1 Ago 2011 | Focolare Worldwide
En estos años estuviste en todos los continentes, te encontráste con distintas culturas y situaciones sociales. Conociste de cerca varias comunidades de los Focolares. A la luz de estas ricas experiencias vividas, ¿nos podrías decir cuál te parece que sea la vocación principal del Movimiento en el mundo? «Es la vocación a la unidad, la vocación a contribuir en todas las latitudes, en todos los contextos y con las modalidades más diversas, a la realización del ut omnes unum sint (Que todos sean uno) pedido por Jesús al Padre. Es el objetivo al que estamos llamados, un imperativo estampado en cada uno de nosotros por la participación al carisma de la unidad (…)». Antes de llegar a Eslovenia, visitaste Rusia, Chequia, Hungría, es decir tres sintomáticos y significativos países de la ex Unión Soviética. ¿Qué te llevó a emprender estos viajes? «Es el mismo motivo que me llevó a ir a Asia, a África, a Norteamérica y a otros países de Europa: el compromiso de dar precedencia a las relaciones. Viajar significa cada vez ponerme en una actitud de escucha para acoger las problemáticas y riquezas de los pueblos que encuentro, las potencialidades en acto y las que se pueden desarrollar. ¿Cuáles son las que has encontrado en estos países que por décadas se construyeron sobre la ideología comunista? Chiara Lubich siempre vio en esta área del mundo una especial vocación a la unidad, precisamente como respuesta a la experiencia de unidad forzada que caracterizaba a estos países. En el ’89, enseguida después de la caída del muro, Chiara entrevió en esos acontecimientos históricos un gran paso hacia la unidad. Pero en este proceso había que salvaguardar los valores positivos presentes hasta entonces en aquella sociedad: el anhelo de unidad, una visión global del mundo, la atención a las clases menos favorecidas, la exaltación de la sociedad del hombre. Grandes ideales, pero a menudo desmentidos evidentemente por los hechos. Le pareció entender que el carisma de la unidad que el Espíritu le había donado podía contribuir a radicar esas ideas precisamente allí donde habían tenido origen: en Dios. (…) Verdaderamente la unidad puede caracterizar esta región del mundo. Porque, si es vivida en Dios, entre más grande es la diversidad, más extraordinaria puede ser la experiencia de unidad que se deriva. Tuve una primicia el verano pasado durante mi viaje a Croacia, en donde me encontré con un grupo de miembros del Movimiento provenientes de diversas áreas geográficas y culturales: tantos pueblos que componían un sólo pueblo, unido en el nombre de Dios y que vivía por la unidad (…)».
En estos años se asiste en Eslovenia a una creciente polarización de la sociedad que afecta las relaciones entre la Iglesia y el mundo laico, hasta desembocar a menudo en una cierta intolerancia. ¿Cómo se puede sanar esta herida y contribuir a restablecer los valores auténticos al mundo en el que vivimos? «Pienso que sobre todo hace falta creer y contar con todo los que hay de auténtico y profundo en el alma de cada hombre. Todos, creyentes o no, llevan consigo valores. Se trata de poner en evidencia lo positivo que hay en cada uno y saber construir puentes con todos. Bajo este aspecto, el carisma de la unidad que tratamos de vivir tiene en sí una fuerza y una luz que va más allá de nuestras personas. (…) Después creo que estos valores pueden ser ofrecidos mediante el testimonio, personal y comunitario: el valor de la vida, del hombre, de la familia… son valores que Dios pone en nosotros y que se deben reflejar a través de nuestra vida, estampando en ella una plenitud convincente. Finalmente diría que hace falta ofrecer también el propio punto de vista, pero libremente, con desapego, en el respeto hacia el otro. En una palabra, como don de amor». Lee la entrevista integral (en italiano)
de Irena Santoro – Fuente: Novi Svet
1 Ago 2011 | Focolare Worldwide
En esta tierra antigua, el cristianismo llegó en el siglo VIII haciendo entrar en el circuito evangélico un pueblo que en el siglo VI había llegado desde Moravia y Panonia (actual Hungría). A lo largo de los siglos, el destino de Eslovenia estuvo ligado a los acontecimientos del Imperio Austríaco, de fuerte matriz católica. Después de los sufrimientos del Primer Conflicto Mundial, pasó a formar parte de Yugoslavia, de la que se independizó en 1991. Tierra rica de historia y de fe, y también de dolor. Por lo tanto sensible a los valores evangélicos, como aquellos que pone en evidencia la espiritualidad focolarina; en 1958 un sacerdote del Este participó en la Mariápolis de Fiera de Primiero, difundiendo después su mensaje a otros en un modo capilar y silencioso. Los Focolares en Eslovenia – Nacen pequeñas comunidades ricas de vida, que brotan naturalmente en 1966 cuando se abre el primer focolar en Liubliana, en un sótano, y después otro en 1974.
Pulula una vita ferviente, en las familias, entre los jóvenes, en las parroquias y el Movimiento crece hasta llegar a ser “un pequeño pueblo”. El régimen comunista obviamente controla la actividad de todos los ciudadanos, incluidos los adherentes al Movimiento, pero la vida no se detiene, tanto que en 1986, en Bohinj, se organiza la primera Mariápolis-vacaciones, que se convierte en un punto luminoso para tantos. Para algunos será el primer encuentro con Dios o el rencuentro después de años. En los años Setenta tiene lugar un acontecimiento inolvidable: la gira del Gen Rosso. Fueron cuatro espectáculos en un estadio repleto. El ápice es la canción “María” cantada en esloveno. Es la primera vez, desde 1945, que una canción con contenido espiritual es cantada fuera de las iglesias y transmitida por televisión. La caída del Muro da inicio a una nueva etapa. La libertad permite que se pueda hablar del Movimiento, reunirse, organizar nuevas giras del Gen Verde y del Gen Rosso, volver a presentar la revista Novi Svet (Ciudad Nueva), nacida en los años sesenta, con una nueva imagen y un tiraje de 2300 copias.
Hoy, María Voce encontrará un Movimiento desarrollado, que colabora cada vez más activamente con la Iglesia Católica; en diálogo con pertenecientes a distintas iglesias cristianas; abierto, gracias a algunas empresas, a la realidad de la Economía de Comunión. El nombre del Centro Mariápolis de Planina es “Spes”, esperanza. No puede haber una palabra mejor para el viaje de María Voce en una tierra donde la esperanza ha sido probada y vivida con intensidad en estas últimas décadas. De Mario Dal Bello
31 Jul 2011 | Palabra de vida, Sin categorizar
«Aquí vengo yo para hacer tu voluntad».
Esta Palabra nos ofrece la clave de lectura de la vida de Jesús y nos ayuda a captar su aspecto más profundo y el hilo de oro que une todas las etapas de su existencia terrena: su infancia, su vida oculta, sus tentaciones, sus opciones, su actividad pública, hasta su muerte en la cruz. En todo instante y en cada situación Jesús buscó una sola cosa: hacer la voluntad del Padre; y la llevó a cabo de modo radical, no haciendo nada más que esa voluntad y rechazando incluso las propuestas más sugerentes que no estuvieran en total acuerdo con esa voluntad.
«Aquí vengo yo para hacer tu voluntad».
Esta Palabra nos hace comprender la gran lección a la que apuntaba toda la vida de Jesús: que lo más importante es hacer la voluntad del Padre y no la nuestra; ser capaces de decir no a nosotros mismos para decirle sí a Él. El verdadero amor a Dios no consiste en buenas palabras, ideas y sentimientos, sino en la obediencia efectiva a sus mandamientos. El sacrificio de alabanza que Él espera de nosotros es el ofrecimiento amoroso a Él de lo más íntimo que tenemos, lo que más nos pertenece: nuestra voluntad.
«Aquí vengo yo para hacer tu voluntad».
¿Cómo viviremos entonces la Palabra de Vida de este mes? Ésta es una de las frases que más pone de relieve el aspecto “contracorriente” del Evangelio por cuanto se contrapone a nuestra tendencia más arraigada: buscar nuestra voluntad, seguir nuestros instintos, nuestros sentimientos. Esta Palabra es además una de las más chocantes para el hombre moderno. Vivimos en la época de la exaltación del yo, de la autonomía de la persona, de la libertad como fin en sí misma, de la autosatisfacción como realización del individuo, del placer considerado como el criterio de nuestras opciones y el secreto de la felicidad. Pero conocemos también las consecuencias desastrosas a las que conduce esta cultura. Pues bien, a esta cultura basada en la búsqueda de la voluntad de uno mismo se contrapone la de Jesús, totalmente orientada a hacer la voluntad de Dios, con los efectos maravillosos que Él nos asegura. Entonces trataremos de vivir la Palabra de este mes eligiendo también nosotros la voluntad del Padre, es decir, haciendo de ella la norma y el motor de toda nuestra vida, como hizo Jesús. Nos lanzaremos a una divina aventura de la que estaremos eternamente agradecidos a Dios. Por ella nos haremos santos e irradiaremos a muchos corazones el amor de Dios. Chiara Lubich
30 Jul 2011 | Sin categorizar
Alegría auténtica, la que se lee en el rostro, en los ojos, en los gestos, y que tiene su raíz en lo más profundo del ser humano y libera energías sepultadas que no pueden dejar de actuar. Alegría que contagia y libera y ayuda a leer los hechos de la vida. Esta experiencia fue el único testimonio que caracterizó los primeros tiempos del Movimiento y es la vía sobre la cual camina quien se acerca a él Como le sucedió a Graziella De Luca en la Sala Massaia donde se reunía la naciente comunidad de los Focolares, en Trento, en los primeros años de la aventura de la unidad: «Mientras Chiara hablaba, vi con los ojos del alma una gran luz y comprendí que aquella luz era Dios, el amor infinito. El entendimiento acompañaba esta luz interior: decir “comprendí” era incluso un camino demasiado largo, se trataba de una sensación inmediata. Era Dios, amor infinito, que saciaba completamente mi alma, en mí no quedaba ningún vacío. Era lo que siempre había buscado». La experiencia de ser amados por Dios y responder con amor, es la trama de cada historia contada en todos los ámbitos y en todos los lugares donde el Movimiento actúa, ya sea en los pequeños grupos de comunión, que en los encuentros públicos promovidos por el Movimiento y es el empuje hacia la fraternidad universal que comienza en el lugar donde se vive en el momento presente: en la familia, en la escuela, en el trabajo, también en una cama de hospital. Es la irradiación natural personal y comunitaria que lleva, por ejemplo, a trabajar para lograr una inculturación profunda del Evangelio y del “carisma de la unidad” en África y en cualquier otro país o continente. Subrayando que esta época está llamada a vivir la unidad, Chiara Lubich escribió: « (…) si se vive, los efectos en la sociedad pronto serán evidentes. Uno de ellos será la estima recíproca entre los Países, entre los pueblos. Esto es algo inusual. De hecho estamos acostumbrados a ver fuertes fronteras entre pueblo y pueblo; a temer la potencia del otro; al máximo se hacen alianzas para el beneficio propio. Pero difícilmente se piensa en actuar –ya que la moral popular nunca ha llegado hasta esto– solamente por amor hacia el otro pueblo. Pero cuando la vida del Cuerpo místico se desarrolle entre las personas, que amarán efectivamente a sus prójimos como a sí mismos, blancos o negros, rojos o amarillos, será fácil trasplantar esta ley entre los Estados. Y sucederá un fenómeno nuevo, porque el amor o encuentra o hace semejantes y los pueblos aprenderán la parte mejor el uno del otro y las virtudes se harán circular para el enriquecimiento de todos. Entonces existirá la unidad y la diversidad y en el mundo surgirá un pueblo que, aún siendo hijo de la tierra pero impregnado de las leyes del cielo, podrá llamarse el “pueblo de Dios”».
28 Jul 2011 | Focolare Worldwide
Como todas las focolarinas, Lina Velásquez vive en un “focolar”, es decir el corazón de la comunidad. Son 6 en la periferia de Ciudad de Guatemala. También en su país, los distintos pueblos y grupos étnicos han atravesado graves conflictos con mucho dolor y a veces graves discriminaciones. ¿Qué es para ti vivir con otras focolarinas –una guatemalteca ladina, una focolarina guatemalteca de otra etnia, una nicaragüense, una mexicana y una salvadoreña- un pequeño mundo en miniatura…? ¿Qué es lo que favorece la inculturación entre ustedes? El amor entre nosotros, con la medida del amor que ha dado Jesús, es decir hasta estar dispuestas a dar la vida la una por la otra, en las pequeñas cosas cotidianas: a veces por amor es mejor callar, otras es mejor decir lo que tenemos en el corazón. Me ayuda mucho entender que la otra es distinta a mí y que puedo aprender de todos, ser una persona que ama y no “una indígena” que quiere que los otros la entiendan. La inculturación entre nosotros es un testimonio para quienes nos conocen y un aporte para eliminar discriminaciones. Siento que soy afortunada por tener un ideal que nos une y nos enriquece recíprocamente.
Soy maestra en una escuela donde hay niños “ladinos” e “indígenas”. Esto me ayuda a amar a todos sin distinción, sin prejuicios, sin temor por ser quien soy. Cada día se lanza el “dado del amor”. Es un instrumento muy original y educativo que usamos con los niños: en sus caras están escritas seis frases, tales como: amar a todos, amar al enemigo, amarnos recíprocamente, hacernos uno, ser los primeros en amar y ver a Jesús en cada prójimo. Todos juntos nos esforzamos en vivir un lado a la vez. También para mí es una gran ayuda porque, cuando no lo hago, los niños me preguntan: ¿por qué lo dice, pero no lo vive? Una mañana en el dado salió “amar al enemigo”. Precisamente ese día el papá de un niño me gritó diciéndome una serie de cosas que eran injustas. Lo escuché y dentro de mí le pedí a Jesús que me ayudara a perdonar y a ver al “enemigo” con otra mirada, aunque me costaba. Al día siguiente llegó ese papá y yo lo saludé con una linda sonrisa. Quedó sorprendido, se acercó y me dijo: “Realmente le pido disculpas de corazón, hoy entendí que eres una cristiana auténtica, capaz de entenderme”. A partir de entonces su actitud cambió. Algunos padres que no me conocen, sobre todo si estoy vestida con mi traje tradicional, piensan que soy la conserje y no dejan que los niños me saluden o me abracen. Pero los niños están aprendiendo a amar a todos, también a mí, y llevan a su casa este descubrimiento. Es una liberación que quisiera que experimentaran todos los “indígenas” que no usan el traje tradicional y ocultan su origen. Me siento feliz de trabajar en esta escuela porque siento que puedo ayudar a formar personas nuevas capaces de amar sin prejuicios, porque se sienten hijos de Dios, y experimentar juntos que cada cultura tiene una gran riqueza que dar a las otras.
- Tu idioma es el Kaqchikel. ¿Es una lengua que todavía se usa?
Mis padres no hablaban en Kaqchikel, pero mis abuelos sí, porque nunca aprendieron bien el español. La mayoría de las personas de mi comunidad lo hablan entre ellas, pero nunca en la ciudad porque se avergüenzan. Ahora con la reforma educativa que hay en Guatemala, los jóvenes han empezado a valorar el idioma y también la riquísima cultura indígena. Yo estoy sacando una Maestría para conocerla bien y hacer comprender a mi gente que los valores que yo vivo pueden ser un don. Entendí que la espiritualidad de la unidad debe llegar a mi pueblo en mi idioma, para que la entiendan mejor. A cargo de SSA