Movimiento de los Focolares

Maratón de Boston: más allá del miedo

Abr 17, 2013

Los jóvenes de Boston quieren demostrar al mundo que el miedo no es la última respuesta. El viernes en la noche se realizará una carrera para completar el maratón, será un signo de esperanza.

Joanna

Dos días después de la explosión de las bombas cerca de la meta del Maratón de Boston, todavía la ciudad está traumatizada y en parte paralizada. Sus habitantes, si bien sacudidos y destruidos por la violencia, quieren reaccionar ante el miedo: “Nosotros decidimos cuándo terminar el maratón”, afirma Joanna, de 19 años, estudiante de un liceo de Boston. Se ha organizado un evento para el viernes en la noche: una marcha a lo largo de las últimas 5 millas del maratón, desde el lugar donde la policía los obligó a detenerse. La marcha quiere ser un signo contra la resignación, un signo de esperanza para demostrar al mundo que en la ciudad de Boston el bien supera al mal.

Joanna estaba allí haciendo barra a sus amigos que corrían: estaban a 5 millas de la meta. “De repente de desató el caos, los policías corrían por todas partes diciendo a las personas que la carrera había terminado”. Joanna estaba asustada y nadie sabía explicar qué había pasado, los celulares no funcionaban. Se esparció la voz de las dos explosiones, después escuchamos a la policía hablar del atentado: “Me di cuenta de que mis amigos estaban justo allí en medio, y me preguntaba si estarían bien”. Sintiéndose indefensa entró a un café, poco después llegó uno de los amigos que participaban en el maratón. “Le compré algo de comer y me puse a escucharlo”. Al hacer estos sencillos actos de amor, me di cuenta de que no podíamos quedarnos en el temor que nos paraliza.

Todos sus amigos están bien, también una chica que estaba muy cerca de donde estallaron las bombas: “Lamentablemente muchas familias y muchos otros estudiantes no pueden decir lo mismo. Rezo por ellos”.

 Todas las noches Joanna va a la Misa de las 10 y esta vez invitó a sus amigos a ir con ella. Para su sorpresa fueron todos. La iglesia, que por lo general es frecuentada por poquísima gente, estaba llena de personas: no había sólo cristianos, sino muchos que sintieron la necesidad de rezar.

 Más de 12 mil personas ya han adherido a la marcha del viernes. Joanna, a pesar del sufrimiento y de la extraña atmósfera que se respira, está segura: “Debemos demostrar al mundo que el amor es más fuerte. Seguir creyendo todavía más en la posibilidad de un mundo unido, y hacer nuestra pequeña parte”.

 

A cargo de Susanne Janssen (Living City Magazine, NY – USA)

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