29 Oct 2008 | Sin categorizar
Viviendo el momento presente, vivo todo el Evangelio. Si las Escrituras enseñan a hacer bien las cosas pequeñas, esta es precisamente la característica del que no hace otra cosa, con todo el corazón, que lo que Dios le pide en el presente. Si uno vive en el presente, Dios vive en él y si Dios está en él, en él está la caridad. Quien vive el presente es paciente, es perseverante, es manso, es pobre de todo, es puro, es misericordioso, porque tiene el amor en su máxima y más genuina expresión; ama verdaderamente a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas; está iluminado interiormente, y guiado por el Espíritu Santo y por lo tanto no juzga, no piensa mal, ama al prójimo como a sí mismo, tiene la fuerza de la locura evangélica de poner la otra mejilla, de caminar dos millas… A menudo tiene la ocasión de dar al César lo que es del César porque en muchos momentos presentes tendrá que vivir plenamente su vida como ciudadano…y así por el estilo. Quien vive el presente está en el Cristo Verdad. Y eso sacia, sacia el alma que siempre anhela poseer todo en cada momento de su vida. (de Essere tua Parola, Città Nuova Editrice – 2008 p. 51)
10 Oct 2008 | Focolare Worldwide

“Nos comprometemos más que nunca a recorrer juntos el camino que nos han abierto nuestros dos grandes guías”, escribe la presidente de los Focolares, Emmaus María Voce a los familiares y seguidores “del queridísimo Imán W.D. Mohammed, quien ofreció su vida por la paz y la fraternidad universal”.
Una profunda amistad espiritual de más de diez años unía a Chiara Lubich y al Imán, reconocido por su autoridad moral, como el mayor líder de los musulmanes afro- americanos, fallecido en su casa en Markham, Illinois, el pasado 9 de septiembre, a la edad de 74 años.
“Las miles de personas que acudieron de todos los Estados Unidos a su funeral, le rinden homenaje – según se lee en la prensa norteamericana – al más grande líder musulmán de los Estados Unidos”. Y acota: “Grupos de musulmanes en otros tiempos heridos por divisiones internas, se ha encontrado unidos delante de un hombre que dedicó su vida a llevar la unidad”. De las impresiones recogidas entre los presentes: “El 11 de septiembre de 2001 había significado un día triste para los musulmanes. Hoy en cambio, es para nosotros un día que nos llena de orgullo” afirma un seguidor del Imán.
En 1975, sobre su lecho de muerte, su padre, Elijah Mohammed, le había confiado la conducción de la comunidad afro-americana “Nation of Islam”, fundada por él para el rescate moral y social de los afro-americanos. W.D. trabajó para guiar a sus seguidores hacia un Islam más fiel a sus raíces, subrayando la tolerancia racial y la universalidad del Islam. Se convirtió en un constructor de puentes entre los musulmanes afro-americanos y los musulmanes que emigraron a Estados Unidos de Medio Oriente y de Asia, con los cristianos, entre blancos y negros. Por su extraordinario trabajo en el campo interreligioso, en 1994 fue nombrado entre los presidentes internacionales del “World Council for Religions and Peace” (Consejo Mundial de las Religiones por la Paz).
El camino recorrido juntos por los seguidores del Imán Mohammed y Chiara Lubich comenzó en el histórico 18 de mayo de 1997 en la Mezquita Malcolm Shabazz (conocida también como Malcolm X) en Harlem, Nueva York. Era la primera vez que una mujer cristiana, blanca, tomaba la palabra en la mezquita. Tres mil musulmanes y una buena representación de los miembros del Focolar estaban presentes. Mientras Chiara contaba su experiencia cristiana, citando el Evangelio y algunas frases del Corán que ilustraban cuánto tenemos en común, fue interrumpida con frecuentes aplausos y exclamaciones “¡Dios es Grande!”. Poco después, en un encuentro privado, W.D. Mohammed y Chiara hicieron un pacto en el nombre del Dios único: trabajar sin descanso por la paz y la unidad.
La fidelidad a este pacto ha dado innumerables frutos de unidad entre las comunidades del Focolar y sus seguidores: el diálogo que se ha desarrollado se ha vuelto signo de esperanza, luz para muchos. Se ha mostrado particularmente importante después de los atentados del 11 de septiembre.
Luego se dieron varios viajes del Imán Mohammed y de sus seguidores a Roma, para participar en los encuentros interreligiosos organizados por los Focolares. En 1999, en representación de todo el mundo musulmán, fue invitado a hablar en el gran encuentro interreligioso como preparación al Jubileo, en Plaza San Pedro, con la presencia del Papa Juan Pablo II. En dicha ocasión el Papa alentó y bendijo el diálogo iniciado con los Focolares.
En el 2000 invitó nuevamente a Chiara a hablar a los 7.000 musulmanes y cristianos reunidos en Washington en un encuentro de dos días con el título: “Faith Communities Together” (Comunidades Religiosas Juntas), porque, decía, “América tiene necesidad de escuchar tu mensaje, de ver esta unidad que nos une”.
Desde ese momento han nacido y continúan desarrollándose en muchas ciudades de los Estados Unidos (desde Washington a Los Ángeles, Miami, Chicago, Nueva York, etc.) “Encounters in the Spirit of Universal Brotherhood” (Encuentros bajo el espíritu de la fraternidad universal), encuentros de diálogo en los cuales se profundiza un punto de la espiritualidad de la unidad, sea desde el punto de vista cristiano como del musulmán, con intercambios de experiencias de vida concreta.
Resale a pocos días atrás los últimos contactos de los responsables de los Focolares, en Chicago, con el Imán Mohammed. De hecho se había programado para asistir, junto con un grupo de sus seguidores, al próximo congreso internacional de diálogo cristiano-musulmán que se desarrollará en Castelgandolfo del 9 al 12 de octubre próximos. Sin embargo, su médico le había prohibido hacer viajes largos debido a disturbios cardíacos.
Un hombre profundamente de Dios, el Imán Mohammed durante su convenio nacional del 2005, hablando a 4.000 de sus seguidores, había afirmado con fuerza: “Tenemos que amar a todos como deben ser amados: tenemos que amar a los cristianos de modo que sean mejores cristianos, tenemos que amar a los musulmanes de modo que sean mejores musulmanes”.
Cuando se le había preguntado a Chiara acerca de su relación con el Imán Mohammed, había respondido: “Con él me siento a mis anchas, pues me parece que el Señor lo puso a nuestro lado, así como nos puso a nosotros a su lado, por un plan de amor Suyo que comprenderemos conforme vayamos adelante en nuestra comunión y trabajando juntos”.
Y el Imán Mohammed, en una entrevista había declarado: “Yo creo que es posible librarnos del veneno de los prejuicios si somos sanados espiritualmente. Esto es lo que nosotros podemos mostrar, cómo personas de religiones diversas se reconocen parte de una única humanidad. Creo que estamos haciendo un gran trabajo, que damos la posibilidad a personas que se odiaban, de liberarse del odio, de encontrar una vida nueva, una felicidad nueva, porque el peso de los prejuicios ha sido retirado de sus corazones”.
30 Sep 2008 | Palabra de vida, Sin categorizar
La entrega desinteresada
¿Te sucedió alguna vez que al recibir un regalo de un amigo sentiste la necesidad de responder? ¿Y de hacerlo no tanto por saldar una deuda, sino por amor verdadero, de reconocimiento? Ciertamente que sí.
Si te pasa a ti, puedes imaginarte a Dios, a Dios que es Amor.
Él responde siempre a cada don que nosotros le hacemos a nuestros prójimos en nombre suyo. Es una experiencia que los cristianos verdaderos hacen, y a menudo. Y todas las veces es una sorpresa. Uno no se acostumbra nunca a la inventiva de Dios. Podría darte mil, diez mil ejemplos, podría escribir un libro con ejemplos. Verías cuánto hay de real en esa imagen: “Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante”. Significa la abundancia con la que Dios responde, su magnanimidad.
“Ya había caído la noche sobre Roma. Y en ese departamento casi subterráneo el exiguo grupo de chicas que quería vivir el Evangelio se daba las buenas noches. En ese momento, suena el timbre. ¿Quién sería a aquella hora? Un hombre que se presentaba a la puerta en estado de pánico, desesperado: al día siguiente lo habrían desalojado junto a su familia de su casa por no pagar el alquiler. Las chicas se miraron y en un mudo acuerdo abrieron el cajoncito en el que, en sobres diferentes, habían guardado lo que quedaba de sus sueldos y una reserva para las facturas de gas, teléfono, luz. Le dieron todo a ese hombre, sin pensarlo. Esa noche durmieron felices. Alguien habría pensado en ellas. Todavía no clarea el día, cuando suena el teléfono. ‘Voy enseguida en taxi’, dice el hombre. Sorprendidas por la elección del medio de transporte, las chicas esperan. La cara del visitante dice que algo cambió: ‘Anoche, apenas volví a casa, me encontré con la noticia de una herencia que nunca hubiera imaginado recibir. Mi corazón me dijo que compartiera la mitad con ustedes’. La suma era exactamente el doble de lo que le habían dado generosamente.”
“Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante.”
¿Has hecho esta experiencia? Si no es así, recuerda que el don tiene que hacerse desinteresadamente, sin esperar el retorno, a cualquiera que pida.
Prueba. Pero hazlo no para ver el resultado, sino porque amas a Dios.
Me dirás: “Pero yo no tengo nada”.
No es verdad. Si queremos, tenemos tesoros inagotables. Nuestro tiempo libre, nuestro corazón, nuestra sonrisa, nuestro consejo, nuestra cultura, nuestra paz, nuestra palabra para convencer a quien tiene para que dé a quien no tiene…
Me dirás todavía: “No sé a quién dar”.
Mira alrededor: ¿Te acuerdas de ese enfermo en el hospital, de esa señora viuda siempre sola, de ese compañero que fue tan humillado, de ese joven desocupado siempre triste, de tu hermanito que necesita ayuda, de ese amigo que está en la cárcel, de ese aprendiz vacilante? Es en ellos que Cristo te espera.
Asume el nuevo comportamiento del cristiano – del que está impregnado todo el Evangelio – que es el del anti-encierro y de la anti- preocupación. Renuncia a sentirte seguro en los bienes de la tierra y apóyate en Dios. Así se evidenciará tu fe en Él, que será pronto confirmada por el don que te volverá.
Lógicamente, Dios no se comporta así para enriquecerte o para enriquecernos. Lo hace para que otros, muchos otros, viendo los pequeños milagros que recoge nuestro dar, hagan otro tanto.
Lo hace para que cuanto más tengamos, más podamos dar; para que – como verdaderos administradores de los bienes de Dios – hagamos circular cada cosa en la comunidad que nos rodea, hasta que se pueda decir como de la primera comunidad de Jerusalén: ninguno padecía necesidad .
¿No sientes que con esto colaboras en el entregar un alma segura a la revolución social que el mundo espera?
“Den, y se les dará”
Ciertamente, Jesús pensaba en primer lugar en la recompensa que tendremos en el Paraíso, pero cuanto sucede sobre esta tierra es ya un anuncio y una garantía.
Chiara Lubich
7 Sep 2008 | Focolare Worldwide
Tanto mi marido como mis hijos son alcohólicos. Hasta hace un año, Tom, el más grande, convivía con una muchacha. Los dos resultaron ser, no sólo alcohólicos, sino también toxico dependientes. Hace alrededor de un año mi hijo volvió a casa pues ya no se entendía con la mujer con quien vivía. Sólo que para entonces había nacido un niño. La idea de este nietecito me daba mucha pena pues la situación era sumamente dolorosa. Yo culpaba a la madre y un día, encontrándomela por la calle, la acusé abiertamente de muchas cosas. Nos dejamos llenas de amargura. Está de más decir que volviendo a casa me sentía culpable por no haber amado. Y todas las justificaciones que trataba de encontrar, el repetirme que en el fondo yo tenía razón, que lo había hecho por mi nieto, no me daban paz. Algo dentro de mì me impulsaba a llamarla para pedirle disculpas, a pesar de que me parecía muy difícil. No sabía si me escucharía. En cambio, cuando le pedí perdón, fue ella quien después la que se disculpó conmigo. Varias semanas después de este episodio, a Dorothy la pusieron presa. Las cosas iban de mal en peor, y yo, preocupada por la situación de mi nietecito, sentía un fuerte resentimiento hacia los padres, por haberlo traído al mundo en esa situación. Al no estar casados, el niño sería confiado al Estado. El resentimiento que sentía dentro crecía hora tras hora, y ni siquiera las palabras de Jesús sobre el perdón me daban la paz. Tenía que amar también a Dorothy, independientemente de lo que le sucediera a mi nieto. Después de varios intentos, finalmente la Palabra hizo brecha en mi corazón y con un alma nueva fui a visitarla a la prisión: me abrazó, conmovida. Creo que sintió que fui para amarla y aceptarla así como era. Fue ella quien me habló del niño y me pidió si podía cuidarlo yo. Así la custodia legal de mi nieto pasó a mi hijo y ahora ambos viven bajo mi techo. Me pareció que el céntuplo prometido por Jesús al que busca su Reino, haciendo su voluntad, el fruto por haberme empeñado en amar, hasta el fondo.