Movimiento de los Focolares

Octubre 2011

«Sígueme» Jesús les había dirigido ya esta palabra a Andrés, Pedro, Santiago y Juan a la orilla del lago. Y la misma invitación, pero con otras palabras, le hizo a Pablo por el camino de Damasco. Pero Jesús no se detuvo ahí; a lo largo de los siglos ha seguido llamando a hombres y mujeres de todos los pueblos y naciones. Hoy también lo hace; pasa por nuestra vida, nos aborda en distintos lugares, de maneras diferentes, y de nuevo nos invita a seguirlo. Nos llama a estar con Él porque quiere entablar una relación personal, y al mismo tiempo nos invita a colaborar con Él en el gran proyecto de una humanidad nueva. No le importan nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestras miserias. Él nos ama y nos elige tal como somos. Será su amor el que nos transforme y nos dé la fuerza para responderle y el valor para seguirlo, como hizo Mateo. Y para cada uno tiene un proyecto de vida, una llamada, un amor especiales. Lo percibimos en el corazón gracias a una inspiración del Espíritu Santo, o mediante determinadas circunstancias, o por un consejo o una indicación de alguien que nos quiere… Y aunque se manifieste de los modos más diversos, resuena la misma palabra: «Sígueme» Recuerdo cuando yo también sentí esta llamada de Dios. Era una mañana muy fría de invierno en Trento. Mi madre le pidió a mi hermana más pequeña que fuera a comprar leche a dos kilómetros de casa, pero hacía demasiado frío y no le apetecía ir. Mi otra hermana también dijo que no; entonces me ofrecí: «Voy yo, mamá», le dije, y cogí la botella. Salí de casa y a mitad de camino sucedió algo especial. Me pareció que el cielo se abría y Dios me invitaba a seguirlo. En el corazón sentí: «Entrégate completamente a mí». Era una llamada explícita a la que quise responder enseguida. Hablé con mi confesor y él me dio permiso para consagrarme a Dios para siempre. Era el 7 de diciembre de 1943. Nunca podré describir lo que mi corazón sintió ese día: me había desposado con Dios; podía esperarlo todo de Él. «Sígueme» Esta Palabra no se refiere solamente al momento de la elección determinante de nuestra vida. Jesús nos la sigue diciendo todos los días. «Sígueme», parece decirnos ante los deberes cotidianos más sencillos; «sígueme» en esa prueba que debo abrazar, en esa tentación que superar, en ese servicio que llevar a cabo. ¿Cómo responderle concretamente? Haciendo lo que Dios quiere de nosotros en el presente, que conlleva siempre una gracia especial. Este mes nos comprometeremos a entregarnos con decisión a la voluntad de Dios, al hermano o a la hermana que debemos amar, al trabajo, al estudio, a la oración, al descanso o a la actividad que debemos realizar. Aprendamos a escuchar en lo más profundo del corazón la voz de Dios, que habla también a través de la voz de la conciencia, y nos dirá en cada momento lo que Él quiere de nosotros. Y estemos dispuestos a sacrificarlo todo para llevarlo a cabo. «Concédenos, oh Dios, no sólo que te amemos cada día más, porque pueden ser muy pocos los días que nos queden, sino que te amemos en cada momento presente con todo el corazón, el alma y las fuerzas haciendo tu voluntad». Éste es el mejor sistema para seguir a Jesús. Chiara Lubich


 Palabra de vida, junio 2005, publicada en Ciudad Nueva nº 421.

Argentina: Una fiesta inolvidable

Argentina: Una fiesta inolvidable

Sábado 24 de septiembre. La Mariápolis Lia, ciudadela argentina de los Focolares sumergida en la Pampa, se prepara para recibir a más de mil jóvenes. El primer ómnibus llega con 50 jóvenesde Paraná (Argentina),  luego de 12 horas de viaje. Entre ellos está Juan Carlos, es la primera vez que viene invitado por una amiga de la facultad. No le explicó mucho, simplemente le dijo: “tienes que vivirlo”. Se irán agregando otros  jóvenes de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Bahía Blanca, Neuquén, Federal, Chaco, Tucumán, Salta, Asunción (Paraguay) y de Montevideo (Uruguay). El fin de semana se perfila con un clima muy agradable en esta primavera recién estrenada. Almuerzo “a la canasta” en el amplio parque, y enseguida se organizan las visitas a la ciudadela en pequeños grupos. Luego de la cena, juegos y karaoke en el anfiteatro hasta pasada la medianoche. Entre bambalinas, los 80 jóvenes que este año están viviendo en la ciudadela se reparten entre animar los distintos momentos y ultimar los detalles para el día domingo. Domingo 25 de septiembre. El gran salón está colmado con más de 1000 jóvenes. El escenario es invadido por personajes enmascarados que van componiendo una coreografía que no dejará a nadie indiferente. ¡Comienza la Fiesta de los Jóvenes 2011! Poco a poco se irá desplegando, a través de distintas expresiones artísticas, el lema que eligieron para este día: “Revolución es amar, el sí está en ti”. Pocas palabras, las justas para que no se pierda el hilo conductor, testimonios que ilustran cómo el amor -ese amor que toma la iniciativa, que no excluye a nadie, que es concreto- revoluciona nuestro ambiente, como sucedió con los compañeros de clase de Felipe, o el barrio en el que trata de ayudar Santiago, o la economía de Cielo y Virginia, o Carina y sus amigos con los damnificados por el terremoto de Chile. Una obra de teatro, con escenas a veces dramáticas y otras que despiertan sonrisas, recorre el camino que varios jóvenes hacen desde la indiferencia y la vida fácil hasta poner en práctica el amor hacia los demás. En un video pasan brevemente la vida de tres jóvenes del Movimiento gen que llegaron a la meta: Marcos, fallecido en un accidente de trabajo; Juanma, que al descubrir este estilo de vida se donó incansablemente hacia los más necesitados y en un viaje, durante las vacaciones, tuvo un accidente en un río; Lucía, que falleció luego de padecer leucemia. Tres jóvenes como todos, con ganas de vivir, con muchos proyectos, pero que revolucionaron sus vidas y sus ambientes con el amor. Gabriel había venido a la Fiesta el año pasado, con muchas experiencias que le pesaban en la mochila. Ese día fue clave para él. Volvió a su Mendoza natal dispuesto a recomponer la relación con sus padres y a recomenzar desde lo que había descubierto en esos días. En enero pasado llegó para quedarse un año y hoy está donando a todos el camino tortuoso que recorrió y los desafíos del presente que comparte con chicos y chicas de distintas culturas y proveniencias. Pasaron más de 2 horas, pero parecen instantes. El parque se puebla de grupos que tocan la guitarra, ensayan un paso de baile, juegan con una pelota o simplemente conversan. Todos esperan para entrar al laberinto. “Tuweln”, en mapuche (lengua de una etnia del sur de Argentina y Chile) significa “dar inicio a algo”. Es lo que quiere expresar este original laberinto. Una gran instalación en la que se pasa de sala en sala y a través de fotos, frases, videos, se hace un recorrido desde las propuestas que reciben hoy los jóvenes hasta encontrarle un sentido a la vida. En la última estación: “el desafío está en ti”. Imposible saber la reacción de los jóvenes que transitan por el Tuweln, pero sin temor a equivocarnos podemos afirmar que “algo comienza” a gestarse en cada uno. En la conclusión es Chiara Lubich que desde el video les habla de la revolución de amor que cada uno puede generar a su alrededor, y la red que se teje entre todos es la respuesta a esa invitación: no estamos solos, sino que contamos con la fuerza de la unidad. Ahora que lo experimentaron es difícil partir. Se suceden las canciones con ritmos animados y todos cantan y participan. En un muro dejan escritas sus impresiones. Entre otras, se lee: “Un momento único, sentido, profundo, inexplicable. Vale la pena jugarse todo por la unidad.” Carlos Mana

Argentina: Una fiesta inolvidable

El Papa en Alemania

«Benedicto XVI hizo una visita a su tierra natal, en la cual del 22 al 25 de septiembre transcurrió días muy intensos. Aún si las santas misas – celebradas al aire libre en el estadio olímpico en Berlín, en la plaza de la catedral en Erfurt, en Etzelsbach, Santuario de la Turingia, y en Freiburg en la Seva Negra– han marcado algunos de los momentos culminantes de su estadía, el Papa testimonió claramente, a través de muchos otros encuentros, que no vino sólo por el 30% de los católicos. Se reunió de hecho con representantes del Hebraísmo y del Islam, hizo un discurso valiente en la Cámara de Diputados Alemana y se entretuvo con representantes de las Iglesias ortodoxas. En un lugar muy significativo, en el monasterio agustiniano en Erfurt donde Martín Lutero estudió teología, entró para formar parte del Orden y fue ordenado sacerdote, se llevó a cabo el encuentro con representantes de la Iglesia evangélica-luterana. En esta ocasión el Papa expresó claramente su estima por la espiritualidad de Lutero y por su compromiso en la búsqueda de una respuesta adecuada a la pregunta sobre Dios. Benedicto XVI invitó a los cristianos de las dos Iglesias a “dar testimonio juntos de la presencia del Dios viviente, ofreciendo así al mundo la respuesta de la cual tiene necesidad… Ayudémonos recíprocamente a vivirla. Esta es una gran tarea ecuménica que nos introduce en el corazón de la oración de Jesús.” El Presidente de la EKD (Iglesia Evangélica en Alemania), Nikolaus Schneider apreció y subrayó cuanto dijo Benedicto XVI: las dos Iglesias deberían “ayudarse recíprocamente en el intensificar y reavivar la vida de fe en nuestra sociedad – de verdad una tarea ecuménica.” Quien esperaba que la venida del Papa marcara pasos concretos en el ecumenismo y quien esperaba que Benedicto señalara un itinerario nuevo con respecto a la concelebración común – principalmente en vista del aniversario de los 500 años de la Reforma en el 2017 – no fue complacido. Tampoco para las parejas de confesiones distintas que no pueden participar juntas de la Eucaristía, trajo “novedades”. La fe no es una realidad que se puede contratar, en analogía con los acuerdos políticos – esta es su motivación: “La unidad en la fe no crece sopesando ventajas y desventajas, sino mediante una profunda identificación en la vida y en el pensamiento.” Benedicto XVI no quiso ofrecer, sea en el campo ecuménico como en las preguntas de fondo de los católicos, respuestas superficiales, ni soluciones concretas. Quiso penetrar en las raíces de la “crisis de las Iglesias”, en cuya raíz el identifica una crisis de fe. Vino para animar la fe en Dios y para reforzar la fe en Cristo, que él considera como la premisa fundamental para que se puedan desarrollar cambios y renovaciones».   Léase también en Cittá Nuova online

En www.vatican.va

Argentina: Una fiesta inolvidable

¿Europa en crisis? Caminamos juntos

“La de juntos por Europa no es una vocación pasada de moda, sino que cada vez es más necesaria, porque el mundo está yendo hacia una crisis profunda, no solo económica y estructural, si no de las relaciones”– afirma Marco Impagliazzo en el diálogo que el 24 por la mañana ha tenido como protagonistas a algunos representantes del grupo promotor de Juntos por Europa, con los delegados de los Focolares de las naciones europeas, reunidos en este periodo en el centro internacional de Rocca di Papa para el encuentro mundial anual. “El empuje para la unidad ha renacido dentro de nosotros – afirma Gerhard Pross, recordando un momento decisivo en el 2000, cuando los testimonios de Chiara Lubich y del Obispo luterano Wilekens, han mostrado una profunda consonancia aún en la diversidad de las expresiones y de la proveniencia: “La verdad más fuerte: la pertenencia común a Cristo. El Espíritu Santo ha ampliado los horizontes… Juntos hemos entendido la importancia de la actitud de apertura hacia el otro. Y empezaban, de este modo, a caer los prejuicios”. La mesa redonda, por tanto, ha visto alternarse al representante del YMCA (movimiento evangélico) de Esslingen, uno entre los primeros testigos del inicio de la aventura europea de los movimientos cristianos; al actual presidente de la Comunidad de San Egidio, recién llegado del encuentro de oración por la paz (Múnich, 11-13 septiembre) y a Eli Folonari, junto a Chiara Lubich en todos estos años. Es justo ella, quien abre el intercambio, encuadrando las raíces del camino de comunión entre los diversos movimientos, dentro de la iglesia católica, y con los movimientos carismáticos de las distintas iglesias cristianas. Cita entre otras la carta: “Bases de la Comunión entre comunidades y movimientos cristianos”, firmado en el 2009 por los Amigos de Juntos por Europa, durante su congreso en la Comunidad de San Egidio en Roma. Para promover el conocimiento recíproco cada año cambian la sede y el movimiento que los hospeda: después de Schoenstatt en el 2010, este año toca a los Focolares. Cita prevista del 10 al 12 de noviembre próximo para trabajar en el programa del 12 de mayo. Hace de marco a la mesa redonda, la concomitancia con la visita de Benedicto XVI en Alemania, que da relevancia al valor del diálogo ecuménico y a la ‘necesidad’ de Europa. ‘Vivir juntos’ se convierte entonces en una palabra-clave, para aprender y proponer, para soñar y realizar. Una visión que nos involucra a todos, partiendo de los jóvenes: “Justo porque hay crisis, tenemos que trabajar aún más”- afirma Impagliazzo. “La experiencia con el conjunto de los movimientos me ha cambiado desde dentro”tiene el tono de la confidencia lo que comunica Gerhard Pross, subrayando aquella “pasión” por la unidad que también como evangélicos han sentido renacer, justo gracias al trabajo conjunto con los cristianos de las distintas iglesias. Se recuerdan con conmoción Chiara Lubich y Helmut Nicklas, dos grandes carismáticos, que han creído y entusiasmado a las masas en el sueño por Europa, y que han dejado esta tierra a pocos meses de distancia uno del otro, pero con su herencia continúan inspirando el trabajo de muchos.   Ideas interesantes que encienden las intervenciones: soy de Bélgica – dueños de casa del evento central del 12 de mayo-, de Alemania, Eslovenia, Noruega, Francia, Portugal, Holanda, en una ronda de contribuciones que hablan de la vitalidad de un recorrido que tiene sobre el territorio la resonancia más fuerte. Contemporáneamente a la manifestación de Bruselas, se prevén de hecho eventos paralelos en 200 ciudades europeas – de una Europa no de los 27, sino de todos- esto para decir, que hay una base de pueblo, de sociedad civil, que tiene en el corazón el futuro del continente, no cerrado y replegado sobre sí mismo, sino al servicio del mundo.