27 Oct 2002 | Focolare Worldwide
“El espíritu que anima el Movimiento es en cierto sentido el mismo espíritu que anima nuestro Consejo, nacido con la intención de formar una fraternidad de Iglesias”, dijo el Secretario General del Consejo ecuménico de las Iglesias, el pastor luterano Konrad Raiser, motivando la invitación a la fundadora del Movimiento de los Focolares a la Sesión Plenaria de los miembros del Consejo. Y agrega: “Es el compromiso de Chiara Lubich y de sus amigos, de traducir la espiritualidad de la unidad en formas nuevas de convivencia, lo que nos acerca, especialmente en un momento en el que el Consejo Ecuménico está en búsqueda de una nueva expresión”.
El encuentro tuvo lugar en el auditorium de la moderna construcción que acoge, en Ginebra, a la mayor organización ecuménica mundial. Abraza 342 Iglesias, de 157 Países. Cuenta con más de 50 años de vida. A Chiara Lubich habían pedido que hablara del corazón de su carisma, de la “llave” que abre a la unidad: Jesús crucificado y abandonado. Sus palabras hacen penetrar en el misterio de amor de un Dios que llega a gritar el abandono del Padre, para reunirnos nuevamente con Él y entre nosotros. Un Dios que asume todos los rostros del dolor, de los traumas de las divisiones, para devolver “al ciego la luz, al desesperado la esperanza, al fracasado la victoria, al separado la unidad”. Chiara muestra que en Jesús abandonado “está también ‘la luz para recomponer la plena comunión visible de la única Iglesia de Cristo’”. “Podemos verlo -dice- como ‘el crucificado ecuménico’.” “He sentido en su discurso –dijo enseguida después el Pastor Raiser- el eco de una intuición que ha sido el fundamento de la búsqueda de unidad que había sido fijada como programa desde 1925: ‘más nos acercamos a la cruz de Cristo, más nos acercamos los unos a los otros. Es bajo la cruz que podemos tender nuestros brazos unos hacia otros’.” En una entrevista el Obispo de Basilea, Kurt Koch, vice-presidente de la Conferencia Episcopal Suiza, da a la crisis del movimiento ecuménico una interpretación positiva: “Se puede hablar de crisis en el sentido que es hora de encontrar nuevos caminos. Sólo si reconocemos a Jesús abandonado en este cuerpo desgarrado de Cristo y asumimos este dolor, podremos encontrar nuevos caminos para llegar a la unidad”. Servicio de la Radio Vaticana
27 Oct 2002 | Focolare Worldwide
La Dra. Chiara Lubich, fundadora y presidente del Movimiento de los Focolares para la renovación espiritual y social, ha visitado el Consejo Ecuménico de las Iglesias el 28 de octubre, para una celebración ecuménica y para un diálogo sobre la “espiritualidad de la unidad” que toca todos los campos de la vida y de la sociedad. Después de un rico intercambio, la Dra. Lubich y el Rev. Dr. Konrad Raiser, Secretario General de la CEC, han formulado un mensaje común en el que ponen en evidencia una «renovada esperanza para el camino ecuménico común».
Texto integral del mensaje común presentado el 28 de octubre del 2002:
Es con un sentimiento de profunda gratitud que les escribimos, considerando que la tarea del consejo Ecuménico de las Iglesias es la de trabajar en favor de la unidad cristiana. Hoy aquí en el CEC de Ginebra, ha florecido en nuestros corazones una nueva confianza. Han tenido lugar encuentros y coloquios que nos hacen mirar al futuro más serenamente y nos abren nuevas perspectivas. La conferencia en el Instituto Ecuménico de Bossey, el culto en la Catedral protestante de St. Pierre en Ginebra y el encuentro de hoy, que constituye un evento importante durante el cual los participantes –Obispos de varias Iglesias reunidos en estos días para un congreso ecuménico en las cercanías de Ginebra, representantes del Movimiento de los Focolares y la directiva del Consejo Ecuménico de las Iglesias –han compartido oraciones y han intercambiado pensamientos y experiencias que nos inspiran a nosotros y a nuestras Iglesias a corresponder a nuestro llamado y finalidad comunes. Estábamos bien al corriente de cómo las Iglesias miembros del CEC desde hace varias décadas se han dedicado a una continua búsqueda, con un esfuerzo incansable, a favor de la unidad, y se habían notado las conquistas alcanzadas. Al mismo tiempo teníamos presentes las dificultades surgidas en este último período, en el cual se habla de estancamiento, de un período invernal para el ecumenismo. Y bien, con una y otra cosa en el corazón, durante esta jornada, nos parece que con la ayuda del Señor, hemos renovado la esperanza en nuestro camino ecuménico común a través de una espiritualidad de vida que podría llamarse “espiritualidad de la unidad”, que es un camino a la conversión del corazón. Si las Iglesias se reúnen para hacer visible la unidad buscada sinceramente, convendría cambiar la actitud hacia Dios y entre ellas. Ellas están llamadas a la metanoia y a la kenosis, en las cuales encontramos el modo de poner en práctica la más genuina penitencia y de vivir la más auténtica humildad. Lo importante ciertamente es no menospreciar la oración. Si no nos aferramos a seguridades falsas, si encontramos en Dios nuestra verdadera y única identidad, si tenemos el valor de ser abiertos y vulnerables recíprocamente, entonces empezaremos a vivir como peregrinos en camino. Descubriremos el Dios de las sorpresas que nos guía por caminos nunca antes recorridos, descubriremos al uno y al otro como verdaderos compañeros de viaje. Esta espiritualidad exige que nos despojemos de nosotros mismos, como Cristo (cfr. Fil. 2,6) Ella conduce a la conversión del corazón de cristianos aislados, que de este modo se encuentran codo a codo y aprenden de las experiencias espirituales, de la teología y de las tradiciones de los demás, que también anhelan ser fieles a Cristo. Será Él quien nos ayudará a amar la Iglesia del otro como la propia, premisa necesaria para una unidad visible. Tal espiritualidad debe penetrar en nuestras Iglesias mientras tratan de dar testimonio de esa unidad por la cual ha rogado el Señor: “que todos sean uno”. Esto es posible gracias al Espíritu Santo que –porque somos bautizados en Jesús, muerto y resucitado- nos hace capaces de vivir más allá de nosotros mismos, entrando en la realidad del otro. Con estos pensamientos, con esta esperanza y esta disposición, en los días pasados, hemos podido experimentar, nosotros -laicos, pastores, sacerdotes, obispos, responsables de Iglesias- que significa ser ya, en cierto modo, por la presencia del Resucitado entre nosotros, (“Donde dos o tres están reunidos en Mí nombre, yo estoy en medio de ellos” – Mt. 18, 20), un sólo pueblo cristiano. Hemos vivido un nuevo diálogo, el de la vida, un diálogo del pueblo que es necesario promover aún más. Un diálogo complementario al teológico y a otras formas de diálogo tradicional entre las distintas Iglesias; que las favorece y acelera hacia la plena realización del Testamento de Jesús: “Que todos sean uno para que el mundo crea” (cfr. Jn. 17,21). Con el deseo de continuar, también con todos ustedes, este camino, aseguramos y pedimos su oración a Aquél que todo lo puede. Konrad Raiser Secretario General del Consejo Ecuménico de las Iglesias Chiara Lubich Presidente e Fundadora del Movimiento de los Focolares
26 Oct 2002 | Focolare Worldwide
Un testimonio ecuménico sorprendente y rico de esperanza en la ciudad de Calvino: fue la expresión de el más importante periódico de Ginebra que presentaba ayer la celebración ecuménica de esta mañana, que tuvo lugar en el marco solemne y austero de la antigua Catedral de San Pedro de Ginebra, centro de irradiación de la Reforma protestante. Y así fue. La Catedral repleta con más de mil quinientas personas; en el centro de la Mesa de la Santa Cena, al lado del Presidente de la Iglesia protestante de Ginebra, una mujer católica: Chiara Lubich. “Nosotros, hoy –dijo el Pastor protestante Joel Stroudinsky delante de obispos de varias Iglesias y de diversos Países, representantes de organismos ecuménicos, entre los cuales el cardenal Miloslav Vlk- debemos ser testigos de la pasión del Evangelio, de la fuerza de la Palabra que transforma el mundo en sus múltiples aspectos: social, económico y político”. Y aquí, presentando a Chiara Lubich, habló de su potente testimonio, de la acción del Espíritu de Dios en el mundo. “La acogemos hoy –dijo- en esta comunión especial, que nace de la común pasión por el Evangelio”. La palabra de Chiara se injertó en el culto dominical, en un clima de intensa oración. Era el misterio del amor, típico de la vocación de la mujer, que resaltaba en su fuerte mensaje. Chiara empezó su discurso haciendo referencia a una importante festividad de esta Iglesia: que se celebra el 3 de noviembre, la fiesta misma de la Reforma. “Recuerda a todas las Iglesias –dijo- la urgencia de esa continua reforma auspiciada por el Concilio”. Y aquí habló de la acción del Espíritu que a lo largo de la historia ha suscitado siempre nuevas corrientes espirituales para hacer renacer un vida evangélica radical, hasta hoy, con el florecimiento de nuevos carismas. Refiriéndose a temas de candente actualidad precisamente en estos momentos, como la opresión de los pueblos, la pobreza y el terrorismo, lanzó un fuerte llamado a la radicalidad de ese amor que sabe dar la vida y suscita la reciprocidad. “Sólo este testimonio entre las Iglesias nos hace visibles –dijo- y portadores de ese amor del cual el mundo tiene necesidad. Es ésta -concluyó- la reforma de las reformas que el Cielo nos pide; lo repite y lo grita con las presentes circunstancias que permite”. Servicio de la Radio Vaticana
25 Oct 2002 | Focolare Worldwide
En el mundo ecuménico está emergiendo con fuerza una exigencia de espiritualidad. Dijo ayer el teólogo ortodoxo rumeno Ioan Sauca, rector del Instituto ecuménico de Bossey, presentando a Chiara Lubich y motivando así la invitación a exponer su típica “espiritualidad de comunión”, ante el cuerpo docente y los estudiantes, futuros teólogos y ministros, que de todo el mundo son enviados por sus Iglesias para especializarse en este “laboratorio ecuménico”, como lo definió. «Sin una espiritualidad ecuménica –había dicho el Prof. Sauca- tendremos sólo un ecumenismo de eslogan. Si no vivimos la caridad, el ecumenismo no florecerá».
Chiara Lubich, tomando la palabra, dio testimonio de la acción del Espíritu Santo que, con el don de un carisma para la unidad, ha suscitado una nueva espiritualidad. Puso en evidencia el corazón de este carisma que ha provocado desde los primeros días un “salto en la calidad de vida”: la presencia vital de Jesús, con sus dones de “alegría, paz, abundancia de luz”, por Él prometida “a dos o más reunidos en Su nombre”, es decir en Su amor, ese amor recíproco exigente que pide la medida de la vida.
«El hecho es –dice Chiara- que el Espíritu Santo, en este tiempo de transición, ofrece de este modo a los diálogos ecuménicos en todos los niveles, la posibilidad de ser ya “uno” en Jesús, de sentirnos ya una sola familia cristiana, porque es Cristo quien nos une». Es la experiencia de ese “diálogo del pueblo” que da origen a una «vida nueva para la plena y visible comunión a la que deseamos contribuir». La presencia, en la sala de Bossey, de los obispos de varias Iglesias amigos de los Focolares, reunidos en las cercanías de Ginebra para su congreso anual, promovido por el Card. Miloslav Vlk, arzobispo de Praga, era un testimonio visible.
La aventura ecuménica de los Focolares, empezó precisamente por este testimonio de vida evangélica que impresionó a algunos pastores luteranos en Alemania, todavía en 1960. Y es por este testimonio dado el año pasado en un encuentro ecuménico en la Suiza alemana que se deben las citas de estos días.
17 Oct 2002 | Sin categorizar
Del comunicado del Consejo mundial de las Iglesias (traducción propia) El tema de la “espiritualidad de la unidad”, que abraza todos los ámbitos de la vida, está en el centro del mensaje de Chiara Lubich y es de gran interés para los organismos que la invitaron a Ginebra: el Consejo Mundial de las Iglesias, la Iglesia Protestante de Ginebra y el Instituto Ecuménico de Bossey. El reverendo Dr. Konrad Raiser, secretario general del Consejo Mundial de las Iglesias, dirigiendo la invitación a Chiara Lubich, subrayaba su “contribución vital al movimiento ecuménico”. Afirmaba que “sus numerosas iniciativas no solo en el campo espiritual y religioso, sino también en el ámbito político, económico y social, demuestran la potencialidad del testimonio en comun y la necesidad del compromiso para recomponer la comunión”. “Todo esto – agregaba – pone en evidencia la importancia de la espiritualidad en el contexto actual y su preciosa y decisiva contribución no sólo para la unidad de las Iglesias, sino de la entera familia humana” . El programa de la visita de Chiara Lubich comprende: un seminario para estudiantes y cuerpo de profesores del Instituto Ecuménico de Bossey, sábadp 26 de octubre; la celebración ecuménica en la Catedral reformada de San Pedro, domingo 27 de octubre 10 hs. Lunes 28 de octubre, en el Consejo mundial de las Iglesias se sostendrá un debate público sobre el tema: “Espiritualidad y comunión” y un intercambio de puntos de vista sobre espiritualidad y procesos socio-económicos y políticos. Esta visita coincide con el encuentro anual ecuménico internacional de los obispos amigos del Movimiento, promovido por el cardenal Miloslav Vlk, arzobispo de Praga. Los obispos estarán presentes en los varios acontecimientos previstos durante la visita de Chiara Lubich a Ginebra. Esta es la tercer visita de Chiara Lubich al Consejo Mundial de las Iglesias. Las visitas precedentes tuvieron lugar en 1967 y 1982.