Movimiento de los Focolares

Por una Navidad solidaria

Dic 23, 2016

La Navidad nos recuerda que Dios viene a salvarnos de nuestro egoísmo y de nuestros sufrimientos y nos hace capaces de “salvar” a quien pasa necesidad. Los augurios de María Voce.
church-1704815_960_720 La Navidad nos recuerda, con la frase de la Escritura que elegimos para profundizar este mes, que “Él viene a salvarnos” (Is. 35, 4). ¿De qué ? De nuestros dolores, temores, angustias… pero sobre todo, de nuestro yo, de nuestro egoísmo, de nuestra indiferencia hacia quien sufre. Por lo tanto mi augurio quiere ser una invitación para mí y para todos a ir más allá de nosotros mismos para acoger al otro, a todos: quien pasa necesidad, quien ha dejado su tierra obligado por la guerra y el hambre, quien está solo, marginado, preso… Auguro que cada uno de nosotros, después de haber experimentado el amor de Dios que nos salva, pueda ser una mano tendida para “salvar” a quien está a nuestro lado. ¡Feliz Navidad a todos! María Voce

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete a la Newsletter

Pensamiento del día

Artículos relacionados

1° de septiembre, inicia el “Tiempo de la Creación”

1° de septiembre, inicia el “Tiempo de la Creación”

En su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, León XIV exhorta a superar la crisis ética y cultural actual, que incluye el deseo de guerra, dominación y la búsqueda de lucro. Lo que se necesita es una “auténtica conversión ecológica” que nazca del corazón.

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

Evangelio vivido: mirar a los hermanos

La Palabra del Evangelio propuesta para este mes es: “Mi alma canta la grandeza del Señor”, el comienzo del cántico de María en su encuentro con Isabel.
“Las palabras de este himno”, dice el comentario sobre la Palabra de Vida, “nos invitan a comprender la intervención salvadora de Dios en nuestra historia personal y comunitaria, que culmina en los nuevos cielos y la nueva tierra inaugurados por la revolución social del Evangelio”.
Estas experiencias nos muestran que alabar a Dios significa estar del lado de los más vulnerables y creer que el mundo puede, y debe, cambiar.