Movimiento de los Focolares
Como discípulos – misioneros

Como discípulos – misioneros

Del 26 al 30 de diciembre de 2023 tuvo lugar en el Centro Mariápolis internacional de Castel Gandolfo (Roma) el congreso “Dar raíces de alegría. La llamada a ser discípulos misioneros y la espiritualidad de comunión”. Un momento de encuentro entre seminaristas, diáconos y jóvenes sacerdotes que se centró en la meditación, la reflexión y el compartir con la participación internacional de algunos grupos conectados vía internet desde Congo, Argentina y Rumania. Nos lo cuenta Antonio Carozza, seminarista de Sulmona (Italia). ¿Cómo podemos convertirnos en raíces de alegría? Esta es la pregunta que el papa Francisco nos hizo en vísperas de la JMJ en Portugal y que también nos interrogó en el encuentro de seminaristas, diáconos y jóvenes sacerdotes que se celebró en Castel Gandolfo (Roma) del 26 al 30 de diciembre de 2023, con la intención de profundizar en la contribución de la espiritualidad de comunión del Movimiento de los Focolares a la sinodalidad y al carácter misionero de la Iglesia. Me encuentro viviendo este acontecimiento navideño por tercer año consecutivo y por tercera vez me dejo sorprender por la belleza de estar juntos; viniendo de lugares lejanos nos encontramos, conocidos y reconocidos, encontrados. Siempre es una experiencia apasionante reconfirmar la belleza de nuestra espiritualidad centrada en la unidad y en la fraternidad entre todos, para que no sea sólo un lema sino una experiencia de vida vivida y encarnada. Un momento vivido con particular emoción fue el encuentro con Margaret Karram, presidente del Movimiento de los Focolares, que quiso escuchar nuestras reacciones sobre el tema que ella propuso este año: “Llamados y enviados”; nos sentimos acogidos y escuchados en nuestras diferentes experiencias. En particular, Margaret compartió su profunda emoción ante la explosión de violencia en Tierra Santa. Su invitación fue fuerte a dar testimonio del amor de Dios haciéndonos cercanos a través de palabras verdaderas que surgen de una profunda vida interior y de la autenticidad de una vida vivida porque sólo puede amar quien ha experimentado el amor, sólo quien ha experimentado el fracaso y el perdón puede convertirse en un testimonio creíble. ​El mismo amor y la misma pasión surgieron de las palabras de Jesús Morán, copresidente del Movimiento de los Focolares. Hemos comprendido que no se puede ser padres si primero no se aprende a ser hijos; la Navidad nos recuerda exactamente esto: toda nuestra vida está llamada a ser Navidad. De hecho, Jesús nos recordó que, en el compromiso pastoral, al que todos estamos llamados de diferentes maneras, debemos dar a luz a Jesús y para ello debemos ante todo llegar a ser como María. La pastoral sólo puede ser mariana. Otro momento fuerte ha sido la intervención de monseñor Brendan Leahy, obispo de Limerick en Irlanda, quien nos refirió su experiencia de participación en el Sínodo, haciéndonos comprender cómo el Sínodo significa ante todo conversión. De hecho, el Sínodo nos invita a seguir un proceso de conversión hecho de escucha mutua y de escucha renovada del Evangelio y del magisterio de la Iglesia. Un momento particular de gracia fue la participación en la Audiencia General del Papa Francisco, quien nos instó a ser guardianes de nuestros corazones. Hemos escuchado resonar las palabras de Chiara Lubich: “si el corazón se centra sólo en Dios, todo lo demás desaparece”. Con nueva conciencia y con el corazón lleno de alegría regresamos a nuestras parroquias y a nuestros seminarios donde, como discípulos-misioneros, estamos llamados a ser cada día raíces de alegría para los demás con el espíritu que Chiara misma nos dejó: “crear la unidad a nuestro alrededor, en el ambiente donde nos encontramos” para ser uno, para ser todos Jesús, porque su amor nos permite entrar profundamente en el corazón de los demás.

Antonio Carozza

 

Dios por las calles del mundo

El presbítero  Adolfo Raggio, de 95 años, es un sacerdote “ciudadano del mundo”.  Cuando se encontró con la espiritualidad de la unidad, con “el Ideal” como a él le gusta decir, su vida cambió y desde una parroquia de un pequeño pueblo de la región Liguria (en el norte de Italia) los caminos de Dios lo llevaron a varios países, en donde generó en cada uno de esos lugares a  personas y comunidades que ahora viven el espíritu de los Focolares.  En este vídeo nos cuenta su recorrido, que aún hoy lo muestra activo en el servicio a los hermanos. Ver el video (Activar los subtítulos en español) https://www.youtube.com/watch?v=9N66bxl2KoU

Entrevista: Carlos Mana Voz: Giuseppe Vetri Filmación y montaje: Javier García

Caso Jean-Michel Merlin

La Prefectura de Nanterre (Francia) ha emitido una apelación para buscar testigos El martes 2 de enero de 2024, la Prefectura de policía de Nanterre (Francia) lanzó una apelación para la búsqueda de testigos tras la denuncia de abusos sexuales dentro del Movimiento de los Focolares en Francia, cometidos por el ex focolarino Jean-Michel Merlin. En el documento se lee que la Prefectura busca a “cualquier persona que pueda aportar informaciones pertinentes para la investigación o que desee denunciar hechos de los que haya podido ser víctima». Jean-Michel Merlin – explica la apelación – fue acusado de abusos sexuales a menores y adultos cometidos a lo largo de los años en el seno del Movimiento de los Focolares. Muchas de las víctimas se han presentado y han denunciado los actos cometidos contra ellas. Los Focolares expresan su total disponibilidad para facilitar la labor de las autoridades judiciales y dar a conocer este llamamiento. Ofrecen su apoyo a las víctimas y su compromiso de seguir poniendo en marcha medidas de protección y salvaguarda de los menores y de la persona a fin de que el Movimiento sea cada vez más un lugar seguro para cualquiera. Cualquier persona que posea información de interés para la investigación o que desee denunciar hechos de los que haya sido víctima en Francia o en cualquier otro lugar, puede ponerse en contacto con las autoridades judiciales francesas a través de la siguiente dirección: appelatemoin-btpf92@interieur.gouv.fr    

Navidad: La revolución que continúa

Una Navidad fuerte, audaz, no tibia, en una “familia” grande como la humanidad

¡Todos uno! Es una meta.

Un día el cielo se abrió, porque el Verbo se hizo hombre, creció, enseñó, hizo milagros, recogió discípulos, fundó la Iglesia y antes de morir en la cruz le dijo al Padre: «Que todos sean uno».

No se dirigió a los hombres, quizás no lo hubiesen entendido. Se dirigió hacia el Padre, porque el vínculo de esta unidad es Dios, y nos obtuvo la gracia de poder ser entre nosotros una sola cosa.

Sabemos que somos hermanos, sabemos que nos une un vínculo, pero no nos comportamos como hermanos. Pasamos unos al lado de otros sin mirarnos, sin amarnos. Pero entonces, ¿en qué consiste nuestra fraternidad?

Dios (…) quiere que abramos los ojos y nos miremos y nos ayudemos y nos amemos.

Es culpa nuestra. Nos hemos olvidado de lo esencial. Tenemos los ojos ciegos por los bienes, por los negocios, por los afectos, por las ideas personales, por el egoísmo. Nada posponemos a Dios.

Dios existe. Sí, también está Dios, pero es una de las muchas cosas. Nos acordamos de Él en ciertos momentos, cuando lo necesitamos.

Como cristianos, debemos vivir de otra manera. Debemos poner a Dios en su lugar y posponerlo todo a Él. Y Él nos enseñará cómo debemos vivir, y nos repetirá sus palabras: «Ámense».

Entonces cambiarán muchas cosas. Mi familia será la humanidad, como dijo Jesús: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios”.

Y pasando por las calles del mundo, nos daremos cuenta de que los hombres no son solo seres humanos, sino hijos de Dios.

¡Todos uno!

Hacer de la tierra una sola familia, donde la norma de toda norma sea el Amor.

Chiara Lubich (de Città Nuova – Anno XVI – n°24 – 25 de diciembre de 1972)

 

Una larga aventura de 80 años

El 7 de diciembre de 1943 en Trento (Italia) Chiara Lubich pronunciaba su sí a Dios. Un sí que sigue multiplicándose, generando una familia numerosa, la del Movimiento de los Focolares, compuesta por personas de diferentes continentes, edades, culturas y vocaciones. No fue un voto, fue un «vuelo». Un vuelo tan audaz como el de Charles Lindbergh cuando, por primera vez, sobrevoló sin escala el Atlántico. «¿Has encontrado tu vocación?», le había preguntado el sacerdote al verla regresar radiante del santuario de Loreto que custodia la casa de Nazaret. «Sí», respondió ella con sencillez. “¿Te casarás?”. “No”. “¿Entrarás en un convento?”. “No”. “¿Permanecerás virgen en el mundo?”. “No”. El sacerdote desorientado no tenía otras alternativas que proponerle. ¿Y entonces? Era un cuarto camino el que Chiara Lubich vislumbraba ante sí. ¿Cual? Ni siquiera ella lo sabía bien, era un camino nuevo, que había que recorrer, con audacia y con valentía. Pasan pocos años. Escucha una voz en su interior que le pide: «Entrégate totalmente a mí». ¿Cómo? ¿Dónde? No importa, solo tiene que responder a esa voz. La sola idea de entregarse por completo a Dios la llena de alegría. «Si sigues este camino, no tendrás una familia propia», le insinúa el sacerdote, «no tendrás hijos, te quedarás sola en la vida…». ¿Sola? Mientras haya un sagrario en la tierra –se dice Chiara–, nunca estaré sola. ¿Acaso Jesús no prometió cien madres, cien hermanos y hermanas, cien hijos a quienes lo abandonan todo para seguirle? Pero en aquel momento Chiara no piensa ni en lo que dejaría ni en lo que recibiría a cambio. Solo sabe que quiere desposar a Dios. ¡Nada menos! El sacerdote comprende que, esta chica de solo 23 años, podría alzar un vuelo tan audaz: está realmente decidida, sabe lo que quiere. Le da cita en la capilla de la colegiata. Pero le recomienda, «pasa la noche en oración», casi como un soldado en vela, como se solía hacer entonces. En su pequeña estancia, Chiara toma el crucifijo de su familia, lo besa y comienza a hablarle. Poco después su aliento se condensa sobre la imagen de Jesús y ella se queda dormida… Por la mañana muy temprano se pone el vestido más bonito. Las pobres –Chiara también lo era– suelen reservar un vestido para la fiesta. Fuera hay tormenta, como si alguien quisiera retenerla de dar un paso tan temerario. Afronta con decisión el viento y la lluvia. En la capilla, de nuevo la envuelve el silencio. La misa, la comunión, su sí íntegro, total, para siempre. Solo una lágrima, porque es consciente de que tras ella se derrumba un puente, nunca más podría volver atrás. Pero tiene por delante toda su vida. Ha desposado a Dios y puede esperarlo todo de Él. Era el 7 de diciembre de 1943. Han pasado 80 años. Chiara Lubich no se ha quedado sola. El Esposo la ha hecho viajar con Él, abriéndole de par en par el Paraíso y haciéndola partícipe de sus bellezas, como ella misma exclamará más tarde: «¡Esposo mío dulcísimo, es demasiado hermoso el Cielo y Tú, como un divino Amante, después de las Místicas Nupcias…, me muestras tus posesiones que son mías! (…) Dios mío, pero ¿por qué? ¿Por qué me has dado tanto? ¿Por qué tanta Luz y tanto Amor?». Chiara no se ha quedado sola. A su alrededor ha nacido una familia numerosa, compuesta por hombres y mujeres de todos los continentes, de todas las vocaciones, de muchas culturas y religiones. Un sí fecundo el suyo, porque Dios nunca se deja vencer en generosidad. Después de 80 años, aquel “sí” se ha multiplicado y aún resuena hoy de mil maneras. Las tormentas arrecian, el futuro parece incierto, el «vuelo» puede parecerse a un salto en la oscuridad, el miedo paraliza… Sin embargo, esa voz sigue resonando en muchos, a veces apenas un susurro, otras con fuerza: «Entrégate toda a mí, entrégate todo a mí…». ¿Cómo? Cada uno lo descubre lentamente, pero cada llamada reclama enseguida un sí generoso. Puede ser un sí titubeante y tímido o decidido, un sí pequeño, pequeño, o grande, grande… Basta que sea un sí, sincero, auténtico. Así Dios sigue haciéndose presente en el mundo y construyendo su historia que florecerá en el Reino de los cielos.

Padre Fabio Ciardi, OMI