Movimiento de los Focolares

Territorios palestinos: “al menos no odiar”

Abr 7, 2016

Entrevista a Nasri K., palestino, voluntario del Movimiento de los Focolares, cristiano greco-ortodoxo, arquitecto y consejero comunal del municipio de Beit Sahour, a 1 Km. al sur de Belén. La búsqueda de una convivencia posible.

20160407-01Nasri estudió en Milán (Italia) y seguidamente se especializó en urbanística en Venecia. Regresando a su tierra conoció el Movimiento de los Focolares, hace 20 años. Este encuentro, según lo que él mismo dice cambió su vida. Tiene 3 hijas de 17, 15 y 13 años. Lo encontramos durante el congreso internacional OnCity, sobre el bien común (Castel Gandolfo 1-3 de abril). ¿Cuáles desafíos encuentras cotidianamente en tu tierra? «Trabajo en el sector de la construcción. Por motivos políticos tenemos dificultades para renovar el plan regulador, que está desde los años ’70. Para abrir una calle nueva o modificar una ruta se necesitan permisos, pero la autoridad militar israelí nos la niega». ¿Realmente es posible ‘amar al enemigo’? «No es fácil ser un auténtico cristiano en Palestina. En este campo nuestro enemigo es la autoridad militar israelí, ¡no los judíos! Respeto la religión judía porque somos todos hermanos, hijos de Dios. Pero ¿cómo puedo amar a un soldado israelí que me mata? ¿Qué destruye nuestras ciudades? ¿Cómo hago para vivir el cristianismo? He intentado confrontarme sobre esto con otros cristianos. He entendido que si no soy capaz de amar, al menos puedo empezar por no odiar, y poco a poco el amor llegará. Estas dos palabras, “no odiar”, me las he puesto en la mente y en el corazón y he empezado a vivirlas a mi modo. A menudo me ayudan, por ejemplo, a sonreírle a un soldado. Especialmente en el punto de control, porque lamentablemente nosotros palestinos no podemos movernos libremente. Estamos circundados, estamos en prisión. Una vez un capitán me preguntó por qué yo, árabe palestino, le había sonreído. Le respondí: Jesús nos ha dicho “hay que amar a todos”, y yo te amo. Quedó impresionado, no sabía qué decir. ¡Me dejó pasar sin revisarme demasiado! El amor existe, también en el corazón de los ocupantes israelíes como en cada persona que existe en la tierra. No les echo la culpa, porque son soldados y deben obedecer las órdenes. Dejemos el conflicto a los gobiernos, nosotros como pueblos podemos vivir juntos. Pero para los jóvenes esto es más difícil de aceptar, sobre todo ahora que con internet ven cómo es el mundo fuera de Palestina». ¿Qué hacen como Movimiento de los Focolares en Tierra Santa? «Soy voluntario y comprometido en Familias Nuevas. Promovemos actividades en las distintas iglesias con la comunidad cristiana de Belén. Yo soy greco-ortodoxo, mi esposa es católica. Vamos donde quien tiene necesidad: ancianos, niños abandonados, o personas enfermas mentalmente que tienen necesidad de ser amadas. Tratamos de hacer lo posible…». ¿Hay judíos entre las personas que están en contacto con el Movimiento? «Muchas familias judías son amigas nuestras. Hacemos encuentros juntos. Una de mis hijas juega fútbol. A través del Centro Peres por la Paz su equipo, junto a un equipo israelí, fue invitado por el Real Madrid. Para ella, que por primera vez entraba en contacto con coetáneos judíos, fue una experiencia nueva. A su regreso me dijo: «Todos los jugadores judíos son mis amigos». También estamos en contacto con muchas familias musulmanas: en Palestina los musulmanes son el 99%, el 1% somos cristianos. Como Movimiento de los Focolares tenemos una muy buena relación con los musulmanes, y también con los judíos. Esto nos demuestra que vivir juntos se puede». Si pudieras dar un mensaje a todo el mundo, ¿qué es lo que más desearías para tu tierra? «Recuérdenos. Hay palestinos cristianos que están sufriendo. Éramos más del 10%, pero la emigración de las familias cristianas ha aumentado muchísimo. Tengo miedo de que un día no haya ni siquiera un cristiano. Ayúdenos a resolver el problema palestino. Si se crea la paz en Medio Oriente, habrá paz en todo el mundo. La voluntad de Dios es esa, pero necesitamos la voluntad de los seres humanos. Es un lugar estratégico, rico de espiritualidad. La única cosa que nos hace falta es la unidad. Si existiese la unidad entre estas tres religiones, Medio Oriente estaría en paz y sería un modelo. Este es el único mensaje que puedo dar: vivir las palabras de Jesús, para crear la paz y el amor, porque realmente tenemos necesidad de el. Maria Chiara De Lorenzo

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