23 Abr 2009 | Sin categorizar
Mucho más que solidaridad “Entre el polvo de L’Aquila se respiró mucha humanidad – nos cuenta Humberto, voluntario de la unidad de rescate alpina, comprometido en las operaciones de salvamento entre los escombros -. Se derrumbaron prejuicios, presunciones, arrogancia y parecía que sólo hubiese quedado la “pureza” del hombre, como si apenas nos hubiesen creado. Había mucho más que sólo solidaridad: la humanidad de todos emergió en su espléndida grandeza”. Una experiencia que te cambia. Marta, de diecinueve años y estudiante de ingeniería civil de la Universidad de L’Aquila, no puede evitar conmoverse: “Es una experiencia que te cambia. Sólo Dios queda. Lo sabía, lo creía, pero ahora lo he experimentado. ¿De qué sirvió programar la vida? Ahora vivo un día a la vez, es más, un instante a la vez”. El domingo 5 de abril el temblor, de las 11 de la noche fue acompañado por un bramido. Marta se asustó mucho. Ni ella ni sus compañeras sabían qué hacer, a pesar de que la casa que alquilan, construida en los años noventa, parecía segura. Llamaron por teléfono a sus respectivos padres. Parecería que se hubieran puesto de acuerdo en la respuesta: no se preocupen, no tiene sentido exagerar, piensen más bien en estudiar. ¿Quién sabe cuántos remordimientos, a pesar de que sus hijas lograron salvarse. Chiara, 24 años, cursa odontología, recuerda muy bien el temblor de las 10:45 de la noche. Estaba hablando por teléfono con Lisa: ¡qué susto! Las otras estudiantes de las respectivas habitaciones ya habían abandonado L’Aquila. Solas en dos casas. Deciden dormir juntas, “¿Voy a tu casa? “¿Vienes tú a la mía?”. Menos mal que Chiara fue donde su amiga. Su casa estaba ubicada en una de las zonas que quedaron más afectadas. Reconstruir. También por dentro No se puede olvidar otra tipo de reconstrucción. La de las muchísimas personas traumatizadas por el sisma. Las crisis de pánico, el estado de ansiedad y de inseguridad, la dificultad de administrar la cotidianidad y de proyectar se ven acompañados con frecuencia por insomnio y falta de reactividad. Los síntomas del trauma duran meses, cuando no quedan permanentes. “Saberlos dominar – nos explica Giuseppe Riccio, neurólogo, dirigente de psiquiatría de la Asl de Teramo, que trabaja con los damnificados – es posible, pero no es suficiente el apoyo de la psicoterapia y de las medicinas. Sirven contextos ricos en relaciones. Entonces los daños del trauma sí pueden ser reversibles”. En esta crucial reconstrucción interior, la generosidad y el calor humano de grupos, movimientos y asociaciones pueden ser de mucha ayuda». Como ya se está viendo mientras todavía la tierra sigue temblando. Los testimonios han sido publicados en Cittá Nuova n.8 del 25.04.2009
21 Abr 2009 | Sin categorizar
Publicamos algunos fragmentos de la ponencia de Nedo Pozzi sobre la figura de “Giordani comunicador”, realizada el18 de abril, día del 29º aniversario del nacimiento al Cielo de “Foco”, durante el reciente congreso de NetOne Italia.
Hace veintinueve años Igino Giordani, a quien Chiara y todos nosotros llamábamos Foco, estaba dejando esta tierra. (…) Para Giordani, una de las figuras más representativas del siglo XX italiano, tiene lugar. en el ápice de la fama y de una actividad frenética, el evento que conduce su vida hacia una nueva experiencia espiritual, que abarca todo su ser.
Es el encuentro con Chiara Lubich, en septiembre de 1948. Con ella empieza una relación espiritual singular por su humildad, transparencia, unidad. Dirá más tarde: “Todos mis estudios, mis ideales, las vicisitudes mismas de mi vida, parecían que estaban dirigidas hacia esta meta…Podría decir que antes buscaba; ahora he encontrado”. (…)
Y fue precisamente a partir de aquel encuentro entre Chiara y Giordani de 1948 que comenzó a florecer una renovación radical del vivir, del pensar, del interactuar social en todos los sentidos, también en lo político, también en lo mediático…
Giordani es un personaje extremadamente poliédrico, pero hoy lo miramos sobre todo como comunicador al servicio de un gran ideal: la humanidad como familia.
Su compromiso como hombre de los medios de comunicación es impresionante: 4000 artículos en 49 medios de prensa italianos y de otros países, fundador de varios periódicos, director de dos diarios y de otros 10 periódicos, autor de más de 100 libros (un promedio de casi dos por año) para un total de 26.000 páginas, traductor de los principales idiomas, sin contar los ensayos, los folletos, las cartas y los discursos. Por tres décadas se mantuvo activo en el fermento político y cultural, nacional e internacional, encendiendo luces proféticas sobre los acontecimientos con frecuencia dramáticos del siglo XX. Además de su pluma, de escritor de pura cepa, su don mediático más impresionante era la palabra, el don de una conversación que a través de la belleza y la propiedad del discurso y de una sutil ironía, transmitía ideas contracorriente, de una altura insólita.
Y he aquí algunas frases de este artista de la palabra, de este político “ingenuo” y “demasiado cristiano”. He aquí algunas perlas de sus escritos sobre la comunicación:
“Si para el hombre ser es pensar, vivir es comunicar.”
“El comunicador está llamado a iluminar, no a oscurecer. …Debería renovarse cada día, proveerse de ideas a cada momento. … Puede ser que el comunicador no tenga ni un centavo en el bolsillo, pero si tiene una idea en la cabeza, una llama en el corazón, vale en el mercado más que un financista.”
“El amor lo es todo; sin el amor todo es nada: la comunicación puede y debe alimentar esta verdad que es el único cemento social duradero, antes de que el miedo, madre de la atómica, tome la delantera.”
“El comunicador es el constructor más directo de una ciudad nueva”.
“La humanidad se mata siempre por las mismas razones… Por ejemplo dice: ‘Si vis pacem, para bellum’ (‘Si quieres la paz prepara la guerra’ -n.d.t.) . Pero para nosotros es otra la verdad. Si quieres la paz, prepara la paz. Si preparas la guerra, los fusiles a un cierto punto dispararán ellos solos… Si queremos alcanzar la paz, debemos comenzar a construirla entre nosotros… porque la paz empieza verdaderamente por cada uno de nosotros”. Estas mismas palabras las pronunció en el Parlamento el 21 de diciembre de 1950.
Y para finalizar, ¿qué diría hoy Giordani si le preguntáramos qué debemos hacer concretamente?
“Abrir el corazón como una concha para recoger la voz de la humanidad y poner a circular el amor y la riqueza – el bien y los bienes – suprimiendo los obstáculos de raza y de clases, las fronteras del espíritu, los peajes de la felicidad… Ver en el hombre, quienquiera que sea, un hermano…”.
Es una propuesta y una invitación que data de 1961 pero que siento es siempre actualísima, y que me interroga cada mañana, cada vez que encuentro a alguien o que me siento frente a la computadora para hacer mi… y su deber.
Nedo Pozzi
31 Mar 2009 | Palabra de vida, Sin categorizar
¿Observaste cómo en general no vives la vida sino que la arrastras en espera de un “después”, en el que tendría que llegar lo “bello”?
El hecho es que un “después-bello” tiene que llegar, pero no es lo que esperas.
Un instinto divino te lleva a esperar a alguien o algo que pueda satisfacerte. Y piensas tal vez en el día de fiesta, o en el tiempo libre, o en un encuentro particular… pero pasados éstos, no quedas satisfecho, al menos plenamente. Y retomas el tran tran de una existencia vivida sin convicción, siempre en espera.
La verdad es que, entre los elementos que componen también tu vida, hay uno del que nadie puede escapar; es el encuentro cara a cara con el Señor que viene. Esto es lo “bello” a lo que inconscientemente tiendes, porque estás hecho para la felicidad. Y la felicidad plena te la puede dar solamente Él.
Y Jesús, sabiendo que tú y yo estamos ciegos en esta búsqueda, nos amonesta:
“Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.”
Vigilen. Estén bien atentos. Estén despiertos.
Porque hay muchas cosas de las que no estás seguro en el mundo, pero de una ciertamente no puedes tener dudas: de que un día tienes que morir. Y esto para el cristiano significa presentarse delante de Cristo que viene.
Puede ser que también tú seas como la mayoría que quiere olvidarse de la muerte, a propósito. Tienes miedo de ese momento y vives como si no existiera. Dices con tu vida terrenal, con el enraizarte cada vez más en ella: la muerte me hace temblar, por lo tanto, no existe. En cambio, ese momento vendrá. Porque Cristo seguramente viene.
Con estas palabras Jesús entiende su venida en el último día. Así como subió al Cielo entre los apóstoles, volverá.
Pero estas palabras quieren decir también la venida del Señor al final de la vida de cada hombre. Además, cuando el hombre muere, para él, el mundo terminó.
Y ya que no sabes si Cristo viene hoy, esta tarde, mañana, o dentro de un año o más, debes estar alerta. Justamente como aquellos que están despiertos porque saben que los ladrones vendrán a desvalijar su casa, pero no saben la hora.
Y, si Jesús viene, quiere decir que esta vida es pasajera. Y si es así, más que desvalorizarla, tienes que darle la máxima importancia. Debes prepararte para ese encuentro con una vida digna. (…)
“Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.”
Ciertamente, hace falta que tú también estés atento. Tu vida no es solamente un pacífico sucederse de actos. Es también una lucha. Y las tentaciones más variadas, como las sexuales, las de la vanidad, las del apego al dinero, las de la violencia, son tus primeros enemigos.
Si vigilas siempre, no te dejarás tomar por sorpresa. Vigila bien quien ama. Es propio del amor vigilar. Cuando se ama a una persona, el corazón vigila siempre esperándola, y cada minuto que pasa sin ella es en función de ella.
Así hace una esposa amorosa cuando se esfuerza, o prepara cuanto puede servir a su esposo ausente: hace todo pensando en él. Y cuando llega, en su saludo exultante está todo el alegre trabajo del día.
Así hace una madre, cuando toma un pequeño descanso durante la asistencia de su hijo enfermo. Duerme, pero su corazón vigila.
Así actúa quien ama a Jesús. Hace todo en función de Él, a quien encuentra en las simples manifestaciones de su voluntad de cada momento, y a quien encontrará solemnemente el día en el que vendrá.
Es el 3 de noviembre de 1974. Se concluye en Santa María, en el sur de Brasil, un encuentro espiritual de 250 jóvenes, de las cuales la mayor parte proviene de la ciudad de Pelotas. El primer ómnibus, con cuarenta y cinco personas, parte: muchas canciones, mucha alegría, mucho amor a Jesús. En un momento del viaje, algunas chicas dicen juntas el rosario con los misterios dolorosos y le piden a la Virgen la fidelidad a Dios, hasta la muerte.
En una curva, por un desperfecto mecánico, el colectivo cae en un barranco de unos cincuenta metros, y vuelca tres veces. Mueren seis chicas.
Una sobreviviente dice: “Vi la muerte de cerca, pero no tuve miedo, porque Dios estaba allí”. Otra: “Cuando me di cuenta de que podía moverme, en medio de los hierros retorcidos, miré el cielo estrellado y, arrodillada entre los cuerpos de mis compañeras, recé. Dios estaba allí al lado nuestro…”. El padre de Carmen Regina, una de las víctimas, contó que su hija a menudo repetía: “Es hermoso morir, papá, se parte para estar junto a Jesús”.
“Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.”
Las jóvenes de Pelotas, porque amaban, vigilaban, y cuando llegó el Señor fueron a recibirlo con alegría.
Chiara Lubich
28 Feb 2009 | Palabra de vida, Sin categorizar
El espectáculo más absurdo que puedes observar en este mundo es, por una parte la presencia de hombres desorientados, siempre en busca de algo, que, en las inevitables pruebas de la vida, sienten con angustia la necesidad de ayuda y el sentimiento de orfandad, y, por otro lado la realidad de Dios, Padre de todos, cuyo mayor anhelo es usar su omnipotencia para satisfacer los deseos y las necesidades de sus hijos.
Es como un vacío que reclama ser llenado. Es como un lleno que pide un vacío. Pero no se encuentran.
La libertad de la que el hombre está dotado puede causar también este daño.
Pero Dios no cesa de ser Amor para los que lo reconocen.
Escucha lo que dice Jesús:
«Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre Él os lo concederá»
Aquí tienes una de esas palabras ricas en promesas que, de vez en cuando, Jesús repite en el Evangelio. A través de ellas te enseña, con matices y explicaciones distintas, cómo obtener lo que necesitas.
(…)
Sólo Dios puede hablar así. Sus posibilidades son ilimitadas. Tiene en su poder todas las gracias: las de esta tierra, las espirituales, las posibles y las imposibles.
Pero, escucha bien.
El te sugiere “como” tienes que presentarte al Padre para pedírselas. Dice: “en mi nombre”.
Si tienes un poco de fe estas tres breves palabras tendrían que darte alas.
Mira, Jesús, que ha vivido entre nosotros, conoce las infinitas necesidades que tienes tú y que tenemos todos, y siente pena por nosotros. Y por eso, en la oración se ha puesto Él de intercesor y es como si te dijese: “Ve al padre de mi parte y pídele esto y esto y después aquello”. Él sabe que el Padre no puede decirle que no. Es su hijo y es Dios.
Tú no vas al Padre en tu nombre, sino en nombre de Cristo. El embajador, como se suele decir, es sólo un mensajero.
Cuando vas al Padre, en nombre de Cristo, actúas como un simple mensajero.
Los asuntos se resuelven entre los dos interesados.
Así es como rezan muchos cristianos que podrían dar testimonio de las innumerables gracias que han recibido. Son una demostración de que la paternidad de Dios, atenta y amorosa, cuida de ellos cada día.
«Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre Él os lo concederá»
Pero puede ser que ahora tú me digas: “He pedido y pedido en nombre de Cristo, y no he obtenido”.
Puede ser. Te decía más arriba que Jesús, en otros pasajes del Evangelio en los que invita a pedir, da más explicaciones que quizá se te han escapado.
Dice, por ejemplo, que obtiene quien “permanece” en Él, que quiere decir en su voluntad.
(…)
Puede ser que tú pidas algo que no forma parte del designio que Dios tiene para ti, y por tanto Él no lo vea útil para tu existencia en la tierra o en la otra vida, o incluso lo considere perjudicial.
¿Cómo te va a escuchar Él, que es tu padre, en estos casos? Te engañaría. Y esto no lo hará nunca.
Entonces será útil que, antes de orar, te pongas de acuerdo con Él y le digas: “Padre, yo te pido esto en nombre de Jesús, si crees que es bueno”.
Y si la gracia que pides forma parte del plan que Dios con su amor ha pensado para ti, se cumplirá la palabra:
«Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre Él os lo concederá»
También puede ser que tú pidas gracias, pero que no tengas la más mínima intención de adecuar tu vida a lo que Dios te pide.
¿Te parecería justo que Dios te escuchase también en este caso? Él no quiere darte sólo un don, sino la felicidad plena. Y ésta se obtiene tratando de vivir los mandamientos de Dios, sus palabras. No basta con pensar en ellas, ni siquiera con meditarlas, hay que vivirlas.
Si haces así, lo obtendrás todo.
En conclusión: ¿quieres obtener gracias?
Pide cualquier cosa en nombre de Cristo, atendiendo antes que nada a su voluntad, con la decisión de obedecer la ley de Dios.
A Dios le hace feliz conceder gracias; pero somos nosotros los que, por desgracia, le cerramos las manos la mayoría de las veces.
Chiara Lubich
27 Feb 2009 | Sin categorizar
He aquí algunos frutos de la Palabra. Pero todos los frutos aquí citados tienen su origen en un hecho. Como sabemos, la Palabra de Dios no es como las otras, no sólo puede ser escuchada, sino que tiene el poder de realizar lo que dice. La Palabra, que es una presencia de Cristo, genera a Cristo en nuestra alma y en las almas de los demás. Es verdad: también antes de vivir la Palabra con radicalidad, si somos cristianos, tenemos la vida de Cristo en nosotros y con ella, sin dudas, la luz de Dios y también el amor, pero a menudo están encerradas, como en una crisálida. Viviendo el Evangelio el amor irradia luz y la luz hace crecer el amor: la crisálida empieza a moverse, hasta que sale la mariposa. La mariposa es el pequeño Cristo que empieza a tomar lugar en nosotros y después crece cada vez más… para llenarnos cada vez más de Él. Existe una magnífica descripción de Pablo VI sobre los efectos de la Palabra “¿Cómo se puede presentar a Cristo en las almas? A través del vehiculo y de la comunicación de la Palabra (…) pasa el pensamiento divino, pasa el Verbo, el Hijo de Dios hecho Hombre. Se podría afirmar que el Señor se encarna dentro de nosotros, cuando nosotros aceptamos que su Palabra venga (…) a vivir dentro de nosotros” . Tomado de: Vivere. La Parola che rinnova – Editorial Città Nuova, Roma 2008