Ficha Chiara Lubich

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Orígenes. Silvia Lubich nació en Trento el 22 de enero de 1920, es la segunda de cuatro hijos. La madre es católica practicante, el padre socialista; su hermano Gino es comunista, partisano, periodista del diario ˮL'Unità”.

Silvia desde muy joven comienza a asistir a la Acción Católica.

En 1938 obtuvo el diploma de maestra y comenzó a enseñar en algunas escuelas del interior de la provincia y en la capital. Mientras tanto, se matriculó en la Universidad de Venecia, pero por el estallido de la II Guerra Mundial se vio obligada a abandonar los estudios.

Vocación. A los 19 años, participando en un curso de la Acción Católica, la Lubich visita el Santuario de Loreto que, según la tradición, conserva la casa de la Sagrada Familia. Allí advierte su vocación: un nuevo camino con respecto a los conocidos hasta el momento (matrimonio, convento, consagración a Dios permaneciendo en la propia casa). En Loreto, Silvia ve delinearse un 'cuarto camino', según el modelo de la familia de Nazaret: vírgenes y casados, todos donados totalmente a Dios, que forman pequeñas comunidades en medio del mundo. Estos, después serán llamados “focolares”.

Animadora de la Tercera Orden franciscana y fascinada por la radicalidad de Chiara de Asís toma su nombre.

A los 23 años advierte fulgurante la llamada a dar todo a Dios y el 7 de diciembre de 1943 se consagra con el voto de castidad.

Una nueva espiritualidad. Los horrores de la guerra le arrebatan toda seguridad, despertando en la joven Lubich una imperiosa pregunta: ¿Existe un ideal que ninguna bomba pueda destruir? En el fondo del corazón encuentra la respuesta: sí, es Dios. Y Él, en ese escenario de odio que pone en evidencia el contraste, se le manifiesta por lo que es: Amor.

Comparte su descubrimiento con otras chicas. Juntas empiezan a poner en práctica una por una las palabras del Evangelio que llevan consigo incluso a los refugios antiaéreos. El 13 de mayo de 1944 un bombardeo violento se abatió sobre la ciudad, dañando incluso la casa de los Lubich. La familia se refugió en las montañas, pero Chiara decidió quedarse en la ciudad para apoyar a la naciente comunidad. Alquila un pequeño departamento en Piazza Cappuccini que después también alberga a sus otras compañeras. La llamaron 'casita', en referencia a la de Nazaret. Se convertirá en el primer 'focolar'.

Comparten con los pobres todo lo que tienen y puntualmente todo vuelve centuplicado: paquetes de alimentos, ropa, medicinas... Enseguida lo distribuyen a quienes lo necesitan, tocando con mano el “dan y se les dará” del Evangelio. Redescubren el mandamiento nuevo de Jesús: “Ámense como yo os he amado”. Y en el grito de abandono de Jesús en la cruz, Chiara identifica cuál es la medida del amor recíproco: dar la vida. En el testamento de Jesús, donde le pide al Padre que todos sean una sola cosa en Él, comprende la especificidad del carisma que Dios les está donando: contribuir en el mundo – en una tensión constante a la unidad –con la construcción de la fraternidad universal.

Se va delineando una nueva corriente espiritual con un evidente sello comunitario: la espiritualidad de la unidad o la espiritualidad de comunión, reconocida después por la Iglesia católica y por otras Iglesias como un carisma suscitado por el Espíritu especialmente adecuado para estos tiempos.

Albores de un movimiento. Jóvenes, obreros y profesionales, familias y religiosos se unen al grupo original y después de pocos meses son 500 personas las que participan en una comunión espontánea de bienes materiales y espirituales, según el modelo de la comunidad de los primeros cristianos. El arzobispo de Trento Carlo De Ferrari, a cuyo juicio Chiara somete el naciente Movimiento, afirma: “Aquí está el dedo de Dios” y da la primera aprobación diocesana (1947). En 1948 inicia en Trento el primer focolar masculino.

Encuentro con Igino Giordani. En septiembre de 1948 conoció a Igino Giordani, diputado, escritor, periodista, pionero en el ecumenismo, padre de 4 hijos. Él, estudioso y experto de la historia de la Iglesia, descubre en Chiara “el signo de los tiempos” y decide seguirla. Su extraordinaria sintonía espiritual hace emerger en Chiara, en el verano de 1949, más luminosas revelaciones sobre el carisma. Por su profundidad de alma y la apertura al mundo, Chiara lo invita a ser, con los vírgenes, parte integrante del focolar. Siguiendo sus huellas, muchos otros en el mundo seguirán esta original forma de consagración abierta a los casados. Giordani, que Chiara consideraba cofundador, es actualmente Siervo de Dios; su proceso está en la fase romana.

‘Paraíso ’49’. Después de años de intensa actividad, en el verano de 1949, Chiara fue con sus compañeras al Valle di Primiero (Trento) para descansar. Aquí la esperaba una oleada de iluminaciones muy especiales: una gracia que es generalmente reservada a fundadores o a figuras sobre las que luego se manifiesta un plan especial de Dios. En una experiencia mística, que dura varios meses, Chiara, "entrada en el seno del Padre", penetra - por cuanto es posible a una criatura – los secretos del Cielo: el misterio de la Santísima Trinidad, el esplendor de María, la creación en su dimensión de cielos nuevos y tierras nuevas. También comprende el proyecto de Dios sobre el Movimiento de los Focolares y sobre sus futuros desarrollos.

Objeto de estudio. En los años '50 el Movimiento es sometido a un prolongado estudio por la Santa Sede. Es un momento de incertidumbre y de prueba para Chiara y su familia espiritual. En marzo de 1962 llega la primera aprobación pontificia ad experimentum de los focolarinos; siguió, al año siguiente, la de las focolarinas, las dos secciones fundamentales del Movimiento.

En junio de 1990 se aprueban los Estatutos que definen la fisonomía del Movimiento entero. En octubre de 1994, febrero de 1998 y marzo de 2007 se harán todavía más actualizaciones.

Difusión. Desde 1950, durante el verano, un número cada vez mayor de personas de diferentes orígenes y condiciones, confluyen en el valle de Primiero. Así nace la Mariápolis - ciudad de María - que en 1959 verá pasar más de 10 mil personas de 27 países.

Por circunstancias casuales, el Movimiento, que primero se difundió en Italia, se abre camino en otros países de Europa y más allá. Desde 1967 está presente en los cinco continentes.

Pasquale Foresi. Entre los primeros que se consagran a Dios en el focolar, en 1954 Pasquale Foresi fue ordenado sacerdote por el arzobispo de Trento Carlo De Ferrari. Es el primer focolarino sacerdote. Por el aporte – entre otras cosas – a la dimensión cultural del Movimiento, a la redacción de los Estatutos, al nacimiento de la casa editorial y de la ciudadela de Loppiano (Florencia), también será considerado por Chiara como cofundador.

Ramas y obras. Desde la inicial constitución de los focolares, Chiara funda otras ramas del Movimiento: sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas, “voluntarios de Dios” (es decir, personas que trabajan en diversos ámbitos sociales), los y las gen (nuevas generaciones). Desde 1977 se unen también obispos.

Iniciará también Movimientos de amplia difusión: Familias nuevas, Humanidad nueva, Jóvenes por un mundo unido y Chicos por la unidad, el Movimiento sacerdotal y los de los religiosos y de las religiosas y los Movimientos parroquial y diocesano.

Fundó la ciudadela de Loppiano (Florencia) y las sucesivas “Mariápolis permanentes”, cuyos habitantes de todas las generaciones tratan de poner en práctica en el estudio, en el trabajo y en todos los aspectos de la vida, la reciprocidad del amor evangélico, convirtiéndose así en significativos lugares de testimonio.

Suscita el complejo editorial Città Nuova.

Para identificar y difundir la cultura de la unidad, crea y dirige personalmente un Centro de estudios interdisciplinario, la “Escuela Abbá”.

Como última fundación (diciembre de 2007) crea el Instituto Universitario Sophia con sede en Loppiano (Florencia).

La santidad de pueblo. El multiplicarse de obras y ramas, la difusión exponencial del Movimiento de los Focolares, no apartan a Chiara de su primera intención: seguir sólo a Dios. Además de los Estatutos, a los reglamentos, a las gracias especiales del '49, advierte que tiene que dejar una cosa más: su santidad. No sólo la suya - explica - sino una santidad comunitaria, una santidad de pueblo. En 1980 descubre en Suiza un servicio de conferencia telefónica colectiva y a través de esto da a todos los suyos mensualmente, presentes en todo el mundo, nuevas inspiraciones espirituales y estimulantes propósitos de vida. Con la evolución de las telecomunicaciones se pasa al satélite y luego a Internet. Chiara es fiel a esta cita, haciendo partícipe a todo el Movimiento de su mismo anhelo: hacerse santos juntos, santos por amor.

CHIARA Y LOS DIÁLOGOS

En la propia Iglesia. Le da un nuevo impulso a este diálogo cuando, en Pentecostés de 1998 - presentes en la Plaza San Pedro 300 mil miembros de Movimientos y nuevas comunidades - promete a Juan Pablo II que “…siendo nuestro carisma específico la unidad, vamos a trabajar con todas las fuerzas para ayudar a realizarla” en la comunión recíproca entre todos. El carisma de la Lubich también es eficaz para aumentar el diálogo en otras Iglesias cristianas.

Iglesias cristianas. Después de entablar relación con un grupo de la Iglesia evangélica luterana en 1961, recibe gradualmente el aliento de líderes de otras Iglesias – que contacta en Estambul, Londres, Zurich, Alemania y otros países – para difundir la espiritualidad de la unidad, que reconocen como espiritualidad ecuménica. Se compromete personalmente de diversas maneras y, desde fines de los '90, promueve el proyecto “Juntos por Europa”, compartido por Comunidades y Movimientos de varias Iglesias.

Grandes religiones. En 1981 en Tokio es la primera mujer que narra su propia experiencia cristiana a 10 mil personas en un templo budista y en 1997 en Tailandia a monjas y monjes. En el mismo año fue invitada a tomar la palabra en la histórica mezquita de “Malcolm X” de Harlem (Nueva York) ante 3 mil musulmanes afro-americanos. Significativa la dimensión del diálogo con los fieles judíos y musulmanes en Oriente Medio y África del Norte. El diálogo interreligioso se desarrolla en muchos otros países con personas de otras tradiciones religiosas: hinduismo, sijismo, taoísmo, animismo.

Convicciones no religiosas. Siempre por iniciativa de Chiara el Movimiento se abre al diálogo con personas que no tienen un referente religioso y se materializa en una colaboración activa a favor de la fraternidad, promoviendo todos los valores del ser humano.

Cultura contemporánea. En los años '90 la Lubich promueve el diálogo con representantes de diferentes ámbitos del conocimiento y de la vida humana. Se constituyen redes internacionales de estudiosos, profesionales, estudiantes de diversas disciplinas (teología, sociología, derecho, comunicación, psicología, medicina, educación, arte, arquitectura, deporte y otras), comprometidos en un trabajo de elaboración cultural inspirado en el carisma de la unidad en diálogo con la cultura contemporánea. Esto se desarrolla en el ámbito económico a través del proyecto de Economía de comunión (www.edc-online.org) y en el político con el Movimiento político por la unidad (www.mppu.org) que propone la fraternidad como categoría política.

Reconocimientos. En 1977 Chiara recibe en Londres el Premio Templeton para el progreso de la religión. Desde 1995 las distinciones se multiplican por parte de organismos académicos internacionales y administraciones públicas. Entre otras, en 1996 en París, el Premio Unesco para la educación a la paz.

Se le otorgan ciudadanías honorarias de varias ciudades, entre ellas: Buenos Aires, Roma, Florencia, Turín, Milán y dieciséis doctorados ad honorem de Universidades de cuatro continentes. Las motivaciones destacan la contribución a la paz y a la unidad entre los pueblos, religiones y culturas y la difusión de la fraternidad universal.

Los últimos días. En febrero de 2008 Chiara ingresa al Policlínico Gemelli de Roma. El Papa Benedicto XVI le envía una carta personal. El Patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I la visita.

El 14 de marzo se apaga en su casa de Rocca di Papa (Roma) a la edad de 88 años, rodeada de su familia espiritual.

El funeral se lleva a cabo el 18 de marzo en la Basílica papal de San Pablo extramuros, presidido por el Secretario de Estado Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, concelebrado por otros 16 cardenales, 40 obispos y cientos de sacerdotes. Entre las miles de personas de todas las edades, participan muchas personalidades de diversos partidos políticos, representantes de muchas religiones, de distintas Iglesias y de Movimientos católicos.

Sierva de Dios. “Habiendo ido en aumento, con los años, su fama de santidad…”. Con estas palabras del Edicto, el obispo de Frascati Raffaello Martinelli, el 27 de enero de 2015, abre la causa diocesana de beatificación y canonización de Chiara Lubich (Silvia), fundadora del Movimiento de los Focolares. El papa Francisco se hace presente con un mensaje que exhorta “a dar a conocer al pueblo de Dios la vida y las obras de aquella que, acogiendo la invitación del Señor, ha encendido para la Iglesia una nueva luz en el camino hacia la unidad”.



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