Recomenzar con confianza
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Recomenzar con confianza
Soy un voluntario del Movimiento de los Focolares, y el verano pasado, durante una excursión a la montaña con Anna y Toni, amigos de nuestro grupo Nuevas Familias, salió que había trabajado como auxiliar de vuelo para la aerolínea nacional italiana durante muchos años. Enseguida me preguntaron si conocía a un vecino suyo que había trabajado en la misma empresa. Al oír su nombre, lo recordé al instante, aunque habían pasado 30 años. Me contaron que su situación era muy triste. Abandonado por su familia, aquejado de graves enfermedades, vivía solo en una casa grande y deteriorada que necesitaba reparaciones urgentes. Después de nuestra reunión, me di cuenta de que necesitaba echar una mano.
Así que, junto con Toni y Anna, mi esposa Rita y otros, creamos un plan de acción. Empezamos arreglando una puerta ventana con cristales rotos, gracias a la ayuda de un amigo carpintero. Después, instalamos una puerta nueva que daba al sótano y arreglamos la puerta del baño, que el perro había mordido. Después, arreglamos una puerta corredera que dejaba entrar la lluvia y la terraza, que tenía goteras. Contratamos a una persona de limpieza, arreglamos el sistema eléctrico con la ayuda de uno de un voluntario electricista, quien también arregló la calefacción con la ayuda de Toni. Mi esposa le dio un toque delicado decorando el patio con violetas de los Alpes en macetas. En resumen, Cesare, ese es su nombre, ahora vive en condiciones más humanas y se siente feliz porque está rodeado de personas que lo quieren. Estuvo hospitalizado durante las fiestas navideñas y lo visitamos con frecuencia.
Es una alegría saber que esos gestos le han devuelto la fe en la humanidad.
Recogido por Carlos Mana
Foto © Pexels-Ksenia Chernaya
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