Obispos: congreso intercontinental
Lia Brunet
Nace en Cembra, Trento (Italia), precisamente el día de Navidad de 1917, y es llamada Natalia. Su madre pertenece a la burguesía de Trento, mientras que su padre es hijo de campesinos de un pequeño pueblo en las montañas trentinas, en Tonadico. Con 16 años es probada por el dolor: el padre muere repentinamente.
Con 18 años da clases en una escuela técnica. Algunos años después estalla la guerra. El novio parte para el frente. El drama de la guerra la desorienta: “es como si las bombas cayeran también dentro de mí, haciendo caer, –como escribe en sus notas autobiográficas- uno a uno, mis intereses”. Estamos en 1945, cuando una amiga le habla de un grupo de muchachas que “pueden interesarle”.
Es así que se encuentra en el pequeño apartamento de Plaza Cappuccini, donde encuentra a Chiara Lubich quien le habla de la elección radical de Dios de una joven, bella y rica, Clara de Asís. Escribirá: “No sabía si era la historia de Clara de Asís o la suya o… la mía. También yo me encontré en los labios la misma palabra, también yo quiero elegir a Dios como el Ideal de mi vida”. Una elección que se concreta poniendo en común todo: vestidos, pieles, cosméticos y joyas. “Pero –escribe- no me sería igualmente fácil desapegarme de los afectos”. Precisamente en ese momento el novio regresa del frente. “Aun en el desgarro que me laceraba”, como escribe, responde con un sí radical al llamado de Dios.
Una elección que ha suscitado una extraordinaria fecundidad. Basta recordar los 44 años transcurridos en América Latina. La red de amor que había entretejido en aquél primer viaje, en 1958, junto a Marco Tecilla y Fiore Ungaro, se expande no sólo en Brasil y Argentina, sino también en Uruguay, Chile, Bolivia, y poco a poco en todos los países de América Latina. Involucra ahora a más de 520.000 personas de todas las edades y categorías sociales. Más de 35.000 son los miembros activos del Movimiento.
Una red de amor que influye sobre la vida cultural, política y económica de estos países. En el ’98 la Universidad Nacional de Buenos Aires, UBA, asignando un doctorado h.c. a Chiara Lubich, en el curso de un viaje suyo, reconoce que está en acto “un humanismo profético y emancipador, un ideal que establece puentes entre las diversas formas de saber”. Cuando Argentina, en estos últimos años, atraviesa una profunda crisis económica y política, miembros de los Focolares dan su aporte a la “Mesa de diálogo” entre la sociedad y el gobierno.
Lia ha seguido en modo especial, junto a otro de los primeros focolarinos, Vittorio Sabbione, el nacimiento y el desarrollo de la ciudadela de O’Higgins que ha llegado a ser la semilla de una sociedad renovada por el Evangelio, con un polígono empresarial que es punto de referencia para las empresas inspiradas en el proyecto de la Economía de Comunión, lanzado por Chiara Lubich precisamente en América Latina, en Brasil, en 1991.
En estos años, ha entretejido un diálogo profundo también con seguidores de otras religiones. Un budista, dirigiéndose a ella, escribe: “Ahora tú estás allí y nos atraerás cada vez más hacia la eternidad; y llegaremos renovados por el amor, como tú nos decías”. Chiara, anunciando su partida a todo el Movimiento, escribe: “No se siente la separación, porque la unidad con ella es cada vez más fuerte”.
En dos libros editados por Città Nuova, Lia ha hablado de su riquísima experiencia: ‘Giornale di viaggio’, en 1970, (traducido en Argentina por Ciudad Nueva con el título: ‘Tejiendo una red’) y ‘Alle radici’, en el 2003, donde narra los orígenes del Movimiento de los Focolares en Sudamérica.
Economía de Comunión en África: ganas de futuro
«Un verdadero desarrollo africano debe llevar consigo una espiritualidad de comunión, una seria preocupación por el prójimo y la solidaridad con los necesitados – ha afirmado a la apertura el vicerrector de la CUEA, prof. John C. Maviiri .
“Las ideas innovadoras en esta conferencia ofrecen grandes esperanzas y oportunidades para el desarrollo humano, en un continente donde alrededor del 60% de las personas viven por debajo del nivel de pobreza”, concluyó Kiflemariam Abraham, profesor del mismo ateneo.
Presente también el nuncio apostólico en Kenia, arzobispo Paul Alain Lebeaupin: «Estoy encantado de que el Movimiento de los Focolares haya podido dar este mensaje de la EdC tan importante para el Papa «.
Los retos de África fueron tratados con lúcida racionalidad por Geneviève A. Sanze, experta en ética empresarial y desarrollo sostenible. Una gran relevancia se le dio a la experiencias concretas de empresarios y economistas de todo el mundo. Como Teresa Ganzon, consejera delegada del Banko Kabayan (Filipinas), en el sector de las micro finanzas, una realidad muy viva en África. O John Mundell, de EE.UU., presidente de Mundell & Associates, que compartió su experiencia diaria en su ambiente fuertemente competitivo.
En los días precedentes, del 23 al 25 de enero, la “Mariápolis Piero”, ciudadela de los Focolares en Kalimoni (Nairobi), había acogido a la primera “Economy of Communion School” para jóvenes aspirantes empresarios, africanos en su mayoría. “Uno de los eventos más fuertes que yo recuerde con l’EdC” – ha afirmado il prof. Bruni a la conclusión.
Entre los resultados de la escuela panafricana citamos: se pusieron las bases del futuro polo industrial en la Mariápolis Piero, con 15 socios y los primos fondos. Los polos empresariales son algunos de los elementos a la base de la intuición de la EdC. Surgen cerca de las ciudadelas del Movimiento para mantener siempre vivo el espíritu del proyecto. Se trata de una concentración de empresas, un laboratorio visible y un punto de referencia ideal y a la vez operativo de las otras empresas EdC. Actualmente existen 7 polos constituidos: en Argentina, Italia, Brasil (2), Croacia, Bélgica y Portugal, además de otros 3 que están naciendo: en Brasil (Benevides – PA), Filipinas y Alemania.
- La adhesión de una decena de empresarios africanos a la Economía de Comunión con sus respectivas empresas.
- Algunos proyectos concretos: como el ingreso del Bangco Kabayan en Burundi como partner en un programa de micro-crédito, comenzando así su primera actividad afuera de las Filipinas.
“Aquí la gente quiere vivir” – declara el coordinador Bruni a conclusión de la escuela – “Me ha impresionado ver aquí cuánto les gusta a los jóvenes estudiar. Para ellos entrar en un college es la meta de la vida, porque significa futuro. Se ven jóvenes que estudian de noche, a la luz de un farol de la calle, porque no todos tienen luz en sus casas… Sin este deseo y hambre de futuro nuestro movimiento no puede crecer”.
Sitio oficial de Economía de Comunión: www.edc-online.org
Economia di comunione per lo sviluppo dell’Africa – Osservatore Romano, 28 gennaio 2011
