Movimiento de los Focolares
Capacidades al servicio de los demás

Capacidades al servicio de los demás

¿Nos conformamos con vivir en un mundo donde impera “la ley del más fuerte”? ¿Dónde para tener éxito es necesario aplastar o someter a los demás? ¿Dónde miramos al otro con desconfianza y, por miedo a perder lo que tenemos, levantamos barreras físicas o invisibles? ¿Nos resignamos a dejar pasar los días sin esperanza, sin encontrar sentido a lo que vivimos? Y aún más: ¿eso es realmente vivir plenamente?

En un mundo complejo e incierto, tenemos la oportunidad de ser portadores de una nueva manera de concebir la vida. Pero, para hacerlo, primero es necesario hacer experiencia de ello. ¿Cómo?

Hemos nacido, sin haberlo pedido, con unas capacidades que nos han sido dadas: hay quien tiene facilidad para comunicarse, quien posee una sensibilidad artística y creativa; todos disponemos de una determinada inteligencia, y puede que la vida nos haya brindado oportunidades únicas para desarrollarnos. La pregunta es: ¿qué hacemos con todo ello? Tenemos dos opciones: hacer uso de estas capacidades solo para el beneficio propio, disfrutando de lo que nos aportan, o bien ponerlas al servicio de los demás y compartirlas.

Quizás la segunda opción no nos reporte un beneficio económico inmediato —que hoy parece ser el principal motor del mundo—, pero sin duda nos permitirá contribuir a construir una realidad diferente: un mundo donde la competencia no sea un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar y crecer juntos.

No se trata de una realidad impuesta, sino de un proceso que comienza en las relaciones cotidianas y en las decisiones que cada uno toma cuando decide actuar. Las personas que viven así muestran, con hechos, que el cambio es posible. Allí donde actúan, hacen visible un nuevo paradigma y evidencian que este cambio está cerca.

Con humildad compartamos lo que somos y lo que tenemos; acompañemos y ofrezcamos afecto a quien necesita nuestro calor y cercanía, aliviando sufrimientos cuando es necesario; vivamos juntos los valores que son motor de cambio para una sociedad basada en la justicia, el respeto, la paz y la dignidad de todas las personas; una sociedad donde se promueve el perdón y la reconciliación y se busca el bien de todos.

Juntos tendremos más fuerza y mayor credibilidad, sobre todo si perseveramos en nuestras elecciones. Que nuestro actuar no busque reconocimiento ni se base en el cálculo o el interés. La transformación es lenta, a veces imperceptible, pero si somos constantes, el cambio se produce, crece y se consolida. El futuro empieza a hacerse presente.


LA IDEA DEL MES, es elaborada por el “Centro para el diálogo con personas de convicciones no religiosas” del Movimiento de los Focolares. Se trata de una iniciativa nacida en 2014 en Uruguay para compartir con amigos no creyentes los valores de la Palabra de Vida que es la frase de la Escritura que los miembros del Movimiento se esfuerzan por poner en práctica en su vida cotidiana. Actualmente LA IDEA DEL MES es traducida a 12 idiomas y se distribuye en más de 25 países, con adaptaciones del texto según las diferentes sensibilidades culturales. dialogue4unity.focolare.org

Foto: 小鱼 余 en Pixabay

«Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 7-8).

«Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis» (Mt 10, 7-8).

En este capítulo del Evangelio de Mateo, los apóstoles acaban de ser elegidos por Jesús, que los llama por su nombre y les confiere poderes especiales sobre los espíritus impuros para expulsarlos, y el don de curar toda enfermedad y discapacidad. Jesús les da instrucciones sobre dónde y cómo desarrollar su misión inicial. El mensaje que deben anunciar es claro: «El Reino de los Cielos está cerca» [1].

La indicación de ir y proclamar el mensaje encomendado subraya, por una parte, que el verdadero discípulo es ante todo un predicador de la cercanía, y por otra, que el modo que tienen de caminar juntos debe ser anuncio. De hecho, en el Evangelio de Juan, después de entregarles el mandamiento nuevo, Jesús afirma: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» [2].

«Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.

. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

El Reino de los Cielos es el núcleo del anuncio de Jesús. La expresión afín Reino de Dios se usaba en el Antiguo Testamento para indicar el señorío, el gobierno y la acción salvífica de Dios sobre la historia humana. Él es soberano del mundo y sobre todo del pueblo de Israel, que esperaba un descendiente del rey David que restableciese la misión de Israel entre las gentes. En el Nuevo Testamento, el propio Jesús es presentado como descendiente de David y por tanto rey. A diferencia de un reino temporal, el Reino de los Cielos es un reino de paz y de justicia, en el que se cuida de los pobres, en el que rigen el perdón y la reconciliación y que llevará vida y luz a todas las naciones. Se trata de un reino que ya ha comenzado en el mundo y en el corazón de las personas, pero que se realizará completamente cuando Jesús regrese.

«Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.

. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

Jesús anuncia que el Reino está cerca en el tiempo, es inminente. Por sus parábolas, como la del grano de mostaza o la de la levadura que hace crecer toda la masa, se entiende que aquel actúa de manera misteriosa y humilde pero tenaz y a lo largo del tiempo. Cerca tiene también un sentido espacial. Cuando los discípulos, que llevan la presencia del espíritu de Jesús, se acercan caminando, el Reino de Dios se acerca. Y cuando, en el
Evangelio de Marcos, Jesús le dice al escriba:

«No estás lejos del Reino de Dios» [3], es probable que no solo quisiese decir «Has empezado a entender», sino también «No estás lejos de mí».

«Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca.

. […] Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

«Gratis» traduce un término que en el original griego significa como regalo. Lo cual subraya que todo lo que los apóstoles han recibido no se les ha dado porque lo merezcan. La fuente es la generosidad de Dios y el hecho de que hayan sido elegidos para una misión en concreto.

Escribe Chiara Lubich: «El Reino de Dios hay que acogerlo. Es un don que Dios te hace. De hecho, no hay esfuerzo humano, intento ascético, estudio o investigación intelectual que te pueda ayudar a entrar en el Reino de Dios. Es el mismo Dios quien viene a tu encuentro, quien se revela con su luz o te toca con su gracia. Y no hay ningún mérito del que te puedas vanagloriar o en el que puedas apoyarte para tener derecho a semejante don de Dios. El Reino se te ofrece gratuitamente»[4].Al acogerlo, también hoy estamos llamados a continuar la tarea que Jesús encomendó a los apóstoles: proclamar con la palabra y con los hechos la cercanía del Reino, anunciar juntos a cada ser humano un mensaje de esperanza: en este mundo tan afligido e incierto, Dios lo ama inmensamente y nos ama a todos inmensamente.

Augusto Parody Reyes y el equipo de la Palabra de vida


[1] Mt 10,7.

[2] Gv 13, 35.

[3] Mc 12,34.

[4] C. LUBICH, Palabra de vida, octubre de 1979: en EAD., Palabras de Vida/1 (1943-1990) (ed. F. Ciardi), Ciudad Nueva, Madrid 2020, p. 155.

Foto © Birgit Lutzer-Pixabay