Desde que el nuevo párroco llegó a un pueblo cercano al nuestro, comenzamos a vivir juntos la Palabra de Vida. Se trata de una frase de la Biblia en la que el Movimiento de los Focolares se centra cada mes, y compartimos nuestras experiencias. Una tarde, las vacas del vecino entraron en mi campo de frijoles y lo destruyeron todo. No era la primera vez, y por eso, no nos habíamos hablado durante meses. Para darle una lección, mi esposa, los niños y yo tomamos algunas ramas y nos dirigimos hacia su casa. En el camino, recordé la Palabra de Vida y dije: “¡Un momento! La semana pasada recibí una hoja que decía que debemos perdonar a nuestros enemigos. Si voy a la catequesis, ¿qué debo decir si ahora vamos a castigar a nuestro vecino?”. Decidimos ir a su casa, pero sin amenazarlo. Solo queríamos explicarle lo sucedido y pedirle que tuviera más cuidado con sus vacas. Y así lo hicimos. Él, que esperaba una confrontación violenta, se quedó sin palabras. Se arrodilló a mis pies y me pidió disculpas repetidamente. Desde ese día, volvimos a hablarnos y a saludarnos con normalidad, incluso más: nos hemos hecho amigos. Una nueva alegría ha llenado nuestro hogar.
S. W. (Guinea-Bisáu)
Da Nieuwe Stad (Bélgica) 2026, número 2
Foto: © Vilij Corps by Pixabay




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