19 Sep 2014 | Sin categorizar
Juego de azar «Cada vez que mi marido jugaba al azar aparecía una discusión en casa. Gracias a las relaciones construidas en el centro social, donde de vez en cuando me quedaba a realizar alguna limpieza, volvía a casa con una fuerza nueva para enfrentar los problemas. Un día, en un grupito se leía el Evangelio y se hablaba del amor al enemigo. Pensando en mi marido con quien peleaba siempre, traté de tener una actitud distinta hacia él. Con el paso de los meses también en él, algo cambió. Un día se encontró envuelto en un litigio por el juego. Estaba por matar al adversario cuando el cambio aún frágil comenzado en él, lo frenó. Para no vivir una doble vida decidió cortar definitivamente con el juego» A.R. Filipinas En espera de la jubilación. «En espera de obtener la jubilación, de vez en cuando sigo dando mis consignas a los colegas. Ya he casi terminado, pero el documento de la jubilación no me llega y no tengo un trabajo específico confiado. ¿Qué hacer? Casi cada día me debo inventar un nuevo trabajo. A veces son viejos expedientes que no había tenido nunca tiempo de examinar a fondo, otras veces son situaciones sin concluir por lo cual, para resolverlas hay que ir a consultar a personas de otras oficinas…. Y además está la colega a quien le pasé el trabajo, que tuvo que quedarse en casa porque tenía a los niños enfermos. Cuando vuelve, le ofrezco mi ayuda para acelerar el trabajo que se fue acumulando. En síntesis, cosas para hacer hay y el tiempo de espera de la jubilación no es tiempo de pausa pues considero muy valioso vivir momento a momento. Me acuerdo del período, poco tiempo después de haber empezado a trabajar, en que descubrí que las palabras del Evangelio se podían no sólo leer y estudiar, sino vivir, y recuerdo cuánto este pensamiento dio significado a cada gesto. Ahora siento que aquella misma pasión me puede acompañar en este período» E.P. Italia Gratuidad «En nuestra población, el dinero está ocupando el primer lugar en las familias, destruyendo así los valores. Pero para quien cree en el Evangelio y se esfuerza por vivirlo nacen iniciativas en las que nunca se habría pensado. Por ejemplo, cuando a nuestro grupo de familias se le pidió un servicio de voluntariado para contribuir en el nacimiento de un centro para la reeducación de discapacitados físicos, la propuesta fue aceptada por todos con entusiasmo. Comenzamos con eliminar yuyos y cortar el pasto para preparar el terreno. La gente de alrededor quedó sorprendida viéndonos trabajar con entusiasmo y además gratuitamente, justamente porque en nuestro ambiente la gratuidad casi no existe, pues existe la costumbre de recibir siempre algo» A. C.-Rep.Democratica del Congo
18 Sep 2014 | Sin categorizar
“El próximo domingo, con la ayuda de Dios, estaré en Albania. Decidí visitar este país porque es un país que sufrió mucho por causa de un terrible régimen ateo y ahora está realizando una convivencia pacífica entre sus diversas comunidades religiosas (…). Les pido a todos que me acompañen con la oración (…)”. El papa Francisco, en la audiencia del miércoles, recordó a los fieles su viaje apostólico del 21 de septiembre con estas palabras que encierran el doble fin de esta “visita relámpago”: memoria y diálogo, en un país que después de 50 años de sufrimiento por la dictadura está ahora viviendo una floreciente época de diálogo y colaboración interreligiosa, aunque continuán las condiciones sociales y económicas de seria indigencia y desocupación. Las minorías católicas y ortodoxas (juntas constituyen casi el 26% de la población, además de existir un nutrido grupo de distintas Iglesias evangélicas) viven en buenas relaciones ecuménicas entre ellos e interreligiosas con la mayoría musulmana. Por esto el Papa desea llevar la reflexión de la Iglesia y de la humanidad hacia una colaboración interreligiosa que funcione, mientras el terror y la violencia continúan pervirtiendo al Medio Oriente. También en Albania existe una comunidad de los Focolares que está colaborando activamente en la preparación de este viaje con alegría y gran expectativa. Son casi 200 personas de todas las edades y vocaciones. Son católicos, ortodoxos y también musulmanes, muchos de ellos jóvenes, que participan en las Mariápolis, la cita anual, característica de los Focolares. “Recientemente la comunidad desarrolló actividades ecológicas. “Este es un aspecto muy querido por la población pero también un tanto descuidado en nuestro país, – cuenta una de las focolarinas de Tirana-. Estamos tratando de comunicar una cultura de respeto por el ambiente. Durante la última Mariápolis que se desarrolló en una ciudad sobre el mar, hemos dedicado medio día a la limpieza de la playa. En otra ocasión hemos limpiado un gran parque de la capital y vuelto a repintar las latas para la basura en otro parque”
También los Movimientos Familias Nuevas y Chicos por la Unidad están presentes con su apoyo a distancia de unos sesenta niños y la acción Schoolmates (colaboración entre grados) que ha asegurado los estudios a un grupo de muchachos. “La llegada del Pontífice es un evento histórico para nuestro país – explica Nikoleta, – y le estamos infinitamente agradecidos por haber elegido este viaje entre los primeros hacia las tierras balcánicas. El llega para fortalecer la fe en la Iglesia de Albania y el mensaje de paz que traerá y su apoyo, son para nosotros de excepcional importancia” Reegjina cuenta que en estos meses se produjo una gran preparación en las parroquias y en las comunidades con encuentros para conocer más profundamente el pensamiento del papa Francisco. Fueron momentos de oración y recolección de contribuciones económicas para solventar los gastos del evento. Cada persona colaboró según sus propias posibilidades. Donika, periodista y publicista, afirma que esta visita no sólo es importante para los católicos, sino también para las personas de otras religiones “o para quienes, como yo, no tienen una referencia religiosa. Los valores que él trae son universales, sin excepción de raza, nación o fe. El suyo es un corazón bueno y grande, que tiende a construir al hombre, más que a convertirlo, y él ofrece esperanza. Y este es el don más importante que el Papa puede ofrecer a Albania”
17 Sep 2014 | Sin categorizar
Jesús Morán Cepedano ha sido elegido copresidente del Movimiento de los Focolares el 13 de septiembre de 2014, por la Asamblea general reunida en el Centro Mariápolis de Castel Gandolfo, Roma. Nació el 25 de diciembre de 1957 en Navalperales de Pinares, Ávila (España), de una familia de comerciantes que pronto se trasladó a Cercedilla, en la Sierra de Madrid. Cuando comenzó sus estudios universitarios conoció el mensaje del Evangelio propuesto por el Movimiento de los Focolares a través del testimonio de algunos compañeros. Se encontró así con las demandas nuevas y revolucionarias que la vida del Evangelio comporta. Decide entregarse a Dios en la comunidad del focolar en 1977. Después de un periodo de formación, de 1979 a 1981, en la ciudadela de Loppiano (Italia), cruza el océano hacia América Latina. De 1996 a 2004 es el delegado de los Focolares para Chile y Bolivia. Allí fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 2002. De 2004 a 2008 es corresponsable del Movimiento en México y Cuba. En la Asamblea general de los Focolares del 2008 fue elegido consejero general y encargado del aspecto de la formación cultural de los miembros del Movimiento. En 2009 comienza a formar parte de la «Escuela Abba«, centro de estudios interdisciplinarios de los Focolares, por su preparación en Antropología teológica y teología moral. Es Licenciado en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciado en teología dogmática en la Pontificia Universidad Católica de Santiago de Chile. Actualmente está terminando su doctorado en teología en la Pontificia Universidad Lateranense, Roma. Ha publicado varios artículos sobre temas de Antropología Filosófica y Teológica.
15 Sep 2014 | Sin categorizar
«Si la persona de Cristo y su enseñanza se injertó en la historia dividiéndola en dos y empujando a la humanidad al arrepentimiento, es decir al cambio, para renovarse y encarnar el hombre nuevo, en una ciudad nueva, dicha laceración, más o menos conscientemente, se verificó en el corazón de Maria, colocándola en el medio de las dos edades y de las dos mentalidades, a través de un esfuerzo, a veces amargo, para comprender a Jesús, para seguir a Jesús, para ser una con Jesús. La lección y el dolor no terminaron allí. Durante la predicación del Hijo llegó al punto en que, ya no pudo acercársele: no fue admitida en su presencia. María, en síntesis, se convirtió, como dijo la profecía de Simeón, en la madre desolada. Esa «desolada» pone el acento en la soledad, que ella padece sobre todo, cuando Jesús sale a vida pública y la deja en Nazaret, siendo ya viuda, entre una parentela adversa, y también cuando más adelante Jesús la deja como madre y pone a Juan como su hijo sustituto. Sola entre todos, la bendita entre las mujeres, la madre del género humano: la nueva Eva. Con este sufrimiento suyo Maria dolorosa colabora con la generación de la Iglesia; del pueblo de Dios, el que luego le será dado por el mismo Cristo en la persona de Juan; es decir como su descendiente: el hijo que está en el lugar de Jesús, o mejor dicho, otro Jesús. De ese modo, si la profecía de Simeón fue el comienzo del «martirio» de la Virgen, éste culminó para ella en el Calvario. Cuando una lanza de hierro traspasó el pecho de Jesús, esa lanza traspasó el alma de María. Bajo la cruz, María resultó ser netamente la mujer del pueblo que participa de la vida de Dios. Se puede decir, en cierto sentido, que Jesús tuvo necesidad de ella, no sólo para nacer, sino también para morir. Hubo un momento en el que en la cruz, abandonado por los hombres en la tierra, se sintió abandonado también por el Padre en el cielo: entonces se dirigió a la madre, a los pies de la cruz: a la madre que no había desertado y que vencía la naturaleza para no caer en esa prueba bajo la cual cualquier mujer se habría derrumbado. Luego, muerto el Hijo, la madre sigue sufriendo. El muerto, es depositado en su regazo: más impotente de cuando era niño. ¡Un Dios muerto en el regazo de una madre viuda! Y es precisamente entonces que ella se convierte en reina. Pues Jesús recapitula la humanidad, no es una parte, sino la humanidad entera de todos los tiempos, la que custodia María en su regazo, la que se hace presente en esa desolación; es la madre y la reina de la familia humana que transita por las calles del dolor. Su grandeza es similar a su angustia: el dolor de una madre, que custodia la humanidad que se desangra, bajo la culpa, en el exilio de todos los tiempos. Cuando la madre del Amor Hermoso se convierte también en madre del dolor, y los siete dones del Esposo se convierten en siete espadas, se abre en su corazón un trauma, que junto a la llaga del Hijo, conduce a toda la humanidad al Padre, volviéndola a llevar a la fuente. Ha sido la generación – la regeneración- con la sangre y las lágrimas. Es en ese momento que ella se convierte en la colaboradora del Redentor, precisamente es esa función la que la hace más verdaderamente madre del Amor Hermoso. La une a nosotros, la ensimisma con nuestra suerte. Así la humanidad renace. Y así nace la Iglesia». De: Igino Giordani, Maria modello perfetto, Città Nuova, 2001, pp. 118-127
14 Sep 2014 | Sin categorizar
No es posible construir la paz sin la contribución de las religiones. Se sienten en estos días numerosas apelaciones de líderes religiosos y civiles del calibre de Shimon Peres, con su idea de una ONU de las Religiones como antídoto a la violencia y al terrorismo global, o de encuentros interreligiosos como el recientemente promovido por la Comunidad de San Egidio. Una pieza importante y una contribución hacia un presente y un futuro de paz fue también la VIIIª Asamblea Asiática de las Religiones por la Paz (ACRP) que tuvo lugar en Incheon, Corea del Sur, desde el 25 al 29 de agosto pasado. Y no se habría podido elegir un lugar mejor para lanzar un mensaje de unidad y reconciliación entre los pueblos y los países: a pesar de ser la cuna de las principales religiones monoteístas, y “contenedora” de una extrema variedad cultural, Asia es sobre todo teatro de los principales conflictos y guerras. También los Focolares dieron su propia contribución: Christina Lee, encargada del Diálogo interreligioso del Movimiento, desarrolló una intervención en la cita previa a la Asamblea, que dedicó a las mujeres. En su intervención “Oración interreligiosa y meditación” puso en evidencia el rol de la mujer como constructora de paz en el mundo y en Asia: “que nos atrevemos a soñar – afirmaba- como una comunidad en diálogo, conformada por personas distintas por su cultura y religión, que experimentan dolor y pobreza pero que desean un ‘Asia unida’. Como primer paso, propuso la creación de un itinerario formativo para las diversas comunidades religiosas, que consista en el descubrimiento del patrimonio espiritual asiático, para dar vida a signos visibles de unidad y armonía. También la presidente de los Focolares en su mensaje auguró que un compromiso fundado en el amor, la compasión, la misericordia y la devoción, pueda contribuir a realizar la unidad y la armonía en Asia y más allá. En su mensaje el Papa Francisco remarcó que el diálogo y la cooperación entre las religiones sigue siendo el camino más seguro hacia la paz y que “sin la fraternidad es imposible la construcción de una sociedad justa y de una paz sólida”. Palabras que resonaron como un llamamiento y un augurio para los 450 participantes de la ACRP, procedentes de diecisiete países de Asia, con representaciones también de Iraq y de Kirguistán. El título “Unidad y armonía en Asia” dice mucho de las premisas y las esperanzas de esta conferencia que cuenta ya con cuarenta años de vida y representa el credo religioso de más de dos tercios de la población mundial.
A las tres comisiones de trabajo en que se distribuyeron los participantes – educación para la paz y la reconciliación; dignidad del hombre y bienestar; desarrollo y ambiente ecológico – se agregó también un cuarto grupo sobre el tema de la unificación de la península coreana y la paz en el Nordeste asiático. Este último grupo fue guiado por la Conferencia coreana de las Religiones por la Paz (KCRP), que formuló una declaración propia sosteniendo el proceso de reunificación nacional. “Pero el verdadero trabajo comienza ahora –declaró un participante- en nuestras comunidades religiosas y en los ambientes de la sociedad civil”. La “Declaración de Incheon”, documento final de la Asamblea, indica los caminos: compromiso común por la paz, llamado a trabajar por la cohesión social en el continente, trabajo por la unificación de la península coreana.