Movimiento de los Focolares

Chiara Lubich: vivir “por” los demás

Si queremos imitar a Jesús, debemos tratar de poner en práctica lo que Él dijo e hizo. Palabras y hechos que encontramos en el Evangelio, un texto siempre actual y todo por vivir. Así veremos que es posible encontrar una vía de solución también para los conflictos y los problemas que tenemos que afrontar cotidianamente. Lavar los pies… No cabe duda: este gesto de Jesús es una ilustración clara, concreta y eficaz del mandato del amor; Jesús quiere enseñar a sus discípulos esa humildad que es la base del amor. (…) Precisamente porque Jesús es el Señor y el Maestro, su ejemplo se convierte en norma para los suyos. La comunidad cristiana –luego también cada uno de nosotros– es invitada a convertirlo en la regla de oro de su vida. Poco después Jesús lo expresará como ley fundamental de la Iglesia: el discípulo debe amar a sus hermanos como Él mismo nos amó. (…) La imitación que Jesús nos pide no consiste en repetir literalmente su gesto, aunque hemos de tenerlo siempre ante nosotros como ejemplo luminosísimo e incomparable. Imitar a Jesús significa comprender que los cristianos tenemos sentido si vivimos “por” los demás, si concebimos nuestra existencia como un servicio a los hermanos, si planteamos toda nuestra vida sobre esta base. Entonces habremos realizado lo que Jesús más desea. Habremos entendido el Evangelio. Seremos verdaderamente dichosos.

Chiara Lubich

(Chiara Lubich, Palabras de Vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 244-245

 

Chiara Lubich: al servicio de los hermanos

San Pablo, en el versículo elegido como “Palabra de vida” de septiembre de 2022, afirma que Él se hizo siervo de todos. En el comentario a aquella Palabra, en 1972, Chiara Lubich alienta a quien quiere ser portador de unidad a servir humildemente a los hermanos. Cualquier persona que quiera realizar la unidad ha de vivir lo que dice Pablo: “Siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más que pueda”[1]. En el Nuevo Testamento se presenta el verbo “servir” con dos matices diferentes: a veces significa “servir por amor”, y otras, “servir como esclavo”. Sabemos que en aquel entonces los esclavos no tenían ningún derecho. Existían solamente para su amo. Así, los cristianos debían considerar todo lo que poseían –su trabajo, sus carismas y su oración– al servicio de los hermanos. Por ejemplo, respecto al carisma de cada uno, Pedro escribe: “Que cada cual lo ponga al servicio de los demás”[2]. Respecto al trabajo: “El que robaba, que ya no robe, sino que trabaje con sus manos… para que pueda hacer partícipe al que se halle en necesidad”[3]. Respecto a la oración: “Os saluda Epafrás, vuestro compatriota, siervo de Cristo Jesús, que se esfuerza siempre a favor vuestro en sus oraciones…”[4]. La oración también estaba al servicio de los demás. ¿Qué podemos hacer los cristianos (…) en nuestra vida cotidiana? Ante todo, reavivar este sentido de humildad, practicando lo que dice Lucas: “El mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna como el que sirve”[5]. De este modo desaparecerán del todo ciertas actitudes de superioridad, tan odiosas y anacrónicas, en quienes mandan. Y en un cristianismo renovado ya no se conocerá el servilismo. En su lugar resplandecerá la fraternidad cristiana con esa belleza que la caracteriza y que lleva a exclamar: “¡Qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos!”[6]. Además será preciso volver a empezar cada día a servir a quien tenemos al lado en cualquier ocasión que se presente, a ejemplo de Jesús, trabajando por los demás, poniendo nuestros talentos y dones al servicio de ellos, rezando por los otros como por uno mismo. Si todos los hombres o al menos un grupo exiguo de ellos fueran verdaderos siervos de Dios en el prójimo, pronto el mundo sería de Cristo

Chiara Lubich

Chiara Lubich, Palabras de Vida/1, Ciudad Nueva, Madrid 2020, pp. 98-100)

[1] 1 Cor 9, 19. [2] Cf. 1 Pe 4, 10. [3] Cf. Ef 4, 28. [4] Col 4, 12. [5] Lc 22, 26. [6] Sal 133, 1.
El encuentro de los dirigentes de los Focolares se abre con el mensaje del Papa Francisco

El encuentro de los dirigentes de los Focolares se abre con el mensaje del Papa Francisco

Junto a la alegría de reencontrarse de forma presencial después de la pandemia, llega el inesperado y afectuoso saludo del Papa Francisco a los responsables del Movimiento de los Focolares en el mundo reunidos del 10 al 23 de septiembre. «Muchas gracias por tantas buenas noticias. Estoy cerca de usted y de todos ustedes. Rezo por ustedes, por favor háganlo por mí». Con estas palabras, el Papa ha respondido a Margaret Karram –presidenta del Movimiento de los Focolares– que ha querido empezar con ellas las jornadas de encuentro de los dirigentes de los Focolares en el mundo, junto con el Consejo General del Movimiento.  La presidenta dijo a los 104 presentes, que en los últimos días había sentido el impulso de escribir al Papa Francisco para agradecerle su constante cercanía a ella y al Movimiento y con la esperanza de darle una alegría. En su carta al Santo Padre del pasado 6 de septiembre, le escribió entre otras cosas: «Ha transcurrido un año y siete meses desde mi elección como presidenta y le confieso que ha sido un tiempo arduo, con muchos retos que afrontar y decisiones que tomar. He comprendido cada vez más sus palabras referentes a las «podas» necesarias para el crecimiento y –renovando mi elección de abrazar a Jesús crucificado y abandonado en ellas–, he percibido que la humildad se hacía más profunda, aumentaba la esperanza y sentía con más fuerza mi unidad con Usted, Santidad, junto con la certeza de que Dios sigue trabajando. Al mismo tiempo, he visto florecer tantos frutos, pasos espirituales individuales y comunitarios, la atención a los últimos, muchas acciones concretas en favor de los que más sufren». Y concluía asegurando al Papa las oraciones de los miembros del Movimiento. Su sorpresa fue enorme cuando al día siguiente recibió esta respuesta escrita por el Papa de su puño y letra:

                                                                                       7.9.22

Querida hermana: Muchas gracias por su carta de ayer. Muchas gracias por tantas buenas noticias. Estoy cerca de usted y de todos ustedes. Rezo por ustedes, por favor háganlo por mí. Que el Señor la bendiga y la Virgen la proteja. Fraternalmente, Francisco

Chiara Lubich: comunicar

El 2 de junio del 2000 se realizó el primer congreso sobre “Comunicación y unidad” en el que Chiara Lubich propuso a los presentes el modelo del “gran comunicador”: Jesús en el momento del abandono [del Padre], mediador entre la humanidad y Dios. Después enumeró los principios rectores de una comunicación que se inspira en el carisma de la unidad. Es inconcebible que se pueda proponer una nueva comunicación desde arriba, por parte de una agencia internacional o una institución. Nacerá de la experiencia de comunicadores que tienen a Dios-Amor como modelo de comunicación y como paradigma de relaciones profesionales. Y a Él recurren aquellos de nosotros que trabajan en las comunicaciones. Éstos han extraído de su experiencia histórica un modo peculiar de hacer comunicación. Y vamos a exponerlo aquí como nuestra pequeña aportación al trabajo conjunto de estos días. Primera consideración: para ellos es esencial comunicar. El esfuerzo por vivir cada día el Evangelio, la misma experiencia de la Palabra de vida, siempre estuvo y está indisolublemente unida al acto de comunicarla, al relato de sus pasos y frutos, dado que la ley es amar al otro como a uno mismo. Pensamos que lo que no se comunica, se pierde. De este modo, sobre lo vivido se enciende una luz para quien narra y para quien escucha, y la experiencia parece fijarse en la eternidad. Se diría que tenemos casi una vocación a la comunicación. Segunda consideración: para comunicar, sentimos el deber de “hacernos uno” −como decimos nosotros− con quien escucha. (…) Tercera consideración: subrayar lo positivo. Siempre ha formado parte de nuestro estilo poner de relieve lo que es bueno, convencidos de que es infinitamente más constructivo destacar el bien, insistir en las cosas buenas y en las perspectivas positivas en lugar de detenerse en lo negativo, aunque para una persona responsable es obligatorio denunciar oportunamente errores, carencias y culpas. Por último: lo que importa es la persona, no el medio, que es un simple instrumento. Para difundir la unidad, hace falta ante todo ese medio imprescindible que es el hombre, un hombre nuevo, en palabras de san Pablo, que ha aceptado el mandato de Cristo de ser levadura, sal y luz del mundo.

Chiara Lubich

(Chiara Lubich, La doctrina espiritual, Ciudad Nueva 2005, p. 352-3)

Bolivia: encuentro de culturas

Bolivia: encuentro de culturas

Dentro del programa de actividades para la Semana Mundo Unido 2022, el equipo de preparación de Cochabamba (Bolivia), en coordinación con la “Casa de los Niños” de la misma ciudad, organizó una visita a la Comunidad rural de Carpani. Carpani es una pequeña localidad de 250 habitantes, ubicada en la cabecera del altiplano boliviano (3.900 msnm), entre los departamentos de Cochabamba y Oruro. La invitación estaba dirigida a los jóvenes y también a todos los que se animaran a participar. Para llegar a la pequeña localidad de Carpani (a 135 km de Cochabamba), viajamos tres horas por carretera, asfaltada en gran parte, con la topografía de subida a la montaña, para luego tomar el desvío por carretera de tierra unos 15 km, y finalmente por un desvío secundario, casi camino de trocha, para llegar al pueblito con viviendas de adobe y ladrillo, enclavado en la montaña. “La etapa preparatoria al viaje, conllevó la recolección de varios materiales, como víveres, útiles escolares para la escuelita con una sola aula multigrado –sigue el relato Arístides, responsable de la ‘Casa de los Niños’–. Lamentablemente, está desatendida por las autoridades locales y nacionales que, incluso, quitaron el ítem de un profesor. Pero, desde hace muchos años, recibe apoyo de la ‘Casa de los Niños’ –inspirada también por el Ideal de la unidad– que trata de cubrir parte de las múltiples necesidades de la pequeña población, que se sostiene con la poca producción de papa y del pastoreo de sus pequeños rebaños de ovejas”. Gracias al apoyo de la comunidad del Movimiento de los Focolares en Cochabamba, se logró reunir buena cantidad del listado de las necesidades que el responsable de la comunidad de Carpani hiciera llegar con alguna anticipación. “El programa preparado para el día de visita –continúa Silvana Verdún–, fue muy sencillo: tuvo un momento de oración comunitaria en la pequeña capilla, en su idioma nativo (quechua, aunque también entienden y hablan español), conversatorio con los habitantes del pueblito en grupos de varones, mujeres y niños”. “Fue una experiencia muy rica de donación de las partes, y nos sentimos todos hermanos que se escuchan y apoyan, en la sencillez y calidez humana que ellos tienen, puros de corazón como el cielo que los cobija, e íntegros como son sus montañas que los circunda –cuenta Franc Moura–”. Como no podía faltar el broche de cierre del encuentro con la comunidad fue el momento de compartir el almuerzo al aire libre. Preparamos una mesa común con los alimentos que cada participante llevó y ellos nos ofrecieron el producto de su trabajo: “papas a la wathia”. Es una técnica propia de las comunidades rurales, que consiste en cavar un hueco en la tierra, cuya profundidad depende de la cantidad de los víveres a cocer; el hueco y los terrones sacados se calientan con brasas de leñas y carbón. Una vez alcanzada la temperatura adecuada, se colocan dentro los alimentos y se cubren con los terrones calientes y se deja todo tapado por un determinado tiempo. Fueron momentos hermosos que quedan grabados en nuestros corazones. Una familia de Cochabamba, en su primer viaje a Carpani, escribía: “Vivimos una experiencia, como familia, inolvidable. Cuando regresamos a casa nos sentamos a conversar sobre la experiencia vivida y la conclusión que sacamos fue de absoluta felicidad. Nos llenó de mucho orgullo conocerlos a todos ustedes voluntarios y a la comunidad de Carpani. Fue una verdadera bendición y nos gustaría seguir participando de otras actividades. Gracias por la oportunidad”. ¡El “mundo unido” avanza también en la pequeña Carpani!

Por Orlando José Zurita Vilte – Bolivia (De Ciudad Nueva Interamericana) Foto: © Franc Moura