10 Sep 2022 | Sin categorizar
Junto a la alegría de reencontrarse de forma presencial después de la pandemia, llega el inesperado y afectuoso saludo del Papa Francisco a los responsables del Movimiento de los Focolares en el mundo reunidos del 10 al 23 de septiembre. «Muchas gracias por tantas buenas noticias. Estoy cerca de usted y de todos ustedes. Rezo por ustedes, por favor háganlo por mí».
Con estas palabras, el Papa ha respondido a Margaret Karram –presidenta del Movimiento de los Focolares– que ha querido empezar con ellas las jornadas de encuentro de los dirigentes de los Focolares en el mundo, junto con el Consejo General del Movimiento. La presidenta dijo a los 104 presentes, que en los últimos días había sentido el impulso de escribir al Papa Francisco para agradecerle su constante cercanía a ella y al Movimiento y con la esperanza de darle una alegría. En su carta al Santo Padre del pasado 6 de septiembre, le escribió entre otras cosas: «Ha transcurrido un año y siete meses desde mi elección como presidenta y le confieso que ha sido un tiempo arduo, con muchos retos que afrontar y decisiones que tomar. He comprendido cada vez más sus palabras referentes a las «podas» necesarias para el crecimiento y –renovando mi elección de abrazar a Jesús crucificado y abandonado en ellas–, he percibido que la humildad se hacía más profunda, aumentaba la esperanza y sentía con más fuerza mi unidad con Usted, Santidad, junto con la certeza de que Dios sigue trabajando. Al mismo tiempo, he visto florecer tantos frutos, pasos espirituales individuales y comunitarios, la atención a los últimos, muchas acciones concretas en favor de los que más sufren». Y concluía asegurando al Papa las oraciones de los miembros del Movimiento. Su sorpresa fue enorme cuando al día siguiente recibió esta respuesta escrita por el Papa de su puño y letra:
7.9.22
Querida hermana: Muchas gracias por su carta de ayer. Muchas gracias por tantas buenas noticias. Estoy cerca de usted y de todos ustedes. Rezo por ustedes, por favor háganlo por mí. Que el Señor la bendiga y la Virgen la proteja. Fraternalmente, Francisco 
5 Sep 2022 | Sin categorizar
El 2 de junio del 2000 se realizó el primer congreso sobre “Comunicación y unidad” en el que Chiara Lubich propuso a los presentes el modelo del “gran comunicador”: Jesús en el momento del abandono [del Padre], mediador entre la humanidad y Dios. Después enumeró los principios rectores de una comunicación que se inspira en el carisma de la unidad. Es inconcebible que se pueda proponer una nueva comunicación desde arriba, por parte de una agencia internacional o una institución. Nacerá de la experiencia de comunicadores que tienen a Dios-Amor como modelo de comunicación y como paradigma de relaciones profesionales. Y a Él recurren aquellos de nosotros que trabajan en las comunicaciones. Éstos han extraído de su experiencia histórica un modo peculiar de hacer comunicación. Y vamos a exponerlo aquí como nuestra pequeña aportación al trabajo conjunto de estos días. Primera consideración: para ellos es esencial comunicar. El esfuerzo por vivir cada día el Evangelio, la misma experiencia de la Palabra de vida, siempre estuvo y está indisolublemente unida al acto de comunicarla, al relato de sus pasos y frutos, dado que la ley es amar al otro como a uno mismo. Pensamos que lo que no se comunica, se pierde. De este modo, sobre lo vivido se enciende una luz para quien narra y para quien escucha, y la experiencia parece fijarse en la eternidad. Se diría que tenemos casi una vocación a la comunicación. Segunda consideración: para comunicar, sentimos el deber de “hacernos uno” −como decimos nosotros− con quien escucha. (…) Tercera consideración: subrayar lo positivo. Siempre ha formado parte de nuestro estilo poner de relieve lo que es bueno, convencidos de que es infinitamente más constructivo destacar el bien, insistir en las cosas buenas y en las perspectivas positivas en lugar de detenerse en lo negativo, aunque para una persona responsable es obligatorio denunciar oportunamente errores, carencias y culpas. Por último: lo que importa es la persona, no el medio, que es un simple instrumento. Para difundir la unidad, hace falta ante todo ese medio imprescindible que es el hombre, un hombre nuevo, en palabras de san Pablo, que ha aceptado el mandato de Cristo de ser levadura, sal y luz del mundo.
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, La doctrina espiritual, Ciudad Nueva 2005, p. 352-3)
1 Sep 2022 | Sin categorizar
Dentro del programa de actividades para la Semana Mundo Unido 2022, el equipo de preparación de Cochabamba (Bolivia), en coordinación con la “Casa de los Niños” de la misma ciudad, organizó una visita a la Comunidad rural de Carpani.
Carpani es una pequeña localidad de 250 habitantes, ubicada en la cabecera del altiplano boliviano (3.900 msnm), entre los departamentos de Cochabamba y Oruro. La invitación estaba dirigida a los jóvenes y también a todos los que se animaran a participar. Para llegar a la pequeña localidad de Carpani (a 135 km de Cochabamba), viajamos tres horas por carretera, asfaltada en gran parte, con la topografía de subida a la montaña, para luego tomar el desvío por carretera de tierra unos 15 km, y finalmente por un desvío secundario, casi camino de trocha, para llegar al pueblito con viviendas de adobe y ladrillo, enclavado en la montaña. “La etapa preparatoria al viaje, conllevó la recolección de varios materiales, como víveres, útiles escolares para la escuelita con una sola aula multigrado –sigue el relato Arístides, responsable de la ‘Casa de los Niños’–. Lamentablemente, está desatendida por las autoridades locales y nacionales que, incluso, quitaron el ítem de un profesor. Pero, desde hace muchos años, recibe apoyo de la ‘Casa de los Niños’ –inspirada también por el Ideal de la unidad– que trata de cubrir parte de las múltiples necesidades de la pequeña población, que se sostiene con la poca producción de papa y del pastoreo de sus pequeños rebaños de ovejas”. Gracias al apoyo de la comunidad del Movimiento de los Focolares en Cochabamba, se logró reunir buena cantidad del listado de las necesidades que el responsable de la comunidad de Carpani hiciera llegar con alguna anticipación. 
“El programa preparado para el día de visita –continúa Silvana Verdún–, fue muy sencillo: tuvo un momento de oración comunitaria en la pequeña capilla, en su idioma nativo (quechua, aunque también entienden y hablan español), conversatorio con los habitantes del pueblito en grupos de varones, mujeres y niños”. “Fue una experiencia muy rica de donación de las partes, y nos sentimos todos hermanos que se escuchan y apoyan, en la sencillez y calidez humana que ellos tienen, puros de corazón como el cielo que los cobija, e íntegros como son sus montañas que los circunda –cuenta Franc Moura–”.
Como no podía faltar el broche de cierre del encuentro con la comunidad fue el momento de compartir el almuerzo al aire libre. Preparamos una mesa común con los alimentos que cada participante llevó y ellos nos ofrecieron el producto de su trabajo: “papas a la wathia”. Es una técnica propia de las comunidades rurales, que consiste en cavar un hueco en la tierra, cuya profundidad depende de la cantidad de los víveres a cocer; el hueco y los terrones sacados se calientan con brasas de leñas y carbón. Una vez alcanzada la temperatura adecuada, se colocan dentro los alimentos y se cubren con los terrones calientes y se deja todo tapado por un determinado tiempo. Fueron momentos hermosos que quedan grabados en nuestros corazones. Una familia de Cochabamba, en su primer viaje a Carpani, escribía: “Vivimos una experiencia, como familia, inolvidable. Cuando regresamos a casa nos sentamos a conversar sobre la experiencia vivida y la conclusión que sacamos fue de absoluta felicidad. Nos llenó de mucho orgullo conocerlos a todos ustedes voluntarios y a la comunidad de Carpani. Fue una verdadera bendición y nos gustaría seguir participando de otras actividades. Gracias por la oportunidad”. ¡El “mundo unido” avanza también en la pequeña Carpani!
Por Orlando José Zurita Vilte – Bolivia (De Ciudad Nueva Interamericana) Foto: © Franc Moura
29 Ago 2022 | Sin categorizar
“De Jesús no oímos palabras de desprecio, de condena, sino solamente palabras de amor, de misericordia”. Así dijo el papa Francisco en su primer Angelus, el 17 de marzo de 2013. De hecho, la misericordia, el perdón son virtudes características del cristiano que podemos ejercer con cada hermano y hermana que encontramos durante la jornada. (…) ¿Qué es lo que hace tan potente a la misericordia que siempre termina por imponerse a la justicia? ¿Y por qué Jesús le da tanta importancia a esta virtud al punto de ponerla como condición para la salvación personal eterna? Como muy bien explica Juan Pablo II, la misericordia es “la condición indispensable del amor, es como su segundo nombre”[1]. (…) En la oración del “Padre nuestro” vuelve, con otras palabras, el mismo argumento: “Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Es ley escrita en el Cielo que el perdón de nuestras ofensas nos llegará en la medida que habremos sabido perdonar a los hermanos y a las hermanas. El tema de la misericordia y del perdón recorre todo el Evangelio. En el fondo, el objetivo de Jesús es el que nos reveló en su oración final, la noche antes de la pasión: la unidad de todos, hombres y mujeres, en una gran familia que tiene su modelo en la Trinidad. Toda su enseñanza no tiende más que a darnos, con su amor, el instrumento para realizar esta altísima comunión entre nosotros y con Dios. Y la misericordia es precisamente la última expresión del amor, de la caridad, la que la completa, es decir, la hace perfecta. Tratemos, entonces, de vivir en cada relación nuestra este amor a los otros en forma de misericordia. La misericordia es un amor que sabe acoger a cada prójimo, especialmente al más pobre y necesitado. Un amor que no mide, abundante, universal, concreto. Un amor que tiende a suscitar la reciprocidad, que es el fin último de la misericordia, sin la cual habría solo justicia, que sirve para crear igualdad, pero no fraternidad. Hoy se habla con frecuencia de perdón negado a quien ha cometido graves crímenes. Se pide venganza, más que justicia. En cambio nosotros, después de haber tratado por todos los medios de resarcir el daño, tenemos que darle espacio al perdón, el único capaz de curar el trauma personal y social provocado por el mal. “Perdonen y serán perdonados”. Entonces, cualquier ofensa hayamos recibido, cualquier injusticia, perdonemos y seremos perdonados. ¡Seamos los primeros en usar piedad, en expresar compasión! Aunque parezca difícil y arriesgado, preguntémonos, ante cada prójimo: ¿Cómo se comportaría su madre con él? Es un pensamiento que nos ayudará a comprender y a vivir según el corazón de Dios.
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, en Parole di Vita, Città Nuova, 2017, pp. 632/4) [1] Dives in Misericordia, n. 7
26 Ago 2022 | Sin categorizar
Del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2022 tendrá lugar en Karlsruhe (Alemania) la undécima Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (CMI). El aporte del Movimiento de los Focolares que está vinculado al CMI por una larga historia de amistad y colaboración. En un mundo lacerado por conflictos, marcado por una pandemia que ha acentuado las desigualdades, que está atravesando una crisis climática sin precedentes, caracterizado por el progreso científico y tecnológico que crea nuevas disparidades entre personas y áreas del mundo, ¿todavía tiene sentido hablar de unidad? ¿Cuál es el aporte que los cristianos pueden dar para realizarla? Esta reflexión será el centro del trabajo de la onceava Asamblea del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) que tendrá lugar del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2022 en Karlsruhe, Alemania. La Asamblea, en su undécima edición, constituye el ente de gobierno del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y se reúne normalmente cada ocho años. Hoy día forman parte del CMI 350 Iglesias presentes en 110 países del mundo, que representan a alrededor de 500 millones de cristianos. En la edición de este año participarán unas 4000 personas de todo el mundo.
La unidad es, para los cristianos, la realización de la oración de Jesús “Que todos sean una sola cosa” (Jn. 17, 21). Una invocación que da la certeza de que “El amor de Cristo mueve el mundo hacia la reconciliación y hacia la unidad”, como lo expresa el título del evento. El trabajo de la Asamblea iniciará precisamente a partir de la reflexión sobre los grandes desafíos del planeta que han puesto en evidencia su vulnerabilidad, fracturas e injusticias étnicas, económicas y sociales. Pero que también han subrayado la interdependencia entre individuos y pueblos; la responsabilidad que tenemos unos con otros en un mundo en el cual nadie puede salvarse solo. Por lo tanto, las Iglesias cristianas, juntas, se reúnen en Asamblea para un momento de oración y celebración, pero también de reflexión y acción. Es una oportunidad para profundizar su compromiso en favor del diálogo, la unidad visible y el testimonio común. Al programa para los delegados oficiales de las varias Iglesias se suman alrededor de 100 talleres y stands ofrecidos al público de las Iglesias, Comunidades e Instituciones. Entre ellos se injerta también el aporte del Movimiento de los Focolares que se nutre de la experiencia de diálogo que lo caracteriza. El equipo del Centro “Uno”, la secretaría internacional para el ecumenismo de los Focolares, constituida por representantes del Movimiento provenientes de Alemania, Suiza, Irlanda y Rumania estará presente con un stand durante toda la Asamblea. El 5 de septiembre de 2022, a las 17.00 hrs. ofrecerá un taller con el título “El diálogo como estilo de vida: metodología y práctica” en el que propondrá a los participantes una experiencia de diálogo entre cristianos de distintas Iglesias y entre cristianos y musulmanes. Un diálogo en el máximo respeto de la recíproca identidad, que da prioridad al encuentro entre teoría y vida. El CMI fue fundada el 23 de agosto de 1948, en Amsterdam, estaban presentes 147 Iglesias. El diálogo como camino y como característica de una vida cristiana auténtica es el principal objetivo. El Movimiento de los Focolares está vinculado al CMI por una larga historia de amistad y colaboración, desde la primera visita de Chiara Lubich, en 1967, cuando fue invitada por el teólogo reformado Lukas Vischer. Durante la tercera visita de Lubich en el 2002 ella visitó también el Instituto Ecuménico de Bossey, del CMI. Era director el Rev. Dr. Ioan Sauca quien ha recordado, en varias ocasiones, la importancia que tuvo ese encuentro con Chiara Lubich para el instituto y cómo ayudó a aclarar el problema de la relación entre identidad y unidad.
Anna Lisa Innocenti