Movimiento de los Focolares
Una aventura iluminada por el Infinito

Una aventura iluminada por el Infinito

El Gen Verde, conjunto internacional de teatro-música-danza, se presenta en el 2005 con un espectáculo inédito. Una pregunta atraviesa el espectáculo: �es posible fundir horizontes humanos y divinos? �Conciliar la tierra y el cielo? Título: “La cubierta del mundo”. La cubierta es el símbolo de los ideales que pueden envolver y unir hombres y mujeres en una dimensión fraterna.

«El espectáculo multimedia procede a través de rápidos flash con un ritmo vivaz. Recurre a los símbolos (la cometa y las estrellas, las gotas de fuego y el espejo) para evocar figuras y momentos que han llevado a la rápida expansión del ideal de fraternidad, a la multiplicación de los grupos, al compromiso concreto en diversos ámbitos, al diálogo interreligioso y con los no creyentes, sobre un posible terreno de encuentro en la ética y la solidaridad». (de El Diario de Brescia)

Tema unificador: el amor evangélico que, como el esplendor de las estrellas, sabe llenar de luz aquello que está envuelto por las tinieblas de la indiferencia, del odio, de la violencia… y transforma en “gotas de fuego” a quienes se dejan contagiar por él. El espectáculo musical cuenta la rápida expansión del ideal de fraternidad que se ha convertido en un movimiento: los Focolares. El musical lleva a la escena otras páginas de esta historia, después de las Primeras páginas, traducidas en 11 idiomas y llevadas no sólo a Europa, sino también a Brasil, Corea y Japón.

El 11 de noviembre próximo, el Gen Verde es esperado con su nuevo espectáculo en el Gimnasio de Genzano, en las colinas romanas, después de la larga gira milanesa y en otras ciudades de la Región Lombarda, que ha seguido a los espectáculos en Campania, Puglia y Abruzzo. Las próximas etapas serán Ancona, Cesena, Imola, San Benedetto del Tronto, Cavezzo, Parma.

Impresiones flash después de los espectáculos en Milán

«Son noches como ésta las que me hacen decir que hay que afrontar las dificultades: �No, no puedo rendirme! Este sueño existe, existe realmente, es un sueño posible »

«Un espectáculo denso que, si se toma en serio, implica un cambio de vida. Volviendo a casa me dije: ‘Caí en otro mundo’. Tengo una colega muy desagradable y quizás debería ser yo la primera en tratarla con amor. No sé si tendré el valor. Pero al menos quiero intentarlo, tengo curiosidad de saber su funciona y qué sucede».

La fuerza del Evangelio en los campos de refugiados

En octubre, como conclusión de la Semana Mundo Unido 2005, se realizó una conferencia telefónica que conectó a jóvenes de todas las latitudes. Dos amigos han contado su experiencia desde Tanzania. Después de haber escapado de Burundi cuando estalló la guerra, se refugiaron en un campo de la región de Kigoma, donde han dado testimonio de la fuerza de la unidad y de la coherencia cristiana, que hace fuertes y mansos, llevando junto a otros, también al campo, un rayo de esperanza. Ahora ambos han iniciado a estudiar en la Facultad de Periodismo. Pudieron salir del campo de refugiados gracias a las becas recibidas a través del Proyecto África. «Cuando comenzó la guerra en Burundi en 1993, -cuenta R.- yo estaba en casa con mi familia, era un muchacho y trataba de vivir el Evangelio. Era allí, -en el Evangelio (n.d.t.)-, donde a pesar del clima de odio y violencia, encontraba la fuerza de seguir amando a todos, también a los enemigos, y la certeza de que el bien siempre vence al mal. Un día, con mi familia, ayudamos a algunos niños de otra etnia. Habríamos debido considerarlos enemigos… en cambio conseguimos salvarlos arriesgando nuestra propia vida. En 1996 la situación empeoró, y en mi escuela había mucha violencia y fui torturado. Pero también en aquella dolorosa situación le pedí a Dios que me diera la fuerza de perdonar y de ayudar a esos hermanos míos a cambiar de vida. Como mi vida corría peligro, me vi obligado a huir a los campos de refugiados de Tanzania en la región de Kigoma. Allí he vivido durante 9 años». «Nuestra vida en los campos –continúa K.- no ha sido fácil: hemos tenido que afrontar grandes dificultades: falta de techo, de comida, de ropa… pero en todo esto nos ha ayudado la elección de vivir coherentemente el cristianismo, una elección que nos ha llevado a hacer de cada dificultad un trampolín y a transformarla en amor. En nuestro campo éramos 42 Jóvenes por un Mundo Unido muy comprometidos: este año pudimos construir nosotros mismos dos cabañas con barro y hierba para dos ancianos refugiados que no tenían dónde estar. También hemos ido a dos escuelas superiores del campo para compartir con los demás jóvenes nuestras experiencias del Evangelio vivido. Con la ayuda concreta de tantos jóvenes del mundo, a través del Proyecto África, hemos podido poner en marcha varios pequeños comercios, como la venta de mandioca, de harina de maíz y de aceite de palma. Hace algunas semanas, hemos recibido un regalo inesperado, siempre gracias a estas ayudas: nos ha sido posible salir del campo de refugiados y transferirnos a Tanzania con dos becas, con las cuales ahora podemos empezar a frecuentar la Facultad de Periodismo». (R. e K. – Tanzania)