Movimiento de los Focolares
Maratón de Boston: más allá del miedo

Maratón de Boston: más allá del miedo

Joanna

Dos días después de la explosión de las bombas cerca de la meta del Maratón de Boston, todavía la ciudad está traumatizada y en parte paralizada. Sus habitantes, si bien sacudidos y destruidos por la violencia, quieren reaccionar ante el miedo: “Nosotros decidimos cuándo terminar el maratón”, afirma Joanna, de 19 años, estudiante de un liceo de Boston. Se ha organizado un evento para el viernes en la noche: una marcha a lo largo de las últimas 5 millas del maratón, desde el lugar donde la policía los obligó a detenerse. La marcha quiere ser un signo contra la resignación, un signo de esperanza para demostrar al mundo que en la ciudad de Boston el bien supera al mal.

Joanna estaba allí haciendo barra a sus amigos que corrían: estaban a 5 millas de la meta. “De repente de desató el caos, los policías corrían por todas partes diciendo a las personas que la carrera había terminado”. Joanna estaba asustada y nadie sabía explicar qué había pasado, los celulares no funcionaban. Se esparció la voz de las dos explosiones, después escuchamos a la policía hablar del atentado: “Me di cuenta de que mis amigos estaban justo allí en medio, y me preguntaba si estarían bien”. Sintiéndose indefensa entró a un café, poco después llegó uno de los amigos que participaban en el maratón. “Le compré algo de comer y me puse a escucharlo”. Al hacer estos sencillos actos de amor, me di cuenta de que no podíamos quedarnos en el temor que nos paraliza.

Todos sus amigos están bien, también una chica que estaba muy cerca de donde estallaron las bombas: “Lamentablemente muchas familias y muchos otros estudiantes no pueden decir lo mismo. Rezo por ellos”.

 Todas las noches Joanna va a la Misa de las 10 y esta vez invitó a sus amigos a ir con ella. Para su sorpresa fueron todos. La iglesia, que por lo general es frecuentada por poquísima gente, estaba llena de personas: no había sólo cristianos, sino muchos que sintieron la necesidad de rezar.

 Más de 12 mil personas ya han adherido a la marcha del viernes. Joanna, a pesar del sufrimiento y de la extraña atmósfera que se respira, está segura: “Debemos demostrar al mundo que el amor es más fuerte. Seguir creyendo todavía más en la posibilidad de un mundo unido, y hacer nuestra pequeña parte”.

 

A cargo de Susanne Janssen (Living City Magazine, NY – USA)

Maratón de Boston: más allá del miedo

Somos responsables los unos de los otros

«Se nos ofrece un criterio muy sencillo para juzgar si estamos bien con Dios. Nosotros estamos bien con Dios si estamos bien con el hombre. Amamos el Uno en el cielo si amamos al otro en la tierra. Se puede decir que el hermano se nos ha dado para que, por su semejanza, nos recuerde a Dios.

Yo no quisiera ser calumniado, ni pasar hambre, estar sin casa, sin trabajo, sin alegrías… del mismo modo, por lo que a mí respecta, tengo que hacer lo posible para que también los otros sean respetados, alimentados, alojados, empleados y consolados. Entonces se establece una especie de equilibrio, es decir como yo trato al hermano, Dios me trata a mí; como el hermano me trata a mí, Dios lo trata a él.

Se diría que es Dios quien primero practica el precepto principal del Evangelio: «Ama a tu prójimo como a ti mismo», y nos ama como Dios, es decir infinitamente. De hecho lo empuja un amor tan grande que nos quiere uno con Él, nos hace participar de su naturaleza. ¿No se hizo por esto partícipe de nuestra naturaleza? Y esto quiere decir ponerse a nuestro nivel para permitirnos la convivencia con Él.

El individualismo, al encerrar y entumecer al propio yo en la cáscara del exclusivismo personal, sofoca el alma, y al faltar la circulación el calor se extingue. El alma sufre por el frío y muere congelada. Pero es suficiente con que uno se ponga a amar al hermano, porque al calentar el espíritu del otro se calienta el propio. Un consejo que antiguamente se nos hacía, era la exhortación o en la prohibición de frecuentar a éste o a aquél… Sin embargo Jesús habló con la samaritana, ante el escándalo de los suyos. Y quería que se dejaran las 99 ovejas dóciles para buscar a la número cien que no era dócil.

Acercándome al hermano, yo contraigo una responsabilidad sobre su destino eterno y también sobre el mío, dada la solidaridad que subyace en nuestras relaciones. Cuántas veces el pecado del hermano, en menor o mayor grado, es también nuestro, por culpa de nuestra falta de amor.

Muchas veces el criminal es un individuo que no tuvo amor, de modo que el Crucifijo, que está arriba del estrado de los jueces del tribunal podría repetir: «¡Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra!». ¡Cuántos hermanos se perdieron porque nosotros los abandonamos!».

Igino Giordani, Il Fratello, Città Nuova, 2011, (Figlie della Chiesa, 1954).

Igino Giordani, Il Fratello, III edición. Città Nuova, abril de 2011

I edición Figlie della Chiesa, 1954

Maratón de Boston: más allá del miedo

Oreste Basso. Focolarino, con humor

«El Santo Padre desea expresar a todo el Movimiento de los Focolares su más sentido pésame» – con estas palabras inicia el homenaje a Oreste Basso, en la celebración de su funeral, el 15 de abril de 2013. Se trata del mensaje firmado por el Secretario de Estado, el Card. Bertone, leído por María Voce, en donde recuerda además «el generoso servicio eclesial de tan ferviente sacerdote, que supo prodigarse en el anuncio gozoso del Evangelio y en el solícito testimonio de la caridad».

El Card. Bertone – quien pudo conocer personalmente a Oreste Basso durante el período en el que se estudiaban algunos artículos de los Estatutos del Movimiento de los Focolares –Obra de María- quiso señalar su participación personal en este momento agregando al mensaje oficial una carta suya a la Presidente de los Focolares: «Me impresionó la escucha sincera de los consejos y la total disponibilidad a la colaboración. Con él experimenté una gran fraternidad, y a lo largo del tiempo, aun sin encontrarnos permaneció en mí su amistad. Pude percibir la delicadeza de su alma de sacerdote hermano, en el Movimiento, sin autoritarismo, ha sido para mí un ejemplo».

«Pude apreciar la claridad de su ideas y la radicalidad como testigo del Evangelio» escribe el Card. Rylko presidente del Consejo Pontifico para los Laicos, quien lo define como «fiel e incansable colaborador de Chiara Lubich»; «más allá de la fineza del trato – prosigue – dejaba entrever su ser sacerdote según el corazón de Jesús y testimoniaba en qué medida del Carisma del Movimiento puede hacer florecer la gracia del sacramento del Orden».

Marco Tecilla, el primer focolarino y su compañero de viaje durante largos años, le presta su voz a la historia de Oreste, que llega hasta los últimos instantes de su vida.  “Es una breve presentación – aclara- porque su vida es muy amplia”.

Oreste Basso, un focolarino, entre los más cercanos colaboradores de Chiara Lubich desde los años ’50, expiró serenamente a los 91 años la noche entre el sábado y el domingo 14 de abril, se le puede definir como un “gigante” de los Focolares. Durante su larga vida tuvo funciones de gran responsabilidad dentro del Movimiento, convirtiéndose en un testigo elocuente del carisma de la unidad. Habiendo sido ordenado sacerdote en 1981, consideraba el ministerio como un servicio y un llamado a un amor más grande. Fue elegido co-presidente del Movimiento en 1996, y ejerció, entre otras cosas, un papel fundamental en el momento de la muerte de la fundadora (el 14 de marzo de 2008) y durante la Asamblea sucesiva donde se eligió a quien fuera la sucesora de Chara Lubich en la Presidencia, un hecho totalmente inédito para los Focolares.

Nacido en Florencia el 1° de enero de 1922, conoció a los Focolares en 1949 en Milán, al escuchar hablar a Ginetta Calliari en el comedor universitario, donde se reunía con algunos amigos, quienes seguidamente se volvieron todos focolarinos: Piero Pasolini, Danilo Zanzucchi, Guglielmo Boselli, Giorgio Battisti. En Milán trabajaba como ingeniero e inspector de motores de las locomotoras de una gran industria. En los años difíciles de la postguerra la espiritualidad y la vida del Movimiento basadas en el Evangelio fueron el descubrimiento de una fuerza que, junto con otras, daría la paz al mundo, el progreso, la esperanza. En 1951, junto con otros amigos,  constituye el primer focolar masculino de la capital de Lombardía. A finales de los años 50’ Chiara Lubich lo llama al Centro del Movimiento, en los Castillos Romanos, donde desarrolla sus funciones en espíritu de servicio, haciendo experimentar a quien lo encuentra un profundo sentido de familia.

Del mundo entero están llegando al Centro de los Focolarinos mensajes de participación y de profunda gratitud por el incansable trabajo desarrollado por Oreste Basso al servicio de la Iglesia, en el Movimiento, y por su vida límpidamente evangélica. Entre ellos hay quien habla de “santidad con sentido del humor”, recordando este dote suyo tan especial.

Las últimas palabras de Oreste revelan su profunda relación con María, que caracterizó su vida: «Bello, maravilloso, estupendo, el Paraíso. Está la Virgen… debemos rezar, tenemos que ayudar sobre todo a los pobres y a los más débiles, porque son los que tienen más necesidad de misericordia».

«A Chiara – concluye Marco Tecilla – le pedíamos siempre una frase del Evangelio, para que acompañara nuestra vida, y Chiara le propuso a Oreste: “Sean mis imitadores, como yo lo soy de Cristo” (1 Cor 11, 1). Ahora que su vida se ha cumplido, nos parece que Oreste nos deja esta palabra a cada uno de nosotros».

Maratón de Boston: más allá del miedo

Fraternidad y educación

Autor: Rodrigo Mardones

Este es el séptimo volumen de la serie de libros sobre fraternidad publicados por Ciudad Nueva a partir del año 2006. Su particularidad radica en constituirse en un proyecto colectivo temático sobre educación con una orientación definida por Rodrigo Mardones -como editor del volumen- consistente en incluir la perspectiva de la fraternidad, tal como se ha venido formulando en el contexto de la Red Universitaria para el Estudio de la Fraternidad (RUEF). El editor buscó poner en diálogo el trabajo previo de la serie de libros con los aportes específicos de estudiosos especialistas en educación, quienes no necesariamente estaban familiarizados con la producción intelectual interdisciplinaria de la RUEF.

El presente volumen aborda de manera sistemática una variedad de temas que están en la intersección entre fraternidad y educación: aprendizaje-servicio solidario (M. Nieves Tapia), formación ética universitaria (Pablo Ramírez Rivas), fraternidad como una filosofía educacional centrada en valores (Michele De Beni), fraternidad en la práctica de la prosocialidad (Pilar Escotorín, Ignasi Roche y Robert Roche), fraternidad en los currículos escolares en América Latina (Cristián Cox), capital social, confianza y educación (Sebastián Cea y Alejandra Marinovic) y fraternidad y educación democrática liberal (Rodrigo Mardones).

El presente libro expone una cantidad considerable de argumentos teóricos, evidencia empírica y experiencias. También define algunos alcances de la interrelación entre fraternidad y educación, todo lo cual puede nutrir el debate académico, la discusión de políticas educacionales y la misma práctica educativa.

 Grupo Editorial Ciudad Nueva (Buenos Aires)

Maratón de Boston: más allá del miedo

Corea, una cuestión de paz

Detrás de la crisis de la península coreana residen problemas políticos profundos y fuertes presiones que ponen a prueba. La crisis entre las dos Coreas y las amenazas de ataque a los Estados Unidos,  con la producción nuclear nordcoreana generaron tensiones en la península asiática y en todo el mundo.

«¿Cómo estamos viviendo estos días de tensión causados por las amenazas de Corea del Norte?», responden Sok In (Alberto) Kim y Won Ju (Maris) Moon responsables del Movimiento de los Focolares en Corea. «Rezamos de forma especial por los políticos de ambas partes y de todos los países involucrados para que tengan la luz y la fuerza de actuar según su conciencia. Es para nosotros una ocasión de vivir con intensidad el amor al hermano». Nos dicen que están «llenos de confianza, seguros de que el bien triunfa siempre» y con  «la esperanza de que vuelva la paz estable lo más pronto posible»

Para darles ánimo, María Voce les envió un mensaje. Ella está siguiendo con particular atención el momento actual de suspensión en la península coreana y en los países limítrofes. En el mensaje asegura su cercanía espiritual a la comunidad de los Focolares: «Los recuerdo, junto con el pueblo coreano, en mis oraciones y en mi corazón. Juntos renovamos la fe en el amor al Padre»

Mientras tanto  invita a que todos intensifiquemos la oración del Time-out por la paz en el mundo, para que se eviten nuevos conflictos. María Voce quien visitó la comunidad de los Focolares de Corea en el 2010-, recuerda el compromiso característico de las personas del Movimiento en construir, por doquier, a través del diálogo, relaciones de fraternidad en todas las situaciones cotidianas, «contribuyendo a generar soluciones de paz en numerosos puntos delicados del mundo».

Sok In Kim y Won Ju Moon escriben que el momento del Time-out es vivido muy intensamente también por todos ellos, «confiando a Dios todos los Países que están en guerra y en especial la situación de nuestro País»

Los Focolares están presentes en Corea desde los años ’60. El primer focolar se abrió en 1969. La comunidad del Movimiento está constituida por personas de todas las edades y vocaciones. Especialmente significativas son las iniciativas que han  surgido en los últimos años en el campo político y económico, y el compromiso por el diálogo interreligioso.

Para conocer más sobre la crisis coreana, leer en Cittá Nuova online, la entrevista  a Pasquale Ferrara, experto en relaciones internacionales.