9 Jun 2019 | Sin categorizar
Un proyecto de formación continua con cursos para educadores y padres promovido por los Focolares Los primeros cursos comienzan en Italia en 2014, pero ya al año siguiente se repiten en todo el mundo. Son los cursos de capacitación para la protección de menores promovidos por el Movimiento de los Focolares y destinados a educadores y animadores, pero también para padres y la comunidad en general. El objetivo es “hacer red” para fortalecer la capacidad de prevención. “Cuanto más capacitados y sensibles estamos, más podemos prevenir situaciones de violencia”, dice Viviana Colonnetti, psicóloga y psicoterapeuta, miembro de los Focolares de la Comisión para el Bienestar y Protección de los menores y una de las coordinadoras del curso. La hemos entrevistado.
¿Qué visión del niño inspira las actividades de formación del Movimiento? “Es la visión que nos transmitió Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares: el niño en el centro de nuestras actividades es otro Jesús a quien acoger, una persona para ayudar en su crecimiento y bienestar. Es la visión del Evangelio la que lleva a reconocer la dignidad de cada persona y promover la formación integral del hombre”. ¿Qué habilidades se requieren a los adultos encargados de menores? “Es necesario que sean personas con equilibrio afectivo y emocional, capaces de escuchar y empatía, capaces de manejar grupos de niños y eventuales conflictos, que saben cómo trabajar en equipo, a quienes les guste jugar y estar con los niños”. ¿También se ofrecen nociones de tipo jurídico sobre la relación con los menores? “Hay normativas internas que ya están incluidas en las Pautas y son válidas para todo el Movimiento de los Focolares y otros aspectos legales deben adaptarse a cada país. Estas normativas se traducen en buenas prácticas, es decir, en comportamientos positivos y efectivos a seguir, y también indicamos algunos comportamientos a evitar, porque pueden convertirse en situaciones de riesgo”. El curso también trata el tema de la relación con los padres de los menores. ¿Qué tipo de relación se quiere establecer? “Con los padres queremos hacer un pacto educativo, como dice el papa Francisco, para trabajar juntos por el bien del niño, como un solo cuerpo. Por este motivo, al comienzo de las actividades, proponemos a los padres una reunión en la cual estructurar juntos el programa del año, para que los niños puedan recibir de los asistentes/animadores los mismos mensajes que se dan en la familia. Además, ofrecemos a los padres la oportunidad de participar en algunas de las actividades. Tratamos de apoyar a los niños y a los adolescentes en sus dificultades, por eso es importante dialogar y trabajar con los padres”.
El curso-básico en sí ¿agota la formación? “Para las personas en el Movimiento que están a cargo del cuidado de los niños, estos momentos educativos son parte de una formación continua más amplia, que se alimenta constantemente de temas relacionados con el tema de los menores. Además, también hemos comenzado a trabajar con los padres y la comunidad, porque hemos entendido que es el tejido el que puede garantizar la prevención de la violencia contra los menores, porque, más allá de las actividades, es la comunidad la que apoya a sus miembros. Y hemos obtenido resultados muy positivos”. Entre los interlocutores del Movimiento también hay instituciones, asociaciones y parroquias. Para ellos ¿se ha diseñado instrumento específico? “El libro ‘Custodiar la infancia’ nace de la experiencia de cursos abiertos a la sociedad, asociaciones, parroquias, centros deportivos y organizaciones interesadas en el tipo de capacitación que ofrecemos con nuestra visión antropológica. Fue publicado el año pasado en Argentina por la editorial Ciudad Nueva, que nos ofreció recopilar todo el material del curso en un volumen para poder llegar incluso a aquellas instituciones que no están en contacto directo con el Movimiento. Cada presentación es seguida por un taller que nos permite hablar con profesionales, educadores y otras personas a quienes no podríamos llegar de otra manera. El libro acaba de publicarse en Brasil y se publicará en Italia en otoño.
Claudia Di Lorenzi
7 Jun 2019 | Sin categorizar
Vivir trasladados a Otro: por ejemplo, al prójimo que en cada momento tenemos cerca: vivir su vida en toda su plenitud. Así como en la Trinidad –y solo eso es el Amor– el Padre vive en el Hijo y viceversa. Y el Amor mutuo es el Espíritu Santo. Cuando vivimos trasladados al hermano (hay que perder la vida para recobrarla), en el momento en que hace falta volver a nosotros mismos para responder al hermano, encontramos en nosotros mismos a un Tercero: el Espíritu Santo, que ha ocupado el sitio de nuestro vacío. Se puede entrar en el otro de varios modos: empujando, como alguien voluminoso que quiere entrar por una puerta pequeña… y es lo que hace quien no escucha hasta el fondo al hermano (quien no muere completamente en el hermano, que es el Paraíso del yo, el Reino del yo) y quiere dar respuestas que va recogiendo en su cabeza y que quizá estén inspiradas, pero no son ese soplo del Espíritu Santo que le dará la vida al hermano. Hay otros (amantes apasionados de Jesús Abandonado) que están más dispuestos a morir que a vivir y escuchan al hermano hasta el fondo sin preocuparse de la respuesta, que le dará al final el Espíritu Santo, el cual sintetiza en breves palabras, o en una, toda la medicina para esa alma. (De un escrito – 8 de septiembre de 1949)
Chiara Lubich
(Chiara Lubich, El Espíritu Santo, Ciudad Nueva, Madrid 2018, págs. 49-50)
16 May 2019 | Sin categorizar
Nueva etapa del viaje de Maria Voce y Jesús Morán en el Líbano: en las raíces de la cultura del país, con su complejidad social, política y religiosa. El desafío de un diálogo auténtico como llave para el renacimiento del Líbano. “Es hora de construir una nueva nación”, así dice un gran cartel que mira hacia la carretera, pero la velocidad del tráfico libanés no permite entender de quién sea el llamamiento, ni tampoco las intenciones que desea expresar.
La pequeña delegación del Movimiento de los Focolares encabezada por la presidente Maria Voce y el copresidente Jesús Morán regresó de un viaje al norte del país donde visitó el Valle de los Santos, el centro espiritual de la Iglesia Maronita del cual forma parte la gran mayoría de los cristianos libaneses. También es la zona de los famosos cedros del Líbano: un pequeño bosque a 2000 metros de altura, donde todavía hay ejemplares que probablemente se remontan a la época del rey Salomón y, por tanto, a 3000 años atrás. Regresando a Beirut, cargados de impresiones que afirman la gran capacidad de este pueblo que cuenta con 7000 años de historia y que ha sabido sobrevivir en la encrucijada de tres continentes y de tres grandes religiones, pero que también ha sabido preservar su creatividad en condiciones extremadamente difíciles. Cuanto más te acercas a la capital, más viene a la mente la realidad actual que en su complejidad no da muchas razones para la esperanza. Actualmente, hay 18 comunidades religiosas en el Líbano. El estado y la administración pública trabajan “en estado de emergencia”. Existe una indisoluble interrelación entre grupos étnicos, religiosos y políticos, entre grandes familias, intereses económicos, potencias externas. Las viejas heridas de la llamada guerra “civil”, de 1975 a 1990, aun no se han sanadas. “No hemos tenido el coraje de afrontar el mal que nos hemos causado los unos a los otros”, ha dicho uno de los obispos que hemos visto en estos días, y, en consecuencia, nadie ha pedido perdón al otro”. Y varias veces en estos días escuchamos que la situación podría estallar en cualquier momento.
“Es hora de construir una nueva nación”, dice el cartel de la carretera, y es natural preguntarse cómo podría suceder esto. La respuesta que Jesús Morán ha delineado en un discurso en una mesa redonda en la Facultad de Filosofía de la Universidad Santo Espíritu (USEK) cerca de Beirut, se puede resumir en una única palabra: diálogo. “El diálogo – ha subrayado el copresidente de los Focolares – es parte de la naturaleza del hombre. En el diálogo, el hombre se vuelve más humano porque se completa con el don del otro. Por lo tanto, no se trata tanto de palabras o de pensamientos, sino de dar el propio ser. Esto requiere silencio, escucha y el riesgo de poner en juego la propia identidad, incluso cultural, incluso eclesial, que no se perderá sino que se enriquecerá en su apertura”. ¿Entonces, el diálogo para construir una nueva nación? Esta no será otra teoría hermosa, una de las muchas que los libaneses han escuchado en los últimos años.
¡Absolutamente no!, podrían responder los 150 cristianos y musulmanes que se reunieron el 13 de mayo en la llamada “casa amarilla” construida sobre lo que solía ser la línea de demarcación entre las áreas Este y Oeste de Beirut y que ha sido reconstruida, para no olvidar las heridas de la guerra. Los testimonios de amistad, nacida durante la guerra sobre la base de una simple acogida por parte del Movimiento de los Focolares, han sido conmovedores y convincentes. Pequeños gestos de cercanía y atención, visitas recíprocas, relaciones sin interés, han transformado – como describió una mujer musulmana – la amistad en una verdadera familia. “El diálogo solo es posible entre personas verdaderas. Solo el amor nos hace verdaderos”, ha dicho Jesús Morán en su discurso. Los amigos cristianos y musulmanes y sus experiencias son una prueba de ello. Tal vez sea solo una pequeña semilla, que puede crecer lentamente, al igual que los cedros del Líbano. Pero ciertamente es una semilla con una fuerza irresistible, de la cual puede nacer una nación nueva.
Joachim Schwind
9 May 2019 | Sin categorizar
El 10 de mayo de 2018 será una fecha histórica para la primera Ciudadela de los Focolares y para todo el Movimiento. “Quiero dirigir la mirada hacia el horizonte e invitarlos a que lo hagan conmigo, para mirar con fidelidad y creatividad generosa al futuro que ya comienza hoy. La historia de Loppiano está al comienzo. Ustedes están al comienzo”. Así, hace un año, el papa Francisco se expresó en diálogo con los habitantes de Loppiano y con los más de 6.000 presentes durante su visita, la primera de un pontífice a una Ciudadela de los Focolares. Una jornada que marca el presente y el futuro. En su amplio discurso, el Papa habló a los pioneros como a los más jóvenes de los presentes y los alentó a continuar en el camino emprendido para hacer de Loppiano el lugar donde “todos se sientan como en casa” y en el que “no hay periferias”. Y en el carisma de la unidad había identificado “un estímulo providencial” y una “ayuda potente” para vivir “la mística evangélica del nosotros, es decir, caminar juntos en la historia de los hombres y mujeres de nuestro tiempo como “un solo corazón y un alma sola (cf. Hch 4,32), descubriéndose y amándose concretamente como “miembros unos de los otros” (cf. Rm 12,5). “No es solo un hecho espiritual – había también explicado el papa Francisco –, sino una realidad concreta con consecuencias formidables, – si lo vivimos y si declinamos sus dimensiones con autenticidad y valor – a nivel social, cultural, político y económico… Jesús ha redimido no solo al individuo, sino también a la relación social (cf. Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 178). “Tomar esto en serio significa plasmar un nuevo rostro de la ciudad de los hombres según el designo de amor de Dios – dijo el Papa – Loppiano está llamada a ser esto. Y puede intentar, con confianza y realismo, llegar a serlo cada vez mejor. Esto es lo esencial. Y desde aquí hay que empezar de nuevo siempre”. Palabras fuertes, profundas y muy ricas en su discurso que han sido estudiadas en los últimos meses por los Focolares, en Loppiano y más allá, para tratar de comprenderlas a fondo y hacerlas vida. Pero, ¿qué ha cambiado en Loppiano en estos 365 días desde aquella visita? Mara Voce y Jesús Morán, presidente y copresidente de los Focolares, que pasaron unos días en la Ciudadela precisamente en simultánea con este aniversario, respondieron a esta pregunta: “Nos pareció muy hermoso, – ha dicho la presidente – tenía la impresión de un aire de resurrección, sentía que había una vida nueva que se manifestaba en todo lo que nos presentaban, con más unidad, con relaciones más verdaderas, más simples y más directas entre todos”. Una Ciudadela, por lo tanto, renovada por la visita del Papa “quien – ha concluido Maria Voce – ha captado completamente el punto donde estaba la Ciudadela y los pasos que tenía que dar, y ha ayudado a darlos”. “Se siente que el Papa ha pasado por aquí, esto es evidente – ha observado Jesús Morán – y ha sido una visita fundamental, que marca la historia de Loppiano”. “Sabemos que hay una gracia – ha concluido el copresidente – por lo que los aportes que el Papa dio serán fundamentales para pensar el hoy y también el mañana de Loppiano”. El video-resumen de la visita del papa Francisco a Loppiano hace un año. https://vimeo.com/275792552
27 Abr 2019 | Sin categorizar
Mientras el mundo aún está atónito y el pueblo de Sri Lanka estrecha sus vínculos para llorar a las víctimas del terrible atentado de Pascua, nos llega el mensaje de Suchith Abeyewickreme, joven activista por la paz y co-fundador de una red interreligiosa de jóvenes. ¿Qué podemos hacer por el pueblo de Sri Lanka, tras el horror que vivió con los atentados terroristas de Pascua? Mirando las imágenes de tanto horror, experimentamos muchas veces esa sensación de impotencia frente a la violencia concreta o sentimos la imposibilidad de aliviar el dolor de quien llora sus muertos. Pero hay un camino: “Dios nos desafía a que creamos en su amor e ir adelante con coraje en el camino de la paz y de la unidad”, como escribió la presidente de los Focolares, María Voce, a Suchith Abeyewickreme, joven líder de una red interreligiosa cingalesa. El 25 de abril escribió un mensaje a todos los miembros de los Focolares en el mundo, que publicamos íntegramente a continuación. Queridos amigos del Focolar, Les hablo desde Sri Lanka, en donde estamos llorando las pérdidas a causa de los recientes ataques del domingo de Pascua en nuestra hermosa isla. Estamos impactados, tristes y golpeados por estos eventos sin precedentes. Nuestra prioridad es la asistencia a las víctimas y a sus familias. Nos sostenemos los unos a los otros en el esfuerzo de las varias comunidades. Después de los ataques muchos de nosotros salieron para donar sangre, ayudar a las víctimas y brindar auxilio e insumos médicos. En este momento estamos por despedir a aquellos que hemos perdido. Somos conscientes, en esta ocasión, de que estos actos de terrorismo apuntan a causar destrucción y miedo, sospecha y división en nuestras comunidades. Estando codo a codo nosotros cingaleses cristianos, budistas, hindúes, musulmanes y de otras tradiciones religiosas y culturales, decimos al que nos impone el terror que no permitiremos que alcancen sus objetivos. Comprendemos que en tales ataques, lo que sigue a las destrucciones físicas y la muerte es el miedo, la sospecha, el odio y la división. Hubo reacciones de odio, pero debemos decir que la mayoría de los cingaleses mostró empatía y atención de los unos por los otros. Estamos trabajando duro para garantizar que estos gestos, obra de pocos extremistas, no terminen por ser utilizados para discriminar y alienar a personas inocentes o comunidades enteras. Estos eventos se verificaron cuando en Sri Lanka estábamos por conmemorar los 10 años del final del conflicto armado que duró 26 años. Como sociedad tenemos muchas heridas pasadas para curar, y ahora hemos sido heridos nuevamente. Pero el pueblo cingalés es fuerte y resistente. Trabajaremos juntos para sanarnos a nosotros mismos y nuestra sociedad. En este momento difícil debemos practicar las virtudes de la compasión, el amor, la empatía, la responsabilidad y la paz, guiados por nuestras enseñanzas espirituales. Debemos levantarnos por encima de la división para reconocer nuestra conexión y humanidad compartida. El llamado que les hacemos a ustedes no es para que nos den donaciones. Con nuestro llamado pedimos su tiempo y su compromiso para reforzar el trabajo en sus comunidades, para construir puentes más allá de las divisiones, para intensificar las voces moderadas y sostener la no violencia. En todo el mundo hay mucha polarización, discriminaciones, odio y violencia que ofrecen un terreno ideal para el extremismo violento. Debemos trabajar juntos para ser los líderes sensibles, empáticos y responsables de este mundo, para sanar sus heridas. “La oscuridad no hace desaparecer la oscuridad: sólo la Luz puede hacerlo. El odio no hace desaparecer al odio: sólo el Amor puede hacerlo”. Gracias por la solidaridad de ustedes con nosotros aquí en Sri Lanka, en este momento tan difícil. Les deseo salud, felicidad y paz.
Gracias, Suchith Abeyewickreme
Activista por la paz, co-fundador de Interfaith Colombo and Interfaith Youth Network Global Council Trustee, una iniciativa de United Religions