Movimiento de los Focolares
Roma tiene un gran corazón: el corazón del Papa

Roma tiene un gran corazón: el corazón del Papa

«En estos días, volviendo de Rocca di Papa a Roma, tuve una extraña impresión, que ya tuve cuando en el otoño volví de Ala di Stura: sentía que Roma era nuestra casa porque allí vivía el Papa

Ayer, yendo del Centro Mariápolis hacia la Ciudad eterna, me parecía que Roma estuviese cubierta totalmente por un gran corazón: el corazón del Papa.

Leí en estos días, algunos escritos espléndidos del Santo Padre. El miércoles pasado, mencionando la fiesta de S. Catalina, en la audiencia general se expresó así:

“Sí, la fuerza del Papa es el amor de sus hijos, es la unión de la comunidad eclesiástica, es la caridad de los fieles que bajo su guía forman un corazón solo y un alma sola. Esta contribución de energía espiritual, que va del pueblo católico a la jerarquía de la Iglesia, del cristiano particular hasta el Papa, nos hace pensar en la Santa, que mañana la Iglesia honrará con una fiesta especial, S. Catalina de Siena, la humilde, sabia, impávida virgen dominicana, que, como todos saben, amó al Papa y a la Iglesia, como no se sabe quien otro hubiese podido hacerlo con semejante altura y semejante fuerza de espíritu”(1)

Leyendo estas líneas habría deseado que el Papa, por la comunión de los santos, advirtiese también en nuestro Movimiento una colaboración a su fuerza, porque nosotros lo amamos, al Papa; porque queremos incrementar con nuestro espíritu, bajo la guía de la Iglesia, la comunidad cristiana y porque nuestro ideal es la caridad».

(De “Chiara Lubich, diario 1964/65”, Ed. Città Nuova, 1985, Roma)

Roma tiene un gran corazón: el corazón del Papa

Benedicto XVI: «No abandono la cruz»

Son alrededor de 150 mil las personas llegadas de muchas partes a la última audiencia general de Benedicto XVI. En el clima se advierte la importancia de una jornada histórica y, quizás, no sólo para la Iglesia católica. Se siente una emoción contenida, en sintonía con la humilde grandeza del anciano Papa.

Benedicto XVI se ve visiblemente conmovido delante de la multitud que lo rodea con inmenso calor. Habla con la espontaneidad del corazón: «Les agradezco y veo la Iglesia viva y debemos decir gracias al Señor por el buen tiempo que nos regala en medio del invierno». Define a la Iglesia como «una comunión de hermanos y hermanas en el Cuerpo de Jesucristo, que nos une a todos. El Evangelio purifica y renueva».

La suya es una comunión, abierta y transparente, de lo que está viviendo. «Di este paso con la plena conciencia de su gravedad y también novedad, pero con profunda serenidad. Amar a la Iglesia significa también tener el valor de hacer elecciones difíciles, dolorosas, teniendo siempre delante el bien de la Iglesia y no de sí mismos». Y afirma con voz segura: «No abandono la cruz, permanezco en una forma nueva ante el Señor Crucificado».

María Voce, presidente de los Focolares, comenta espontáneamente la última audiencia pública de Benedicto XVI, en la que participó con algunos centenares de adherentes al Movimiento.

«Fue un momento de profunda comunión con el Papa Benedicto: parecía que nos llevaba con él a la cima de la montaña, donde Dios lo llama ahora, y nos hacía ver la Iglesia desde esa altura, un pueblo unido, familia de Dios, cuerpo vivo». «Mientras repetía el anuncio de su decisión, advertimos que la misma no lo lleva lejos, sino todo lo contrario, lo hace más cercano a todos nosotros, a cada uno de nosotros, personalmente diría». «A mi lado, además de Giancarlo Faletti, estaban  Fray Alois de Taizé con un hermano suyo, Kiko Argüello del Camino Neocatecumenal y otros representantes de Movimientos. Cuando pasó delante de nosotros, nos reconoció y nos saludó con visible afecto».

Todavía en una entrevista publicada en Ciudad Nueva, responde a estas preguntas:

¿Qué lección piensas que debe recoger el Movimiento de los Focolares?

«Me impresionó mucho el pasaje de su discurso en el que, refiriéndose a la Iglesia, Benedicto XVI dijo que era “renovada y purificada por la vida del Evangelio”. Advertí fuertemente que se trataba de un llamado a esa vida del Evangelio que realmente nos hace nuevos, en todo momento. Me pareció claro que no tenemos que tratar de mejorar quien sabe qué cosa, sino volver a la vida del Evangelio íntegra, auténtica, “con coherencia”, como el Papa mismo precisó. Coherente con la fe que hemos recibido y que profesamos. Además debemos estar cerca del Papa, subir la montaña y rezar con Él. Con su misma confianza en Jesús que conduce a la Iglesia, con el mismo optimismo sereno que nos ha demostrado».

¿Cuáles palabras te tocaron más el corazón?

«La referencia a la Iglesia como familia, quizás porque también Chiara Lubich, antes de dejar esta tierra, nos había recomendado que “fuéramos una familia”. Por eso me pareció que se trataba de la misma voz que, desde dos puntos, venía a recomendarnos la misma perspectiva. Es decir la de Cristo que, viniendo a la Tierra, quiso constituirse su familia, la Iglesia. Como Él la ve, y no como la vemos nosotros hombres acostumbrados a analizarla y juzgarla. La Iglesia en su deber ser: su cuerpo, su esposa, su familia».

Lee también:

Entrevista a María Voce – de Radio Vaticana (italiano)

El último saludo del Papa Ratzinger – Città Nuova online (italiano)

Roma tiene un gran corazón: el corazón del Papa

En Sophia píldoras de economía, política y teología

¿Cuáles son los requisitos que se le piden hoy a un joven en búsqueda de empleo en una empresa, una asociación, en el ambiente político? Una super-especialización podría parecer la respuesta más obvia, una preparación insuperable. En cambio no. El Dr. Lorenzo Rosi, vicepresidente del Banco Etruria, presente en el Open Day del Instituto Universitario Sophia, piensa otra cosa: «En las entrevistas de trabajo le pedimos al candidato que sea capaz de encontrar soluciones a los problemas. Después la empresa se encarga de especializarlo más adelante a través de pasantías o cursos ad hoc, pero el aspecto más importante hoy es saber usar la cabeza. Por esto les aconsejo Sophia a los jóvenes, porque abre la mente, forma hombres y mujeres capaces de dialogar, de acoger a quien es diverso. En fin, de aquí sale gente capaz de razonar y no simples ejecutores».

No se trata ciertamente de un Open Day universitario tradicional, en donde los profesores y el personal de la secretaría ilustran el plan de estudios y responden a preguntas sobre el proceso de inscripción y los impuestos; también esto, pero no sólo. Son los estudiantes –alrededor de 80 de 30 países diferentes– divididos en tres especializaciones –economía y gerencia, ontología trinitaria y estudios políticos-, quienes hacen los honores de casa. Cuentan cómo llegaron al IUS, los motivos de su elección después de un trienio universitario quizás muy especializado, presentan las áreas disciplinarias proveniencia y experiencias humanas muy variadas. Una historia por todas, la de Rami, egipcio, involucrado en primera fila en la revolución que hace dos años llevó un soplo de primavera también a su país. “Dormí en la Plaza Tahrir, manifesté junto a miles de personas en las calles, luchamos por la libertad poniendo en riesgo la vida. Pero después de una experiencia tan fuerte, sentía la necesidad de enriquecerme por dentro y Sophia es esto para mí. Vine a la “cima de la montaña”, lejos de la multitud, para llenarme de Sabiduría. No, no es fuga de los problemas, sigo viviendo la revolución junto a mi pueblo en forma distinta; escribo artículos que son publicados en Egipto y al mismo tiempo me nutro de la Sabiduría que encuentro aquí en Sophia, tanto en los cursos como en la vida cotidiana con los estudiantes y profesores. Siento que estoy poniendo bases sólidas “dentro” para llevar la paz donde hace falta”.

“¿Hacia dónde va la economía y el mundo?” fue el título de una de las tres breves lecciones, la de Luigino Bruni, docente de Economía, que junto a la de Antonio M. Baggio, filósofo de política y la de Alessandro Clemenzia, teólogo, se ofrecieron a los setenta jóvenes presentes además de los muchos conectados en directo.

“En Sophia – explicó Bruni – se refuerzan competencias específicas, aprendiendo a mirar más lejos. Después, el estudio, no es una fase pre-laboral, sino complementaria al trabajo, gracias a las pasantías laborales que se están definiendo  para todas las áreas disciplinarias”.

Tres profesionales en los sectores de empresa, investigación académica y compromiso político ilustraron el valor agregado de Sophia en los tres ámbitos. Entre ellos Letizia De Torre (Movimiento Político por la Unidad), ex-diputada, subrayó que un joven no puede “entrar en política sin tener una visión del mundo. Sophia ha nacido para expresar una cultura que no se refiere sólo a los intereses de una parte sino que, en virtud de su interdisciplinaridad, se abre a la escucha de la crítica, a la posibilidad de poner en discusión una posición, de cambiar las dinámicas, de aprender a dialogar. En fin no tiene miedo de quien es diferente. Sophia ofrece los instrumentos para construir el sueño de una sociedad mejor para todos”.

Roma tiene un gran corazón: el corazón del Papa

Economía de Comunión: Misión en Serbia

Una auténtica “Misión EdC” se ha desplazado a Serbia, a la región de Vojvodina y a Belgrado a primeros de febrero. El objetivo de la misión era conocer de cerca a los empresarios y familias que forman parte de Economía de Comunión en Serbia.

Las empresas – Se concentran en la región de Vojvodina. No se trata de grandes números, pero sí de experiencias representativas de una sociedad en la que las comunidades locales son fuertes, aunque estén probadas por el paro, el escaso rendimiento de la agricultura y la falta de servicios. Son pequeños empresarios que han venido compartiendo sus beneficios desde que comenzó la EdC y ahora deben innovar su producción; jóvenes que intentan poner en marcha talleres y tiendas; familias de granjeros que colaboran en la producción de forraje y dan a los pobres en especie porque no tienen beneficios que dar; empresarios que comparten la decisión de destinar parte de los beneficios al proyecto EdC, aunque siguiendo estrategias empresariales distintas (una pequeña empresa que da crédito a los clientes basándose no sólo en los intereses, sino en una relación de confianza; otra sociedad más grande que se esfuerza en conciliar el crecimiento con la atención a la comunidad local y el mantenimiento de los puestos de trabajo; un director de empresa que, sin ser propietario, administra de acuerdo con los principios de la EdC).

Las personas destinatarias de las ayudas – Otros momentos significativos del viaje han sido las visitas a algunos centros receptores de las ayudas que proceden de las iniciativas de la EdC: un comedor para niños, familias, ancianos y un centro de Cáritas que organiza actividades de ocio para jóvenes y ancianos. Son sobre todo familias que no pueden pagar los estudios de sus hijos; ancianos que no pueden permitirse cuidados médicos; padres que, a pesar de trabajar, están obligados a vivir con dos hijos en una pequeña habitación construida con materiales reciclados, en una situación de extrema miseria material y al mismo tiempo con una gran dignidad y apertura al prójimo.

Qué aporta la EdC hoy en Serbia – Se constata que el modelo económico basado en la “cultura del dar” atrae y se propone como solución válida para reinventar un sistema socio-económico nuevo. Las empresas de la EdC tienen fuerte conciencia de que es fundamental innovar y adelantarse a los cambios (son emblemáticos los altos costes que los países balcánicos tendrán que asumir, junto a las perspectivas de desarrollo, para entrar en la Unión Europea). En este proceso será fundamental el papel de las nuevas generaciones atraídas por los valores de la EdC. Jóvenes competentes no sólo en materia de salud y seguridad en el trabajo, medio ambiente, marketing, gestión de proyectos o contabilidad, sino también en las líneas para dirigir una empresa de EdC; que puedan ofrecer a los empresarios una aportación concreta tanto a nivel local como a nivel de Comisión Internacional. La propuesta con la que termina la misión consiste en formar a algunos jóvenes, ya identificados localmente, en estas competencias. De este modo se creará trabajo y se ayudará a las empresas que necesitan asesoramiento para innovar, tanto con competencias de carácter general como específico.

No ha faltado un importante momento de diálogo con la comunidad ortodoxa serbia y, en particular, con el Instituto para el estudio del Diálogo entre Cultura y Cristianismo, en la persona de Bojana Bursac. A partir de este encuentro es probable que en un futuro no muy lejano pueda plantearse un encuentro de la EdC con los ortodoxos serbios. Nuevos horizontes se abren para el diálogo.