27 Feb 2024 | Sin categorizar
El amor cristiano es un “Amor” que tiene una forma concreta, tangible, que se toca en las acciones, desde las más pequeñas hasta las más grandes. Es dar la vida por quienes nos rodean a imagen de quien, primero, ha dado la vida por nosotros, amándonos con un amor inmenso.
Examen no aprobado
Nuestra hija se había preparado mucho para un examen, pero llegó a casa llorando porque no le fue bien. Después de consultar, mi marido y yo decidimos que la cena sería una auténtica celebración, más que si el examen hubiera sido un éxito. A los otros niños también les gustó la idea. Pero el momento verdaderamente conmovedor fue cuando nosotros padres comenzamos a enumerar los fracasos de nuestras vidas y cómo los habíamos superado. Con el añadido de las “confesiones” de los demás, la cena se convirtió en una profunda comunión, una oportunidad para crecer juntos. La niña se alegró: “Tal vez este fracaso fue necesario no sólo para mí, sino para toda la familia. Nunca pensé que los fracasos puedan ayudarte a crecer y comprender la vida. ¡Estoy muy agradecida!”. Contado también a otros familiares y amigos, el episodio fue repetido por varios de ellos, bajo cualquier pretexto, a sus hijos. Al final, todos coincidieron en que la familia necesita llegar al fondo de la fragilidad de cada uno para poder crecer en el amor. (W.R. – Países Bajos)
Amor que va y viene
Cuando tengo tiempo libre, cuido a las dos niñas de un matrimonio senegalés, en caso de necesidad. Los padres siempre están muy agradecidos: “¡Sin ti estamos perdidos!”, dicen. A veces adelanto mi oferta de ayuda sin esperar la solicitud. Así que hace unos días le avisé al papá con un mensaje de mi disponibilidad para el domingo por la mañana. Poco después me llama: “¡Lorenza, tienes que explicarme cómo adivinas nuestras necesidades! ¡Llegaste en el momento indicado!”. Y yo: “Es Dios quien mueve los corazones, Tacko, es a él a quien debemos agradecer porque nos hace hermanas y hermanos”. Gracias a la relación familiar con ellos, cuando con motivo de un viaje tuve que salir a la una de la madrugada, le pedí que me llevara a la estación para darle la posibilidad de amar a su vez. ¡Y con qué preocupación permaneció conmigo hasta la llegada de los demás al grupo! Hace días vinieron Tacko y su esposa a traerme a casa una porción de arroz y pollo cocinados a su manera. “Ahora conocemos tus gustos, ya eres también un poco africana”. (Lorenza – Italia)
Aprovechar la inspiración
La oportunidad de ser constructor de paz a través del respeto y el diálogo con quienes son diferentes a nosotros, a nuestra cultura o fe, se presentó en una reunión de la empresa donde trabajo. Había un aire tenso, el tono de voz era alto y acusatorio. ¿Cómo puedo contribuir a tranquilizar los ánimos? Hablar parecía imposible y quizás contraproducente. Escuché a quienes hablaban, o gritaban, con el alma serena y tratando de comprender sus razones. No fue fácil. Fue un esfuerzo que me agotó. En el intervalo, el compañero que había levantado más la voz se acercó a mí y me pidió disculpas por su comportamiento. Lo abracé sin decir nada. Y él, continuando con su desahogo: “Mi esposa se enteró ayer que tenía una enfermedad incurable. Estoy desesperado”. Le aconsejé que se pusiera en contacto con un amigo médico y me lo agradeció. Concluí con la promesa de que seguiría a su lado. Cuando regresamos a la sala, el ambiente ya no era el mismo de antes. El momento presente es importante para captar la inspiración que Dios nos da para actuar. (E.J. – EE.UU.)
Maria Grazia Berretta (tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año X– n.1° enero-febrero 2024)
20 Feb 2024 | Sin categorizar
Un sacerdote de la ciudad de Gaeta (Italia), que siendo párroco no sólo se entregó completamente a sus parroquianos, sino que también los involucró en favor de la ciudad.
El Padre Cosimino Fronzuto fue un sacerdote italiano que nació en Gaeta en el año 1939. Murió a los 49 años, en 1989, tras una intensa vida dedicada al servicio del prójimo, de los más necesitados y de la sociedad en su ciudad. Vivía cerca del mar, pero no le gustaba meterse al agua y tenía miedo de ir a la profundidad. Un día, cuando era niño, quiso vencer esa dificultad, se largó al agua y, para demostrar que había llegado al fondo, puso la mano en la arena recogiendo, muy sorprendido, un pequeño crucifijo de hierro, que luego llevó consigo toda la vida. En el año 1963 fue ordenado sacerdote y empezó el servicio como vicerrector del Seminario diocesano local. Cuando conoció la espiritualidad de la unidad, se unió al Movimiento de los Focolares. En 1967 fue nombrado párroco de la parroquia San Pablo Apóstol de Gaeta, cargo que desempeñó hasta los últimos días de su vida. En esos años, floreció el Movimiento Parroquial, expresión del Movimiento de los Focolares en la Iglesia local, que generó muchos frutos sobre todo en jóvenes, que hoy se encuentran comprometidos en Gaeta, como sacerdotes, en la familia, en la vida política y en varios ámbitos civiles y profesionales, en las diferentes realidades del Movimiento de los Focolares y que siguen siendo muy activos en la vida parroquial. Durante el ministerio pastoral ejercido en la parroquia, con su estilo lleno de amor y de atención para con todos, particularmente respecto de los últimos (madres solteras, ex presidiarios, drogadictos, gente en situación de calle, personas sin rumbo), enfocó la comunidad apuntando con simplicidad, pero con fuerza y decisión, sólo a vivir el Evangelio en todas las situaciones y en las realidades más distintas. A raíz de ello, no le faltaron ocasiones para tomar posición respecto de situaciones sociales alejadas de una dimensión realmente humana y cristiana.
Escribía en su diario: “Hemos observado que en las horas de catequesis había chicos muy mal vestidos, desnutridos, y me acordé que en esa misma familia los chicos mayores no habían recibido ni la Confirmación ni la Comunión, nada de nada. Estábamos a mediados de marzo, y pensé: si no los traemos ahora, no los traeremos nunca más. Entonces fui a esa casa y me di cuenta (eran las 12,30) de que estaban cocinando una simple pasta y que no había otra cosa que comer para todos ellos. Me di cuenta de que a pesar de que el jefe de la familia era un pequeño empresario, faltaba incluso un vidrio en la puerta que daba al balcón y en esa habitación, en donde faltaba el vidrio, dormían algunos de los diez hijos. Enseguida me puse a hablar del catecismo, pero trataba de mirar a mi alrededor para percatarme de la situación. Luego, por la noche, después de la adoración, hablé con la comunidad sobre lo que había visto. A medida que me iba dando cuenta de las cosas, recogía todos los datos: indigencia, avisos de embargo, problemas de salud de los niños. Entonces, nos pasábamos la mañana pensando solamente en esa familia, para ver según distintos aspectos cómo era el cuadro, compartir el trabajo, asegurarnos de que tuvieran comida y, al mismo tiempo, atender a los grandes para que recibieran una verdadera catequesis. Una tarde me pareció que tenía que hacerles una propuesta a todos. Dentro de mí yo había decidido, pero ¿qué valor tenía mi decisión de párroco? Podía ser valedera, sin duda, pero yo quería que la decisión viniera de Dios y por lo tanto elegida en la unidad con la comunidad que me daba la garantía de que fuera Dios mismo quien realizara las cosas. Fue así como les propuse poner a disposición de esa familia los alrededor de dos millones de liras que teníamos en la parroquia para resolver el caso hasta que pudieran regresar al trabajo. Debo decir que desde un primer momento todos se mostraron favorables. Ése fue el comienzo, y luego esa situación fue teniendo distintos desarrollos. Incluso ayer participé en una reunión de propietarios del edificio en la que habían decidido quitarle al padre el trabajo que había empezado y no había terminado. Hice todo lo posible para que lo acabara y pudiera contar con ese dinero. El camino será muy largo todavía, ya hace más de un mes que estamos acompañándolos, estando al lado de ellos. En un momento el padre me dijo: “Me están volviendo las ganas de vivir”. Pero este trabajo no lo he hecho yo solamente, sino que ha sido algo colectivo; muchos van a llevarles lo que necesitan, y no nos preocupamos tanto por la falta de cosas materiales, sino que nos preocupa que no les falte el amor, porque son personas evidentemente que no han sido amadas; en realidad, de alguna manera, se han visto pisoteadas en ciertos derechos (…)”.
El domingo 21 de enero de 2024, el Arzobispo de Gaeta, Monseñor Luigi Vari en una catedral colmada de personalidades civiles, religiosas y de fieles, dio comienzo a la causa de beatificación del Padre Cosimino Fronzuto.
Carlos Mana
17 Feb 2024 | Sin categorizar
Desde el focolar de Montevideo la experiencia de ecología integral a través de la transformación de los restos de alimento en fertilizante.
Todos los días se producen millones de residuos en todo el mundo. ¿Adónde va a terminar todo eso que se descarta? Algo se recicla y tiene una nueva vida. Otra parte termina en un vertedero o en las plantas termo-valorizadoras para producir energía. Antes de tirar los residuos de alimento, ¿nos hemos preguntado alguna vez si podemos hacer algo alternativo? Es lo que se preguntaron algunos miembros de la comunidad de los Focolares en Uruguay, haciendo nacer el compostaje. “Yo soy una de las que tratan de vivir la ecología de la vida cotidiana –cuenta Maria Florencia, focolarina de Montevideo, en donde enseña ecología integral–. Pero me di cuenta de que siempre hay cosas para mejorar y que faltaba algo importante en la gestión de los residuos de alimentos en casa; porque no hacíamos el compost. Como esa acción no depende sólo de mí, traté de involucrar a todos los habitantes de la casa”. Los organismos del suelo utilizan como alimento desechos vegetales y animales o derivados de la materia orgánica. A medida que estos residuos se van descomponiendo, los nutrientes en exceso (azoto, fósforo y azufre) quedan en el terreno en formas que pueden ser utilizadas por las plantas. Además los productos de descarte generados por los microorganismos contribuyen a la formación de la materia orgánica del suelo.
Il compostaje por lo tanto es un proceso de descomposición de los materiales orgánicos que tiene un alto contenido de sustancias útiles para mejorar las características del terreno sin provocar perjuicio al ambiente. Por cada 100 kilos de residuos se obtienen 30 kilos de compost. Una alternativa a los compost clásicos es el compost de lombrices, un producto biológico obtenido bio-oxidando la materia orgánica con la ayuda de lombrices.
“Hemos conseguido una compostera además de algunas lombrices californianas –nos sigue contando María Florencia–. De esa forma me puse manos a la obra. Ahora tenemos el fertilizante natural para nuestras plantas del jardín y todos están felices por esta acción por el ambiente. Además podemos compartir el compost también con nuestros amigos, interesados en la iniciativa. Pero no sólo eso, como microbióloga yo no podía conformarme con los manuales conocidos. Me puse a averiguar para aprender más y entonces pude compartir mi experiencia con un artículo en la revista de los Focolares Ciudad Nueva y entusiasmar a muchos para que lo hicieran”, concluye. Ya sea que hablemos del clásico compost o del compost de lombrices, ambos favorecen la fertilidad del terreno sin necesidad de aplicar fertilizantes químicos. La estabilidad del suelo mejora, la permeabilidad del agua y de los gases aumenta, como así también la capacidad de retención hídrica a través de la formación de agregados. Por lo tanto es un precioso fertilizante natural. Lo que sobra de los alimentos que consumimos, entonces, no son basura sino un recurso precioso porque, transformado en compost, ayuda a la naturaleza y así reduce los niveles de contaminación ambiental.
Lorenzo Russo
10 Feb 2024 | Sin categorizar
“Unir los puntos”. Este es el título de la iniciativa en la que participaron cuarenta organizaciones y la comunidad de los Focolares para luchar contra la crisis climática. Hagamos algo juntos por la justicia climática y trabajemos colaborativamente para tener un mayor impacto en este grave y urgente problema. Estos son los objetivos del evento que se celebró el pasado mes de enero en Belfast, Irlanda del Norte, organizado por la comunidad del Movimiento de los Focolares junto con el Centro Jesuita de Belfast, la Capellanía de la Universidad de Ulster, la Pastoral Juvenil Redentorista y la Diócesis de Down y Connor. La iniciativa contó con la presencia de sesenta personas en representación de cuarenta organizaciones. Tuvo lugar en la Universidad de Ulster y se tituló «Join the Dots Together», reunidos para trabajar codo a codo en la emergencia climática. La dra. Lorna Gold, presidenta del “Movimiento Laudato Sì” global – nacido después de la encíclica homónima del papa Francisco sobre el cuidado de la Casa Común – en su discurso abordó temas espinosos, incluido el lento progreso en la eliminación de los combustibles fósiles y en al mismo tiempo, infundió un sentimiento de gozosa esperanza en todos los presentes. Reflexionando sobre el documento COP28 (28ª conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático), subrayó la importancia de haber confirmado que las causas principales del cambio climático son los combustibles fósiles. “El genio ya ha salido de la lámpara y no hay vuelta atrás”, afirmó. Luego habló sobre la importancia del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles. El uso del término “no proliferación”, generalmente vinculado a las armas de destrucción masiva, está de hecho vinculado a los riesgos que enfrenta el mundo por el uso continuo de combustibles fósiles. Además, Lorna Gold quiso resaltar la importancia de los grupos religiosos como principales partes interesadas del planeta, con miles de millones de dólares invertidos en los mercados globales y propietarios del 12% de la tierra del mundo. “Las personas de fe – reiteró – están en una posición clave para cambiar la narrativa y reescribir el futuro”.
No es una coincidencia que Lorna Gold acaba de ser nombrada directora ejecutiva de FaithInvest, una organización que se centra en movilizar a todas las religiones para que pongan sus recursos, en particular sus inversiones financieras, para ayudar a que la economía avance hacia una mayor sostenibilidad. El evento fue un poderoso testimonio para la sociedad civil y los grupos religiosos de Irlanda del Norte, con la asistencia de personas del Foro interreligioso, la comunidad bahá’í, la fundación de la Asociación Atlética Gaélica, la Unión de Madres y Trocaire (Cáritas en Irlanda), así como varios grupos no religiosos como Keep Northern Ireland Beautiful. “Es muy inusual encontrar un conglomerado de grupos unidos por una causa común – afirmó Lorna Gold – pero tal vez sea exactamente la cuestión climática en la que todos estamos de acuerdo”. Algunos testimonios de los participantes. Georgia Allen y Glen MacAuley, jóvenes de Fridays for Future NI, se declararon en huelga frente al municipio de Belfast todos los viernes de 2023 y sintieron que era importante asistir a la reunión. “Fue positivo e interesante, con un orador inspirador – dijo Allen -. Fue un llamado a la acción, a hacer algo concreto juntos”. ¡Al final quisieron hacerse una foto con Lorna Gold como símbolo de participación en la huelga climática con ella! John Barry, profesor de Economía y Política Verde en la Universidad de Queen, dijo: “En este momento de emergencia climática y ecológica todos debemos unirnos para reconocer que es muy tarde y peor de lo que la gente piensa, pero no sin esperanza. Las comunidades religiosas tienen un papel importante que desempeñar, por lo que fue fantástico ver una reunión interconfesional de personas de fe dispuestas a arremangarse y comenzar a reparar nuestro mundo destruido”.
Edwin Graham del Foro Interreligioso, comentó: “Conectando los puntos… Juntos: una iniciativa asombrosa que ha reunido a muchas personas de una multitud de organizaciones y grupos que se preocupan por el medio ambiente. La diversidad de los asistentes fue impresionante, desde líderes de alto nivel en comunidades religiosas hasta pequeñas organizaciones formadas por activistas comprometidos”. Y también, Nicolas Hanrahan de Trocaire: “Fue fantástico ver a tanta gente haciendo un gran trabajo para cuidar de nuestra casa común. (…) ¡No veo la hora de que llegue el próximo”! La hermana Nuala, de la parroquia de St. John, se hace eco de ello: “El día de hoy superó todas nuestras expectativas, todos no sólo lo apreciaron, sino que lo encontraron extremadamente útil”. Finalmente, Finbarr Keavney del grupo Laudato Sì de Newcastle: “Qué mañana tan emocionante y esperanzadora. Es maravilloso conocer a tanta gente encantadora de diferentes religiones, todos unidos por el deseo de justicia climática”. Lorna Gold finalmente nos recordó que conectar los puntos y formular planes para trabajar en colaboración en la justicia climática es clave: “Podemos plantar las semillas de un nuevo futuro, pero la única manera de hacerlo es juntos”.
Lorenzo Russo
6 Feb 2024 | Sin categorizar
A distancia de tres años después, la Asociación Ciudad por la Fraternidad lanza una nueva convocatoria para el Premio Chiara Lubich por la Fraternidad, cuyo objetivo es promover acciones de paz y fraternidad en todo el mundo. Este año, el Premio Chiara Lubich por la Fraternidad llega a su 11ª edición, nacido de la inspiración de la Associazione Città per la Fraternità y dedicado a la fundadora del Movimiento de los Focolares. La Associazione Città per la Fraternità, con sede en Castel Gandolfo (Roma) se suma a todos los agentes promotores de la paz y la fraternidad para difundir por el mundo, hoy más que nunca, la convivencia armoniosa entre los hombres y el medio ambiente en todos los rincones de la tierra. Quiere ser una experiencia de diálogo, discusión y trabajo en red entre municipios y otros entes locales que pretenden promover, en el ámbito del trabajo político-administrativo más amplio y complejo, un laboratorio permanente de experiencias positivas para difundir, dando relieve a la paz, los derechos humanos derechos humanos y la justicia social para centrar mejor en la fraternidad como paradigma político. El concurso está dirigido principalmente a entes locales (Provincias, Regiones, etc.) de cualquier parte del mundo y de cualquier dimensión. También se aceptan candidaturas de entes locales, organismos o particulares que recomienden otras administraciones territoriales de todos los continentes. El Premio, una escultura artística original que representa la fraternidad, se otorgará evaluando la implementación de un proyecto o iniciativa que, a lo largo de su ciclo de vida, represente la declinación de uno o más aspectos del principio de fraternidad aplicado a las políticas públicas, creados en sinergia entre administraciones, comunidades locales y sociedad civil organizada. Por tanto, las obras en cuestión deberán poner de relieve aquellas actividades capaces de estimular a los ciudadanos a comprometerse con el bien común, participar en la vida de la comunidad civil y fomentar el crecimiento de una cultura de ciudadanía activa e inclusiva. Los participantes podrán presentar sus proyectos a más tardar el 29 de febrero de 2024: proyectos escritos, hipertextuales y/o multimedia o audiovisuales. Además de premiar al ganador, el jurado podrá otorgar uno o más premios especiales y/o menciones honoríficas a otros proyectos que se hayan destacado particularmente como experiencias de fraternidad universal en las comunidades locales. Para saber cómo proceder y obtener más información, puede descargar la convocatoria en el siguiente link o consultar la página web Associazione Città per la Fraternità (cittaperlafraternita.org).
Maria Grazia Berretta