23 Abr 2011 | Sin categorizar
El cristianismo es auténtico porque Cristo ha resucitado.Para que Él no se moviera, pusieron en la entrada de la tumba una piedra de amolar y junto a la roca un guardia. Pero el muerto salió. Y la historia tomó otro rumbo, y terminó desembocando en la vida eterna, el lugar de la muerte infinita.
La Iglesia exhorta, en la entrada del sepulcro vacío, a los jefes de Estado, reyes y magistrados a entender; para ellos, es difícil comprender, tanto que repiten infinitamente los mismos errores: salen de una dictadura y preparan otra; se levantan de la segunda guerra y preparan la tercera; sanan los desastres de los pueblos sumando nuevos lutos.
En la escena de la resurrección, pasan figuras dulces de mujeres. En ellas el amor ha vencido el temor; y mientras que los apóstoles estaban encerrados en clandestinidad, ellas salen a buscar al Amor: y descubren que ha resucitado. Descubren la confirmación del Evangelio: que la religión de Jesús es todo un duelo contra la muerte, y una victoria sobre ella; de hecho su sustancia es un amor que no conoce límites. La belleza termina, el honor se acaba, la justicia se frena ante los límites del derecho, pero el amor no conoce barreras, va más allá de los surcos del mal, vence la muerte. Después con los sacramentos asegura la continua resurrección del mal, que es la sustancia de la muerte; los sacramentos en cambio son sustancia de vida, son productos del amor, como la redención y como la Iglesia.
Al cristiano no le está permitida la desesperación, no le está permitido abatirse a los pies de la muerte. Pueden derrumbarse sus casas, puede perder sus riquezas: él se levanta, y sigue luchando: lucha contra el odio. El cristianismo resiste en cuanto se mantiene la fe en la resurrección.
La resurrección de Cristo, nuestra Cabeza, que en Él se injerta y nos hace partícipes de su vida, nos obliga a no desesperarnos nunca. Nos da el secreto para levantarnos de cada caída. Nos da las armas para la lucha y para vencer la muerte; el espíritu, si está injertado en Cristo, prevalece. La nuestra es la religión de la vida: la única donde la muerte ha sido victoriosamente y, si queremos, definitivamente, expulsada.
Hoy, nosotros estamos en la tierra, pero unidos al espíritu cristiano, el pueblo resucitará. Mientras tanto así como María, que recogió al Hijo desclavado y lo sostuvo entre sus brazos, la Iglesia sostiene en su seno a la humanidad crucificada. Y la prepara para la resurrección.
La resurrección de Cristo debe ser el motivo del renacimiento de nuestra fe, esperanza y caridad: victoria de nuestras obras sobre las tendencias de la muerte. Renacimiento de cada uno, en unidad de afectos, con el vecino; y de cada pueblo, en concordia de obras, con los otros pueblos.
San Agustín teniendo que recapitular en un discurso pascual el proceso de nuestra resurrección, no encontró nada mejor que citar al apóstol del amor, quien dijo: “Hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos”.
Es decir: amémonos entre nosotros, para ayudarnos a vivir: Así resucitaremos.
Igino Giordani, Le Feste, SEI, Turín, 1954, pp.116-125.
19 Abr 2011 | Sin categorizar
|
|
|
|
 |
«Queridísimos todos y todas:
La buena noticia que también hoy estamos llamados a dar es que Jesús ha Resucitado y está vivo en medio nuestro por el amor recíproco. Es la evangelización de hace dos mil años pero siempre actual que nos involucra a todos en un compromiso nuevo de vida y de testimonio. El augurio que quisiera que les llegara a cada uno de nuestra gran familia es que caminemos siempre con el Resucitado por las calles del mundo».
Maria Voce
|
17 Abr 2011 | Focolare Worldwide
Un sábado especial para la gran familia de los Focolares en República Dominicana. En la Casa San Pablo de la Iglesia católica dominicana, alrededor de 700 personas se reunieron provenientes de todo el país, una pequeña nación con una docena de provincias, doscientos kilómetros por trescientos, pero rica de bellezas locales, de “regionalismos”, con todos los reflejos positivos y negativos ligados a los particularismos.
Se pudo constatar en el encuentro de María Voce y Giancarlo Faletti con 150 jóvenes cercanos al Movimiento de la República Dominicana: una variedad notable, una riqueza de expresiones. Por ejemplo, Pricilla contó cómo se transfirió de su provincia, Santiago Rodríguez, rural y conocida por sus enormes plantaciones de banano, a la capital, para estudiar psicología. No fue fácil ella cambiar de ambiente, amigos y forma de vivir. Pero la cercanía de muchachas y muchachos de los Focolares le permitió injertarse bien en la nueva realidad, convirtiéndose en una líder para muchos amigos.
La platea de los jóvenes se sentó silenciosísima: parecía extraño, dada la exuberancia de los jóvenes dominicanos, capaces de una gran generosidad y profundidad de vida. Sus preguntas pusieron en evidencia su deseo de radicalidad. Y por ende María Voce insistió, hablando de “vocación”, de aspiración a algo grande: «A su edad se aman los riesgos, debe ser, el espíritu de aventura, el tratar de hacer algo distinto. ¡Es precisamente en esta edad que se tiene la gracia para hacer cualquier locura! Es una locura por Dios, la de seguir su eventual llamado, aunque no estemos segurísimos. Vale la pena». Y Giancarlo Faletti subrayó como «la juventud por su naturaleza está en búsqueda, busca en el estudio, en el trabajo, en el deporte, en los afectos, en los compromisos. Es allí que se ponen en evidencia las potencialidades de cada uno, y también la capacidad de escucha. No sólo de escucha de las voces que provienen de afuera, sino sobre todo de la voz interior que me interroga sobre el por qué de todo lo que hago. No puedo esconderme en medio de tantas cosas, en una vida frenética: tengo que saber escuchar esa voz que me pregunta a donde va mi vida».
Se habló también de la fuerte influencia que tiene sobre los jóvenes la tendencia al egoísmo y la poca claridad, el ruido de la ciudad y del pecado, de la tentación: «Nuestro amplificador – respondió María Voce– es la presencia de Jesús en medio nuestro, que hace sentir su voz y la hace fuerte, más fuerte que los otros ruidos». Chiara Luce Badano, la joven del Movimiento recientemente beatificada, es para ellos un ejemplo, que los ayuda a afrontar las dificultades también cuando, con respecto a lo que podría parecer normal, se es juzgados por tener una vida cristiana comprometida, en todo caso contra la corriente. «Pero ¿es más importante preocuparse que Dios esté contento contigo, o que lo esté un compañero o compañera?», les pregunta María Voce. Después «hace falta que estos amigos puedan sentir la alegría que existe entre ustedes». No se trata de aislarse, sino de hacer avanzar la belleza de la vida “con Jesús”, hacer experimentar la belleza de los que se hace “juntos”.

Comentó Marguerita, una joven del Norte del país: «Cuando María Voce nos habló de Jesús en la cruz que gritó su abandono, entendí que no es sólo dolor; vivirlo no quiere decir quedarse en el sufrimiento, sino tener la alegría de vivir con Él y por Él». Mientras Pablo, de Santo Domingo, subrayó que «la alegría sencilla que experimenté hoy tengo que hacer que se convierta en un virus que contagia a mis amigos». «Sean generosos– concluyó María Voce –, me han demostrado que saben serlo. Por lo tanto son capaces de cosas grandes. Sigan sin miedo dando más».
De Michele Zanzucchi
16 Abr 2011 | Focolare Worldwide
Se sabe que República Dominicana es la “Suiza del Caribe”. Los barrios centrales de la capital de Santo Domingo imitan
a Miami o a Houston, pero sin lograr ocultar la grave desigualdad social que afecta a la sociedad dominicana. Nada que ver son sus vecinos haitianos y su dramática situación al límite de la sobrevivencia, a pesar de que un millón de haitianos vive en República Dominicana, desarrollando por lo general los trabajos más duros, desde albañiles hasta estibadores, a peones de las bananeras. Pero tampoco se puede dejar de hablar de indigencia, porque existen barriadas enteras en donde es difícil conducir una vida decente.
Uno de estos es Herrera, en el sector de El Café, hasta donde fue María Voce para conocer una de las obras sociales desarrolladas por el Movimiento de los Focolares. Se trata de una escuela llamada “Café con leche”, que recuerda la situación típica de los mulatos –ni café ni leche-; así como la gran mayoría de la población dominicana. La escuela cuenta con más de 500 estudiantes, que se alternan en cursos por la mañana y por la tarde, en una construcción que se ha ido ampliando poco a poco, a partir de 1990 que marca el inicio de la aventura de “Café con leche”.
Fue Marisol Jiménez quien originó todo. Viendo el estado de extrema necesidad del barrio y el estado de semi-abandono de los niños, empezó por organizar un coro en la parroquia, y después a reunirlos para un campamento de verano, para 500 niños, que se repitió durante dos años. Después se hizo evidente que era necesario hacer algo para mejorar el nivel educativo de los niños, que muy a menudo se quedaban analfabetas. Poco a poco involucró a otras amigas y amigos, y así en 1995 empezó la escuela con tres maestras y unos diez niños.
María Voce –en un clima de alegría e intercambio, con los niños subidos por todas partes, mientras que en las casas adyacentes estaban reunidas familias enteras para participar en la fiesta- pudo constatar el progreso del proyecto, que se ha desarrollado gracias a las “adopciones a distancia” de Familias Nuevas y a tanta generosidad catalizada por la “Fundación Igino Giordani-Foco”, que hoy día es dirigida por otra apasionada, Margarita Rodríguez de Cano..
Una increíble serie de heroísmos y milagros, de crecimiento espiritual y material por parte de los niños, ha llevado a la escuela a acompañar hasta la plena madurez laboral a cientos de niños de El Café. Un ejemplo de “desarrollo integral”, que logra involucrar a las familias, a sostenerlas y valorarlas, para dar una esperanza de promoción humana. Para sostener la escuela se producen objetos de madera hachos por los muchachos, vestidos confeccionados por las muchachas y otras actividades comercializables localmente y en los Estados Unidos. El gobierno dominicano y el mismo presidente de la República han dado su aporte a la iniciativa.
«Aunque todo pueda parecer pequeño», dijo María Voce en el patio de la escuela, aquí se siente que el amor ha construido algo grande. «Y esto queda, el amor permanece para siempre».
De Michele Zanzucchi