12 Ago 2013 | Sin categorizar
Para que sobre nosotros se desplegara la gracia, Dios que es artista de inagotable fantasía puso en medio nuestro una mujer –Nuestra Mujer- que cada uno tiene motivo de llamar Mi Señora (Madonna). Y así puso en medio nuestro el amor bello. A ella, entre todas las criaturas humanas, a una mujer, se le concedió el rango más alto, se le confió la tarea más grande que jamás se le haya confiado a un ser humano: la tarea de generar el elemento de conjunción entre la humanidad y la divinidad, porque entre ambas se había abierto un abismo que el deseo humano no lograba colmar.
El autor de la sociedad humana puso en medio nuestro a una mujer como fuente de piedad y alegría, de inspiración y elevación. Y porque esta mujer es una virgen, educa a la pureza e induce a quien cae a purificarse. Esta virgen es una madre, para nosotros es fuente de gracia, manantial de poesía, vínculo de bondad. Sin ella, la convivencia humana se hace más lúgubre, como la de huérfanos sin caricias ni cuidados. Su alegría no la remplaza la soberbia de sus detractores, ni las locas teorías de los dominadores, de quienes tienen interés en eliminar a la Madre y al Padre, para ver en los hombres solo a rivales que hay que someter.
Con la fiesta de la Asunción la cristiandad repite a mediados del mes de agosto la fiesta que celebra en honor al Hijo, en el corazón del invierno, en Navidad. E introduce, en medio de la fatiga, un pensamiento de belleza, una poesía virginal, que socialmente se convierte en una victoria sobre el egoísmo y en un recuerdo del deber de la solidaridad.
A quien no se deja influenciar por las sombras del orgullo, de la política o de la falsa ciencia le queda la seguridad mesiánica y revolucionaria de esta jovencita, gracias a la cual nunca somos huérfanos. La Virgen es Madre de todos y su maternidad sostiene, también hoy, a millones de criaturas atormentadas y desesperadas.
Igino Giordani en: Le feste (Las Fiestas), Società Editrice Internazionale, 1954
11 Ago 2013 | Focolare Worldwide
«Regresé a casa rica, con cada uno de ustedes dentro de mí», escribe una joven de Sicilia a sus coetáneos con los que construyó el “Meeting 2013” de Caserta (Nápoles), del 29 de julio al 2 de agosto. «Trabajar codo a codo, entender al otro, luchar, soñar, quedarse hasta la madrugada, cansarse, animarse y recomenzar siempre, creer en esto. Todo hecho JUNTOS, nos ha unido profundamente. ¡Es imposible volver atrás!».
Por la conciencia y el compromiso asumidos, el Meeting “LEGALIDAD – Protagonistas de nuestra tierra”, señaló un antes y un después para los 500 jóvenes presentes. A distancia de muchos kilómetros, resonaron las palabras del Papa Francisco en Río: «A través de ustedes, jóvenes, entra el futuro del mundo. ¡Ustedes no están en la ventana de la vida!». Fue ésta la convicción: «para poner en marcha un cambio es necesario empezar nosotros».
Para los jóvenes provenientes del norte y del sur de Italia fue la ocasión para encontrarse ante la propagación de la llaga de la ilegalidad presente en el país; de chocar con ella en un territorio que pareciera ser su emblema, de aprender a penetrar en ella y amarla. Una invitación y un desafío al mismo tiempo que emergió a partir del diálogo con el periodista Roberto Mazzarella.
Los tres foros de la tarde, Legalidad y ambiente, Legalidad y acogida, Legalidad y trabajo, generaron un diálogo intenso entre los jóvenes y los relatores, testigos en primera fila de la lucha por la legalidad. Entre éstos estaban Enrico Fontana, responsable de la relación ecomafia de Legambiente; el Padre Maurizio Patriciello, párroco de Caivano y defensor extremo de la legalidad en la “tierra de los fuegos”, el Dr. Antonio Marfella, oncólogo; Ivan Vitali, economista y director de la Asociación “conVoi”.
«La legalidad no es el objetivo. No es ni siquiera un valor, sino un instrumento para alcanzar el fin que es la justicia». Son palabras del Padre Luigi que fueron recibidas con un estremecimiento por los presentes. ¿Cómo conjugar amor y legalidad?, preguntan los jóvenes. El Padre Luigi pronunció palabras fuertes: «no hay legalidad sin igualdad»; «si no se respetan los derechos de las personas y su dignidad, la legalidad se convierte en un instrumento de poder y de exclusión». Y agregó: «La denuncia, si está bien fundamentada, es también anuncio de salvación», pero «el pecado de hoy se llama delegar». Cada uno «debe asumir su propia responsabilidad», que es el tercer pilar de la democracia.
«¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por nuestras elecciones, para ser coherentes con nuestros ideales?, se preguntaron los jóvenes en voz alta. La respuesta se mide con las realidades vividas durante las mañanas en los 11 campamentos de trabajo en terrenos confiscados a la “camorra”: es necesario hacer comunidad, ser ese nosotros que construye la legalidad. Un nosotros del que dieron testimonio Giuseppe Gatti (Vice procurador DDA de Bari) y Gianni Bianco (Periodista de la RAI) coautores del libro La legalidad del NOSOTROS.

Vera Araujo, socióloga del Movimiento de los Focolares
Vera Araujo, socióloga del Movimiento de los Focolares, acuñó una expresión que comprende los contenidos y experiencias del Meeting: la cultura de la relación, que presupone y supera la legalidad misma, pero exige la acción y la interacción para construir comunidades ahí donde se encuentran las “periferias de la existencia”.
Un manifiesto de cinco puntos, firmado por los 500 participantes, resumió los compromisos asumidos. Las próximas citas serán en el “LoppianoLab 2013” (20-22 de septiembre), en el encuentro que se titulará “Custodiar a Italia, generar juntos el futuro”, y para apoyar la iniciativa “Basta con las slot-machine”, que dará inicio a finales de septiembre en muchas ciudades de Italia, y que premia la virtud cívica de los locales que renuncien a tener juegos de azar.
En Caserta quedó un signo de la vitalidad de este Meeting: un mural de 120 metros donde 160 jóvenes por turno, en 90 horas, a partir de un simple tubito de pintura, representaron una explosión de colores.
De Victoria Gómez
Foto galleria di Flickr: http://www.flickr.com/photos/99423333@N08/
10 Ago 2013 | Sin categorizar

«Recuerdo que en el comienzo nuestro corazón estaba tan repleto de amor por Dios que hacía que se rebosara el Evangelio redescubierto sobre tantos. ¿Cómo hacer para que también hoy sea así en todas partes? Siendo, hoy como entonces, fieles al estilo de vida que nos ha sugerido el Espíritu Santo: tenemos que ser antes que nada cristianos auténticos, que viven personalmente lo que el Evangelio enseña. Personas de las cuales se pueda decir, como de los primeros cristianos: “Miren cómo se aman. Están dispuestas a morir unas por otras”. Cristianos que aman a todos sin distinciones, con un amor concreto. Cristianos que, sólo después de haber amado de esta forma, anuncian el Evangelio a todos.
Es verdad que no siempre se puede hablar con palabras, pero sí se puede hablar con el corazón. Por ejemplo, llamando por su nombre a quien encontramos, saludando de determinado modo, de forma que los demás adviertan que son personas importantes para nosotros, que no nos resultan indiferentes, que existe ya un vínculo construido con ellas tal vez sólo por un silencio respetuoso.
Estas palabras sin rumor, como puede ser una sonrisa, si son adecuadas, abren una brecha en los corazones. Y apenas esta brecha se abre en cualquier persona, no hay que esperar, hay que hablar, decir pocas palabras…, pero hablar. Comenzando por ejemplo, a hablar de nuestra experiencia con Jesús; hablar de El.
Intentemos llenar nuestro día con estas palabras, con gestos nuevos, totalitarios, completos que nunca antes realizamos. Llevaremos al mundo el atractivo de Jesús y lograremos que la gente se enamore de Él, de modo que el reino de Dios se expanda más allá de toda expectativa. Crecerá de tal forma que se podrá mirar lejos, como Jesús, cuando llamó a todos a vivir la fraternidad universal rezando al Padre: “Que todos sean uno”
Un sueño que puede parecer una locura, pero que es posible, porque es el sueño de un Dios».
9 Ago 2013 | Sin categorizar

Cuál es su impresión sobre el encuentro del CELAM con Francisco, el primer Papa de América Latina? ¿Qué nos diría de este encuentro?
Creo que fue histórico. Además, era también la primera vez que un Papa se encontraba con el grupo completo de la Coordinación (todos los obispos de este cuatrienio y todos nosotros que trabajamos en la coordinación). Este encuentro se podría definir con dos características: paternal, porque el Papa actúa en nombre de Pedro, como obispo de Roma, y presenta la dimensión paterna de la Iglesia, y, al mismo tiempo era hermano, obispo con los obispos.
Esto es lo que dijo que quería hacer e lo hizo. Sus gestos y todo lo que expresó fue en esta dirección. Además, no debemos olvidar que el Papa es hijo del episcopado latinoamericano. El suyo fue un discurso muy fuerte, pero pronunciado con paternidad y fraternidad. Acentuó algunas cosas que ya había dicho, en las cuales justamente, puso en guardia sobre algunas tentaciones. Mostró una fotografía de las realidades que existen en la iglesia y contemporáneamente, propuso un perfil, una figura de obispo que sea servidor, padre y madre al mismo tiempo. Dijo que si él tuviese que definirla, la pastoral sería María Madre, la Iglesia Madre.
Habló claramente también de la importancia de la conducción de la Iglesia: es necesario que los obispos guíen, pero no “mandoneando”. Exactamente esta palabra utilizó. Propuso a los obispos la pobreza como estilo de vida. Destacó a su vez, la importancia que en el sentido psicológico tiene la pobreza, para no tener una mentalidad aristocrática. Creo que el mensaje que el Papa dio ayer a los obispos presentes en el CELAM fue el de alguien que conoce muy bien y desde dentro la realidad, y que camina con la Iglesia de América Latina sobre sus hombros. Como si dijera: “puedo decirles esto y ¡se los debo decir! Estamos atrasados en algunas cosas, pero vamos adelante, mejoremos, cambiemos, renovémonos”. Pero también el suyo fue un mensaje de mucha esperanza. El Papa habla siempre de conversión. Dice: fijémonos permanentemente en los procesos de conversión. Yo creo que todo esto es un gran testimonio que Francisco está dando a la humanidad y que ningún cristianismo puede dar lecciones sin someterse a un proceso de conversión.
¿Cuáles son las perspectivas de recepción del Documento de Aparecida después de este encuentro con el Papa?
Creo que en estos años ya hubo una cierta recepción del Documento; es evidente que toda la América Latina se movilizó. El Papa sin duda ha despertado una sensibilidad nueva hacia todo lo sucedido en Aparecida. Esperemos que pueda convertirse cada vez más en un “itinerario” posible de recorrer por todos nuestros pueblos y que demos los pasos que el episcopado ha estimado y visto. Creo que el paso más importante que Francisco nos está ayudando a dar es justamente el de una profunda dimensión de conversión pastoral, es decir nos pone a todos a seguir a Cristo. Esto quiere decir asumir el Evangelio en las actitudes, en los gestos, en los discursos, en todas nuestras actividades y quiere decir asumir la transformación de la realidad. Si hay algo que este Papa posee como un don particular es el de ser absolutamente consciente de que el Evangelio nos da una posibilidad única no sólo de crear en nosotros una conciencia de buenos cristianos, sino también de transformar la realidad social, política y cultural.
¿Quisiera decirnos algo más sobre el Papa en Brasil?
Creo que el Papa dio un gran paso con los jóvenes porque les propuso la Eucaristía y la oración como caminos para seguir a Cristo y, en tercer lugar, les indicó que ayuden al hermano. Yo creo que éste es el camino para los jóvenes y para toda la Iglesia: poder trabajar por los demás, por los hermanos, por aquéllos que se encuentran en dificultades. Otra cosa bellísima del Papa fue cuando le dijo al CELAM que Dios está en todos lados. No sólo está en la Iglesia, en el templo, en las instituciones religiosas. Esta visión de la presencia de Dios en la historia de la humanidad, me parece fundamental para nosotros cristianos, de lo contrario podría suceder como en los tiempos de Jesús, que no todos lo reconocieron.
* Dra. Susana Nuin Núñez, uruguaya, miembro del Movimiento de los Focolares, Consultora del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Secretaria Ejecutiva del Departamento de Comunicación e Imprenta del CELAM.
8 Ago 2013 | Sin categorizar

La Dra. Susana Nuin Nuñez
La Dra. Núñez integró el staff de Comunicaciones en Aparecida (2007), que tuvo al entonces cardenal Jorge Bergoglio como presidente de la Comisión de elaboración del Documento Final. Participó además en los trabajos de Coordinación de la Conferencia Episcopal de América Latina (CELAM) que se realizó recientemente en Rio, desde el 29 de julio al 2 de agosto.
Durante la JMJ se subrayó muchas veces el Documento de Aparecida. Bajo su punto de vista, ¿a cuál punto del Documento se le dio particular énfasis?
Para el Papa, Aparecida tiene un gran valor pues representa el estilo de diálogo en la Iglesia, como fue propuesto en el Vaticano II, partiendo del punto de vista de los pueblos del continente sudamericano, de lo que ellos sienten. Destaca, en particular, la propuesta de los “discípulos misioneros”. Estas dos realidades, que van juntas, exigen un cambio de vida, exigen una conversión pastoral para todos. ¿Qué significa esto? Significa seguir a Jesús aunque nos sintamos débiles, frágiles… “en camino” hacia la conversión.
El Papa repite conceptos como: “cultura del encuentro”, “diálogo”, “relación entre las generaciones”. Estos conceptos ¿están fundamentados en el Documento?
Yo creo que sí. El Papa se basa en la eclesiología del Vaticano II que es una eclesiología del diálogo en todas sus dimensiones: con las otras iglesias, con las otras religiones, con las personas que no creen, pero también diálogo dentro de la Iglesia católica y diálogo con la cultura, con la política. También aquí, en la Jornada Mundial de la Juventud, participaron algunos presidentes del Cono Sur de América. Creo que el Papa realizó algo muy interesante al vincular el mundo juvenil con el de los ancianos. Me pareció un hecho totalmente revolucionario. Más que buscar las diferencias entre las generaciones, subrayó el potencial de cada generación y demostró que son la misma realidad. Fue muy claro: los jóvenes en nuestra sociedad están excluidos como lo están también los ancianos, por lo que ambos pueden ser plenamente solidarios y enriquecerse unos a otros otros de un modo mucho más fuerte. Me pareció revolucionario que en una Jornada Mundial de la Juventud, el Papa hablase del valor y de la dimensión de los ancianos.
Leímos recientemente una entrevista suya en la que habla de “chispas del Espíritu”, refiriéndose a la contribución que puede venir de la propuesta de Aparecida también para los Estados Unidos. ¿Se podría suponer que esto es válido también para todo el mundo?
Creo que cada continente expresa una cultura. Aparecida expresa la cultura de América Latina y del Caribe. Diría más bien que Aparecida puede ser un buen testimonio para estimular a los demás continentes a reunirse en comunión y colegialidad, para poder crear instancias propias de comunión. Me parece que lo más importante es motivar a la iglesia continental – como está ocurriendo en África y en otras latitudes – a reunirse y comprender lo que quiere decir el Evangelio hoy para aquellos pueblos. (Primera parte)
* Dra. Susana Nuin Núñez, uruguaya, miembro del Movimiento de los Focolares, Consultora del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, Secretaria Ejecutiva del Departamento de Comunicación e Imprenta del CELAM.
Download pdf: Entrevista telefónica a la Dra. Susana Nuin Núñez