Movimiento de los Focolares

Chile, una navidad en la plaza

Ene 24, 2012

Una fiesta navideña para devolver la dignidad a la gente que vive en la calle. Los jóvenes del Movimiento en Santiago de Chile nos cuentan.

Dar un poco de tiempo a las personas que no tienen la oportunidad de disfrutar de la Navidad en una familia, con una buena cena, regalos y ambiente festivo. Con este deseo nació, desde hace algunos años, la «Navidad para la gente en la calle», que se realizó en una de las plazas más famosas, pero también la más transitada por vagabundos y pobres de Santiago Chile, la plaza «Yungay». El evento fue lanzado por los y las gen de Santiago; y contó con la participación de más de 100 personas. Muchos han trabajado de diferentes maneras: adultos, jóvenes, niños. Todos protagonistas de la fiesta, desde el inicio de su preparación, y la alegría que reinaba en las calles el día de Navidad era el resultado de esta generosidad. «Ha sido una linda ocasión para ir al encuentro del otro”, nos dice Karina. » Nuestros invitados eran alcohólicos, desocupados, sin familia, abandonados, que tratan de sobrevivir día tras día, que duermen en las bancas de esta plaza. Es una experiencia que nos ayuda a destruir la barreras de los prejuicios, del temor a ir al encuentro de aquel que es “diferente”… a entender que el otro es un don para mí, sentir la alegría del dar”. Muchas situaciones de dolor recogidos en el transcurso de la noche: madre en la espera del sexto hijo, parejas jóvenes con hijos de pocos meses, soledad. Roberta nos cuenta: «Un señor nos veía desde la acera… lo invitamos a acercarse y sentarse en una mesa con los demás. Él no quiere, aunque dice que tiene hambre… Mientras tanto, nos cuenta su historia. Le ofrecemos una ‘empanada’ que recibe con gusto, pero de inmediato dice: ‘Yo no como, si ustedes tampoco comen!’ Después de unos minutos estamos todos con una ‘empanada’ en la mano y le decimos: ‘¡Ahora vamos a sentarnos’ .’Sólo si también van ustedes!’, nos dice. Vamos todos juntos, con él detrás, ya que quería asegurarse de que no lo dejemos solo. Se le ve feliz! Es una lección para nosotros, comprender que no sólo es importante dar de comer sino hacer sentir al otro igual a mí. «   Jóvenes por un mundo unido de Santiago (Chile)

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