Movimiento de los Focolares

El diálogo interreligioso: perspectivas de fraternidad

Un camino de conocimiento y  descubrimiento que tenemos que hacer juntos día a día y con gran espíritu de aceptación del otro, aun en medio de tantos retos como los que  el mundo presenta. Hemos hablado de ello con  Antonio Salimbeni y Rita Moussallem, responsables del Centro para el Diálogo interreligioso (CDI). En el panorama mundial, que vive una profunda transformación hacia una sociedad cada vez más multicultural y multirreligiosa, el Movimiento de los Focolares promueve el diálogo entre las religiones, para que el pluralismo religioso de la humanidad no sea la causa de divisiones y guerras, sino que contribuya a la fraternidad y a la paz.  Antonio Salimbeni y Rita Moussallem, responsables del Centro para el Diálogo Interreligioso (CDI), contestan a algunas preguntas. Observando lo que hoy aflige al mundo, en particular viendo los nuevos conflictos que se añaden a los ya existentes, ¿cuál es el aporte que el diálogo interreligioso puede ofrecer para la construcción de una única gran familia humana? Frente a los acontecimientos impactantes y desgarradores de estas últimas semanas, experimentamos una cierta consternación y un profundo dolor, más allá de una sensación de desconcierto. Muy a menudo la religión es instrumentalizada por una política de poder. Nos damos cuenta de que en gran medida las ideologías, el nacionalismo religioso y toda forma de polarización nos conducen siempre al conflicto. El diálogo puede ayudar a purificar nuestro enfoque, a profundizar el conocimiento del otro, a focalizar el compromiso en la esencia de nuestras religiones  que consiste en la relación con Dios, el Amor y la  Misericordia. El diálogo puede elevar el nivel de nuestras relaciones y una profunda dimensión espiritual e impulsarnos a vivir los valores humanos más profundos, para trabajar juntos en la difusión del Bien y de la fraternidad. ¿De qué manera el Movimiento de los Focolares encarna  su compromiso en este ámbito? El Movimiento de los Focolares, basado en una profunda espiritualidad que tiene su centro en la unidad y en la fraternidad entre todos, ha descubierto su vocación al diálogo interreligioso hace ya más de medio siglo. Desde entonces ha establecido –también a través de su Centro para el Diálogo Interreligioso (CDI) y los distintos centros presentes en varios países– intensas y fraternas relaciones con miles de fieles y numerosas instituciones, asociaciones, movimientos y organizaciones de las más diversas religiones en la convicción de que la amistad entre personas de diferentes credos es un potencial vital para la construcción de la fraternidad universal. Es un diálogo entre hermanos.  Un diálogo sostenido por la escucha, la comunicación y la colaboración. Es un diálogo que nos hace vislumbrar que la diversidad, sea cual fuere, es un regalo.  La persona que está cerca de mí –decía Chiara Lubich, fundadora del Movimiento– ha sido creado como un don para mí: es su fórmula para un mundo fraterno. ¿Cuáles son las próximas citas que están en programa? ¿Qué temáticas hay que afrontar y cuáles son los objetivos? La idea, que se ha ido desarrollando desde hace algunos meses, de organizar una conferencia interreligiosa en pos de la fraternidad para junio de 2024, se ha hecho aún más urgente y necesaria, si vemos la creciente crisis que agudiza las divisiones en la humanidad.  Es un evento que quiere aportar esfuerzos de reconciliación con acciones innovadoras a nivel global y que ayuda a recorrer un camino de diálogo y de fraternidad reforzando las relaciones y la cooperación entre personas de diferentes credos. La Conferencia empezará el 29 de mayo y terminará el 5 de junio de 2024.  Son distintos momentos que tendrán como denominador común el tema de la paz entre los hombres y con la creación. Dos serán las jornadas abiertas, una en Castel Gandolfo (cerca de Roma) en colaboración con la organización FaithInvest y otra en Asís junto al Movimiento Laudato Si’, para celebrar la importancia y el compromiso de los diferentes credos en la custodia de nuestra casa común. En este urgente compromiso estamos colaborando con  Consulus, una sociedad de consulta para la innovación global, en América, Europa y Asia, como nuestro global knowledge partner.

Maria Grazia Berretta

Evangelio Vivido: Dios tiene primacía en nuestras vidas

En la frase “Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22, 21), está la inminente petición de vivir radicalmente nuestra fe, y amar significa precisamente esto: hacer la voluntad de Dios que nos da todo y lo hace sin límites; reconocer su voz en el ruido ensordecedor del mundo y elegirla como camino principal en la vida cotidiana. Entre los pobres de las periferias Provocados por la situación de degradación y pobreza de muchas familias de nuestra zona, y estimulados por la Palabra de Dios, algunos de nosotros, después de haber presentado la propuesta a las autoridades religiosas y civiles, tomamos medidas para dedicarnos en particular a los niños de las periferias. Primero, algunas madres que viven en casas precarias se ofrecieron a ayudarnos para familias aún más pobres. Nuestro servicio comienza con el registro y pesaje de niños de cero a cinco años, instruyendo a las madres sobre nutrición alternativa (bajo costo y alto valor nutricional), vacunas, lactancia materna y educación. Es sólo un primer contacto para luego afrontar problemas más graves: desempleo, alcoholismo, abandono, hambre, falta de vivienda, drogas, miseria. Con nuestras familias acudimos cada fin de semana en ayuda de quienes viven en casas precarias para ofrecerles, con la ayuda de otros cristianos, mejores condiciones de vida. La comunión de bienes creada entre nosotros contribuye a mejorar la calidad de vida de estos niños para que no sólo vivan, sino que tengan asegurada una vida digna. (M.N. – Brasil) Un trabajo inesperado Al pueblo donde vivimos llegó hace un tiempo un matrimonio con cinco hijos. El padre estaba sin trabajo y tuvo que mudarse de casa por motivos de salud. Como su profesión era compatible con la de mi marido y además nos habían prometido un trabajo importante, decidimos contratarlo en nuestra empresa. Sin embargo, al cabo de unos meses, el trabajo con el que contábamos desapareció y empezamos a preocuparnos por el futuro. En aquel período la Palabra del Evangelio que nos habíamos propuesto vivir nos invitaba a la oración porque, decía el comentario, hay dos tentaciones: «La presunción de arreglárnoslas solos y el miedo de no conseguirlo. En cambio, Jesús nos asegura que el Padre celestial no dejará que nos falte la fuerza del Espíritu si estamos vigilantes y se lo pedimos con fe». Con fe nos dirigimos entonces a Él, confiándole la nueva situación, seguros de que pensaría en ello. Al día siguiente, mi marido recibe un trabajo importante e inesperado. Desde entonces ya no nos falta trabajo y el recién llegado sigue trabajando para nosotros. (M.R. – Suiza) El préstamo Durante el primer semestre escolar había compartido mi beca con otro estudiante que no podía pagar el abono para el comedor porque provenía de una familia muy pobre. Al comienzo del segundo trimestre, me confía que sus padres necesitan dinero urgentemente y me pide un préstamo. Había reservado esa suma para libros y comida, pero por amistad decido complacerlo. Por algunos días no lo veo, mientras que antes siempre venía a hablar conmigo. Estoy empezando a preocuparme e incluso a enojarme. Entonces, de repente, el Evangelio viene en mi ayuda con el pensamiento de que es correcto ayudar a un prójimo que está peor que yo. Una vez que me calmé, fui a visitarlo a su casa. Apenas nos vimos me dijo que no había vuelto a aparecer porque le daba vergüenza no tener todavía el dinero para devolverme y no sabía qué hacer. Le dije que me los devolvería cuando pudiera y que en caso contrario todo estaba bien: lo importante era nuestra amistad, que no debía fallar. (J.B. – África)

Maria Grazia Berretta

(tomado de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, año IX – n.1° septiembre-octubre 2023)

Chiara Lubich: El amor mutuo es nuestro uniforme

Vivir experiencias de fraternidad, generar momentos de unidad y crear vínculos de reciprocidad son parte de los objetivos de las relaciones que día a día establecemos.  Pero, ¿de dónde nace esa chispa de luz que nos impulsa a atrevernos a hacerlo e ir al encuentro del otro?  Al contarnos un episodio de su vida, Chiara Lubich sugiere una respuesta”. 

Y ahora pasamos al segundo aspecto: la irradiación […] Este argumento es muy amplio. Nos limitamos a extraer, de los escritos de los primeros años, algunas indicaciones.

Pero, ya leyendo algunas páginas relativas a este aspecto, se comprende que […] «La primera chispa inspiradora es el amor». Sí, fue el amor, una chispa que se encendió, difundió luz a su alrededor y estalló como un incendio en el mundo […]

El amor irradia. El amor por sí mismo da testimonio. […]También cuando la palabra entra en acción […] debe ser respaldada por el testimonio, por el amor: haber amado antes; e ilustrada por la experiencia: contar las experiencias. Así hicieron los primeros cristianos y así es hoy. […]

Hay un episodio que se quedó grabado en lo más profundo de mi corazón. ¡Me parece bellísimo! Este […] es el secreto de nuestra irradiación, el punto desde el cual hay que empezar. […]

«(…) Iba por las calles de Einsiedeln, y veía pasar a muchas personas de diferentes Órdenes religiosas ─porque es un ambiente… con un santuario estupendo─ […] Entre ellas, me impactaban, de un modo especial, las hermanitas de Foucauld: pasaban en bicicleta; sus rostros eran vivísimos, con aquellos pañuelos de lavanderas; esos rostros tan vivaces me hacían recordar la frase que se decía de su fundador, Foucauld, quien ─ como dicen ─ gritó el Evangelio con toda su vida. De hecho, parecía que aquellas religiosas dijesen: ‘Felices los pobres de espíritu; felices los que lloran’… No eran las bienaventuranzas que el mundo desea. Eran el escándalo del Evangelio.

Nació dentro de mí, entonces, un gran deseo: dar también yo, incluso externamente, mi testimonio. Pero […] no sabía cómo. “En un momento determinado me encuentro con una compañera ─era Natalia─ y le digo: ¿Sabes? […] he notado que esas religiosas me trasmiten a Dios, y no tanto con la palabra, sino con el hábito que llevan… y quisiera que también nosotras hiciéramos lo mismo. Pero ¿cómo reconocerán a Dios a través de nosotros? ¡Ah! ─dije─ ‘en esto conocerán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros’.”

El amor recíproco era, por lo tanto, nuestra divisa.

Chiara Lubich

https://www.youtube.com/watch?v=4b5ZhWuSXkw  

Encuentros en el Mediterráneo: Marsella, mosaico de esperanza

Encuentros en el Mediterráneo: Marsella, mosaico de esperanza

Recientemente concluyeron los Encuentros del Mediterráneo que tuvieron lugar en Marsella (Francia), ciudad mosaico de pueblos y culturas. Un evento que en diálogo traza nuevos caminos de esperanza con una mirada renovada al futuro. “¿Qué salió del evento de Marsella? Ha surgido una visión del Mediterráneo que yo definiría como simplemente humana, no ideológica, no estratégica, no políticamente correcta ni instrumental, no, humana, es decir, capaz de referirlo todo al valor primario de la persona humana y su dignidad inviolable. Y al mismo tiempo surgió una mirada de esperanza”.

Foto: © Chiara Barbaccia

Estas son las palabras que pronunció el papa Francisco durante la audiencia general del 27 de septiembre de 2023, centrando su meditación en el reciente viaje apostólico a Marsella al concluir los “Rencontres Méditerranéennes” que tuvieron lugar en la ciudad francesa del 17 al 24 de septiembre de 2023. Un verdadero “mosaico de esperanza”, como anuncia el título del evento organizado por la archidiócesis de Marsella, en el que participaron obispos, alcaldes, líderes religiosos, teólogos de la zona mediterránea y jóvenes de las cinco orillas del Mare Nostrum, en un diálogo abierto que mira hacia el futuro y los numerosos desafíos que afrontar. A raíz de los dos encuentros anteriores, el de Bari en 2020 y el de Florencia en 2022, Marsella, con su historia, su puerto y su esencia multicultural y multireligiosa, ha promovido este viaje a través de mesas redondas, encuentros de reflexión y oración, artísticos y espectáculos culturales de diverso tipo con el objetivo, como afirmó el papa Francisco en el Ángelus del domingo 17 de septiembre, de “promover caminos de paz, colaboración e integración con especial atención al fenómeno migratorio”.

Foto: © Chiara Barbaccia

Y este es uno de los temas más abordados en los debates entre los jóvenes presentes, como afirma Chiara Barbaccia, licenciada en criminología, de 28 años que se prepara para ser educadora en prisiones, hija de una isla italiana, Sicilia, la puerta de entrada a Europa: “En un momento en el que somos bombardeados por los medios de comunicación que nos hacen sentir invadidos, estamos llamados a no olvidar que nos enfrentamos a personas que abandonan su país porque se ven obligados, no por diversión. Y también debemos tener presente el valor de la hospitalidad, la carta ganadora para seguir siendo humanos”. Palabras que no se quedan en pensamientos pero que, si se comparten, toman forma. Chiara es, de hecho, una de los 70 jóvenes de entre 25 y 30 años que, representando el Mediterráneo y sus múltiples rostros, se encontraron con los obispos de las cinco zonas geográficas de este Mar, en un momento de interacción en pleno estilo sinodal: “Yo frecuento la parroquia de los frailes franciscanos de San Antonino en Palermo – dice – y, con vistas al intercambio y al crecimiento recíproco y gracias a la amistad con el Movimiento de los Focolares de mi ciudad, estoy aquí en Marsella. Los jóvenes de la mesa redonda en la que participé procedían de Ucrania, Bosnia, Tierra Santa y Argelia. Una mirada desde las diversas perspectivas del Mediterráneo. Les conté un poco sobre mi experiencia y lo que hacemos por la hospitalidad y otras cosas más. Lo que falta para que este mar sea verdaderamente “nostrum”, para todos, para la comunidad, es la idea compartida del bien común, la idea de que todo lo que “se mueve” en él no pertenece a una nación más que a “otra”, sino que es un patrimonio común que debe ser valorizado y no “hacerlo naufragar” o, peor aún, hacerlo hundir”. De la migración a la crisis climática, de la integración a la crisis geopolítica y la violencia de la guerra, la voz de estas nuevas generaciones que han animado y coloreado la ciudad de Marsella es fuerte. Los jóvenes son “faros”, como los definió el Papa en su discurso con motivo de la última sesión de los Encuentros, el 23 de septiembre, “son la luz que indica el camino futuro” y es importante garantizar que tengan espacios de encuentros donde orientarse para confraternizar y poder abrirse los oídos unos a otros, como ocurrió en la Oeuvre de jeunesse Joseph Allemand Saint Savournin, donde muchos chicos y chicas de secundaria de la ciudad, divididos en grupos, participaron en los “salones” temáticos para debatir y compartir desafíos y proyectos en el Mediterráneo. Entre los animadores venidos de diversas zonas, en particular de Italia, se encontraba también un grupo del Movimiento de los Focolares que, junto con otras entidades, contribuyeron a este intercambio. Cada salón fue un camino: en la inclusión, en el respeto a la diversidad de las otras confesiones, sobre la libertad de las mujeres en las diversas culturas, en la danza y en el arte, capaz de romper barreras y herramienta de acogida. Un viaje hacia la sensibilización sobre el tema de la reconversión de la industria bélica, como cuentan los chicos de WarFree – Lìberu dae sa gherra, la asociación que pretende una reconversión ética de Cerdeña (isla italiana) a través de una economía de paz con el mirada sobre el mundo; una red de empresas que se proponen como una alternativa a las industrias productoras de armas y petroquímicas y una nueva economía civil que ofrezca un trabajo digno al territorio promoviendo la conexión entre paz y desarrollo sostenible: “Estas industrias presentes en el territorio sardo son la mayor exportación de Cerdeña y en una tierra donde el trabajo escasea, es importante que la gente sepa para qué trabaja, quién gana con estas exportaciones y cuáles son las consecuencias – afirma Stefano Scarpa, uno de los socios de Warfree, que trabaja en el proyecto desde el principio -. No es una cuestión que concierna sólo a Cerdeña. Por eso los Encuentros Mediterráneos son una oportunidad. Sería bonito poder hablar no sólo de Mare Nostrum sino de globalidad, de un diálogo constante que quiere encontrar similitudes entre las dificultades de cada país y las respuestas”. “La Iglesia juega un papel muy importante en los territorios y en el diálogo con las otras Iglesias y otras religiones. Aquí es donde se debe fomentar la participación de todos – añade María Letizia Cabras, joven sarda del Movimiento de los Focolares que colabora en Warfree – para que el debate a nivel territorial se aplique también a nivel “mediterráneo”, a través de proyectos y eventos que impliquen todos los diferentes países”.

Maria Grazia Berretta

Evangelio Vivido: permanecer contagiados

Mirar los gestos de amor que hacen los demás genera a veces una tensión que, como sucede con los imanes, nos atrae, nos ablanda el corazón y despierta en nosotros el deseo de “adherir”, de hacer lo mismo. Es algo que no pasa desapercibido, capaz de contagiar verdaderamente a muchos. Poesías para la madre Con mi madre nunca había habido una relación fácil. Criticaba mi fe, me consideraba ilusa. Después de irme de casa, mantuve más la relación con mi padre, que sabía equilibrar sabiamente la situación. Un día me llamó: mamá estaba en el hospital con una enfermedad grave. Cuando fui a visitarla, pensé en lo que podría darle alegría. Sabía que le encantaban los poemas de Attila József, así que le compré un audiolibro suyo. Mamá ya no era ella misma, transformada por el dolor. Pero en cuanto empezó a escuchar aquellas poesías, sus ojos se volvieron tan brillantes como si estuviera soñando. Mis visitas posteriores se convirtieron así en un descubrimiento o redescubrimiento de nuestro poeta nacional, pero fue una gran alegría para mí ver que ella también había implicado a otros enfermos en la lectura o escucha de los poemas. Gracias a este gesto de caridad hacia ellos, tuve la impresión de conocer a otra persona: “Me enseñaste que hay que amar a todos”, comentó. ¿Y yo? Yo tomé su último respiro sereno y confiado. (L.M.L. – Hungría) Tres veces al día En los gastos habituales de nuestro presupuesto familiar, habíamos incluido una cantidad para ponerla a disposición de los necesitados. Solo que ese día no pudimos sacarla porque había muchos gastos. Fue un verdadero disgusto para nosotros. En ese momento, nuestros dos hijos pequeños llegaron con sus monederos y, delante de nosotros, vertieron todo el contenido, todos sus ahorros, sobre la mesa. El episodio tuvo una secuela cuando la abuela vino a visitarnos y los niños le contaron lo que habían hecho. Ella nos miró perpleja: “¿Pero como, ayudan a los demás cuando ustedes también tienen problemas?”. Antes de que pudiéramos responder, fue el más pequeño quien desbloqueó la situación: “¡Pero abuela, nosotros comemos tres veces al día!”. Con esa frase, volvió la serenidad y unos días después la abuela regresó con un sobre en la mano: “Esta es mi contribución para juntar con la de ustedes… Después de todo, ¡yo también como tres veces al día!” (L.R. – Italia)

Editado por Maria Grazia Berretta

(extraído de Il Vangelo del Giorno, Città Nuova, anno IX – n.1° septiembre-octubre 2023)