38 años: “Estos días me ayudaron a dar un nuevo rumbo a mi vida, sin pensar sólo en mis problemas, sino viviendo al servicio de los demás y siguiendo el ejemplo de Jesús concretamente” Edgar, 42 años: “Aprendí a amar al prójimo y a perdonar. Me siento más sereno y unido a Dios”.

“Llegando a Bolívar – concluyen Olga María y Walter- tuvimos la idea de dibujar en la pared del salón una gran ciudad, en la cual, después de algunos gestos de amor cumplidos por los participantes, se pintaba un sector. Al final de la Mariápolis la ciudad estaba muy colorida y linda, fruto del amor recíproco que había contagiado a todos”

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La aventura de la unidad: Los inicios/1

Silvia, este es el nombre de bautismo de Chiara Lubich, nace en Trento el 22 de enero de 1920, es la segunda de cuatro hijos. El padre, Luigi, comerciante de vino, ex tipógrafo antifascista y socialista, irreductible adversario político de Benito Mussolini. La madre, Luigia, tenía por una fuerte fe tradicional.  El hermano mayor, Gino, después de los estudios de medicina participa en la Resistencia con las célebres Brigadas Garibaldi, para después dedicarse al periodismo, a escribir en el periódico “L’Unitá”, del partido comunista de entonces..

Con 18 años, Silvia obtiene con excelentes calificaciones el diploma de maestra de primaria. Quiere seguir estudiando, y por eso intenta entrar en la Universidad Católica. En vano: Termina siendo la 34 sobre los 33 cupos de admisión gratuita disponibles. Sí, porque en la familia Lubich no había dinero suficiente para permitirse estudios en otra ciudad. Silvia se ve obligada a trabajar. A partir del año escolar 1940-1941 da clases en la Opera Seráfica de Trento.

Un viaje, en 1939, será el punto de partida decisivo de su experiencia humano-divina: «Fui invitada a un con-greso de estudiantes católicas en Loreto –escribe Chiara-, donde está custodiada según la tradición, en una gran iglesia-fortaleza, la casita de la Sagrada Familia de Nazaret… Participo en un colegio en el curso con todas las demás; pero, cada vez que puedo, corro allí. Me arrodillo junto al muro ennegrecido por las lámparas. Algo nuevo y divino me envuelve, es casi como si me aplastara. Contemplo con el pensamiento la vida de los tres (…). Cada pensamiento me pesa, me estruja el corazón, las lágrimas caen sin control. En cada intervalo del curso, corro siempre allí. Es el último día. La iglesia está repleta de jóvenes. Me pasa por la mente una idea clara, que nunca se borrará: serás seguida por una legión de vírgenes».

Volviendo a Trento, Chiara encuentra a sus estudiantes y al párroco que había estado muy cer-ca de ella en esos meses. Él, apenas la ve tan radiante, una chica verdaderamente feliz, le pregunta si había encontrado su camino. La respuesta de Chiara es aparentemente (para él) una desilusión, porque la joven sólo sabe decirle cuáles son las vocaciones que no advierte como “suyas”, es decir aquellas tradicionales: ni el convento, ni el matrimonio, ni la consagración en el mundo. Nada más.

En los años de la visita a Loreto de 1939 a 1943, Silvia sigue estudiando, trabajando y comprometida al servi-cio de la Iglesia. Cuando se hace terciaria franciscana, asume el nombre de Chiara.

En 1943, Chiara tiene veintitrés años, mientras va a buscar la leche a un par de kilómetros de su casa, en lugar de sus hermanitas que no habían aceptado la invitación de la mamá porque hacía mucho frío, pasando por la localidad conocida como Virgen blanca, advierte, precisamente mientras pasa bajo el puente del ferrocarril, que Dios la llama: «Date toda a mí». Chiara no pierde tiempo, y con una carta pide permiso para donarse totalmente a Dios, a un sacerdote cappuccino, el Padre Casimiro Bonetti. Lo obtiene después de un coloquio profundo. Y el 7 de diciembre de 1943, a las 6 de la mañana, se consagra. Ese día, Chiara no tenía en su corazón ninguna intención de fundar algo: simplemente se “casaba con Dios”. Y esto era todo para ella. Sólo más tarde se le atribuyó a esa fecha el inicio simbólico del Movimiento de los Focolares.

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En París, nuevo paso de “Juntos por Europa”

Los congregados fueron 125 responsables de 46 Movimientos y comunidades de diversas Iglesias, de 13 países europeos – desde Rusia a Portugal, desde Dinamarca a Eslovenia. El encuentro fue la ocasión para intercambiar las experiencias comunes y delinear perspectivas para el futuro.

Este año se tomó como objetivo uno de los puntos programáticos del mensaje final de Stuttgart 2007.  Los puntos son conocidos como “Los siete SI”  , y desde aquel momento constituyen las líneas básicas para la acción de Juntos por Europa”: Sí a la solidaridad con los pobres y los marginados, cercanos y lejanos.  Ellos son nuestros hermanos. Pedimos a nuestros gobiernos y a la Unión Europea que se comprometan decididamente a socorrer a los pobres y que trabajen por el desarrollo de los países menos favorecidos, en especial por los países de África”

Es un tema de gran actualidad, en especial por los recientes hechos dramáticos que ocurrieron en la zona del Mediterráneo, en los cuales se vio la solidaridad concreta de muchos ciudadanos y el impulso de las instituciones nacionales y europeas en avanzar hacia un mundo más fraterno.

Las Comunidades y los Movimientos manifestaron a través de variada colaboración que están mancomunados en un compromiso hacia y junto a los más necesitados. No se trata sólo de gestos de solidaridad, sino de signos de amistad y fraternidad. Jean Vanier, fundador de la  “Comunidad de Arche”, donó su experiencia.  Comenzó con estas palabras: “Jesús dice: ´El reino de Dios es como un banquete de bodas´ – todos estaban demasiado ocupados- y el rey que hizo la invitación mandó a sus empleados a buscar a los cojos por los caminos y  las encrucijadas- es esto lo que he tratado de vivir en mi vida”. Jean Vanier se dedica en especial a los discapacitados mentales a quienes considera “el pueblo más oprimido”. “Ellos me cambiaron; yo vi que el Reino de Dios está en ellos”. Ahora son 140 las comunidades ecuménicas e interreligiosas, en las cuales los “frágiles y los fuertes” viven juntos.

Durante el encuentro parisino hubo momentos de oración de los católicos, de los evangélicos y de los ruso-ortodoxos, con su grupo coral característico, que demostraron la variedad de expresiones de la fe.

Los “Amigos” de Juntos por Europa recorrieron el camino emprendido a través de  los grandes eventos de Stuttgard 2004, 2007 y Bruselas 2012. Eli Folonari del Movimiento de los Focolares afirmó: “Recordando la expresión de Chiara Lubich,´la partitura está escrita en el cielo´, nos damos cuenta de que -a través de la escucha recíproca-,  la experiencia más hermosa de estas etapas anteriores, es la profunda comunión que se he construido entre los Movimientos de distintas Iglesias. Y es este testimonio común de los cristianos, el que nos ha conducido a concretar iniciativas en el campo político y social, emprendimientos que Europa hoy necesita para que el mundo crea”.

¿Proyectos para el futuro? “Está previsto ofrecer un aporte en el 2016 – agrega Eli Folonari- a través de un congreso que se realizará probablemente en una ciudad de Alemania, para que el camino de comunión transitado  hasta ahora, sea visible”

En mayo de 2014, el Comité de Orientación se reunirá en Dillingen, Alemania, para retirar el Premio Europeo St. Ulrich edición 2014, otorgado este año a “Juntos por Europa”.

Variar el lugar de encuentro de los “Amigos” de Juntos por Europa es también una ocasión para profundizar el conocimiento recíproco. En esta oportunidad se reunieron en  la Capilla de la estación del metro de Montparnasse, confiada a la comunidad de San Egidio, para rezar juntos y conocer su trabajo en el corazón de París; la Comunidad Emmanuel, fundada por el Abbé Pierre, y la sede de Acer-Mjo (Acción cristiana de estudiantes rusos- Movimiento de la Juventud Ortodoxa), donde fueron recibidos por el joven Presidente Cyrille Sollogoub.

A cargo de  Gabri Fallacara

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Austria: Religiones por la paz

En representación de culturas religiosas que expresan en forma diferente su anhelo de Absoluto: baha’i, budistas, cristianos, judíos, jainistas, hindúes, representantes de religiones aborígenes y tradicionales, musulmanes, sikhs, sintoístas y zoroastrianos, alrededor de seiscientos delegados de todas partes del mundo participaron en Viena, del 20 al 22 de noviembre, de la IX Asamblea general de Religiones por la paz (WFP) La Asamblea fue precedida por una conferencia promovida por el Rey Abdullah Bin Abdulaziz del International Centre for Interreligious and Intercultural Dialogue (KAICIID). Si trata de un Centro internacional para el diálogo interreligioso y cultural, fundado por iniciativa de Arabia Saudita, España y Austria que considera que es importante el papel de la Santa Sede como organismo fundador, aunque sea sólo en calidad de observador. «Welcoming the other» (“Acoger al otro”), es el lema de la IX Asamblea. Se presenta como un desafío en un mundo donde, debido a los procesos migratorios y  de la globalización, hay una confrontación entre pueblos, culturas, credos y costumbres sociales distintas. Propone la promoción, en contraposición a la tendencia creciente de considerar a quien es diferente con hostilidad, de la tolerancia y la acogida del otro, haciendo progresar así la dignidad humana. María Voce, actual presidente de los Focolares, es a partir de este año, Co-presidente del Consejo Mundial de RfP, junto a otros 49 representantes de distintas religiones y culturas, entre los cuales se incluyen el Rev. Nichiko Niwano (budista, Presidente de la Rissho Kosei-kai, Japón), El Rabino David Rosen, (judío, Presidente del Comité Judáico Internacional de Consultación Interreligiosa), Mme. Cissé Hadja Mariama Sow (musulmana, Presidente de las Mujeres Musulmanas de Guinea) y la Dra. Agnes R. Abuom, (anglicana, del Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de la Iglesias, Kenia). «Acoger al otro –una visión multireligiosa de la paz… es un argumento de extrema actualidad en el mundo de hoy», dijo en su intervención María Voce, pero subrayó que «es necesaria la conversión del corazón. Y es aquí donde  las religiones juegan un papel fundamental. Ellas deben ofrecer, desde lo más profundo de sí mismas, la fuerza espiritual para conducir a la humanidad a la solidaridad y a la paz; deben promover iniciativas capaces de renovar las relaciones no sólo a nivel individual, sino también entre las personas de distintas razas, nacionalidades, culturas». «Chiara Lubich, a quien represento hoy, -prosiguió la Presidente- y que apoyó mucho a Religions for Peace, prodigó toda su vida para construir la unidad de la familia humana. Ella había tomado esta inspiración de la oración de Jesús: “Que todos sean una cosa sola” (Jn. 17,21). Siguiendo la enseñanza y el ejemplo de Chiara, desde los inicios del Movimiento, veíamos en cada persona, en el otro diferente de mí, a un compañero de viaje, a un hermano,con quien teníamos que presentarnos a Dios. Chiara nos invita a:  “Dirigir siempre la mirada al único Padre de tantos hijos. Para después mirar a todas las criaturas, como hijas de un sólo Padre: Dios”». Y  antes de ofrecer dos eficaces testimonios que confirman la convicción de Chiara Lubich, concluyó diciendo: «El amor al prójimo no tiene su raíz en una filantropía cualquiera, sino en el hecho de que todos somos hijos del mismo Padre. Y si somos hijos del mismo Padre, somos todos hermanos». «Chiara Lubich y las religiones» será además el tema del congreso previsto para marzo de 2014 en la Universidad Urbaniana, con motivo del 6° aniversario de su nacimiento al cielo. Religiones por la paz, nació como una Conferencia mundial de religiones por la paz. Trabaja desde 1970, para favorecer procesos de paz y encontrar una respuesta inmediata a cuestiones urgentes de la humanidad.


Prensa: “Recibir al otro” para construir la paz