Hacer de cada lugar un oasis, no una fortaleza
Del 2 al 4 de marzo, la Asamblea General de los Focolares vivió un retiro espiritual. Días de escucha del Espíritu, silencio personal, oración por la paz, pero también de inmersión en algunas de las problemáticas globales a las que nos enfrentamos, presentadas por personalidades de varias culturas.
Andrea Riccardi, historiador italiano y fundador de la Comunidad de San Egidio, ve una verdadera llamada a la fraternidad para los Movimientos en la situación mundial actual. Una llamada que a menudo no escuchamos, tal vez porque estamos encerrados en nuestros problemas. Solo «saliendo», en contacto con la realidad, cumpliremos nuestra misión. Vinu Aram, médico y directora del Centro Internacional Shanti Ashram en India, subrayó que, para construir la paz, también se necesita una profunda formación espiritual.
Las heridas que sufren millones de mujeres y hombres —pobreza, injusticia, migraciones— han sido el punto de partida para el padre Vilson Groh, sacerdote brasileño comprometido con los barrios periféricos de Florianópolis (Brasil), y Emilce Cuda, teóloga y profesora argentina, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina. Han puesto de relieve las enormes desigualdades que existen en el planeta y han hablado de cómo el trabajo por los más desfavorecidos es un aspecto imprescindible de nuestra vida, un rostro privilegiado de Jesús Abandonado que hay que buscar y encontrar.
La valía de cada relación como fuente de realización y libertad fue el tema central de la intervención de Chiara Giaccardi, socióloga italiana especializada en procesos culturales y comunicativos. Por lo tanto, no solo buscar y promover la autorrealización, sino más bien la correalización, la posibilidad de crear juntos algo nuevo, un espacio generativo. Pero ¿siguen teniendo sentido palabras como «relación» y «libertad» en la era de la Inteligencia Artificial, de sistemas cada vez más manipuladores?
Paolo Ruffini, periodista italiano, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, de la Santa Sede, y Fadi Chehadé, uno de los mayores expertos mundiales en ámbito informático, hablaron de las grandes oportunidades y las enormes responsabilidades que tenemos en todos los ámbitos de la comunicación, sobre todo ahora que la Inteligencia Artificial invade e impregna nuestras vidas. Esto no es una invitación a no utilizar las tecnologías, más bien: es necesario apoyar su uso ético y volver a las relaciones humanas con valentía, «haciendo de nuestras casas y de nuestras comunidades –como recordó Chehadé citando una enseñanza de su padre– no fortalezas, sino oasis».
La jornada del 5 de marzo, se ha dedicado íntegramente al Informe del Quinquenio 2021-2026, presentado en la sala por la presidenta Margaret Karram, junto con algunas reflexiones del copresidente Jesús Morán. Los contenidos han sido objeto de diálogo y de intercambio tanto en los grupos como en la sesión plenaria.
Stefania Tanesini
con el equipo de Comunicación Multimedia y Servicios lingüísticos




















Foto: © CSC Audiovisivi




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