9 Mar 2020 | Sin categorizar
Continúa el viaje de Paolo Balduzzi a través de la historia di Chiara y de los Focolares. Esta vez la etapa es en Roma donde Chiara conoció a Igino Giordani, primer cofundador, abriendo con él el carisma al ecumenismo, a la política, a las mil realizaciones sociales y civiles que han nacido. https://vimeo.com/389530316
7 Mar 2020 | Sin categorizar
400 jóvenes, 56 países, 4 días: WeGENerate! (¡Nosotros generamos!) el relato de Conleth Burns de Irlanda del Norte.
En enero, Luisa, una amiga brasileña, y yo, hablamos con los 400 Gen 2, los jóvenes del Movimiento de los Focolares, reunidos en Trento, en el Norte de Italia. Les hicimos una pregunta: ¿quieren ser la Generación del Mundo Unido? ¿La generación que hará posible un mundo más unido antes del 2050? Setenta y siete años antes, Chiara Lubich y sus amigos habían hecho de una frase del Evangelio: “Que todos sean una sola cosa” (Jn. 17, 21) – el fin y la misión de sus vidas. El mes pasado me encontré en el congreso internacional Gen 2 con el título “WeGENerate” (Nosotros generamos), con algunos cientos de jóvenes. De la misma edad que tenía Chiara cuando dijo este “Sí“ al Evangelio; por primera vez me sucedió que me puse a pensar en esta oración por el “Ut omes”, es decir por la unidad de la familia humana, es una petición y no una simple declaración en forma de oración. Una petición, porque esta oración requiere una respuesta. Una petición, porque no son sólo lindas palabras para rezar. Me desafía quien las lee y vive para buscar una respuesta. Una petición, porque el “Ut Omes” es un argumento sobre el cual hay que plantearse interrogantes, no se trata de un simple hecho. La pregunta que Luisa y yo les dirigimos el mes pasado a los chicos, es decir, si querían ser la generación del mundo unido, era sencillamente la pregunta –aunque formulada en forma distinta- a la que Chiara Lubich respondió en 1943. Al final de las preguntas pusimos una fecha para ver si nosotros, los Gen, queríamos realmente responder. En lugar de responder con palabras, decidimos organizarnos. Para ello durante una tarde todos nosotros, 400 Gen, chicos y chicas de 56 países, con traducción en 16 idiomas, planificamos acciones locales y globales para combatir la corrupción, reducir la desigualdad, detener el cambio climático, reactivar el diálogo y prevenir los conflictos. Hemos respondido a esta exigencia de unidad, del Ut Omes, planificando actividades de promoción, de formación global para proteger la democracia, prevenir los conflictos, combatir la corrupción y detener la desigualdad. Hemos respondido a esta exigencia decidiéndonos a promover las campañas #CleanPlate, #GreenDay #ClearPlasticJarChallenge y CarPooling para combatir los problemas ambientales. Imaginamos plataformas y aplicaciones para desbloquear el diálogo; terminar con la ignorancia y construir relaciones. Mark de Siria dijo que quería regresar a Siria para ayudar a reconstruir su país. Víctor respondió a esta pregunta desafiándose a sí mismo para ser la realización viva del carisma de la unidad en Venezuela. Joelle respondió a esta pregunta prometiendo llevar a Líbano este mensaje de unidad y de amor. Todos contextos que no son distintos al de Chiara, cuando respondió a la misma pregunta en 1943. Muchas personas, como Marco, Joelle y Víctor, irán este año a Trento para “encontrar” la ciudad de Chiara Lubich. Visitarán la exposición dedicada a ella y los lugares de la ciudad donde vivió, encontrarán una comunidad de personas que hoy viven para construir la unidad en Trento. Irán para entender las raíces de la historia de Chiara y de los Focolares. Después de este congreso entendí que para ir realmente al origen de esta historia, es necesario plantearse las preguntas a las que ella respondió en 1943: ¿la unidad es posible? Y también: ¿Tú, crees que todos podemos ser una cosa sola? Y si la respuesta es sí, ¿qué puedo hacer yo?
Conleth Burns
4 Mar 2020 | Sin categorizar
Hemos ido a Gran Bretaña pocos días antes del Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Nos hemos encontrado con muchas personas, también de la comunidad de los Focolares, para comprender qué ha sucedido y cuáles son sus esperanzas. https://vimeo.com/389530059
2 Mar 2020 | Sin categorizar
En Aquisgrana el Movimiento de los Focolares de Alemania entregó el Premio Klaus Hemmerle al Arzobispo Anastasios de Tirana, Albania.
El rostro del dulce anciano con barba blanca, que el viernes 14 de febrero recibió en Aquisgrana (Alemania) el “Premio Klaus Hemmerle”, que le otorgó el Movimiento de los Focolares de Alemania, no es conocido en los titulares de los periódicos. Pero Anastasios Yannoulatos, Arzobispo greco-ortodoxo de Tirana (Albania) es una personalidad bien conocida y estimada tanto a nivel eclesial internacional como a nivel político, sobre todo en Europa oriental. En su discurso de agradecimiento auguró una “coexistencia pacífica en un mundo multi-religioso”. Declaró que le había fascinado una frase de Albert Einstein sobre la fuerza del amor: “Cada uno lleva e sí un generador de amor, pequeño pero eficiente, cuya energía sólo necesita ser liberada, porque el amor es la quinta esencia de la vida”. Y recordó que fue precisamente el amor el que impulsó al obispo Klaus Hemmerle (1929 – 1994) a comprometerse tenazmente por la paz y la reconciliación del mundo. Un compromiso que caracteriza también la vida y la acción del Metropolita Anastasios.
Mons. Helmut Dieser, como actual Obispo de Aquisgrana y uno de los sucesores de Klaus Hemmerle, le dio la bienvenida a los 300 huéspedes reunidos en la Catedral Imperial en la ciudad de Carlo Magno, presentando al premiado como un “pionero de la fe y del ecumenismo”. Lo confirmó en Metropolita Augoustinos Lambardakis, presidente de la Conferencia Episcopal ortodoxa de Alemania, subrayando la estima de la que goza el Metropolita Anastasios en el mundo ortodoxo, donde su palabra es escuchada a pesar de las tensiones entre las distintas Iglesias autocéfalas. Maria Voce, Presidente de los Focolares, también subrayó en su mensaje el incansable compromiso del Metropolita Anastasios con el diálogo entre cristianos y musulmanes, agradeciéndole su capacidad de suscitar comunión, fraternidad y solidaridad. En el panegírico el card. Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, esbozó el itinerario del Metropolita Anastasios, que lo ha llevado de Grecia a Albania, pasando por África, donde demostró cómo “el diálogo interreligioso y el compromiso misionero no deben estar en contraste”. Y subrayó además cómo desde 1992 se comprometió, con prudencia, a reconstruir y reforzar la Iglesia Ortodoxa en Albania contribuyendo a la disminución de las fuertes tensiones en los Balcanes. Con el “Premio Klaus Hemmerle” el Movimiento de los Focolares en Alemania quiere honrar cada dos años a una personalidad autorizada en el campo del diálogo entre las Iglesias, las religiones y las convicciones ideológicas. Entre los premiados están el expresidente de la Federación Luterana Mundial, el obispo emérito Christian Krause (2006); el Patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I (2008); la doctora musulmana Noorjehan Abdul Majid de Mozambique (2016) y el Rabino alemán Henry Brandt de Augsburg en Alemania (2018).
Andrea Fleming
29 Feb 2020 | Sin categorizar
El 5 de febrero de 2020 el focolarino colombiano Juan Carlos Duque, falleció a causa de un accidente en el Centro “Fiore” de Lima (Perú) en donde vivía en el focolar. Pocos días antes, preparándose al sacerdozio, había recibido la ordenación diaconal rodeado de la comunidad en fiesta. Publicamos una carta de despedida escrita por Gustavo Clariá, uno de sus compañeros de focolar. Querido Juan Carlos: Te pedí, como hice muchas veces, que me ayudaras; esta vez, a entrar en una cuenta de correo electrónico porque tenía que responder a varios mensajes. Tenía la clave, pero solo no lograba. Como siempre, y a pesar de que nos estaban llamando para almorzar, te hiciste cargo y resolviste mi problema con tu habitual velocidad. El almuerzo fue como todos los días: discursos serios mezclados con bromas, tu inconfundible carcajada, felices de estar todos juntos.
Fuiste el primero que se levantó para llevar los platos a lavar y saliste corriendo hacia “tu” Centro Fiore, para tratar de reactivar el inmenso tanque de agua inutilizado desde hacía tiempo. Yo fui a descansar. Pasaron algunos minutos y sonó mi celular. Era Pacho: “Juan Carlos tuvo un accidente grave … pisó en falso en el techo y precipitó … falleció …”. No podía creer a lo que me estaba diciendo, mi persona rechazaba de lleno lo que mis oídos habían escuchado. Sólo logré decir “Dios mío”, “Dios mío”, “Dios mío” … no sé cuántas veces lo repetí y seguí repitiéndolo, en silencio, mientras corríamos con Mario al cercano Centro Fiore. Incrédulos, constatamos lo sucedido con nuestros propios ojos … Ese día, 5 de febrero a las 15:15, cambió nuestra existencia habitual. Ya nada era como antes y había que acostumbrarse y aceptar la realidad. Yo, lo sabes, fui tres veces a la capilla, confundido y pidiendo explicaciones: “¿Cómo es posible?”, “hemos dado la vida para seguirte y Tú, de qué lado estás …?”. Silencio. A la tercera vez me respondiste: “todavía tienes muchas cosas que perder”. Salí casi humillado, comprendiendo que estaba muy lejos de donde habías llegado tú, Juan Carlos. Creíamos que te estabas preparando al sacerdocio … en realidad te preparabas al gran encuentro de la Vida. Con el pasar de las horas y a fuerza de pedir “aumenta nuestra fe”, esa trágica caída que constatamos con nuestros pobres ojos, se fue transformando en un magistral “vuelo” hacia lo Alto, para los ojos de la fe. Sí, amigo y hermano, no fue una caída sino un VUELO. Ya nos lo habías anunciado el 25 de enero, en tu ordenación diaconal. Habías recordado a S. Felipe Neri, ese genial santo toscano que, cuando lo nombraron monseñor, tiró el sombrero al aire exclamando “Paraíso, Paraíso”. No le interesaban los títulos, sólo el encuentro con Dios … allí en donde ahora estás, junto a los que te precedieron. Adios (= A Dios), querido Juan Carlos. Hasta que Dios quiera que nos volvamos a reunir, todos juntos, para nunca más separarnos. Nos faltará tu alegría, tus carjadas sonoras, las arepas y el pollo a la sal … tu disponibilidad y premura hacia cada uno de nosotros, tu capacidad de resolver los problemas y de “dar sabor a la vida”, tu transparencia y radicalidad de simple focolarino,amigo de Jesús. Permanecerás en nuestras vidas como un faro de luz que nos acompaña y nos guía.
Gustavo E. Clariá