30 Nov 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
«¡Preparad el camino del Señor; abrid sendas rectas para él!» Si bien ésta es una palabra de alegría, también es una invitación a orientar de nuevo nuestra existencia, a cambiar radicalmente de vida. El Bautista invita a preparar el camino del Señor, pero ¿cuál es ese camino? Antes de salir a vida pública para iniciar su predicación, Jesús, anunciado por el Bautista, pasó por el desierto. Ése fue su camino. En el desierto, donde encontró una profunda intimidad con su Padre, también sufrió tentaciones, y de ese modo se hizo solidario con todos los hombres. Pero salió vencedor de ellas. Es el mismo camino que vemos luego en su muerte y resurrección. Jesús, que recorrió su camino hasta el final, se hace Él mismo «camino» para nosotros, que estamos en camino. Él mismo es el camino que debemos emprender para poder realizar hasta el fondo nuestra vocación humana, que es entrar en la plena comunión con Dios. Cada uno de nosotros está llamado a preparar el camino a Jesús, que quiere entrar en nuestra vida. Para ello es necesario enderezar las sendas de nuestra existencia de manera que Él pueda venir a nosotros. Es necesario prepararle el camino, eliminando los obstáculos uno a uno: los que pone nuestro modo limitado de ver las cosas, nuestra débil voluntad. Hay que tener el valor de elegir entre un camino nuestro y su camino para nosotros, entre nuestra voluntad y su voluntad, entre un plan que nosotros queremos y el que su amor omnipotente ha pensado. Y una vez tomada esta decisión, trabajemos para adecuar nuestra voluntad recalcitrante a la suya. ¿Cómo? Los cristianos realizados nos enseñan un método bueno, práctico e inteligente: ya, ahora. En cada momento, quitemos una piedra tras otra para que en nosotros ya no viva nuestra voluntad, sino la suya. Así habremos vivido la Palabra: «¡Preparad el camino del Señor; abrid sendas rectas para él!» Chiara Lubich
[1] Palabra de vida, diciembre 1997, publicada en Ciudad Nueva nº 340.
30 Nov 2011 | Sin categorizar

María Voce saluda al Santo Padre. Foto: Servicio Fotográfico Vaticano
“La cuestión de Dios hoy”. Es este el título de la Asamblea plenaria del Consejo Pontificio para los Laicos en el que participó también la presidente del Movimiento de los Focolares. “Una buena dosis de optimismo porque nos damos cuenta de que Dios está trabajando en la Iglesia”. Ésta es la consideración de primera mano que hizo la presidente de los Focolares, María Voce, al final de la Asamblea Anual del Consejo Pontificio para los Laicos en donde participó. El dicasterio vaticano, que sostiene la actividad de los fieles laicos y de las asociaciones y movimientos en las distintas realidades del mundo, quiso dedicar este año al tema de “La cuestión de Dios”. Del 24 al 26 de noviembre, fueron tres días intensos de encuentros y debates con testimonios concretos y personales –un hecho inédito- de algunos laicos acerca de cómo ha cambiado su vida por el encuentro con Dios. “Me parecía –comentó a propósito María Voce- como que hubiese entrado en la Iglesia un nuevo tipo de comunión que favorece el contar experiencias de vida vivida”. De las intervenciones en el aula emergía la fuerte urgencia que existe hoy de hablar de Dios. “No hacerlo –observaba María Voce- significaría renunciar a la búsqueda de la verdad; esa que se manifiesta en la desesperada sed de felicidad y angustia ante la perspectiva de la muerte. Pero para hacerlo hace falta ´dar un paso más´que es el de la relación profunda con el otro, una relación auténtica, donde cada uno deve morir a sí mismo para acoger al otro completamente. Una muerte por amor, que es don”.
Las Asambleas anuales del Consejo Pontificio para los Laicos son también oportunidades para encontrar a los miembros de los otros Movimientos y Asociaciones. “En estas ocasiones –cuenta la presidente- se percibe la relación que hay entre los Movimientos. Se siente esta relación que se ha ido construyendo en varias partes del mundo”. África, Europa, América, Asia, Medio Oriente. María Voce recuerda: “Está surgiendo una nueva presencia del martirio, y allí los Movimientos están muy comprometidos en ese testimonio: en dar testimonio de Dios también en estas condiciones, viviendo plenamente la fe. Y mientras en algunas partes hay martirio de sangre, en Europa en cambio está el problema del secularismo y también aquí los cristianos dan un fuerte testimonio que tiene el emblema del martirio”. En la Asamblea se habló también de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid. “Una extraordinaria cascada de luz, de alegría, de esperanza iluminó Madrid, –dijo el Papa Benedicto XVI encontrando a los participantes- pero también a la vieja Europa y al mundo entero, al volver a proponer en forma clara la actualidad de la búsqueda de Dios. Nadie pudo quedarse indiferente, ninguno podía pensar que la cuestión de Dios es irrelevante para el hombre de hoy”. También la presidente del Movimiento de los Focolares saludó personalmente al Papa Benedicto XVI, quien dijo: “Los focolarinos no pueden faltar”. “Santo Padre –le respondió ella- todo el Movimiento este año se ha comprometido a vivir la Palabra de Dios, así nos preparamos también para el Sínodo” Y el Santo Padre dijo: “Gracias”.
28 Nov 2011 | Focolare Worldwide

Foto © CSC
Hay una “gran sintonía” entre la espiritualidad del Movimiento de los Focolares y la vida de los esposos beatos María y Luigi Beltrame Quattrocchi –a pesar de que no existe una relación directa- son muchos los “puntos de contacto”. “No sólo porque la santidad es el gran común denominador de todos los cristianos, la meta a la que todos apuntamos en la Iglesia, sino también porque su itinerario de vida de laicos es común a la gran mayoría de quienes forman parte del Movimiento”. Dijo María Voce, presidente de los Focolares, participando hace algunos días en Roma en un encuentro organizado el día de la memoria litúrgica de los dos beatos y del décimo aniversario de su beatificación. El encuentro tuvo lugar en la Sala de la protomoteca en el Campidoglio y tuvo como título: “Cristianos: ciudadanos auténticos: siguiendo las huellas de María y Luigi”. Numerosa la participación del público que provenía de 15 ciudades italianas y de otros países. Estaban presentes también las autoridades de la ciudad, representantes de la pastoral familiar de la diócesis de Roma así como exponentes de Movimientos Eclesiales que tomaron la palabra subrayando, cada uno según perspectivas diferentes, aspectos de la espiritualidad de los dos cónyuges. Padres de 4 hijos, María y Luigi Beltrame Quattrocchi son la primera pareja de esposos que ha sido beatificada por la Iglesia Católica. Fue Juan Pablo II quien llevó a término la causa de beatificación. “Ya no es posible que se le niegue el justo reconocimiento a la santidad silenciosa y normal de tantos padres y madres”. 
Foto © CSC
“Vi reflejada la autenticidad de María y Luigi –dijo María Voce-, en la autenticidad del testimonio de cristianos y por lo tanto también de ciudadanos, de millones de laicos que quieren vivir la espiritualidad traída por Chiara Lubich y que por lo tanto tratan de vivir cotidianamente –con una coherencia a veces heroica- su compromiso como ciudadanos, su ser o (o al menos su esfuerzo por ser) tejido sano en el cuerpo social y eclesial que componen. Se trata de padres y madres de familia, de obreros, profesionales, jóvenes, adolescentes y niños (sin excluir a los sacerdotes, religiosos y obispos, pero obviamente la parte eclesial es una minoría), comprometidos en primera persona a llevar adelante una silenciosa, pero incisiva, revolución de amor en todas las ciudades del mundo”. La familia –subrayó María Voce- es la “raíz sana de su vida: un amor tierno y que nunca se apaga entre los esposos es el que genera ciudadanos capacez de ser coherentes. Conosco a muchas familias que están comprometidas y luchan para que no se apague el amor conyugal: precisamente allí encuentran la fuerza para no separarse, y más bien abrirse a realidades más grandes”. María Voce recordó el Movimiento Familias Nuevas, que inspirándose en el carisma de la unidad de Chiara Lubich cuenta con más de 300 mil adherentes y cuatro millones de simpatizantes en los cinco continentes. “Son familias –dijo María Voce- que han hecho propio una primera premisa educativa: los hijos, más que dos padres que los amen, tienen necesidad de dos padres que se amen”.
26 Nov 2011 | Sin categorizar
“Este simposio nos ha hecho ver que es posible encontrarnos y compartir nuestras experiencias de fe. Es un puente histórico. Nos hace recordar que la ciudad de Katowice es multicultural desde su origen. Hoy, el hecho de que los representantes de tres grandes religiones hayan hablado sobre los valores universales, como la verdad, la paz, la justicia, nos ha enriquecido recíprocamente”. Así se expresó el obispo de la Iglesia Evangélica-Luterana, Taddeusz Szurman, durante la conclusión del Simposio interreligioso, desarrollado durante la vigilia del de Asís, en la Facultad Teológica de la Universidad de Katowice (Polonia) con el título “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz”. Promovido por la Arquidiócesis, junto a las autoridades civiles y la Universidad de Katowice, el simposio contó con la participación de 230 personas. Fue significativa la presencia de los hebreos, junto con Michael Schudrich, Rabino principal de Polonia; de los musulmanes, con el Imán Nedal Abu Tabaq, Mufti de la Liga Musulmana en Polonia; de los cristianos, representados por el Arzobispo católico de Katowice Damián Zimon, el Obispo de la Iglesia Evangélica-Luterana Taddeusz Szurman y el responsable de la Iglesia Ortodoxa en Slesia Sergiusz Dziewiatowski; y de personas de convicciones no religiosas. Había también algunas autoridades civiles, empezando por el Presidente de Katowice Piotr Uszok y rectores de varias universidades, además de representantes de algunos movimientos y comunidades eclesiales.
Para el Movimiento de los Focolares, en Katowice, que participó en la preparación, no es nuevo del diálogo interreligioso. De hecho, mantiene relaciones con grupos de musulmanes con quienes, junto a la Arquidiócesis y el Centro de los Musulmanes, organiza la “Jornada del Islam en la Iglesia católica polaca” (promovida por la Conferencia Episcopal Polaca desde hace más de 10 años). Además, se realizan encuentros con grupos de hebreos y, casi todos los meses, con musulmanes en la sede del Movimiento. Antes del Simposio, en el focolar, los responsables de las tres religiones monoteístas, estrecharon entre ellos un pacto de unidad. Esta atmósfera de fraternidad basada en relaciones profundas y de estima recíproca fue, después, subrayada por muchos de los participantes. Las intervenciones profundizaron los conceptos de la paz y la verdad – en las tradiciones cristiana, hebrea y musulmana. El Mufti de la Liga Musulmana subrayó la importancia de no tener miedo los unos de los otros, de descubrir las diferencias como dones que enriquecen. El Rabino recordó con afecto la figura de Juan Pablo II, quien le mostró la belleza de estar abiertos a los demás. Cada uno expresó el deseo de buscar lo que nos une y de cooperar para el bien de Katowice y del mundo.
“Estoy muy agradecido con todos los organizadores por haber hecho este simposio tan fraterno- dijo el Arzobispo de Katowice-. He visto una notable presencia de los miembros del Movimiento de los Focolares, y esto ha sido muy importante, fundamental para crear esta atmósfera de fraternidad”. Como signo visible se plantó un árbol en la plaza que está delante de la Catedral de Katowice. “Hay muchos árboles en Katowice –dijo el Rabino de Alta Slesia-. Pero éste tiene un significado especial: simboliza la fraternidad vivida por nosotros hebreos, cristianos y musulmanes”. El simposio se concluyó con la proclamación de un Llamado a la Paz –leído en tres idiomas: polaco, hebreo y árabe. Estaba escrito, entre otras cosas: “Todos quieren contribuir para que la humanidad llegue a ser una única familia”.
24 Nov 2011 | Focolare Worldwide
Orgosolo es una ciudad que está en el corazón de Cerdeña muy conocida por los murales que denuncian en las paredes de las casas los problemas, las expectativas, las esperanzas de un pueblo que vive básicamente de la agricultura y la ganadería; un pueblo que conoce lo que es el temor debido a hechos ligados al vandalismo, muy difundido en esa zona. En dicha ciudad, la madrugada del 24 de diciembre de 1998, fue asesinado el padre Graziano Muntoni. Un sólo disparo al pecho, el dolor turba a la comunidad. Aun en medio de la rabia y de la comprensible desconcierto, la gente del lugar intuye que no puede limitarse a condenar, sino que siente que tiene que hacer algo más. Pero ¿qué se hace en una situación así? La comunidad empieza a reflexionar sobre las Palabras del Evangelio que invitan a pedir unidos al Padre cualquier cosa. Nace la idea de darse cita todas las noches, en distintos lugares, para invocar a Dios la paz para su tierra con la misma oración: es la Hora de la paz. La cosa es más compleja de lo previsto, porque la paz hay que generarla, custodiarla, requiere el compromiso de vivir por la fraternidad con cada uno y todos los días. Con esta conciencia se ponen en acción las más variadas iniciativas para difundir la propuesta de la Hora de la paz entre la mayor cantidad de gente posible, también entre los muchachos de las escuelas y de los colegios con ocasión de sus congresos. Se participa también en una transmisión televisiva en el principal canal nacional. La Hora de la paz lleva a la ciudad una nueva esperanza, muchas personas se reconcilian después de años de tensiones; como G., una señora que una vez nos dijo: “Tengo que encontrar la fuerza de perdonar a quien mató a mis dos hijos y metió en la cárcel a otros dos”. Después, en el siguiente encuentro, la misma G. cuenta: “Perdoné, la oración de la Hora de la paz que vivimos quitó el odio de mi corazón. Durante la Misa me acerqué a una persona enemiga y le di la mano». A partir de entonces también otros han encontrado la fuerza de perdonar cosas igualmente graves, y son actitudes para nada banales: como la de Ana a quien en el 2008 le raptaron y mataron un hijo, y que está volviendo a vivir, a trabajar, más serena y pacificada a pesar de la tragedia, y también cuando supo que había un sospechoso del homicidio de su hijo, no pidió para él un castigo, sino un auténtico encuentro con Dios. La elección de la fraternidad lleva a hacer nuestro ese abismo de dolor en el que vive parte de nuestra gente y nos lleva a asumir la responsabilidad ante lo que proponemos, también delante de las instituciones. De allí que una instituto de formación docente, elaboró, a partir de nuestra experiencia, un proyecto a favor de la cultura de paz y del perdón entre los muchachos, un proyecto cuyos resultados serán recogidos en un volumen que se someterá a la consideración de las Naciones Unidas. Nuestros esfuerzos por construir la paz, también allí donde parece casi imposible, están dando resultados concretos que le devuelven un nuevo rostro a nuestras ciudades. De la comunidad de los Focolares de Orgosolo (Nuoro)-Italia