Movimiento de los Focolares
Alberto Michelotti y Carlo Grisolia online

Alberto Michelotti y Carlo Grisolia online

Alberto y Carlo  son dos jóvenes genoveses por quienes en 2008 comenzó la causa de beatificación, que tiene su originalidad  porque se los ve como protagonistas juntos. La amistad entre ellos y la amistad con los demás fue uno de los rasgos más evidentes de su vida: justamente en este sentimiento humano, vivido cristianamente, la Iglesia ha visto un elemento de santidad, sobre todo por la voluntad de ayudarse recíprocamente en el llevar a todos el ideal evangélico del mundo unido, de la fraternidad universal. En el nuevo sitio, dedicado a ellos están a disposición gratis, la visión y el download del documental en italiano: “Juntos podemos”, bajo la dirección de Mario Ponta: se trata de un grupo de jóvenes de hoy, que siguiendo las huellas de Alberto y Carlo, recorren su camino encontrando los amigos de aquel momento. Se descubre la autenticidad de una experiencia que es posible vivir también hoy. Se encuentra en fase de elaboración la misma versión  en varios idiomas. El Comitato Alberto Michelotti y Carlo Grisolia invita a todos a visitar el sitio y a dejar sus impresiones : www.albertoecarlo.it

El Comitato Alberto Michelotti y Carlo Grisolia invita a todos a visitar el sitio y a dejar sus impresiones : http://albertoecarlo.eu/

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Beppe Porqueddu: “revolución en la revolución”

«Hola Chiara!

Que alegría recordarte esta tarde.

¿Recuerdas la frase que te escribí aquél 16 de diciembre a las pocas horas del famoso accidente de moto – tenía 18 años – que me dejó a punto de morir? “Nunca me habría esperado que fuese tan bonito ser tocado por el amor de Dios hasta el fondo…”.

Allí se revelaba el misterio de mi vida. Esas palabras estaban llenas de sorpresa por la alegría de la paz reencontrada sólo por la gracia del amor de Dios hacia mí. Y es esta sorpresa que , durante todos estos años, ha nutrido mi creatividad, expresividad, socialidad, y también mi nuevísimo físico y corporeidad. ¡En un desarrollo inesperado!

Una mañana mientras me peinaba delante del espejo, con el corazón henchido de alegría, me pregunté si era cierto que tres cuartas partes de mi cuerpo no se movían o que mis brazos pudiesen aún tener movimiento para donar algo. Eran ciertas ambas cosas y tenían el mismo valor. Por lo tanto, en mí existía la unidad y con ella la percepción de la plena integridad psicofísica. E, incluso viviendo en la carne todo tipo de limitaciones dependientes de mi condición, no existía una fractura en mi identidad. Ese día me dije: “Cada fibra de cada músculo que todavía está inervado debe servir para amar”.

Más tarde, sorprendido porque mi alegría era estable a pesar de las innumerables dificultades, comprendí a Jesús en Su grito: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”. Esta era la gran atracción cuando conocí unos años antes del accidente el Ideal de la unidad y me parecía que, precisamente Él, hubiese llevado consigo, en mi al Padre e al Espíritu, por lo tanto la evidencia de la complejidad. Precisamente en virtud de esta dinámica de reciprocidad, era posible poner en relación límites y recursos y convertir los límites en “la roca” sobre la que basar y expresar todo recurso y talento.

La condición de persona con discapacidad es iluminada por una novísima visión de sabiduría y por ello esta situación, que muchos la piensan sólo como dolor, drama, tragedia, se convierte en una forma de vivir y en una base de santidad. Se convierte en una “verdadera ocasión” de transformación de esa parte social que se puede ver desde la nueva prospectiva cultural que es la discapacidad del hombre, siempre que toda discapacidad sea una ocasión para acoger a Jesús con su grito.

La “Discapacidad” -lo dice la doctrina científica- representa la socialización de los problemas, de las necesidades. Esta, conocida, aceptada, solo puede ser amada por la sociedad, con la modificación de las propias estructuras, transformadas, cambiadas radicalmente, para que lo social sea el lugar de acogida de Jesús presente en cada hombre. De aquí la necesidad de que urbanismo y arquitectura lleven de nuevo Jesús a “su ciudad”, único lugar de las relaciones.

La “desventaja”, que siempre nace como malestar social, de la nefasta relación entre la discapacidad del hombre y la sociedad del rechazo, del “no-amor”, ya no existe, porque la invalidez es amada por parte de quien la lleva y la inhabilidad que comporta, es amada y acogida por la sociedad, no solo renovada, sino transformada en aceptación del dolor del Hombre-Jesús.

Así el dolor de la invalidez, amado por parte de quien lo lleva y amado por la sociedad, hace desaparecer la desventaja, haciendo de tal modo que el dolor llegue a ser, en esta recíproca relación, un yugo ligero y suave, pero también fuente de luz y chispa de verdadera transformación social.

Sabes Chiara, en estos 42 años, en cada dolor, no he encontrado nunca una cruz vacía, sino que siempre he encontrado a un hombre de carne en la cruz. Mi Jesús, tu Jesús…el revolucionario de Dios. Hasta la vista, Chiara!»

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Beppe Porqueddu es Técnico en Rehabilitación, Docente de formación y perfeccionamiento de médicos, arquitectos y técnicos proyectistas y de personas con discapacidades.

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Paraguay: Sudamérica tiene un corazón

Paraguay, antiguamente llamado “Provincia gigante de las Indias”, nace a partir del encuentro no siempre fácil de los “conquistadores” españoles y los nativos guaraníes. Es, por lo tanto un país bilingüe. Con una superficie de 406.752 km2, está dividivo en dos regiones: la Oriental, desértica; y la Occidental, rica de vegetación subtropical. Tiene una población de 6 millones de habitantes. No posee costas marítimas, pero es surcado por dos grandes ríos: el Paraná y el Paraguay. En su subsuelo corre el acuífero guaraní, la reserva de agua dulce más grande del planeta. La capital, Asunción, tiene 600.000 habitantes, es una ciudad cosmopolita pero todavía a medida del hombre. A principios del siglo XVI, Paraguay se convierte en la principal encrucijada hacia muchas regiones del continente. Asunción es llamada la “madre de ciudades” porque de allí parten las caravanas españolas para fundar nuevas ciudades. En la segunda mitad del siglo XVI llegan los franciscanos y fundan centros habitados dentro del País. Su influencia es muy grande. Un capítulo importantísimo de la historia de Paraguay es la presencia de la Compañía de Jesús (1609-1768), con las famosas misiones jesuitas o “Reducciones”, que eran ciudadelas organizadas con el principio de la reciprocidad y de la redistribución. De ese período histórico quedan las ruinas de Trinidad, de Jesús, de San Ignacio Guazú y otras, que hoy han sido declaradas patrimonio de la humanidad. El arte y la música de ese período tienen un gran desarrollo y dejan como ejemplo el así conocido barroco guaraní. En 1811 Paraguay se independiza de España. La historia paraguaya es un acontecer continuo de grandes momentos trágicos, pero también de gran heroísmo. El resultado: un pueblo sencillo, que goza todos los días de los pequeños eventos cotidianos, fruto de una fe sembrada un día en lo profundo de su corazón. El Movimiento de los Focolares se presenta como una gran familia formada por comunidades esparcidas en todo el territorio nacional, bien integradas a la vida civil, religiosa y cultural del país. La alegría, la profunda religiosidad y la hospitalidad típicas de los paraguayos han facilitado la difusión de la espiritualidad de los Focolares. El ideal de la unidad llega a Paraguay en 1964, a través de dos sacerdotes que habían tenido contacto con los Focolares mientras estudiaban en Roma. Regresando a su patria difunden esta nueva espiritualidad entre los miembros de sus respectivas parroquias. Los primeros adherentes del Movimiento participaron en una “Mariápolis” en las sierras de Córdoba (Argentina), a 1200 Km. de distancia aproximadamente. Regresan con el corazón “incendiado” por lo que habían experimentado en esos días, y hacen como Chiara Lubich y sus primeras compañeras: eligen a Dios como el único ideal de sus vidas. Se reúnen regularmente para leer la Palabra de vida y para comunicarse las experiencias, fruto de la Palabra vivida, y así ayudarse recíprocamente. En noviembre del ’64, llega la primera focolarina, Ada Ungaro (Fiore) y después Ana Sorlini, para visitar a la naciente comunidad. Al año siguiente ya se había formado un lindo grupo. Uno de ellos, Daniel Galeano, será el primer focolarino casado de Paraguay y principal animador de la comunidad hasta cuando se abren los centros de los focolares. En 1967, se organiza la primera Mariápolis de Paraguay, con trescientas personas, en la que participan Lía Brunet y Vittorio Sabbione, dos de los primeros compañeros de Chiara. De la vida del amor recíproco, surge espontáneo el deseo de ayudar a los hermanos más necesitados. Nacen así, en 1966, la primeras iniciativas a favor de ellos que después se extienden a otras ciudades fuera de la capital. También los jóvenes se sienten atraídos por este ideal radical. En 1970, cuarenta chicas participan en las “vacaciones gen” de Argentina. Dos años después otros chicos se suman. La consigna de Chiara de “morir por la propia gente” los lleva a poner en común los bienes materiales y espirituales “para que a nadie le falte lo necesario”. En junio de 1981 se inaugura el focolar femenino de Asunción y en febrero de 1988 llegan también los focolarinos. Nacen las varias vocaciones que constituyen los pilares del Movimiento: focolarinos y focolarinas; consagrados y casados, voluntarios y voluntarias, sacerdotes y seminaristas, religiosos y religiosas, jóvenes y adolescentes,adherentes y simpatizantes. Debido a las fuertes inundaciones, en 1983 los miembros del Movimiento entran en contacto con los habitantes de uno de los barrios más afectados y pobres de Asunción. Animados por los valores de la fraternidad y de la solidaridad adquieren un terreno en Capiatá (a 24 Km. de Asunción) donde se trasladan unas 20 familias, mejorando notablemente su calidad de vida. Actualmente son 70 las familias y “San Miguel de Capiatá” se presenta como un sereno caserío con actividades educativas, sanitarias, económicas y recreativas. En el 2003 se inaugura el tan esperado Centro Mariápolis “Madre de la Humanidad” (a 18 Km. de la capital), para la formación de los miembros  del Movimiento pero abierto a todos. En el ámbito político se desarrolla el Movimiento político por la unidad (Mppu); en el ámbito económico, se difunde el proyecto de la  Economía de Comunión. El ideal de la unidad penetra también en el ámbito de la Salud, de la Educación, del Arte, de los medios de Comunicación, etc. Hoy son alrededor de 9.000 los miembros, adherentes y simpatizantes que viven la espiritualidad de la unidad, pertenecientes a todos los estratos sociales.

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Paraguay: Los veinte años de San Miguel

Todo comienza en 1983 respondiendo a un pedido de la Iglesia local. Algunas personas del Movimiento de los focolares comienzan a dirigirse al “Barrio Republicano”, en la periferia de Asunción donde existe un enorme bañado. La humedad constante y la basura que cada día se descarga allí es causa de enfermedades que atacan principalmente a los niños. Las familias viven sobre las orillas del río Paraguay en casuchas de cartón, paredes de plástico y viejas chapas. Las frecuentes inundaciones invaden frecuentemente todo el barrio, obligando a las personas a continuas mudanzas. “Frente a una situación tan grave no podíamos permanecer inertes” –cuenta quien ha vivido en primera persona esta experiencia. “Nos empeñamos en encontrar una solución para resolver al mismo tiempo el problema de las enfermedades y el de la vivienda, buscando un lugar donde las familias de mayor riesgo pudiesen mudarse”. Ponen en común los pequeños ahorros y, junto con otras ayudas, se logra adquirir un terreno en Capiatá, a 24 Km de Asunción. Se trazan las calles, se empieza a construir el primer lote de casas, se perfora un pozo y se instala un tanque de agua potable y, finalmente, se trae la luz eléctrica. Entre 1992 y 1993 se mudan a ese lugar las primeras 20 familias y nace oficialmente el barrio “San Miguel”. Mientras tanto se constituye la Asociación UNIPAR” (Unidad y Participación), un ente sin fines de lucro que coordina las diversas acciones sociales. Actualmente las familias instaladas son 70 y los habitantes son casi 300. Para enfrentar las necesidades sanitarias se crea la “Clínica San Miguel”, un poliambulatorio que se ocupa de curar las infecciones más difundidas, difunde correctas medidas de nutrición, realiza campañas de vacunación y profilaxis y ofrece consultas maternales y pediátricas así como también asistencia odontológica. En el 2002 comienza a funcionar una escuela para pre escolares, y en el 2004 la escuela primaria. La escuela es habilitada por el gobierno y tiene como objetivo la educación para la paz, para la fraternidad y la solidaridad. El Ministerio de Educación la considera como una escuela “modelo”, a tal punto que envía allí docentes públicos de la región para que completen su formación profesional. Para dar continuidad a las acciones emprendidas y garantizar la sustentación y la instrucción de los niños, nace el proyecto “Salud – Educación – Alimentación”, al cual contribuye AFN – Asociación Acción de Familias Nuevas con el sostén a distancia. Muchas más son las actividades que se realizan por la gente de San Miguel y de los barrios vecinos: se arma una biblioteca abierta a todos, una librería y papelería que permite a las familias comprar los útiles a precios ventajosos, cursos de alfabetización para adultos, consultorios profesionales de varios tipos (asistencia legal, protección contra abuso de menores, ayuda sico-pedagógica, campañas oftalmológicas y distribución de lentes, etc.) Se trata de una acción incisiva y coordinada con los mismos habitantes, con las autoridades locales, con los entes y las instituciones nacionales. Un aspecto fundamental, presente desde el comienzo de San Miguel es la atención en desarrollar pequeñas actividades productivas para dar autonomía económica a las familias. En el correr de los años AMU – Asociación Acción por un Mundo Unido contribuyó al nacimiento de estas actividades y todavía hoy se ocupa, en el Paraguay, del sostén de micro-empresas. Son proyectos que tienen bases sólidas y buenas perspectivas por las grandes capacidades que caracterizan al pueblo paraguayo. Alcanza con pensar que justo en Paraguay está «Todo Brillo», la empresa de Economía de Comunión que tiene el mayor número de empleados en el mundo: más de 600!


Quien desee participar en el desarrollo de micro-empresas, realizadas por AMU en Paraguay y en otros Países de América Latina, puede volcar su contribución en la cuenta corriente bancaria titulada a “Asociación Acción por un Mundo Unido” Banca Popolare Etica, filial de Roma Código IBAN: IT16G0501803200000000120434 Código SWIFT/BIC CCRTIT2184D Causa: “Desarrollo de actividades productivas en América Latina”