Movimiento de los Focolares
«La Carta»: una película que invita a la acción

«La Carta»: una película que invita a la acción

El 4 de octubre de 2022, se presentó en el Vaticano el documental «La Carta», una mirada sobre cómo actuar por el bien de nuestra «casa común», concebida por el Movimiento Laudato Si’, ahora disponible de forma gratuita en Youtube Originals en 12 idiomas. Arouna Kandé es un joven estudiante senegalés nacido en un pequeño pueblo que trabajaba en la granja, entre cabras y gallinas, pero la destrucción progresiva del medio ambiente empujó al joven musulmán a abandonar el pueblo. El joven cuenta, refiriéndose a la ciudad costera de Saint-Louis, que el aumento de las aguas ya ha obligado a miles de personas a abandonar sus hogares. «Mi familia, en Senegal», dice, «no hizo nada para causar la sequía en nuestro pueblo y las inundaciones en la ciudad. Nos afectan las decisiones tomadas por otras personas. Pero el futuro está llegando, es mío y haré un buen uso de él». En la película «La Carta«, presentado por el Movimiento Laudato Si’, del cual el Movimiento de los Focolares es miembro, la historia de Arouna Kandé se entrelaza con los acontecimientos del líder indígena brasileño Cacique Odair Dadá Borari, de la activista india de catorce años Ridhima Pandey, de los esposos estadounidenses Asner, biólogos marinos, y de la irlandesa Lorna Gold, todos muy activos para la protección del medio ambiente. Con una carta que parte del Vaticano y llega a cada uno de ellos, comienza un viaje en su propia experiencia hasta que regresa al Vaticano donde el Papa Francisco comienza un diálogo con ellos en un ambiente de íntima confianza y escucha profunda. Finalmente, la acción se traslada a Asís, en los lugares de San Francisco. Allí, el cardenal Raniero Cantalamessa, ofrece una perspectiva única para comprender las raíces franciscanas del mensaje de la Carta Encíclica Laudato Si’, dedicada por el Papa Francisco al cuidado de nuestra casa común. La película fue presentada en el Vaticano el 4 de octubre, fiesta del santo de Asís, en presencia de los protagonistas, el director Nicolas Brown y su equipo junto con los productores. En el Aula del Sínodo, Arouna Kandé explicó la importancia de aumentar la conciencia pública sobre estos temas. Habló de escuelas que fueron arrasadas por el agua y cientos de niños que no tenían lugar seco para descansar, obligados a dormir durante días de pie. El joven contó que se había mudado a una ciudad costera, donde los niveles del mar están subiendo. No se ha rendido: ahora es estudiante universitario y está ideando una nueva ONG para liderar la próxima era de desarrollo sostenible en su país. Por lo tanto, Arouna es testigo de las miles de personas que tienen experiencia de primera mano de la crisis climática y que poseen los conocimientos necesarios para resolverla. También Ridhima Pandey, una estudiante secundaria de la India de 14 años, que participó en manifestaciones para que los gobiernos rindan cuentas por su acción climática. Fundó una ONG para ayudar a las mujeres jóvenes a convertirse en activistas climáticas. Ridhima dijo que serán las generaciones jóvenes futuras las que sufrirán el abuso y el abandono de la tierra en todo el mundo. «Nuestra generación, los jóvenes, es y será la más vulnerable». «La carta» es una película para ser vista en familia, en las comunidades, en las escuelas porque la misiva que recibe cada uno de los protagonistas está dirigida a cada habitante del planeta y nos permite tomar conciencia de que todos podemos hacer nuestra pequeña o gran parte para cuidar, como dice el Papa Francisco en Laudato Si’, «nuestra casa común». La película estará disponible de forma gratuita en Youtube Originals doblada en 12 idiomas a partir del 2 de noviembre de 2022. https://theletterfilm.org/

Carlos Mana

Activar los subtítulos en español https://www.youtube.com/watch?v=Rps9bs85BII

Construirnos en oración 

El profundo encuentro personal con Dios en la oración redefine toda nuestra existencia. Reconocerlo como autor de la gracia nos concede la posibilidad de amar como hijos, de perdernos en su mirada, hasta convertirnos en oración viva. […]  Como sabemos, nuestra espiritualidad, personal y comunitaria a la vez, nos lleva a extender nuestro amor verticalmente –como se dice hoy– hacia Dios, y horizontalmente hacia el prójimo; y la santidad que se deriva de ello, es consecuencia de la presencia equilibrada de estos dos amores.  Pero a algunos les resulta fácil –y lo está demostrando la tendencia que se da al activismo– desarrollar especialmente la dimensión horizontal del amor y quizá no tanto la vertical.  Es verdad que nosotros, todo lo que hacemos lo dirigimos normalmente a Él: por Él amamos, por Él trabajamos, sufrimos, rezamos…  Pero si, con el continuo “hacernos uno” con los prójimos, muchas veces hemos llegado a amarlos también con el corazón, ¿estamos igualmente seguros de amar a Dios no solo con la voluntad, sino a la vez con el corazón?  Al final de nuestra vida no podremos presentarnos a Dios junto con los demás, con la comunidad, sino que tendremos que hacerlo solos.  ¿Estamos seguros de que, en aquel momento, todo el amor reunido en nuestro corazón a lo largo de nuestra existencia se volcará espontáneamente, como debería ser, en Aquel al que tendríamos que haber amado siempre, al que por fin vemos y que nos juzgará?  […]  Sin duda, también a nosotros nos llegará ese momento y, si lo tenemos presente, deberíamos desde ahora tratar de profundizar mejor y al máximo en nuestra relación con Dios.  En efecto, podemos amar como siervos y tratar de cumplir todo lo que el patrón quiere sin dirigirle la palabra; o podemos amar como hijos, con el corazón lleno del Espíritu Santo, de amor y de confianza en nuestro Padre: una confianza que nos lleva a hablar frecuentemente  con Él, a contarle todas nuestras cosas, nuestros propósitos, nuestros proyectos; una confidencia, un deseo divino que nos lleva a esperar con impaciencia a que llegue el momento dedicado exclusivamente a Él para ponernos en contacto profundo con Él.  ¡Esta es la oración, la oración verdadera! A ella debemos aspirar, hasta ser oraciones vivas.  Hay una hermosa frase del teólogo Evdokimov, a propósito de la oración, que dice: “No basta con hacer oración, es necesario transformarse en ella, ser oración, construirse en forma de oración…»¹.  Construirse en forma de oración, ser oración, como quiere Jesús, que dijo: “Es preciso orar siempre»².  Creo que en el corazón de muchos de nosotros hay un verdadero patrimonio de amor sobrenatural que puede transformar nuestra vida en auténtica oración, que puede construirnos en oración. Se trata de recogerlo en los momentos oportunos.  En los próximos días esforcémonos, pues, en hablar a menudo con Dios, incluso en medio de la actividad. Tratemos de mejorar precisamente en esto.  Decir “por ti” antes de cada acción ya la transforma en una oración. Pero no basta. Iniciemos un coloquio íntimo con Él cada vez que sea posible. Solo así podrán florecer en nuestros labios, al final de la vida, expresiones de amor a Dios semejantes a las de los santos. […] 

Chiara Lubich

(Chiara Lubich, Conversazioni, Cittá Nuova 2919, pag. 551-553)
1. P. Evdokimov, Ortodossia, in Aforismi e citazioni cristiane, cit. p. 153. 2. Cf. Lc 21, 36.

https://youtu.be/oSdlzKDZZac

Seed Funding Program: una oportunidade para actuar localmente

Seed Funding Program: una oportunidade para actuar localmente

Fueron selecionados 15 proyectos para el Seed Funding Program, programa de microfinanciación que sostiene y promueve inciativas de ecología integral significavas y prometedoras en distintas partes del mundo. Una acción conjunta del Movimiento de los Focolares, FaithInvest y MundellEarth. El mundo se enfrenta a una compleja crisis social y medioambiental y lo que motiva principalmente a las personas es el deseo de encontrar soluciones para responder concretamente a este problema. Actuar por el bien de nuestra “casa común”, como le gusta al papa Francisco definir la tierra, escuchando “el grito de los pobres, del planeta y de las nuevas generaciones” También el Movimiento de los Focolares está decidido a querer hacer su parte y comprendió que tiene la responsabilidade de estudiar a fondo los problemas que afligen al mundo y comprometerse en acciones concretas. Con esta voluntad de encontrar estrategias desde un enfoque integrado, nació el Programa de Financiación Semilla (SFP) en colaboración con FaithInvest y MundellEarth. El SFP es un programa de microfinanciación que tiene como objetivo sostener y fomentar iniciativas significativas y prometedoras en diferentes partes del mundo hacia la realización de planes ecológicos locales dentro de las comunidades del Movimiento para caminar juntos hacia una ecología integral. Desde Filipinas hasta Argentina, 15 proyectos fueron seleccionados para recibir la financiación y desarrollar su trabajo con aspectos ambientales y sociales en sus comunidades. Los proyectos están dirigidos por jóvenes, con esfuerzos intergeneracionales, situados en sus comunidades locales, orientados hacia la ecología integral y motivados por valores espirituales. Durante la reunión de lanzamiento del SFP, que tuvo lugar el 3 de septiembre, todos los participantes pudieron inspirarse en los proyectos de los demás, desde las cooperativas de carpintería reciclable hasta la formación integral de los jóvenes. Un momento de mucha participación que contó com la reunión contó con la presencia de Catherine Devitt (Faith Plans Programme Manager de FaithInvest), John Mundell (Presidente de MundellEarth) y Etienne Kenfack (Consejero del Movimiento de los Focolares para el aspecto de la “Vida física y del Centro de la Opera.

Ana Clara Giovani y Bianca Carvalho

Los 15 proyectos seleccionados Para conocer más sobre el proyecto: https://www.new-humanity.org/es/project/seed-funding-program/  

Chiara Lubich: vivir “por” los demás

Si queremos imitar a Jesús, debemos tratar de poner en práctica lo que Él dijo e hizo. Palabras y hechos que encontramos en el Evangelio, un texto siempre actual y todo por vivir. Así veremos que es posible encontrar una vía de solución también para los conflictos y los problemas que tenemos que afrontar cotidianamente. Lavar los pies… No cabe duda: este gesto de Jesús es una ilustración clara, concreta y eficaz del mandato del amor; Jesús quiere enseñar a sus discípulos esa humildad que es la base del amor. (…) Precisamente porque Jesús es el Señor y el Maestro, su ejemplo se convierte en norma para los suyos. La comunidad cristiana –luego también cada uno de nosotros– es invitada a convertirlo en la regla de oro de su vida. Poco después Jesús lo expresará como ley fundamental de la Iglesia: el discípulo debe amar a sus hermanos como Él mismo nos amó. (…) La imitación que Jesús nos pide no consiste en repetir literalmente su gesto, aunque hemos de tenerlo siempre ante nosotros como ejemplo luminosísimo e incomparable. Imitar a Jesús significa comprender que los cristianos tenemos sentido si vivimos “por” los demás, si concebimos nuestra existencia como un servicio a los hermanos, si planteamos toda nuestra vida sobre esta base. Entonces habremos realizado lo que Jesús más desea. Habremos entendido el Evangelio. Seremos verdaderamente dichosos.

Chiara Lubich

(Chiara Lubich, Palabras de Vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 244-245

 

Chiara Lubich: al servicio de los hermanos

San Pablo, en el versículo elegido como “Palabra de vida” de septiembre de 2022, afirma que Él se hizo siervo de todos. En el comentario a aquella Palabra, en 1972, Chiara Lubich alienta a quien quiere ser portador de unidad a servir humildemente a los hermanos. Cualquier persona que quiera realizar la unidad ha de vivir lo que dice Pablo: “Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda”[1]. En el Nuevo Testamento se presenta el verbo “servir” con dos matices diferentes: a veces significa “servir por amor”, y otras, “servir como esclavo”. Sabemos que en aquel entonces los esclavos no tenían ningún derecho. Existían solamente para su amo. Así, los cristianos debían considerar todo lo que poseían –su trabajo, sus carismas y su oración– al servicio de los hermanos. Por ejemplo, respecto al carisma de cada uno, Pedro escribe: “Que cada cual lo ponga al servicio de los demás”[2]. Respecto al trabajo: “El que robaba, que ya no robe, sino que trabaje con sus manos… para que pueda hacer partícipe al que se halle en necesidad”[3]. Respecto a la oración: “Os saluda Epafrás, vuestro compatriota, siervo de Cristo Jesús, que se esfuerza siempre a favor vuestro en sus oraciones…”[4]. La oración también estaba al servicio de los demás. ¿Qué podemos hacer los cristianos (…) en nuestra vida cotidiana? Ante todo, reavivar este sentido de humildad, practicando lo que dice Lucas: “El mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna como el que sirve”[5]. De este modo desaparecerán del todo ciertas actitudes de superioridad, tan odiosas y anacrónicas, en quienes mandan. Y en un cristianismo renovado ya no se conocerá el servilismo. En su lugar resplandecerá la fraternidad cristiana con esa belleza que la caracteriza y que lleva a exclamar: “¡Qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos!”[6]. Además será preciso volver a empezar cada día a servir a quien tenemos al lado en cualquier ocasión que se presente, a ejemplo de Jesús, trabajando por los demás, poniendo nuestros talentos y dones al servicio de ellos, rezando por los otros como por uno mismo. Si todos los hombres o al menos un grupo exiguo de ellos fueran verdaderos siervos de Dios en el prójimo, pronto el mundo sería de Cristo

Chiara Lubich

Chiara Lubich, Palabras de Vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 98-100)

[1] 1 Cor 9, 19. [2] Cf. 1 Pe 4, 10. [3] Cf. Ef 4, 28. [4] Col 4, 12. [5] Lc 22, 26. [6] Sal 133, 1.