Movimiento de los Focolares

Mariápolis Europea/3 – Un pacto de unidad para la fraternidad de los pueblos

¿Tiene sentido aún esforzarse por la fraternidad en política? En la Mariápolis Europea, el 10 de agosto próximo se renovará el pacto por la fraternidad de los pueblos, estipulado por primera vez 60 años atrás. Hemos hablado al respecto con Marco Titli del Movimiento Político por la Unidad de los Focolares. Era el 22 de agosto de 1959, los ecos de la guerra aún se hacían oír, pero al terminar la Mariápolis, en el valle de Primiero, en los Alpes Dolomitas, representantes de los cinco continentes realizaron un pacto de unidad: rezaron en nueve idiomas, consagraron sus pueblos a María. Quisieron significar que la unidad era posible. A distancia de 60 años, viendo la actualidad política, esa propuesta de realizar un pacto de unidad por la fraternidad de los pueblos pareciera utópica; ya sea que provenga “de abajo”, como sucedió en 1959, o bien que nazca de una iniciativa de los gobiernos. ¿Tenemos que resignarnos o tiene sentido aún comprometerse y esforzarse por la fraternidad en política? Hemos hablado con Marco Titli, 33 años, colaborador parlamentario, comprometido en el Movimiento Político por la Unidad de los Focolares, miembro de la junta de distrito en su ciudad, Turín: Frente a una Europa dividida entre integración y particularismos, ¿qué mensaje ofrece la Mariápolis Europea? “La tarea de la Mariápolis no es la de entrar en la dialéctica política. El mensaje que queremos dar es que la unidad de Europa es un valor que hay que custodiar, en el respeto de las identidades de cada país. Si Europa se quiebra volvemos a las fronteras fortificadas, mientras que los puentes y los caminos amplían la mirada y dan bienestar. El Movimiento de los Focolares se pone en red con otras instancias de la Iglesia Católica, como en lo referente a la moción en contra de las exportaciones de armas a Yemen, o bien respecto de la batalla contra los juegos de azar”. La crisis de confianza para con los partidos se ha agudizado y los ciudadanos renuncian a participar activamente. ¿Cómo se puede reconstruir esa confianza? “Al lado de la crisis de la política veo la de los medios de comunicación que enfatizan las malas noticias. Muchos alcaldes arriesgan su vida para combatir la criminalidad organizada o ponen en riesgo su reputación actuando con mucha valentía en su ciudad. A nivel nacional también hay políticos que luchan por el bien común. Salgamos de la apatía: hay mucha gente que quiere hacer bien las cosas hoy en política”. Ser coherentes con sus propios ideales a veces puede dejar descontento a alguien. ¿Cuál es el criterio para actuar en política? “Si se hace política hay que estar dispuestos a contemporizar, porque vivimos en una realidad compleja, pero no cualquier tipo de concesión. Frente a prácticas ilícitas o hechos graves hay que decir que no, y ello también significa arriesgar: muchos administradores cayeron porque dijeron que no y no fueron comprendidos ni siquiera por su propia gente. Pero si se rechaza el poder contemporizar y se entra a la política para defender las propias ideas se introduce la división. Es un camino difícil que encuentra resistencias, pero el político está llamado a escuchar los intereses particulares, a componerlos en un mosaico”. ¿Puedes contarnos alguna iniciativa de colaboración entre partidos en tu ciudad? “Estaban construyendo un puente cerca de una estación ferroviaria de la ciudad de Turín, que une dos partes de la ciudad que antes estaban separadas por el ferrocarril. Junto a algunos otros de mi distrito y del distrito que se uniría del otro lado del puente, propuse ponerle como título a esa estructura “Unión Europea”, símbolo de la unidad entre pueblos diferentes. El proyecto fue votado y aprobado por unanimidad, y varias fuerzas políticas estaban presentes cuando colocamos el nombre. Fue un momento de esperanza: yo espero y deseo que signos como éste puedan reconstruir en los ciudadanos la confianza en la política”.

Claudia Di Lorenzi

Immagine:© Ufficio stampa Mariapoli Europea

Viaje a Siria – Homs

De viaje de Damasco a Alepo, pasando por Homs. Vemos con nuestros ojos lo que está sucediendo: la reconstrucción, la tenacidad de la gente para volver a la normalidad en un país en el que la guerra no ha terminado todavía y los escombros entorpecen las calles y la existencia. La presencia y el trabajo de los Focolares, a través de algunos proyectos de AMU y AFN. https://vimeo.com/343255510

Mariápolis europea/2 – una experiencia de comunión

Entrevista a Lucia Abignente quien, junto con Giovanni Delama, reconstruye la historia de las primeras Mariápolis en el libro “Una ciudad toda de oro”, que será publicado en septiembre por la editorial Città Nuova. La primera se desarrolló hace 70 años en las Dolomitas trentinas. Era el verano del ’49 y Chiara Lubich, quien compartía su elección de vivir el Evangelio con algunas compañeras de Trento, fue a pasar un período de descanso a Tonadico de Primiero. Fue un momento decisivo en la historia del Movimiento de los Focolares: una experiencia mística que permitió a Chiara comprender el proyecto de Dios sobre la Obra naciente: la Obra de María. Desde entonces experiencias similares, llamadas Mariápolis, se repitieron cada año durante el verano, y con el tiempo se replicaron en todo el mundo. En la historia de las Mariápolis son especialmente significativos los primeros diez años, del ’49 al ’59. ¿Nos explica por qué? Esos años marcaron los orígenes de las Mariápolis, aquellos donde la fuerza del carisma de la unidad, donado por Dios a Chiara para la Iglesia, produjo frutos nuevos. Se experimentó una fortísima comunión, participativa, enriquecedora, entre personas de todas las edades y extractos sociales provenientes de distintos países del mundo (en el ’59 participaron en total 12.000 personas de 27 naciones). Se trató de una intensa experiencia de Dios, un camino de santidad recorrido juntos como hermanos. Se delineó en ella la realidad del pueblo de Dios que el Concilio Vaticano II puso después en evidencia. ¿De dónde viene el nombre Mariápolis? El nombre surgió sólo en el ’55, con los años fue creciendo esta convivencia que se configuró como una ciudad, un pueblo que se sentía bajo la mirada de María El amor evangélico vivido entre todos generaba la presencia de lo divino. Se realizan las palabras de Jesús: “Donde dos o más están unidos en mi nombre yo estoy en medio de ellos” (Mt. 18, 20). Es una realidad de luz que inspira el título del libro. ¿Cuáles son básicamente los rasgos de estas citas que con modos diferentes se desarrollan todavía hoy? Los resumiría en una palabra, comunión, o mejor, comuniones. La comunión en la Eucaristía, renovada cotidianamente; la comunión en la Palabra del Evangelio; la comunión con los hermanos. Y ésta característica es la que imprime un fuerte timbre a la experiencia del ’49 y que volvemos a encontrar los años siguientes. De allí brota el compromiso de seguir viviendo esta experiencia en los lugares de la vita cotidiana, para cooperar con el designio de Dios sobre la Creación y sobre las realidades sociales que nos acogen. ¿Qué fue lo que le impresionó de los relatos que quienes participaron en las primeras Mariápolis? Encontrándome esos testigos pude constatar que la experiencia de la Mariápolis no es un recuerdo sino una realidad que sigue viva todavía hoy. De los testimonios escritos pude captar la autenticidad de una vida vivida como cuerpo, a la búsqueda de la unidad. Las Mariápolis han producido también frutos de amplio alcance… Sobre todo la revista “Ciudad Nueva”, que nació durante la Mariápolis para mantener vinculados a los participantes después de que regresaban a sus casas. Después las Mariápolis “permanentes”, que son ciudadelas internacionales estables de las que Chiara ya hablaba en el ’56. Los caminos de diálogo encaminados con personas de otras iglesias cristianas, ya presentes en Fiera en el ’57, y con otras figuras carismáticas dentro de la Iglesia católica; son vías de comunión que se desarrollaron con el Concilio Vaticano II y con el Magisterio que siguió. Además hicieron visibles las primicias del compromiso del Movimiento en la realidad política y social. En las Mariápolis “permanentes” conviven personas de edades, países, culturas y denominaciones cristianas distintas, que ponen en práctica el Evangelio. En esta Europa fragmentada por los nacionalismos y populismos, ¿Qué mensaje proviene de estas ciudadelas? Es muy significativo lo que el Papa Francisco dijo en la ciudadela de Loppiano hace un año sobre la “mística del nosotros”, que permite caminar juntos a lo largo de la historia. Es una realidad que ya estaba muy viva en las primeras Mariápolis. En el ’59 por ejemplo, a pesar de los ecos de la guerra, italianos y alemanes, y personas de distintas nacionalidades, superando toda barrera, consagraron sus pueblos a María, quisieron hacerlo juntos, como un acto de amor recíproco que expresara la realidad de ser un único pueblo.

Claudia Di Lorenzi

Mariápolis europea/1 – padre Fabio Ciardi: “Redescubrir el proyecto de Dios sobre la humanidad”

La primera Mariápolis Europea promovida por el Movimiento de los Focolares acaba de comenzar en Tonadico, en las montañas Dolomitas, del 14 de julio al 8 de agosto. En el contexto histórico y político de una Europa dividida y en conflictos, el evento pretende testimoniar que el sueño de la fraternidad entre los pueblos no es una utopía. La intuición original de Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, a finales de los años 40 y 50 del siglo pasado, se concreta en los diversos campos del conocimiento, como en el corazón de las relaciones entre los individuos y entre los pueblos. Lo hablamos con el p. Fabio Ciardi omi, responsable del centro de estudios interdisciplinarios del Movimiento “Escuela Abbá”: ¿Cuál es el vínculo entre las experiencias místicas que tuvo Chiara Lubich en los años 49 y 50, durante y después de la primera Mariápolis, y el nacimiento de la Escuela Abbá? “La Escuela Abbá nació para profundizar en lo que sucedió en aquellos años. Chiara tuvo la oportunidad de escribir sobre esa experiencia a medida que sucedía, consciente de que había allí una doctrina, unos valores tan profundos y ricos que habrían podido nutrir no solo a la Obra, sino también a la Iglesia. En un momento dado sintió la necesidad de retomar esos documentos y comenzó a llamar a personas de cierto nivel cultural para profundizar en su experiencia y extraer de allí la doctrina inherente a esta”. Entre las disciplinas estudiadas en la Escuela Abbá se encuentran la historia y la ciencia política. ¿Puede la reflexión de la Escuela en estos ámbitos ayudarnos a comprender los motivos fundadores de la Unión Europea? “La experiencia que Chiara tuvo en 1949 le permitió tener una visión desde los alto del designio de Dios para la humanidad y la historia. Allí encontramos valores que son también la base de Europa. La Escuela Abbá quiere resaltarlos y mostrar su relevancia. Hoy, Mariápolis nos ayuda a redescubrir ese diseño, a comprender cuál es el proyecto de Dios para nuestra historia, para nuestra identidad”. En aquellos primeros tiempos, Chiara intuyó de que Europa estaba llamada a estar unida – Igino Giordani, cofundador del Movimiento, deseaba el nacimiento de los Estados Unidos de Europa – y de actuar como una entidad federada de los pueblos en el contexto mundial. Pero hoy estamos lejos de esa visión y Europa está atravesada por nacionalismos y populismos. ¿Cómo encontrar ese impulso y hacerlo “contagioso”? “Me parece que en la experiencia inicial de 1949 están todos los componentes para ampliar el corazón, hacer que crezca el sentido de la fraternidad, la aceptación, el compartir y para promover un camino juntos. Al principio, la reflexión de Chiara se centró en Italia: hablaba de Santa Catalina y San Francisco como patrones de Italia. Pero pronto los horizontes se ampliaron porque personas de otros países europeos y de otros continentes se unieron al Movimiento y ella vio que el carisma de la unidad vibraba en todos y cada uno encontraba allí sus valores más profundos. Chiara veía a toda la humanidad en marcha hacia la unidad. Y me parece que este es el ideal fundamental que puede realizarse también hoy. Necesitamos una reflexión cultural que sepa cómo conjugar el gran proyecto de Dios sobre la humanidad con la situación política, histórica y económica actual”. ¿Qué mensaje puede enviar la experiencia de una Mariápolis europea a los ciudadanos de Europa? “La idea de que la unidad europea no es uniformidad o imposición, sino una riqueza que proviene de una gran diversidad. No solo de los pueblos europeos históricos sino también de los nuevos pueblos que llegan. Europa se hace, está en construcción continúa desde sus orígenes, y debería saber combinar estos dos elementos: promover la fraternidad, el compartir, la comunión, la unidad y, al mismo tiempo, valorizar la gran diversidad cultural, la historia particular de cada pueblo. Creo que las Mariápolis pueden ser el nuevo crisol en el que se aprende a respetarse, a amarse, a vivir juntos”. La Mariápolis, por tanto, como un “laboratorio” de unidad para Europa. Podría objetarse que esta es una perspectiva utópica… “Los lugares de la utopía son lugares imaginarios en los que uno sueña con una realidad que, de hecho, no existe. La Mariápolis, en cambio, es un lugar diferente, no es utópico sino real, y creo que es necesario volver a proponer experiencias de este tipo, significativas, aunque pequeñas, que muestren cómo podría ser el mundo si se vive realmente la ley de la fraternidad, del amor y unidad”.

Claudia Di Lorenzi

Jesús Morán: la actualidad del «Paraíso ’49»

Fue ella misma, Chiara Lubich, quien hace setenta años definió así la experiencia mística con la que Dios le abrió –y a través de ella, al Movimiento naciente– la comprensión plena del carisma de la unidad y de la Obra que habría nacido. Experiencia que desde hace años es objeto de estudio y de profundización por parte de la «Escuela Abba», el centro cultural de los Focolares, que precisamente durante estos días, está ocupado, junto con otros académicos, en un seminario de estudios sobre el «Paraíso ’49». Participa también Jesús Morán, Copresidente del Movimiento de los Focolares, a quién le hemos pedido que nos explique la actualidad y las perspectivas. https://vimeo.com/348249423 «Lo que en el Movimiento de los Focolares –y no solo, sino también fuera de él– conocemos como «Paraíso ’49» es una experiencia mística, de alguna manera inédita, única –Dios nunca se repite–; inédita y única en la forma y en el contenido. Todo comenzó con un pacto de unidad entre Chiara Lubich e Igino Giordani: o sea una mujer y un hombre; una joven depositaria de un carisma que viene de Dios y un hombre político y comprometido en lo social; una virgen y una casado: esto ya nos dice muchas cosas. Ciertamente es necesario tener en cuenta el contexto que lo precede: es muy importante. Es decir, antecede esta experiencia una vida profunda de la Palabra –por lo tanto, el logos humano unido al logos divino–; Jesús crucificado y abandonado, que une el Cielo y la tierra y, por lo tanto, llena cada vacío; la comunión eucarística como símbolo de la fraternidad universal, de la comunión universal. Los estudiosos de esta experiencia nos dicen que todo nació de ello, todo nació en este contexto y es lógico que si las cosas se desarrollaron así, haya nacido un movimiento de amplio alcance eclesial y social, con una metodología de diálogo a 360°: diálogo en la Iglesia católica, diálogo ecuménico, diálogo interreligioso, diálogo con la cultura. Un movimiento capaz de dar vida a importantes movimientos sociales como la Economía de Comunión y el Movimiento Político por la Unidad; y también a importantes realidades culturales como la editorial Ciudad Nueva o el Instituto Universitario Sophia. Lo que estamos celebrando hoy es precisamente este evento particular en un contexto maravilloso donde la naturaleza se funde con la cultura; donde lo Divino resplandece en lo humano y lo humano resplandece en lo Divino y en las relaciones sociales. Ciertamente, en un mundo como el que vivimos hoy, fragmentado y marcado por una polarización extrema, creo que esta experiencia sea de una actualidad realmente importante y que pueda dar una contribución significativa al camino que la humanidad está haciendo».

 

Foto: © Fabio Bertagnin – CSC Audiovisivi