Egipto, la esperanza de la Plaza Tahir
Fueron al país árabe para animar el compromiso que los egipcios están asumiendo como ciudadanos, pero sobre todo para llevar el calor y el apoyo del Movimiento esparcido en todo el mundo a la comunidad de Egipto, en un momento histórico se extraordinaria intensidad.
“Me siento en el séptimo cielo después de haber votado por primera vez. En mi fábrica hay muchos obreros, probablemente pertenecen a la Cofradía de los “Hermanos Musulmanes”, y sabía que su voto habría sido contrario al mío… Dado que la fábrica cierra después de la clausura de las urnas, cuando ya no hay buses, me sentí impulsado a llevarlos yo a votar, haciendo dos viajes con mi carro. No quise adoctrinarlos mi único consejo fue: votar por el bien del país”.
Es uno de los testimonios que nos han llegado de la comunidad de El Cairo al cierre del reciente referéndum constitucional, que habla de la vivacidad de un pueblo que se está redescubriendo protagonista del propio cambio.
Lucia Fronza y Franco Pizzorno acaban de regresar de un viaje de cuatro días al país árabe: nos encontramos con ellos en la sede de la secretaría central del Movimiento Humanidad Nueva, del que son co-responsables.
Un viaje organizado en poco tiempo y que quizás no estaba previsto: ¿cómo maduró la decisión de ir a Egipto?
FP: “En efecto lo decidimos el viernes 11 de marzo y cinco días después ya estábamos en el lugar. La ocasión fue una carta que nos llegó de la comunidad de los Focolares presente en El Cairo: la narración de la situación que estaban viviendo nos hizo entender que era necesario hacerles sentir nuestro apoyo y el calor de todo el Movimiento esparcido en el mundo. Además por el hecho de que habían hecho llegar una precisa solicitud de ayuda para formar a la vida social a una comunidad que por demasiados años estuvo oprimida y que ahora está redescubriendo su identidad de pueblo”.
¿Qué situación encontraron llegando?
LFC: “La solicitud nació del sentido de responsabilidad que también los miembros del Movimiento han sentido hacia su país. Encontramos un magnífico fermento, típico de quien finalmente, después de años de dictadura, puede respirar y pensar; hay un gran entusiasmo en la gente que es consciente del deber de hacerse cargo de las suertes de la propia nación, empezando por sus vecinos, por su barriada: La pregunta era: “¿cómo hacer?”. Llevamos las experiencias y las reflexiones maduradas en todos estos años en todo el mundo y, junto a ellos, tratamos de entender cómo nos podemos mover, cada uno en el ambiente donde trabaja, con la fraternidad en el corazón, en la mente y en la fuerza de los brazos”.
Regresando a Roma, ¿qué queda de este viaje?
LFC: “La sensación de una apuesta ganada, si pensamos que ellos mismos se han descubierto más preparados de lo que pensaban. Nos impresionó mucho un hecho: el Movimiento de los Focolares allí puede actuar su vocación, la de penetrar en la herida entre cristianos y musulmanes. Los Focolares han elegido su campo de batalla que es el creer en la posibilidad de una relación entre estos dos grupos, a pesar de las heridas profundísimas que han dejado siglos de historia y de incomprensiones se visualizan como vencedores. Quien quiere vivir por la fraternidad universal allí está llamado a estar dentro de esta llaga y a dar un aporte concreto a su saneamiento”.
FP: “Y en este camino pienso que es fundamental apuntar a las nuevas generaciones y a las posibilidades de una renovada confianza en las instituciones, que con el tiempo tendrá que madurar. Hemos visto en la comunidad del Movimiento y especialmente en los jóvenes, una gran alegría, seguridad y deseo de hacer algo, en medio de las dificultades que viven desde siempre y que los hacen particularmente sensibles a vivir por la fraternidad universal”.
A cargo de Paolo Balduzzi
Asamblea Internacional de la Economía de Comunión
Como ya hemos anunciado repetidamente en la web, con ocasión del 20º aniversario de la Economía de Comunión, proyecto lanzado por Chiara Lubich en mayo de 1991 en Brasil, se celebrará en la Mariápolis Ginetta la Asamblea Internacional de la EdC. Es un acontecimiento importante, preparado con mimo y esperado desde diciembre de 2007, cuando se anunció su realización, al terminar el último Congreso Internacional de la EdC celebrado en Castelgandolfo. programa de la Asamblea Internacional de la EdC. Se invita a asistir a la Asamblea a las personas que ya participan en el proyecto, responsables y protagonistas de la EdC: empresarios, trabajadores, investigadores y estudiantes apasionados por la EdC. Para inscribirse (antes del 31 de marzo de 2011) es necesario rellenar una ficha en la página web http://www.cmginetta.org.br. (ver nota aclaratoria al final)1. Será un acontecimiento de fiesta, reflexión, profundización y comprensión de los pasos a dar mirando al desarrollo futuro, del 2001 al 2031, para seguir creyendo
en una Economía de Comunión, viviéndola y haciendo que crezca más allá de cualquier muro, plantando árboles hoy que den fruto mañana. Durante los cuatro días de duración de la Asamblea, por la mañana se desarrollará un tema principal a cargo de un ponente distinto cada día: Alberto Ferrucci (20 años de EdC, una historia de amor entre el cielo y la tierra), Vera Araujo (La idea de persona que se encuentra en la raíz de la EdC), Genevieve Sanze (Los retos del desarrollo y la pobreza) y Luigino Bruni (En camino hacia el 2031). Cada día habrá también un panel sobre temas concretos: empresarios y empresas, pobreza y desarrollo, aspectos institucionales y dimensión cultural, seguido de experiencias y puesta en común de buenas prácticas. Por la tarde habrá trabajo en grupo, diálogo, mesas redondas y una visita al Polo Spartaco. A lo largo de estos meses se están preparado algunos documentos que se presentarán a la Asamblea: La carta de identidad de la EdC, las nuevas líneas para dirigir una empresa de la EdC y el documento dirigido a la sociedad civil y al mundo de la política “Por una nueva acción económica de comunión”. En paralelo con la Asamblea, un grupo internacional de estudiosos está organizando un taller de investigación titulado “EoC Research Workshop – Economía de Comunión: Hacia una nueva cultura económica. Investigaciones recientes”. El plazo para la presentación electrónica de comunicaciones termina el 4 de abril de 2011.
La jornada final del 29 de mayo estará abierta a todos. Aquellas personas que SOLO deseen participar en esta última jornada, con condiciones especiales antes del 20 de abril y con condiciones estándar después de esa fecha, deben seguir el siguiente enlace: inscripciones para la jornada abierta 1 – Nota importante sobre la inscripción para la Asamblea: ¡Atención! La única ficha válida para inscribirse a todo el programa es la que está protegida por una clave en la página web de la Mariápolis Ginetta:http://www.cmginetta.org.br Los responsables de las comisiones locales de la EdC tienen acceso al área reservada donde se encuentra la clave para acceder a la ficha de registro. La ficha que aparece en el enlace anterior, accesible sin clave, sirve para apuntarse únicamente a la jornada abierta final y solamente deben utilizarla quienes solo vayan a participar el último día.
Montreal, Maria Voce se encuentra con los obispos canadienses
“El Islam es un reto para la Iglesia. ¿Cuáles son los contactos del Movimiento con los musulmanes?”, preguntó el Card. Jean-Claude Turcotte, arzobispo de Montreal. “¿Qué autores han alimentado el pensamiento de su fundadora con respecto a la espiritualidad de comunión?”, pregunta Mons. Paul-André Durocher, obispo de Alexandria-Cornwall, en la frontera entre Ontario y Quebec. Estamos al inicio de la cita y ya la reflexión entra en el meollo del asunto.
El acogedor Centre International di rue Grenet, en una Montreal emblanquecida por la nieve, hospeda, el 22 de marzo, a un grupo de siete obispos de la Iglesia canadiense que quisieron encontrarse con María Voce y Giancarlo Faletti, durante su estadía en el país. El tema elegido ha sido la espiritualidad de comunión, factor fundamental del carisma de Chiara Lubich.

Experiencia de una joven
Introducida por el obispo de Valleyfield, Mons. Luc Cyr; la presidente Voce delineó con eficaces pinceladas la espiritualidad focolarina, subrayando que “es un fruto maduro del carisma de la unidad” y la basó en algunos pilares: el descubrimiento de Dios Amor, como primera chispa; el amor al hermano hasta dar la vida, como terreno; el amor recíproco, corazón del Evangelio, típico mandamiento de la espiritualidad de comunión; la unidad, para contribuir a realizarla en todos los ambientes; Jesús crucificado y abandonado, modelo para revivir y construir la única familia humana.
Después, prontamente las preguntas de los prelados –desde la secularización a las nuevas generaciones-, que permitieron acoger mejor los frutos de una espiritualidad de comunión. Giancarlo Faletti, co-presidente de los Focolares, los ilustró con algunos ejemplos, empezando por el Año sacerdotal y llegando hasta el reciente viaje de María Voce a Tierra Santa. Siguieron algunos testimonios, ofrecidos por un párroco, una pareja, una joven y la dueña de una empresa de Economía de Comunión, que demostraron el vital, directo y cercano aporte de la espiritualidad de la unidad.

Testimonio de un matrimonio
«La actitud de recíproca acogida y de humilde escucha permitió un efectivo encuentro de comunión entre institución y carisma. La alegría en el rostro de todos confirmaba el éxito», comentó María Voce. El día anterior, antes de dejar Toronto, la presidente de los Focolares fue a visitar a Mons. Thomas Collins. La cita, que duró treinta minutos, tuvo lugar en el sexto piso del edificio que alberga las oficinas diocesanas. En el cordial diálogo, el prelado subrayó más de una vez el precioso aporte ofrecido por el Movimiento a la vida de una diócesis tan cosmopolita.
Después, viaje desde la capital de Ontario (anglófona) a Montreal (francófona). Desde Quebec: 540 kilómetros en dirección al noreste a lo largo de una autopista que va en medio de los bosques con una visibilidad reducida. A las puertas de Montreal, cambio de escena: desapareció la neblina. Y efectos especiales: empezó a nevar precisamente cuando María Voce y Giancarlo Faletti entraban en la ciudad. ¿Quién podía imaginar un comité de acogida tan bien organizado?
Del enviado Paolo Lòriga
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